Categoría: La Gloria Es De Dios Min Int

Dios está en control

Leer | 1 Corintios 13.12

Si bien Es cierto que Dios es bueno, y que está en control, también es cierto que nos pasan cosas malas. Aunque está dentro del poder del Señor dar a todos una existencia perfecta, eso no sería lo mejor para nosotros. Las pruebas y sufrimientos nos conducen, a menudo, al Padre celestial. Y para aquellos que ya somos sus seguidores, Dios usa circunstancias adversas para hacer madurar nuestra fe y conformarnos a la imagen de su Hijo.

En su omnisciencia y sabiduría, Dios permitirá que desastres y males toquen nuestra vida para que podamos aprender de la experiencia. El crecimiento, ya sea de compasión, confianza o entendimiento, es bueno. Si pudiéramos dar un vistazo a cada escena de nuestra vida, veríamos al Señor actuando soberanamente para llevar a cabo su gran propósito para nosotros.

Romanos 8.28 dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Algunas veces, vemos resultados inmediatos de las pruebas. Pero otras, tenemos que esperar meses o años (o hasta que lleguemos al cielo) para entender plenamente lo que Dios estuvo haciendo por medio de esas circunstancias.

El sufrimiento y el mal son partes inevitables de un mundo caído. Pero tenemos la seguridad de que Dios está en control del universo, incluyendo el diminuto rincón que ocupamos. Cuando Él permite que sucedan cosas malas, podemos estar seguros de que seguirá dándonos guía y consolación, al mismo tiempo que nos moldeará para convertirnos en las personas que Él quiere que seamos.

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Dios perdona nuestro pecado

Leer | Efesios 1.3-8

La Biblia es un manual de instrucciones con la ruta a nuestro hogar eterno. Pero los viajeros deben leer y seguir las indicaciones. Algunas personas creen que irán al cielo por su moralidad, sus prácticas religiosas, o incluso por su creencia de que Dios existe. Sin embargo, nada de eso garantiza la salvación.

El único camino que lleva al hogar eterno del Señor es la fe en Jesucristo (Jn 14.6). Así que la Biblia nos da tres indicadores a lo largo de la ruta:

Indicador No. 1: Soy pecador. Todos hemos pecado (Is 53.6; Ro 3.23). Pero solamente alguien que esté bajo el poder de convicción de pecado del Espíritu Santo reconoce que el pecado es lo que le separa de Dios (Jn 9.31).

Indicador No. 2: Jesús es perfecto. El sacrificio perfecto de Cristo en la cruz es lo que atraviesa el abismo entre el Padre celestial y su creación. Nuestro Salvador pagó la deuda por el pecado pasado, presente y futuro.

Indicador No. 3: Necesito a Jesús. El momento decisivo en el viaje es el punto donde el viajero cree que Jesús es quien dijo ser. La fe tiene que estar acompañada por el arrepentimiento —dar la espalda a los antiguos pecados. El peregrino recibe una naturaleza nueva, y es acogido en la familia de Dios (2 Co 5.17; Jn 1.12).

¿Está usted en el camino para descubrir al Señor? He aquí un atisbo a lo que está delante de usted si persevera hasta el final: La redención (Ro 3.24), la vida eterna (Jn 3.15), y la grandiosa aventura de caminar con Jesucristo. Confíe en el Salvador, y dele gracias por su misericordia y por su gracia.

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Salmo 90

1 Señor, tú nos has sido refugio

De generación en generación.

2 Antes que naciesen los montes

Y formases la tierra y el mundo,

Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,

Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4 Porque mil años delante de tus ojos

Son como el día de ayer, que pasó,(A)

Y como una de las vigilias de la noche.

5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,

Como la hierba que crece en la mañana.

6 En la mañana florece y crece;

A la tarde es cortada, y se seca.

7 Porque con tu furor somos consumidos,

Y con tu ira somos turbados.

8 Pusiste nuestras maldades delante de ti,

Nuestros yerros a la luz de tu rostro.

9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;

Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10 Los días de nuestra edad son setenta años;

Y si en los más robustos son ochenta años,

Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,

Porque pronto pasan, y volamos.

11 ¿Quién conoce el poder de tu ira,

Y tu indignación según que debes ser temido?

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,

Que traigamos al corazón sabiduría.

13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?

Y aplácate para con tus siervos.

14 De mañana sácianos de tu misericordia,

Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste,

Y los años en que vimos el mal.

16 Aparezca en tus siervos tu obra,

Y tu gloria sobre sus hijos.

17 Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,

Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;

Sí, la obra de nuestras manos confirma.

Salmo 91

1 El que habita al abrigo del Altísimo

Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;

Mi Dios, en quien confiaré.

3 Él te librará del lazo del cazador,

De la peste destructora.

4 Con sus plumas te cubrirá,

Y debajo de sus alas estarás seguro;

Escudo y adarga es su verdad.

5 No temerás el terror nocturno,

Ni saeta que vuele de día,

6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,

Ni mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán a tu lado mil,

Y diez mil a tu diestra;

Mas a ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás

Y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,

Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal,

Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,(A)

Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán,

Para que tu pie no tropiece en piedra.(B)

13 Sobre el león y el áspid pisarás;

Hollarás al cachorro del león y al dragón.(C)

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;

Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé;

Con él estaré yo en la angustia;

Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida,

Y le mostraré mi salvación.

Salmo 92

1 Bueno es alabarte, oh Jehová,

Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;

2 Anunciar por la mañana tu misericordia,

Y tu fidelidad cada noche,

3 En el decacordio y en el salterio,

En tono suave con el arpa.

4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;

En las obras de tus manos me gozo.

5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!

Muy profundos son tus pensamientos.

6 El hombre necio no sabe,

Y el insensato no entiende esto.

7 Cuando brotan los impíos como la hierba,

Y florecen todos los que hacen iniquidad,

Es para ser destruidos eternamente.

8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,

Porque he aquí, perecerán tus enemigos;

Serán esparcidos todos los que hacen maldad.

10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;

Seré ungido con aceite fresco.

11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;

Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.

12 El justo florecerá como la palmera;

Crecerá como cedro en el Líbano.

13 Plantados en la casa de Jehová,

En los atrios de nuestro Dios florecerán.

14 Aun en la vejez fructificarán;

Estarán vigorosos y verdes,

15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,

Y que en él no hay injusticia.

Cómo aumentar nuestra fe


Leer | Colosenses 2.6, 7

Una vez que hemos tomado la decisión de obedecer a Dios, nos vestimos de coraje y seguimos adelante. Esto es, hasta que algo nos hace dudar y cuestionar la sensatez de esta decisión. ¿Qué podemos hacer ahora?

Hágase algunas preguntas en cuanto a Dios: ¿Ha prometido Dios responder a todas mis necesidades? ¿Ha enviado al Espíritu Santo para que habite en mí, me guíe y me prepare para obedecerle? ¿Prometió Dios estar conmigo siempre? ¿Hay algo que sea demasiado difícil para Él? Escudriñe la Biblia en busca de respuestas a estas preguntas, y deje que la verdad de Dios llene su mente.

Medite en la Palabra de Dios. Pídale al Señor que le ayude a encontrar versículos que tengan que ver con lo que usted está enfrentando. Después, examine el pasaje y aplique sus enseñanzas a su situación personal.

Recuerde la fidelidad del Señor en el pasado. Dios es fiel por naturaleza, y obra siempre de acuerdo con su carácter. El enemigo quiere hacernos olvidar todo lo que Dios ha hecho por nosotros.

Evalúe la situación. Hágase estas preguntas: ¿Qué tan importante es esta decisión, y a quienes puede afectar? ¿Es una de esas encrucijadas en el camino en las que mi incredulidad puede hacer que yo u otra persona pase la vida llena de arrepentimiento?

Elija confiar en el Señor. Tome la decisión de creerle a Dios y obedecerle, sin importar cómo se sienta.

Al dar usted un paso de fe, Dios le fortalecerá por medio de su Espíritu, y le dará el poder para seguir adelante. Antes de que usted se dé cuenta, su fe se volverá firme, sentirá gozo y comenzará a avanzar de nuevo.

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