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pastoradaisy2010

Dios les bendiga y bienvenidos. Doy Gloria a Dios y las gracias por haberme alcanzado con el mensaje de arrepentimiento para perdón. Agradecidos le servimos a Él y el prójimo alcanzando las naciones con el evangelio de buenas nuevas. Queremos orar por tí envía tus peticiones de oración. Dios te bendiga.

Borroso

“Y así como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así también será en el fin de este mundo. Entonces, en el reino de su Padre los justos resplandecerán como el sol. El que tenga oídos, que oiga.” Mateo 13:40, 43

Ya sea que se trate de la vida sentimental, de los negocios o de tantas otras decisiones que nos vemos obligados a tomar cada día, las cosas no siempre son claras. Ni siquiera en la iglesia y en las cosas de la fe podemos decir que todo está claro como el agua.

En la parábola que Jesús cuenta sobre la cizaña y el trigo nos enseña que, un día, los enemigos de Dios serán separados de su pueblo. Pero, hasta entonces, el mundo es un poco borroso: en él conviven el trigo y la cizaña. Sin embargo, al final de los tiempos “en el reino de su Padre los justos resplandecerán como el sol” (Mateo 13:43a). Bajo la luz de Cristo, el sol de la justicia, la vida ya no será borrosa.

Por: CPTLN

Pide ayuda y vive

“El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes de que venga el día grande y terrible del Señor. Y todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo, y entre ellos estará el remanente al cual el Señor ha llamado, porque en el monte de Sión y en Jerusalén habrá salvación, tal y como el Señor lo ha dicho.”

Joel 2:31-32

¡Hoy vas a morir! Si Dios te dijera esto, ¿cómo reaccionarías? ¿Pensarías lo que te espera después de la muerte? ¿Acaso te preguntarías si mereces entrar en cielo? ¿Si habrás hecho todo lo necesario para lograrlo? Las palabras ‘hoy voy a morir’ retumban en tu mente, y te hacen caer de rodillas delante del Señor de la vida y la muerte.

El profeta Joel exclama: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo” (Joel 2:32a). Sin engaños, sin mentiras o falsa santidad… En Jesús, la vida eterna es un regalo; nadie la merece, la recibimos sólo por la gracia de Dios. Entonces, confía en Jesús, pídele que te ayude, y vivirás.

Por: CPTLN

Algo tiene que cambiar

Leer | Efesios 4.22-32

¿Por qué es difícil seguir el camino de obediencia? Como dijimos la semana pasada, dentro de todo creyente hay dos tendencias en conflicto: El viejo yo –o “la carne”– y la santidad de la nueva naturaleza en Cristo. Las características de estas inclinaciones opuestas están retratadas en los versículos de hoy. La calidad del perdón, o la falta del mismo, determinarán en gran medida la tendencia que predomina en nuestra vida.

El resultado inevitable de la falta de perdón es la ira, la amargura y el rencor. Al negarnos a perdonar, dejamos que la vieja naturaleza domine y produzca su venenoso fruto. Todos los aspectos de nuestra vida son afectados cuando nos negamos a brindar el perdón que Cristo nos dio con tanta generosidad —en esencia, estamos tratando a quienes nos rodean como no quisiéramos jamás que el Señor nos tratara.

Aunque un agravio puede rompernos el corazón o herir nuestra autoestima, el negarnos a perdonar le impide a Dios redimir la herida. Queremos que Él trasforme a la persona que nos hizo daño y que le haga lamentar lo que hizo, pero a veces, el Señor lo que quiere es transformarnos. El perdón nos ayuda a vivir a la manera de Cristo, y nos permite ver a los demás con ojos de gracia y misericordia.

Lea de nuevo los versículos 31 y 32. ¿Cuál le describe? Como creyentes, anhelamos demostrar las cualidades de nuestra nueva naturaleza, pero el Señor puede producirlas solamente si estamos dispuestos a sustituir ofensas y resentimientos con el perdón de nuestro corazón. Algo tiene que cambiar —deje que sea usted.

Por: Min. En Contacto

Nuestro concepto despreocupado del…

Nuestro concepto despreocupado del pecado

Leer | Romanos 6.1-7

Los creyentes reconocen la depravación del pecado, pero muchos siguen teniendo una actitud despreocupada frente al mismo. Hay quienes dicen: “Todo el mundo peca de vez en cuando, así que cuando peco me confieso, y ya”.

Pero, en realidad, sabemos que la cuestión no es tan sencilla. Dios es efectivamente fiel para perdonar (1 Jn 1.9), pero su misericordiosa oferta no está diseñada como una licencia para pecar. Sus mandamientos son para protegernos de la esclavitud del pecado. Cada decisión de violar las normas de Dios añaden otro eslabón a nuestra cadena de esclavitud, que con el tiempo llega a ser lo suficientemente larga para envolver nuestro corazón. Cuando esto sucede, nos vemos impedidos de disfrutar de las bendiciones del Señor.

Cualquier pecado, no importa lo insignificante que parezca, es desobediencia. Creemos que una mentira pesa apenas un poco, mientras que robar sí pesa mucho; vemos el adulterio como bastante pesado, pero menos grave que el homicidio. Pero el sentir de Dios difiere de este concepto de fabricación humana. El Señor Jesús tuvo de todas maneras que morir en la cruz para perdonar aun una mentira. Aunque pecados diferentes causan cantidades diferentes de calamidades, hace falta el mismo sacrificio para pagar el castigo por un robo, que el que se necesita para perdonar un asesinato.

Somos privilegiados por tener un Padre que nos libera de las cadenas humanas. Pero no hemos sido liberados para poder desobedecer; por el contrario, Dios nos brinda la libertad de la atadura al pecado.

Por: Min. En Contacto

Lecciones de un fugitivo

Leer | JONÁS 1.1-17

Se nos dice que el profeta Jonás compró un boleto para huir a Tarsis en un intento por escapar de la presencia del Señor, y de ese modo evitar la tarea que Dios le había dado. Es probable que ninguno de nosotros reservaría un pasaje de avión para ir a un país lejano intentando escapar de la presencia de Dios. Sin embargo, personas que aman a Dios, algunas veces, tratan de huir de Él de muchas maneras diferentes, y terminan experimentando miserias como las de Jonás.

Mientras huía del Señor, el profeta olvidó cosas que todos debemos recordar. Primero, pensó que huir de Dios le evitaría tener que obedecer. Probablemente nunca imaginó cuán persistente puede ser el Señor cuando nos llama a un lugar de destino.

Finalmente, Jonás descubrió que es imposible huir de Dios. Su amor nos persigue, aun hasta las profundidades del mar para conformarnos a su voluntad y a su plan para nuestras vidas. Dios simplemente no se verá impedido por nuestra desobediencia.

Jonás había olvidado también la verdad de que la dirección de la desobediencia es siempre hacia abajo. La Biblia nos dice que el reacio profeta descendió inicialmente a Jope. Allí encontró una nave y se introdujo en el fondo de la misma, y antes de que se diera cuenta estaba en lo profundo del mar, e incluso había descendido a los cimientos de los montes (Jon 2.6).

Cuando se huye de Dios, no hay lugar donde esconderse, ni siquiera en el fondo del mar. Toda nuestra vida es siempre visible para el Señor. Así que, en vez de tratar de huir de su presencia, acéptela con beneplácito.

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Amados, pero perdidos

Leer | JUAN 3.15-17

Muchas personas asumen que, puesto que Dios es amor, Él dará un lugar a todo el mundo en el cielo, pues no entienden las verdades básicas en cuanto a “perdidos” y “salvos”.

1. Todas las personas comienzan su vida como seres “perdidos”. Cuando Adán pecó (Gn 3), su espíritu se volvió malo y rebelde (Ro 5.12) al igual que los de todos los que hemos nacido después de él. Esa “naturaleza de pecado” que se transmitió de una generación a otra, hace que estemos “perdidos”.

2. La humanidad está muerta en delitos y pecados (Ef 2.1). Cuando Adán pecó, su relación íntima con Dios murió. Nosotros, sus descendientes, hemos nacido en ese estado de muerte. Aunque físicamente estamos vivos al nacer, nuestro espíritu —la única parte de nosotros que puede relacionarse con Dios— está muerto.

3. Somos seres eternos. Porque estamos hechos a imagen de Dios, nuestra alma es eterna. Pero la Biblia nos dice que quienes rechazan a Cristo como Salvador perecerán (Jn 3.16). Esto no significa que serán aniquilados, sino que estarán separados de Dios eternamente.

4. Es necesario el nuevo nacimiento (1 P 1.3). Para tener una relación con el Padre celestial, es necesario que la parte de nosotros que ha estado muerta para Dios sea ahora vivificada. Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, la vida misma de Dios nace en nosotros, y pasamos de estar espiritualmente muertos y perdidos, a estar vivos y salvos.

Nuestro Padre celestial, por amor a nosotros, proveyó lo que necesitábamos —un Salvador. ¡Comience a predicar esta verdad!

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Adoración en espíritu y verdad

Nota: Hemos sido informados que debido al Covid 19 el expositor de la nueva temporada no estará disponible aproximadamente hasta finales de julio. Pero aquí les dejamos una hermosa lección.

Enseñanza Escuela Bíblica Dominical disponible en el Canal, para escuchar hacer clic en el siguiente enlace

https://www.ministeriotv.com/video/adoracin-en-espritu-y-verdad-20325

Jesucristo vino a darnos libertad

Leer | LUCAS 4.14-19

Al volver a su ciudad, Jesús entró en la sinagoga y, para asombro de todos los que estaban allí, leyó su descripción de trabajo, del libro de Isaías. Tal vez algunas personas en la congregación estaban confundidas por su afirmación de que fue enviado para pregonar libertad a los cautivos y poner en libertad a los oprimidos (Lc 4.18). ¿Quiénes eran esos cautivos? ¿Iba Él a tomar por asalto las prisiones?

Jesús estaba hablando de cadenas espirituales, no físicas. Todos nacemos con una naturaleza pecaminosa, y todos estamos esclavizados al pecado hasta que las cadenas son rotas por la fe en el Salvador. Pero incluso después de la salvación, Cristo está librándonos de cosas que nos atrapan y que obstaculizan nuestra relación con Él. El Señor nos hace libres…

• Del error: La Palabra de Dios nos protege de los errores y las mentiras que Satanás utiliza para bombardearnos.

• De las malas acciones: El Espíritu Santo nos da poder para resistir la tentación y vivir correctamente.

• De la esclavitud emocional. El Señor no quiere que nos controle el temor, la culpa, la envidia, los celos, la amargura, el resentimiento o la baja autoestima. Sí aprendemos a confiar en Él en cada situación, Él nos hará libres de estos sentimientos negativos.

Muchos cristianos viven en esclavitud sin darse cuenta. Saben que algo está mal, pero no pueden enderezar sus vidas. A pesar de todos sus esfuerzos por “mejorar”, siguen fracasando. Ningún prisionero tiene la llave para abrir la puerta de la celda; sin embargo, Jesucristo está parado fuera, llamando: “¡Confía en mí, y yo te haré libre!”

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Nuestras convicciones

Leer | GÉNESIS 39.1, 4, 6-9

La única manera que usted tiene para protegerse de la mentira, es saturar su mente con la verdad. Por tanto, debe pasar tiempo con la Biblia fortaleciendo sus convicciones con la realidad de Dios, para poder reconocer la falsedad.

Esto se parece a la manera como un cocinero crea su propia versión de una receta. Mientras cambia los ingredientes, hace pruebas repetidas de sabor; solo mediante la comparación de su creación con la receta original puede determinar la autenticidad de su propia receta.

La Palabra de Dios es nuestra norma. Revise sus convicciones. ¿Qué cree usted en cuanto al matrimonio? ¿Es de por vida? ¿O cree que está bien divorciarse cuando se vuelva inconveniente o entorpezca su estilo de vida? ¿Y qué de los hijos? ¿De los amigos? ¿Del dinero? ¿De la moralidad? ¿De la iglesia? ¿Qué de esos temas de los que tanto se habla en la actualidad?

Si usted no está seguro de su posición en algunos de estos temas, es imperativo entonces que se siente con una Biblia y comience a investigar, hasta que escuche las respuestas de Dios. Encuentre los pasajes de la Escritura que tengan que ver con cada área, y pregunte al Espíritu Santo: “¿Qué significa, en realidad, este pasaje?”

No basta con preguntarse: “¿Cómo puedo interpretar este pasaje de una manera que me convenga?” El mundo funciona con esa filosofía, que se conoce como relativismo moral. En vez de ello, pídale al Señor que Él moldee sus convicciones por medio de su Palabra. Es maravilloso cómo le preparará y fortalecerá el Espíritu Santo para defender lo que cree.

Por: Min. En Contacto

Convicción de pecado o condenación

Convicción de pecado o condenación

Leer | ROMANOS 8.1, 2

 

A veces, es fácil aun para los creyentes ser confundidos, porque las emociones pueden ser engañosas. Por esta razón, no es prudente confiar en los sentimientos o basar nuestras decisiones en ellos.

Pero ¿qué de los momentos cuando usted se siente inseguro? Probablemente puede recordar períodos cuando estuvo sintiendo la convicción del Espíritu Santo, pero se preguntaba si eso podía ser más bien una condenación proveniente del enemigo.

Hay una diferencia entre la emoción y la verdadera convicción o conciencia de haber pecado (Jn 16.7, 8). El Espíritu Santo provoca la convicción de pecado como una expresión de su amor, porque Él quiere mantenerle a usted en el camino correcto. Una manera segura de saber si se trata de una convicción del Espíritu Santo, es que Él siempre identificará algo específico (Sal 51.3, 4; Lc 22.60-62). Dios no dudará en poner su dedo en cualquier cosa que esté fuera de su voluntad.

Por el contrario, Satanás tratará de inspirar sentimientos de culpa y condenación, susurrándole: “¿Y te llamas cristiano? ”. El enemigo quiere agobiarlo de tal manera, que se vuelva inútil para el Señor. Cuando los creyentes deciden escuchar esa voz engañosa, pueden llegar a sentirse incapaces por las falsedades del padre de mentiras.

El Espíritu Santo utiliza la convicción de una manera positiva, para prevenir contra el peligro al creyente que se ha descarriado, para hacerlo volver al camino que el Señor ha dispuesto para él. Afortunadamente, este es uno de los incesantes actos de amor de Dios.

Por: Min. En Contacto

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