«Tan sólo pido que no se alegren de mí; ¡que no se burlen de mí, si acaso caigo! En realidad, estoy a punto de caer, y mi dolor no me abandona. Por eso, voy a confesar mi maldad; pues me pesa haber pecado. Mis enemigos están sanos y fuertes; aumentan los que me odian sin razón. Los que me pagan mal por bien me atacan porque prefiero hacer lo bueno. Señor, ¡no me abandones! Dios mío, ¡no te alejes de mí! Señor, mi salvador, ¡ven pronto en mi ayuda!»

Salmo 38:16-22

Hace muchos años ya, la señal de SOS comenzó a utilizarse en situaciones de emergencias, como por ejemplo cuando un barco estaba hundiéndose. En la vida también nos encontramos ante muchas situaciones de emergencia, pero Dios siempre está listo para escuchar y ayudarnos.

Por eso, en tus momentos de peligro y emergencia, repite con el salmista: «Señor, ¡no me abandones! Dios mío, ¡no te alejes de mí! Señor, mi salvador, ¡ven pronto en mi ayuda!» (Salmo 38:21-22). El Señor nunca te abandonará.

Por CPTLN

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