Mes: febrero 2022

El evangelio de la libertad

Gálatas 2.20

Cada lunes por la mañana comienzo el día entusiasmado por el sermón del domingo siguiente, porque puedo compartir lo que Dios me va a enseñar esa semana. Ahora bien, es posible que usted no sea pastor, pero tiene el mismo privilegio de compartir con otra persona lo que el Señor le ha estado enseñando.

La pasión por proclamar a Jesucristo nace de la experiencia de conversión del cristiano, pero el entusiasmo puede esfumarse a menos que sigamos aprendiendo y creciendo en la fe. Si conocemos poco a Dios, ¿por qué querríamos hablar de Él? Pero si, por el contrario, crecemos de manera continua en lo que sabemos de su naturaleza, obras y caminos, desearemos compartir con otros lo que hemos aprendido. En medio de los males y dificultades del mundo, los cristianos tenemos el tesoro más valioso: ¡Jesucristo!

El mensaje que proclamamos no solo ofrece libertad de la condena por el pecado, sino que también da el poder para vivir en rectitud. Cuando Cristo murió en la cruz, cada creyente fue crucificado con Él, y el atractivo y el poder del pecado fueron anulados. Esto significa que los seguidores de Cristo podemos decirle no a los pecados, y vivir en victoria y obediencia a Dios.

La mayoría de las personas del mundo están buscando una vida mejor, más feliz y con más sentido. Pero los cristianos tenemos el secreto de la vida en Cristo, quien nos ofrece descanso para nuestras almas (Mt 11.29). Este es un mensaje que no podemos reservarnos solo para nosotros. Al abrir su Biblia y orar hoy, pídale a Dios que le muestre una verdad que pueda compartir, y a la persona a quien Él quiere que usted se la diga.

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Salmos 25

1 A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.

2 Dios mío, en ti confío;

No sea yo avergonzado,

No se alegren de mí mis enemigos.

3 Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;

Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;

Enséñame tus sendas.

5 Encamíname en tu verdad, y enséñame,

Porque tú eres el Dios de mi salvación;

En ti he esperado todo el día.

6 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias,

Que son perpetuas.

7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;

Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,

Por tu bondad, oh Jehová.

8 Bueno y recto es Jehová;

Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

9 Encaminará a los humildes por el juicio,

Y enseñará a los mansos su carrera.

10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,

Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11 Por amor de tu nombre, oh Jehová,

Perdonarás también mi pecado, que es grande.

12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová?

Él le enseñará el camino que ha de escoger.

13 Gozará él de bienestar,

Y su descendencia heredará la tierra.

14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,

Y a ellos hará conocer su pacto.

15 Mis ojos están siempre hacia Jehová,

Porque él sacará mis pies de la red.

16 Mírame, y ten misericordia de mí,

Porque estoy solo y afligido.

17 Las angustias de mi corazón se han aumentado;

Sácame de mis congojas.

18 Mira mi aflicción y mi trabajo,

Y perdona todos mis pecados.

19 Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado,

Y con odio violento me aborrecen.

20 Guarda mi alma, y líbrame;

No sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21 Integridad y rectitud me guarden,

Porque en ti he esperado.

22 Redime, oh Dios, a Israel

De todas sus angustias.

Salmos 24

1 De Jehová es la tierra y su plenitud;

El mundo, y los que en él habitan.

2 Porque él la fundó sobre los mares,

Y la afirmó sobre los ríos.

3 ¿Quién subirá al monte de Jehová?

¿Y quién estará en su lugar santo?

4 El limpio de manos y puro de corazón;

El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

Ni jurado con engaño.

5 Él recibirá bendición de Jehová,

Y justicia del Dios de salvación.

6 Tal es la generación de los que le buscan,

De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah

7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

8 ¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla.

9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

10 ¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová de los ejércitos,

Él es el Rey de la gloria. Selah

Salmos 23

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Todavía habla Dios

Salmo 81.8-16

¿Ha notado alguna vez que los niños tienen audición selectiva, la conveniente capacidad de dejar de escuchar la voz de un adulto? A veces, si no les gusta lo que se dice, la ignoran. En otras ocasiones, pueden estar tan absortos en sus actividades que las palabras no penetran en sus mentes. Un adulto le está hablando, pero no sabrá si el niño está escuchándolo.

A veces, nos comportamos de la misma manera con nuestro Padre celestial, ¿no es así? Hoy el Señor nos habla a través de su Palabra, como siempre lo ha hecho. La Biblia contiene la revelación total de Dios; fue escrita por hombres que estaban bajo el control del Espíritu Santo (2 Ti 3.16). Si no prestamos atención a las Sagradas Escrituras, le hemos dado la espalda a la voz de Dios.

Pero si abrimos su Palabra, escucharemos lo que quiere decirnos. A veces, dice palabras de amonestación y corrección, pero también nos asegurará su amor. Cuando pasamos tiempo con Dios por medio de su Palabra, nuestra relación con Él se profundiza. Y cuando nos expresa su amor, le correspondemos amándolo de la misma manera.

En las Sagradas Escrituras también encontramos dirección para nuestra vida (Jer 29.11). Aunque el mundo, nuestra propia naturaleza egoísta y Satanás, nos piden que elijamos sus maneras de pensar, Dios nos da su sabiduría para tomar las decisiones correctas.

La Biblia ofrece el consuelo y la esperanza de Dios que necesitamos a toda costa en medio de pruebas, fracasos, humillaciones y tristezas. Y su Espíritu Santo nos ayuda a entender y obedecer todo lo que nos dice. Dios sigue hablando, pero para sacarle provecho a lo que dice tenemos que escucharlo.

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Dirección divina

Leer | Juan 14.26

Dios sabía que nunca podríamos entender toda su grandeza con nuestras mentes finitas. Es por esto que nos dio al Maestro divino —el Espíritu Santo.

El propósito del estudio de la Biblia no es que adquiramos información sino que seamos transformados. Si lo que leemos no cambia nuestras vidas, entonces no estamos experimentando el poder del evangelio. El Espíritu Santo tiene un propósito importante al enseñarnos la Palabra de Dios: transformarnos según la imagen de Cristo (Ro 8.29). Y lo hace en tres áreas:

  1. En la evangelización. Antes de llegar a tener fe en Jesucristo, fue el Espíritu de Dios quien obró para hacernos conscientes de nuestra necesidad de un Salvador. Este fue el primer paso hacia nuestra semejanza a Cristo.
  2. El discipulado. Después que ponemos nuestra fe en Cristo, el Espíritu Santo comienza el proceso del discipulado, que se refiere al crecimiento espiritual continuo y a un conocimiento cada vez mayor de las Sagradas Escrituras.
  3. Las misiones. Dios quiere que sus seguidores vayan al mundo para anunciar las buenas nuevas de Jesucristo. Los creyentes tienen el privilegio de expresar su gracia a todas las personas.

La transformación es la clave para llegar a parecernos al Señor Jesucristo. Aunque nunca alcanzaremos la perfección en esta vida, la peregrinación hacia la semejanza a Cristo es importante; pues es la manera como nos convertimos en cristianos maduros y activos.

El Espíritu Santo es nuestro guía. Dé gracias hoy a Dios por su bondad al darle el Maestro perfecto para que le dirija en esta apasionante peregrinación de fe.

Por Min. En Contacto

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