La Gloria Es De Dios Min Int

Visión, voz de Dios y visita del ángel

“Estaba yo en la ciudad de Jope, y vi en éxtasis una visión” (Hechos 11:5).

Seguimos con el tema de visiones y la voz de Dios. En este capítulo hay excelente enseñanza sobre el tema. Pedro tuvo una visión acompañada de una voz del cielo, que no entendió. Veremos cómo vino la ratificación y la interpretación. A continuación llegan tres extranjeros a la casa donde está hospedado: “y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar” (v. 12). ¿Cómo sabía que fue el Espíritu y no su imaginación? Porque hizo lo que el Espíritu le dijo y se confirmó por lo que pasó luego. Pedro les acompañó a una casa donde encontró a un hombre que había recibido una visita de parte de un ángel quien le había dicho: “Envía a hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro” (v. 13). ¿Cómo se sabe que fue un ángel de verdad y no una alucinación? ¡Porque hizo lo que el ángel le mandó y vino Pedro! Así Cornelio supo que Dios le había hablado de verdad y Pedro comprendió el significado de la visión que había tenido. Las tres cosas, la visión, la voz del Espíritu, y el ángel confirmaban que Dios estaba dirigiendo este encuentro.

¿Y cuál fue el resultado? Cornelio y su familia escucharon el evangelio, creyeron en Cristo, y el Espíritu cayó sobre ellos y fueron convertidos. Fue un momento muy importante en la historia de la extensión del evangelio. Se había extendido de Jerusalén a Samaria y al extranjero, tal como el Señor Jesús había dicho (Hechos 1:8). No pudo ser predicado por el ángel, ni por gentiles, sino tuvo que ser llevado a Cornelio por los apóstoles, para unir los nuevos creyentes gentiles con los apóstoles judíos de Jerusalén, para evitar que hubiese una versión diferente del evangelio para los gentiles.

Después la Palabra de Dios lo confirmo todo: “Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cundo dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo” (v. 16). Pedro pudo identificar lo que les pasó a estos nuevos creyentes como el bautismo en el Espíritu. Comprendió que ya formaban parte de la misma Iglesia.

En esta historia entran una visión, la voz del Espíritu, un ángel y la Palabra de Dios, y todos concuerdan. Esto es lo que pasa cuando uno realmente ha tenido una palabra de parte de Dios, a saber, una visión, un sueno, una voz o un texto bíblico: todo concuerda y se ve la mano de Dios y se confirma por lo que acontece a continuación. El Espíritu y la Palabra siempre trabajan en unidad y arrojan luz sobre nuestra experiencia. Esta última nunca interpreta la Palabra, sino al revés.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

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