Mes: abril 2021

Ayuda en la lucha


Levanten, pues, las manos caídas y las rodillas entumecidas; enderecen las sendas por donde van, para que no se desvíen los cojos, sino que sean sanados. Hebreos 12:12-13

Un boxeador se sienta en la esquina del ring, codos apoyados en las cuerdas, manos enguantadas colgando caídas. La sangre le gotea por la esquina de la boca y un brillo de color frambuesa comienza a hinchar su ojo derecho. La habitación es oscura, húmeda de sudor y llena de humo.

Después de sufrir una lluvia de golpes de un oponente que pensó que podía aguantar, casi agotado se pregunta cuánto más va a poder soportar. Le duelen las costillas, le zumban los oídos y la lengua encuentra un hueco donde solía tener un diente. No contaba con esto. ¡Ring! Segunda vuelta.

¿No es así a veces con nosotros? Nos enfrentamos a oponentes que creemos que podemos “aguantar” y, en nuestros mejores días, tal vez incluso derrotar. Un poco de preparación antes de la pelea y nos sentimos bastante bien. Esquivamos algunos golpes, desviamos otros y nos enorgullecemos de nuestros reflejos felinos. Estamos listos, nos decimos. “¡Ajustarse los guantes y manos a la obra!”

¡Gran error! Al igual que el boxeador, es posible que encontremos más de lo que esperábamos. Nuestro entrenamiento físico puede funcionar contra oponentes de carne y hueso, pero jamás vamos a igualar a aquél que no solo quiere noquearnos, sino que quiere ponernos seis pies bajo tierra.

El escritor del libro a los Hebreos conoce bien las batallas que enfrentamos, y a Aquél que las enfrentó antes que nosotros. Es por eso que dice: “consideren a aquel que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores, para que no se cansen ni se desanimen” (Hebreos 12:3).

Cuando nos golpean de izquierda a derecha, Jesús está presente (ver Salmo 46:1). Él nos escucha cuando llamamos (1 Juan 5:14-15), y nos ayuda en nuestras necesidades. Cuando nuestras rodillas estén débiles y se agote nuestra fuerza, Dios nos revivirá. Él avivará nuestros corazones contra los enemigos que enfrentamos, asumiendo nuestra lucha y dándonos la victoria. “Cuando me encuentre angustiado, tú me infundirás nueva vida; Me defenderás de la ira de mis enemigos, y con tu diestra me levantarás victorioso” (Salmo 138:7).

¡Qué amigo nos es Cristo! Él recibió los golpes que merecíamos y nos levantó cuando estábamos derribados.

Por: Paul Schreiber

Enviado por CPTLN

Todo es muy bueno

“Y dijo Dios: ‘¡Miren! Les he dado toda planta que da semilla y que está sobre toda la tierra, y todo árbol que da fruto y semilla. Ellos les servirán de alimento.’ Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo ello era bueno en gran manera. Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ése fue el día sexto.” Génesis 1:29, 31

Polución, falta de agua, violencia, guerra, depresión, desastres, accidentes, enfermedades… No debió haber sido así. Cuando Dios creó el mundo “todo lo que había hecho, y todo ello era bueno en gran manera” (Génesis 1:31a). Pero con el pecado entró la muerte en nuestra historia, trayendo dolor y separación.

Sin embargo, Jesús nos ofrece una nueva vida, un nuevo comienzo aquí y en el nuevo mundo preparado por Dios para todos los que confían en él como su Señor y Salvador. Llegará el día en que los dolores de este mundo terminarán y finalmente podremos decir, con completa alegría, ¡gracias Dios! realmente todo es muy bueno.

Por CPTLN

Toma la decisión correcta

“Por esos días Jesús fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Al llegar el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles, a saber: Simón, a quien llamó Pedro; su hermano Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón, conocido como el Zelote, Judas hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.”

Lucas 6:12-16

¿Cómo tomas tus decisiones? ¿Estableces criterios, verificas los pros y los contras? Antes de elegir a sus doce discípulos, Jesús “fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Al llegar el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lucas 6:12-13).

Siguiendo el ejemplo de Jesús debemos, en toda circunstancia y sin importar cuales sean nuestras razones, llevar en oración al Señor nuestros planes y pedir que haga de acuerdo a su voluntad. Su voluntad, en primer lugar, traerá seguridad en cualquier decisión que tomemos.

Por CPTLN

Una victoria indiscutible

“Por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Romanos 8:1

Una victoria en el fútbol llena de alegría a todo un pueblo. Pero una victoria hoy no asegura la victoria en el futuro. En contraposición con esto, la victoria de Jesucristo sobre la muerte es eterna. Su resurrección asegura la victoria eterna a todos los que creen en él.

Recordando la victoria de Jesús, el apóstol Pablo  dice que “no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1), y que “si Dios está a nuestro favor, nadie podrá estar en contra de nosotros.” (Romanos 8:31b). Por lo tanto, “¿qué podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada? Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” (Romanos 8:35; 37) Entonces, ¡celebra intensamente la victoria!

Por CPTLN

A %d blogueros les gusta esto: