Mes: marzo 2021

La perseverancia de los santos

              La primera epístola del apóstol Juan es una carta pastoral. La escribió con el propósito de que sepamos (en el presente) que tenemos vida eterna (5:13) y de que tengamos comunión con el Dios vivo (1:3). Vamos a ver las 5 evidencias en el orden de aparición que describe Juan para saber si somos salvos, si estamos perseverando, y si estamos andando correctamente.

Guardamos los mandamientos (2:3-6; 5:3). “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mr. 12:29-31). Debemos andar como Cristo anduvo (2:6). Esto no significa ser perfectos (2:1-2), sino llevar un estilo de vida como el de Cristo. Para conocer cuáles son los mandamientos, necesitamos meditar y escudriñar las Escrituras. ¿Cómo está mi hambre y sed de la Palabra? ¿Quiero conocer cada día más a Dios? Advertencia: el conocimiento de las Escrituras no debe llevarnos a enorgullecernos, sino a andar como Cristo anduvo. Sus mandamientos no son una carga insoportable (5:3). ¿Qué problema hay? ¿Por qué nos suelen parecer tan difíciles? Porque los intentamos cumplir en nuestras propias fuerzas, y así es imposible. El orden correcto es: Dios nos ama y perdona (4:10), por lo tanto, nosotros le amamos y disfrutamos con Él y, como consecuencia,  obedecemos sus mandamientos, que es un deleite.

Amamos a los hermanos (2:9-10). Aclaración: esto no significa amar a todos los que están en la iglesia, porque no todos los que están en la iglesia son hermanos. Amamos a los que viven como hermanos: buscan a Dios, le temen. Implica preocuparse e interesarse por ellos, orar por ellos y evitar cualquier cosa que les dañe o les haga caer.

Aborrecemos el mundo (2:15-16). Amamos a Dios y su reino. Estamos en el mundo, pero no pertenecemos al mundo. Esto no significa aislarnos, sino no desear ni estar apasionados con las cosas del mundo; nuestra mayor pasión y deseo debe ser Cristo. Se mencionan tres cosas: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria (arrogancia) de la vida. Expliquemos qué significa la vanagloria de la vida. Como estoy vivo y peco, pero no muero, me vuelvo un arrogante. Me parece que puedo vivir como me dé la gana porque Dios no existe y no hace justicia. Hoy en día amar el mundo es tener su ética: vivimos en el relativismo, posmodernismo.

Creemos y confesamos a Cristo (5:1). Aceptamos y reconocemos todo lo que Cristo es y ha dicho en su palabra. Debemos escucharle y obedecerle solo a Él (Mt 17:5). Cristo es el único Salvador; es exclusivista. Debemos ser testigos de Cristo (1:1, 3). “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mt 10:32). Confesar significa “decir lo mismo que”.

Tener el Espíritu Santo (4:13). Debo preguntarme: ¿Estoy viendo la obra del Espíritu Santo en mi vida? ¿Está  iluminando mi vida? ¿Doy más fruto que antes?“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (Rom 8:14). El Espíritu Santo va renovando nuestra mente y dirigiéndonos a Cristo. Cuando pecamos, él nos humilla y nos lleva a la Cruz de Cristo, a nuestro abogado (2:1). “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Rom 8:16). Sabemos que somos hijos de Dios porque el Espíritu Santo pone en nosotros una convicción profunda de ello.

Aplicación. Como podemos observar, no somos salvos por haber tomado una decisión de seguir a Cristo, por haber creído en él, por haber tenido una experiencia emocional, ni por haber servido a Dios en el pasado, sino por tener o estar haciendo estas cinco cosas en el presente. La pregunta que debo hacerme es: ¿Creo en Cristo hoy? ¿El Espíritu Santo me da testimonio de que soy hijo de Dios? ¿Amo a Dios y, en consecuencia, me someto a su Palabra y la obedezco gozosamente? ¿Amo a mis hermanos? ¿Aborrezco al mundo o tengo un pie en el mundo y otro en Cristo? (1 Cor 10:21; Ap 3:15-16).  El propósito de esto no es producir pesar o terror, sino todo lo contrario: despertarnos, humillarnos e ir a la persona de Jesucristo para salvación.

Por Albert Crespo

Enviado por el Hno. Mario Caballero

La verdad

Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. (2ª corintios 13 : 8)

Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad. (Juan 17 : 17 )

Al decir (podemos) , pablo se refiere a los apóstoles , y dice que todo lo que hagan debe tener como meta extender la verdad de DIOS y no con motivos egoístas .

Aun en el asunto de la disciplina, no debe pensarse en venganzas personales, todo debe hacerse para la gloria de DIOS y el bienestar de los cristianos.

Por supuesto que el versículo tiene una aplicación más amplia. Aunque los hombres hagan todo lo que está a su alcance para impedir la extensión del evangelio  a la larga, todos sus esfuerzos por muy malvados que sean, serán anulados por DIOS para su propia alabanza. Una ilustración sobre esto es la siguiente:

Un hombre tenía una propiedad hermosa con arboles magníficos. Pero tenía un enemigo amargado que dijo : ( cortare uno de estos árboles , eso le dolerá ).

Una noche el enemigo pasó por encima del alambrado, se dirigió hacia el árbol más hermoso   , y empezó a trabajar con serruchos y hachas. Al amanecer vio que venían dos hombres a caballos y reconoció a uno de ellos como dueño de la propiedad. Rápidamente saco las cuñas y dejo caer el árbol, pero una de las ramas le agarro y lo clavo en la tierra, hiriéndole tan profundamente que murió. Antes de morir dijo: ( he derribado tu hermoso árbol ) .el propietario lo miro con lastima y dijo : (el hombre que viene conmigo es arquitecto , vamos a construir una casa y teníamos que derribar justamente el árbol que acabas de tirar )  

No olvides que cualquier cosa que esté haciendo el diablo, solo está cortando un árbol que DIOS ya había planeado derribar; nunca hace nada que este fuera del plan de DIOS, porque es omnipotente, omnisciente, omnipresente soberano y victorioso.

Escrito por William Macdonald

Enviado por el Hno. Mario Caballero

¿Dónde encontrar el descanso?

Lea Mateo 11:25-30


Los pueblos donde Jesús hizo el mayor número de milagros no recibieron su mensaje. ¿Cómo reaccionó el Señor? Primeramente alabó a Dios, su Padre, por su sabiduría y su gracia insondables (v. 25). Luego dirigió un maravilloso llamado a los que permanecieron junto a él: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.


Aún hoy Jesús ofrece el descanso a todos los que tienen la conciencia cargada, y los invita a llevar su yugo liberador. Este yugo es símbolo de la obediencia y del servicio, como lo era el pesado trozo de madera que servía para uncir los bueyes. El yugo del Señor es fácil y su carga ligera. Tomar su yugo consiste en someterse a la voluntad de su Padre. Así podremos cambiar el cansancio debido al pecado por la gozosa devoción del amor hacia nuestro Señor. Podemos bajar la cabeza para caminar con él, mostrando algo de la belleza de su persona, de su amor, ternura y verdad.


Amigo probado por la enfermedad, la pérdida de un ser querido, las dificultades de la vida, o quizás abrumado por las consecuencias de un pecado, el llamado de Jesús es para usted. ¡Vaya a él tal como es!
Luego tome su yugo, siga al Señor en todas las circunstancias, deje que él dirija su vida. Aprenda de él, reciba humildemente su enseñanza, como si fuese un niño. Junto a él podrá vencer las dificultades y hallará descanso, fuerza y ánimo.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Nacer de nuevo

Jesús y Nicodemo

Juan 3.1-15

Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,

15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

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