Mes: enero 2021

¿A quién escoges Barrabás o Jesús?

Mateo 27.15-31

15 Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen.

16 Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.

17 Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?

18 Porque sabía que por envidia le habían entregado.

19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.

20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto.

21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.

22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: !!Sea crucificado!

23 Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: !!Sea crucificado!

24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

26 Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.

27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía;

28 y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata,

29 y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: !!Salve, Rey de los judíos!

30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.

31 Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Un amigo de verdad

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16

¿Alguna vez te has sentido totalmente solo, sin nadie que te comprenda? ¿Te gustaría tener un buen amigo que siempre esté a tu lado y que pueda ayudarte cuando lo necesites?

Ahora mismo puedes conocer a un amigo así. La verdad es que él ya te conoce y te quiere tal como eres. Su nombre es Jesucristo. Él quiere acompañarte todo el tiempo, pero hay un problema: él no puede estar donde hay pecado. Es por ello que, cada vez que mentimos, desobedecemos o hacemos cualquier otra cosa mala, nos alejamos de Cristo.

Lo bueno es que Jesucristo amó a todo el mundo tal como es, y nos sigue amando de la misma manera, aunque somos pecadores.

Recordemos esta cita bíblica: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). En este evangelio, Jesucristo nos dice que la mejor forma de mostrar el amor es estando dispuesto a morir por un amigo.

Eso es precisamente lo que hizo Jesucristo por nosotros. Al morir en la cruz Jesucristo pagó el precio de la culpa por nuestros pecados. Gracias a su sacrificio, ahora Dios nos puede tratar como si nunca hubiéramos pecado y Jesucristo puede ser nuestro amigo para siempre.

Sólo se trata de abrir nuestro corazón, ponernos en sus manos, y dejar que él actúe en nosotros.

Por CPTLN

Confesión

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9

Hay ciertas confesiones que salen del corazón… confesiones como la del Rey David… confesiones como la del publicano de la parábola… confesiones como la de San Pablo.

Y hay otra clase de confesiones que están basadas en una necesidad. Confesiones como, por ejemplo, las que hicieron dos ladrones en Alemania.

Estos dos hombres lograron entran en un edificio, donde habían planeado ir a uno de los pisos más altos para cometer su robo.

Poco después de haber entrado, el departamento de policía recibió una llamada. La persona que llamó, dijo: “Esto les va a sonar realmente tonto, pero mi amigo y yo entramos a un edificio para robar, y nos quedamos estancados en el ascensor”.

Al llegar, la policía se encontró con que uno de los ladrones se había lastimado una mano tratando de abrir el elevador -antes de llamar a la policía y confesar su delito.

No hace falta estudiar en un seminario para saber qué clase de confesión quiere el Señor de su pueblo… El Señor no quiere que su pueblo haga como si todo estuviera bien. Si todo está bien, no necesitan un Salvador. Y si no necesitan un Salvador, el sufrimiento y la muerte de Jesús fueron en vano.

Es por ello que el Salmo 51:17 nos llama a confesar cuando dice: “El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido”.

El Señor quiere que oremos: “Señor, ten misericordia de mí, pues soy pecador”. Él quiere que reconozcamos la magnitud de su misericordia y el costo de su gracia.

Por CPTLN

Dios ve y le importa

Señor, si te fijaras en nuestros pecados, ¿quién podría sostenerse en tu presencia? Salmo 130:3

Tengo unos amigos que, debido a un ascenso, tuvieron que vender su casa y mudarse a otra ciudad. El tener que dejar su congregación, su vecindario, sus amigos y su hogar, hizo la mudanza penosa.

Sorprendentemente, una de las cosas que más les molestaba era cuando el agente inmobiliario los llamaba y les decía: “En media hora iré con un interesado en la casa. Por favor acomódenla un poco, y salgan.”

Ambos esposos me dijeron que no les agradaba la idea de que alguien estuviera merodeando en su cocina y metiendo las manos en los cajones y alacenas. Y no es que tuvieran algo malo que ocultar, ni que estuvieran avergonzados de la limpieza de su casa. Era el hecho de que había algunas cosas que simplemente preferirían que otras personas no vieran.

Yo entiendo perfectamente el sentimiento, y seguro que usted también.

Todos tenemos cosas que preferiríamos mantener ocultas sin que otras personas se enteren. Justamente así como no queremos a nadie fisgoneando en nuestros armarios y cajones, tampoco queremos a nadie metido en nuestros asuntos personales.

Tenemos mucho que ocultar; demasiadas cosas que hemos hecho y de las cuales no estamos orgullosos.

¿Ha pensado alguna vez que el Señor ve todas y cada una de esas cosas que hemos hecho? Él sabe cada uno de nuestros pensamientos y de nuestras acciones. Y lo sorprendente es que, a pesar de ello, nos ama.

Dios nos amó lo suficiente como para enviar a su Hijo a ser uno de nosotros, a cumplir la ley por nosotros, a resistir la tentación por nosotros, y a morir y resucitar por nosotros.

Es un atributo de gracia increíble de un Dios increíblemente misericordioso.

Por CPTLN

En conflicto con el mundo


Jesús dijo: “Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes.” Juan 15:18

Cuando recibimos a Jesucristo como Señor y Salvador, es probable que amigos, o incluso familiares, se pongan en contra nuestra. Pero al convertirnos en hijos de Dios, el Espíritu Santo nos da la fuerza para vivir en santidad, alejándonos de las malas intenciones y acciones de quienes nos rodean. De hecho, el no estar involucrados en actividades que disgustan a Dios puede causar que, quienes se oponen a nuestra fe, nos odien aún más.

Jesucristo lo sabía. Él vino a este mundo para morir por nuestros pecados, pero aun así el mundo lo odió. Jesús dijo: “Ningún siervo es más que su amo” (Juan 15:20a). Este mundo odió a nuestro amo, y ciertamente nos odiará a nosotros.

Al vivir vidas santificadas y servir a Jesucristo, somos bendecidos. Está escrito: “Bienaventurados serán ustedes cuando, por causa del Hijo del Hombre, la gente los odie, los segregue, los vitupere, y menosprecie su nombre como algo malo.” (Lucas 6:22).

Si el mundo los odia, no se desanimen. Confíen en la guía del Espíritu Santo, perseveren en la lectura de la Palabra de Dios, y tengan presente el premio que los aguarda en el cielo y que es suyo a través de la fe en Jesucristo. “Todo el mundo los odiará a ustedes por causa de mi nombre, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” (Marcos 13:13).

Esta es la promesa que Dios nos ha dado.

Por CPTLN

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