Mes: diciembre 2020

La promesa del regreso de Cristo

Leer | Juan 14.1-3

El regreso de Jesucristo —una parte vital del plan redentor de Dios— fue anunciado por profetas, manifestado por ángeles y mencionado tanto por el mismo Señor Jesús, como por el apóstol Pablo. De hecho, más pasajes del Antiguo Testamento están dedicados a la segunda venida de Cristo que a la primera; y en el Nuevo Testamento, el Señor menciona su regreso más veces que su muerte.

La segunda venida de Cristo será la derrota final del diablo. Dios profetizó el fin de Satanás cuando dijo a la serpiente: “Ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Gn 3.15). Parecía que Satanás había logrado una gran victoria cuando Jesús fue crucificado. Pero la resurrección le demostró al enemigo que el Gólgota no fue más que un “calcañar herido”. El regreso de Cristo sellará el destino de Satanás, porque Dios ha prometido rehacer la Tierra. Cuando Él haya terminado, viviremos en un mundo tan perfecto como el que se propuso antes de que Adán y Eva pecaran.

El Padre celestial quiere que nos sintamos entusiasmados y esperanzados por el regreso del Cristo, pues ese acontecimiento es la culminación de su plan para la humanidad. Pronto todos los que decidan adorar a Dios serán reunidos en una Tierra nueva.

Aunque no sabemos el día ni la hora de la segunda venida, la profecía final de Jesucristo nos recuerda que debemos vivir y evangelizar con un sentido de urgencia. “Ciertamente, vengo en breve” (Ap 22.20).

Si hemos sido salvos, y estamos sirviendo, podemos decir al igual que Juan: “Amén; sí, ven, Señor Jesús”.

Por: Min. En Contacto

 

Despídete del Pecado

Preguntas:
¿Estamos en pecado o el pecado está en nosotros?
¿Buscamos el pecado o el pecado nos busca?

Por muchos años en mi barrio en Puerto Rico lo “trending” era al fin del año hacer la lista de “Resoluciones”. Con el tiempo entendí que el comienzo de la palabra Re es igual a repetición y le seguía soluciones, que en realidad no habian. Todos se olvidaban de la auto-promesa o falsa promesa al recibir el nuevo año. No la cumplían, porque en los planes no figuraba Dios. Donde no está Dios no hay amor, no hay paz. Lo que abunda es distorsión psicológica y emocional, un caos progresivo, una vida totalmente disfuncional, carente de valores espirituales, un desconocimiento total de: dónde vivimos, para qué vivimos y por qué vivimos.
Es como ir a la escuela y no aprender ni el “a,b,c!” o sumar 2 más 2 y que fuera igual a cero. Es parecido a subir al piso 20 de un edificio sin comenzar por el piso número uno, imposible. Casi siempre lo tratan de hacer los que viven en el sótano del desconocimiento de la realidad. El estudiar y el conocimiento son dos cosas distintas. El estudio se puede llegar a olvidar y el conocimiento no. Ejemplo de ello es un cardiólogo cirujano: Sabe como funciona el corazón, pero no puede identificar en qué lugar del corazón está el amor, los sentimientos etcétera. Conoce algo, pero si no conoce quien lo creó, no lo conoce en realidad. Así hay muchísima gente, piensan que conocen a Dios, pero en realidad, no lo conocen. Solo existen tres personas expertas en anatomía, ¿quiénes son? Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son especialistas en anatomía, autores creadores del ser humano. Hay maestros que no sabe lo que es un maestro. Me explico y doy un ejemplo.

En Puerto Rico conocí un maestro de universidad que una vez me dijo: “que nosotros el ser humano, era descendiente del mono?, según la teoría de la evolución. Al escucharlo seguida supe que este “maestro” estaba ubicado en una institución de alta enseñanza equivocadamente, le dije: “Debería estar en un zoológico”. Entendí que las células que le quedaban en el cerebro no daban más. De igual manera gente que dicen: tengo diez años de educación en tal o cual lugar o materia, pero no conocen los principios básicos de la educación, no saben tratar y mucho menos amar al prójimo. No conocen el pre-kinder que es el amor de Dios, es la humildad, la dignidad entre otras, si no han aprendido esto básico, entonces, ¿qué aprendieron?.Fijénse en lo siguiente: vamos a la escuela para aprender una lección y luego viene la prueba. En realidad, la vida nos da la prueba para que aprendamos la lección, irónico ¿no?. Durante años se ha predicado el plan de salvación de nuestro Señor Jesús.

Ya se aproxima el año 2021 y el mundo sigue navegando a la deriva del desconocimiento de Dios. Generación versus generación vienen muchos que se dicen llamar doctos, pero no veo nada que muestre su sabiduría; al contrario cada vez se pierden más en las tinieblas del desconocimiento. Ven la luz del mundo (Juan 8.12) y la desprecian, ciegos navegantes con cartas de navegación equivocadas que no los llevará a puerto seguro. Este año 2021 puede ser, si tu quieres, ser tu año de salvación. Comienza a navegar hacia el paraíso que Dios te ofrece, despídete del pecado que hoy te tiene ciego, tienes una vida insípida, descolorida, vas a la deriva, pero hoy puede haber cambios, veamos con atención lo siguiente:
Mateo 14.22-27 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de Él a la otra ribera, entre tanto que Él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte, y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: “un fantasma” y dieron voces de miedo. Pero, en seguida Jesús les habló, diciendo: Tened ánimo, Yo Soy, no temáis. No temas, Jesús no es un fantasma como muchos creen, Jesús es real. Continuamos con el versículo 28 al 29. Entonces le respondió Pedro y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y Él dijo: Ven. Este mundo en que hoy estamos nadando es un mundo de males, mientras estemos aquí vendrán tempestades inesperadas, pero: (versículos 30 al 31) Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo, y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: Señor, sálvame. Al momento Jesús, extiendiendo la mano, asió de él y le dijo: Hombre de poca fe. ¿Por qué dudaste?. No dues. (Versículo 32 y 33). Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.


Ese Jesús que se menciona aquí, es el mismo que hoy te dice No dudes. Acéptalo y cuando el suba a tu barca (tu vida) el tiempo se calmará (tormentas de la vida) y un puerto seguro te espera. ¿Cuál es ese puerto seguro?. Es el gran día que Jesús regrese por la Iglesia, lleguemos y alcancemos una tierra firme y segura prometida conocida por la “Nueva Jerusalén”. Ahora que haz decidido aceptar, recibir y confesar a Jesús como Señor y Salvador de tu vida. Ahora tu capitán te lleva con toda seguridad a puerto seguro.


Autor: Ptr. Monserrate Maldonado

Que nadie se duerma

Mateo 24:36-50

Por tanto, también ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que menos lo esperen. (Mt 24:44)

Estar preparados. Listos. No especular. Tomarnos en serio que el Señor ha de volver. Vivir como si regresara hoy mismo. Jesús no se ahorra advertencias para los suyos. Sin embargo, muchos de sus seguidores andan por la vida como si nada.

La segunda venida de Cristo es una promesa consoladora. Pero, si la olvidamos, puede transformarse en amenaza. Este es el tiempo de la gracia, la era en la cual el evangelio ha de ser compartido, para alcanzar hasta el último perdido. Es un período en el cual los creyentes han de vivir con fidelidad, testimonio y compromiso.

Sin embargo, muchos viven como en los días de Noé: no hacen caso a las advertencias de volverse a Dios, ni escuchan la palabra que se predica. Por eso Jesús ilustra su discurso con la parábola del siervo que es puesto a cargo de los bienes de su señor, pero que especula diciendo: “mi señor tarda en venir”. Lamentablemente, cuando el señor llegue ya será tarde. Que no nos suceda lo mismo.

No disponemos de todo el tiempo del mundo. Ahora es tiempo de volvernos a Dios en arrepentimiento… de volvernos a nuestro hermano, nuestro prójimo, en humildad y reconciliación. Ahora es tiempo de gracia. Hoy es el día. Dios no quiere la muerte del impío, sino que éste se aparte de su mal camino y viva (Ez 33:11). Cristo vino y murió, para que nuestro pecado sea perdonado. Cristo vendrá a llevar consigo a los que confiaron, a los que velaron despiertos. El tiempo de gracia llega a su fin: empieza el tiempo de gloria. Que nadie se duerma.

Por: CPTLN

 

Un retoño va asomando

Isaías 11:1-10
Una vara saldrá del tronco de Isaí; un vástago retoñará de sus raíces. (Is 11:1)

La historia nos muestra cómo las monarquías han entrado en crisis y cómo una dinastía, poderosa en el pasado, desaparece o es reemplazada por formas de gobierno más modernas. En algunos países las rancias dinastías que subsisten no son más que meros símbolos sin poder real. Si se las sigue sosteniendo es por respeto a su pasado, pero no porque despierten grandes esperanzas para el futuro.

La dinastía de David contaba con antecedentes gloriosos. David, el hijo de Isaí, había recibido promesas extraordinarias: su trono permanecería para siempre (2 Samuel 7). Sin embargo, en muchas ocasiones los sucesivos reyes davídicos no estuvieron a la altura de lo esperado, sino que fueron todo lo contrario a lo que se anhelaba en un rey de Israel.

En medio de ese panorama de desazón, Isaías señala a un miembro futuro de la casa davídica que honrará su estirpe. Pero ese renuevo de Isaí tiene características tan extraordinarias, que ningún simple mortal podrá encarnarlas. El rey que viene está destinado a restaurar la creación misma, devastada por el pecado. Su mayor virtud será la justicia. Cada uno de nosotros, condenados a la destrucción y al destierro del Edén, podremos encontrar en Jesús una puerta para regresar al Edén. Por Jesús y en Jesús, los lobos y corderos volverán a convivir en paz.

En el retoño de David tenemos esperanza. A pesar de los fracasos, hay esperanza. A pesar del pecado y la muerte, hay esperanza. Unidos a su muerte y resurrección, el regreso al Edén está garantizado. Aguardemos su venida. Celebremos su venida. Confiemos en su justicia que nos cubre, perdona y santifica.

Por: CPTL

Es hora de despertar

Romanos 13:11-14

Hagan todo esto, conscientes del tiempo en que vivimos y de que ya es hora que despertemos del sueño. (Ro 13:11a)

Circula el siguiente dicho: cocodrilo que se duerme, se convierte en bolso. Este dicho habla del riesgo de ser pillados mientras dormimos… algo peligroso, incluso si se trata de un cocodrilo. El no estar alertas nos torna vulnerables, nos deja a merced del enemigo. Jesús habla en los evangelios de cuidarnos del ladrón que viene a medianoche.

San Pablo nos exhorta a permanecer atentos, despiertos, vigilantes, a velar y orar, y a estar conscientes del tiempo en que vivimos. Esa es la actitud propia del creyente que vela por su fe, que no se distrae en las cosas mundanas. Estar dormido equivale a andar en las obras de las tinieblas, en glotonerías, borracheras, lujurias, contiendas y envidias. Comamos y bebamos, que mañana moriremos; ese es el lema vital de algunos.

Creyentes y no creyentes somos llamados a despertar de esa clase de sueño. La muerte o la segunda venida de Cristo pueden sorprendernos, y seríamos destinados a la eterna condenación. El llamado durante esta época de Adviento es a despertar, a desechar las obras de las tinieblas y a revestirnos de luz, viviendo como si Cristo viniese hoy.

Dios mismo nos prepara para este encuentro crucial. Como pecadores no estamos en condiciones de enfrentar el juicio de Dios: arrepentidos, necesitamos ser revestidos de Cristo y tomar las armas de luz, para luchar contra el pecado en nuestras vidas. Dios nos acepta como somos, pero no nos deja como somos. Su perdón nos renueva, su Espíritu nos anima. Vivamos en su presencia, despiertos y atentos.

Por: CPTLN

 

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