La Gloria Es De Dios Min Int

La meta

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados, porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:28, 29).

Hemos visto que el Espíritu Santo usa todo lo que nos pasa para hacernos más como Jesús, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos, esto es, para que Jesús sea el hermano mayor con muchos hermanos que se parecen a Él. Él es el modelo. La meta es ser como Él, no en su divinidad, sino en su carácter. Este es el carácter que agrada a Dios. Del Hijo dijo: “Este es mi Hijo amado en el cual tengo mi ijo amado en quien tengo complacencia” (Mat. 3:17 y 17:5). Todas las cosas no ayudan a mi comodidad o gusto, sino a mi transformación, y esto es lo que Dios quiere.

Fuimos creados a la imagen de Dios (Gen. 1:27), pecamos, caímos, y distorsionamos la imagen, pero hemos sido reengendrados y “el Espíritu de Dios que movió sobre la faz de las aguas” en la primera creación para traer orden a lo que“estaba desordenado” (Gen. 1:2) está moviendo sobre las profundidades de mi vida para restaurar el perfecto orden de Dios, y este orden consiste en que yo sea como Cristo.

¿Cómo es Jesús? Hablando de sí mismo el Señor dijo: “Soy manso y humilde de corazón” (Mat. 11:29). Para parecerme a Jesús tengo que ser mansa y humilde de corazón. ¿Lo soy? ¿O soy terca, de carácter fuerte, orgullosa, determinada a salirme con la mía, no me someto a nadie, tengo que llevar a voz cantante, no permito que nadie me diga nada, siempre tengo razón, manipulo y insisto para conseguir mi voluntad, controlo a otros, busco ser el centro de atención, doy la nota, etc, etc. Entonces no soy como Jesús. ¿Qué Escrituras ha traído el Espíritu Santo a mi atención para hacerme cambiar? ¿Qué personas ha puesto en mi vida para enseñarme cómo soy? ¿Qué experiencias estoy teniendo para moldearme? ¿Qué sufrimientos he tenido que pasar para hacerme más cómo Jesús?

Dios perfecciona a sus santos por medio del sufrimiento. Amy Carmichael, la amada misionera a la India, pasó los últimos veinte años de su vida con dolores terribles debidos a un accidente, y la que era casi perfecta se perfeccionó por medio de lo que padeció. De Jesús mismo leemos: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (Heb. 2:10). En su caso el que era perfecto se perfeccionó aún más por aflicciones, como modelo para los muchos hijos que está llevando a la gloria.

Volviendo a nosotros mismos, ¿qué me falta para ser cómo Jesús? ¿Más paciencia? ¿Más compasión? ¿Una vida más disciplinada? Más oración? ¿Más valor? ¿Más constancia? ¿Más control de mis emociones? ¿Más control de mi lengua? ¿Más gozo? ¿Un oído más abierto a Dios? ¿Una obediencia más radical? ¿Más poder en el Espíritu Santo? El Espíritu Santo está al tanto, obrando todas las cosas para el supremo bien, para que refleje la imagen de Dios en Cristo.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

 

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