La Gloria Es De Dios Min Int

Sueños y profecías

“¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y  la tierra? Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé.” 

(Jer. 23:24, 25).

            El problema de los falsos profetas es que hacen pensar a la gente que están bien con Dios cuando están lejos de Él, y como consecuencia no arreglan su relación con el Señor. “Dicen de continuo a quienes me desprecian; Yahweh ha dicho: ¡Tendréis paz! Y a todo el que anda en la dureza de su corazón, le dice: ¡Ningún mal vendrá sobre vosotros!” (Jer. 23:17). Con esta falsa confianza, el pueblo he dicho: ¡Tendréis paz  continúa en sus pecados y cree que va bien.  Esto es lo que ocurre hoy día. Sin la denuncia del pecado, el pueblo no tiene la oportunidad de rectificar.

            Sigue una denuncia de estos sueños: “¿Hasta cuando habrá esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, que profetizan el engaño de su corazón? El profeta que tenga un sueño, cuente ese sueño, y el que reciba mi palabra, diga mi palabra con fidelidad. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo?, dice Yahweh.. ¿No es mi palabra como fuego, dice YH  ¿No es mi palabra como fuego y como un martillo que rompe la piedra en pedazos” (v. 26, 28, 29).  El contraste es entre el poder y la eficacidad de la Palabra de Dios en comparación con la inutilidad del sueño. El trigo sirve para alimentar. La paja para nada sirve. Un sueño no convierte a nadie; la Palabra de Dios puede romper un corazón de piedra y convertir al alma. “He aquí Yo estoy contra los que profetizan sueños falsos, dice Yahweh” (v. 32).

            Otra cosa que Dios no soporta es que se diga: “Carga de Yahweh”.  Con esta frase introducían sus profecías los falsos profetas y así daban crédito a sus palabras. Dios prohíbe que se utilice esta fórmula (v. 33-40). Es el equivalente hoy día de decir: “Dios me ha dicho”. Los hay ahora que van con supuestas visiones, sueños y revelaciones de parte de Dios. ¿Cómo se sabe si son auténticos? Por compararlos con la Palabra de Dios y por observar la vida del “profeta”. ¿Anda en  santidad y con temor a Dios? ¿Vive en humildad y pobreza económica como Jesús vivía? ¿Se cumple lo que dice? ¿Pone más importancia en la Palabra de Dios que en la  suya? ¡Compara la vida de Jeremías con la suya!

            Al otro extremo los hay que engañan al pueblo de otra manera. Enseñan que la felicidad consiste en la satisfacción de los apetitos, que Dios existe para hacerme feliz y que me va a dar todo lo que yo creo que necesito y deseo para serlo. El verdadero profeta de Dios no es el que me dice lo que quiero oír, sino aquello que me ayuda a crecer en santidad y similitud a Cristo. Jeremías se parecía mucho a Jesús.   

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .