La Gloria Es De Dios Min Int

Experiencias de Israel en los Salmos

Algunos de los Salmos descriptivos a las experiencias de Israel se pueden listar bajo los siguientes tópicos:

  • Incredulidad
  • Desolación y aflicción
  • Reincidencia
  • Providencia Divina

Los Salmos de dichas experiencias son los siguientes el 78, 79, 80, 81, 105, 106 y 114

Salmo de Incredulidad

Salmos 78

1 Escucha, pueblo mío, mi ley;
Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

2 Abriré mi boca en proverbios;
Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,

3 Las cuales hemos oído y entendido;
Que nuestros padres nos las contaron.

4 No las encubriremos a sus hijos,
Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová,
Y su potencia, y las maravillas que hizo.

5 El estableció testimonio en Jacob,
Y puso ley en Israel,
La cual mandó a nuestros padres
Que la notificasen a sus hijos;

6 Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

7 A fin de que pongan en Dios su confianza,
Y no se olviden de las obras de Dios;
Que guarden sus mandamientos,

8 Y no sean como sus padres,
Generación contumaz y rebelde;
Generación que no dispuso su corazón,
Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

9 Los hijos de Efraín, arqueros armados,
Volvieron las espaldas en el día de la batalla.

10 No guardaron el pacto de Dios,
Ni quisieron andar en su ley;

11 Sino que se olvidaron de sus obras,
Y de sus maravillas que les había mostrado.

12 Delante de sus padres hizo maravillas
En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

13 Dividió el mar y los hizo pasar;
Detuvo las aguas como en un montón.

14 Les guió de día con nube,
Y toda la noche con resplandor de fuego.

15 Hendió las peñas en el desierto,
Y les dio a beber como de grandes abismos,

16 Pues sacó de la peña corrientes,
E hizo descender aguas como ríos.

17 Pero aún volvieron a pecar contra él,
Rebelándose contra el Altísimo en el desierto;

18 Pues tentaron a Dios en su corazón,
Pidiendo comida a su gusto.

19 Y hablaron contra Dios,
Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

20 He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas,
Y torrentes inundaron la tierra;
¿Podrá dar también pan?
¿Dispondrá carne para su pueblo?

21 Por tanto, oyó Jehová, y se indignó;
Se encendió el fuego contra Jacob,
Y el furor subió también contra Israel,

22 Por cuanto no habían creído a Dios,
Ni habían confiado en su salvación.

23 Sin embargo, mandó a las nubes de arriba,
Y abrió las puertas de los cielos,

24 E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen,
Y les dio trigo de los cielos.

25 Pan de nobles comió el hombre;
Les envió comida hasta saciarles.

26 Movió el solano en el cielo,
Y trajo con su poder el viento sur,

27 E hizo llover sobre ellos carne como polvo,
Como arena del mar, aves que vuelan.

28 Las hizo caer en medio del campamento,
Alrededor de sus tiendas.

29 Comieron, y se saciaron;
Les cumplió, pues, su deseo.

30 No habían quitado de sí su anhelo,
Aún estaba la comida en su boca,

31 Cuando vino sobre ellos el furor de Dios,
E hizo morir a los más robustos de ellos,
Y derribó a los escogidos de Israel.

32 Con todo esto, pecaron aún,
Y no dieron crédito a sus maravillas.

33 Por tanto, consumió sus días en vanidad,
Y sus años en tribulación.

34 Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios;
Entonces se volvían solícitos en busca suya,

35 Y se acordaban de que Dios era su refugio,
Y el Dios Altísimo su redentor.

36 Pero le lisonjeaban con su boca,
Y con su lengua le mentían;

37 Pues sus corazones no eran rectos con él,
Ni estuvieron firmes en su pacto.

38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía;
Y apartó muchas veces su ira,
Y no despertó todo su enojo.

39 Se acordó de que eran carne,
Soplo que va y no vuelve.

40 !!Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto,
Lo enojaron en el yermo!

41 Y volvían, y tentaban a Dios,
Y provocaban al Santo de Israel.

42 No se acordaron de su mano,
Del día que los redimió de la angustia;

43 Cuando puso en Egipto sus señales,
Y sus maravillas en el campo de Zoán;

44 Y volvió sus ríos en sangre,
Y sus corrientes, para que no bebiesen.

45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban,
Y ranas que los destruían.

46 Dio también a la oruga sus frutos,
Y sus labores a la langosta.

47 Sus viñas destruyó con granizo,
Y sus higuerales con escarcha;

48 Entregó al pedrisco sus bestias,
Y sus ganados a los rayos.

49 Envió sobre ellos el ardor de su ira;
Enojo, indignación y angustia,
Un ejército de ángeles destructores.

50 Dispuso camino a su furor;
No eximió la vida de ellos de la muerte,
Sino que entregó su vida a la mortandad.

51 Hizo morir a todo primogénito en Egipto,
Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam.

52 Hizo salir a su pueblo como ovejas,
Y los llevó por el desierto como un rebaño.

53 Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor;
Y el mar cubrió a sus enemigos.

54 Los trajo después a las fronteras de su tierra santa,
A este monte que ganó su mano derecha.

55 Echó las naciones de delante de ellos;
Con cuerdas repartió sus tierras en heredad,
E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.

56 Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo,
Y no guardaron sus testimonios;

57 Sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres;
Se volvieron como arco engañoso.

58 Le enojaron con sus lugares altos,
Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla.

59 Lo oyó Dios y se enojó,
Y en gran manera aborreció a Israel.

60 Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo,
La tienda en que habitó entre los hombres,

61 Y entregó a cautiverio su poderío,
Y su gloria en mano del enemigo.

62 Entregó también su pueblo a la espada,
Y se irritó contra su heredad.

63 El fuego devoró a sus jóvenes,
Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.

64 Sus sacerdotes cayeron a espada,
Y sus viudas no hicieron lamentación.

65 Entonces despertó el Señor como quien duerme,
Como un valiente que grita excitado del vino,

66 E hirió a sus enemigos por detrás;
Les dio perpetua afrenta.

67 Desechó la tienda de José,
Y no escogió la tribu de Efraín,

68 Sino que escogió la tribu de Judá,
El monte de Sion, al cual amó.

69 Edificó su santuario a manera de eminencia,
Como la tierra que cimentó para siempre.

70 Eligió a David su siervo,
Y lo tomó de las majadas de las ovejas;

71 De tras las paridas lo trajo,
Para que apacentase a Jacob su pueblo,
Y a Israel su heredad.

72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón,
Los pastoreó con la pericia de sus manos.

Desolación y aflicción

Salmos 79

1 Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad;
Han profanado tu santo templo;
Redujeron a Jerusalén a escombros.

2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos,
La carne de tus santos a las bestias de la tierra.

3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén,
Y no hubo quien los enterrase.

4 Somos afrentados de nuestros vecinos,
Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.

5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre?
¿Arderá como fuego tu celo?

6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen,
Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.

7 Porque han consumido a Jacob,
Y su morada han asolado.

8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados;
Vengan pronto tus misericordias a encontrarnos,
Porque estamos muy abatidos.

9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre;
Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.

10 Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios?
Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos,
La venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.

11 Llegue delante de ti el gemido de los presos;
Conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte,

12 Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos
De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.

13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado,
Te alabaremos para siempre;
De generación en generación cantaremos tus alabanzas.

Salmos 80

1 Oh Pastor de Israel, escucha;
Tú que pastoreas como a ovejas a José,
Que estás entre querubines, resplandece.

2 Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés,
Y ven a salvarnos.

3 Oh Dios, restáuranos;
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

4 Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?

5 Les diste a comer pan de lágrimas,
Y a beber lágrimas en gran abundancia.

6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos,
Y nuestros enemigos se burlan entre sí.

7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

8 Hiciste venir una vid de Egipto;
Echaste las naciones, y la plantaste.

9 Limpiaste sitio delante de ella,
E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

10 Los montes fueron cubiertos de su sombra,
Y con sus sarmientos los cedros de Dios.

11 Extendió sus vástagos hasta el mar,
Y hasta el río sus renuevos.

12 ¿Por qué aportillaste sus vallados,
Y la vendimian todos los que pasan por el camino?

13 La destroza el puerco montés,
Y la bestia del campo la devora.

14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora;
Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,

15 La planta que plantó tu diestra,
Y el renuevo que para ti afirmaste.

16 Quemada a fuego está, asolada;
Perezcan por la reprensión de tu rostro.

17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra,
Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.

18 Así no nos apartaremos de ti;
Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.

19 !!Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos!
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

Reincidencia

Salmos 81

1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra;
Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.

2 Entonad canción, y tañed el pandero,
El arpa deliciosa y el salterio.

3 Tocad la trompeta en la nueva luna,
En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

4 Porque estatuto es de Israel,
Ordenanza del Dios de Jacob.

5 Lo constituyó como testimonio en José
Cuando salió por la tierra de Egipto.
Oí lenguaje que no entendía;

6 Aparté su hombro de debajo de la carga;
Sus manos fueron descargadas de los cestos.

7 En la calamidad clamaste, y yo te libré;
Te respondí en lo secreto del trueno;
Te probé junto a las aguas de Meriba. Selah

8 Oye, pueblo mío, y te amonestaré.
Israel, si me oyeres,

9 No habrá en ti dios ajeno,
Ni te inclinarás a dios extraño.

10 Yo soy Jehová tu Dios,
Que te hice subir de la tierra de Egipto;
Abre tu boca, y yo la llenaré.

11 Pero mi pueblo no oyó mi voz,
E Israel no me quiso a mí.

12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón;
Caminaron en sus propios consejos.

13 !!Oh, si me hubiera oído mi pueblo,
Si en mis caminos hubiera andado Israel!

14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos,
Y vuelto mi mano contra sus adversarios.

15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido,
Y el tiempo de ellos sería para siempre.

16 Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo,
Y con miel de la peña les saciaría.

Providencia divina

Salmos 105

1 Alabad a Jehová, invocad su nombre;
Dad a conocer sus obras en los pueblos.

2 Cantadle, cantadle salmos;
Hablad de todas sus maravillas.

3 Gloriaos en su santo nombre;
Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.

4 Buscad a Jehová y su poder;
Buscad siempre su rostro.

5 Acordaos de las maravillas que él ha hecho,
De sus prodigios y de los juicios de su boca,

6 Oh vosotros, descendencia de Abraham su siervo,
Hijos de Jacob, sus escogidos.

7 El es Jehová nuestro Dios;
En toda la tierra están sus juicios.

8 Se acordó para siempre de su pacto;
De la palabra que mandó para mil generaciones,

9 La cual concertó con Abraham,
Y de su juramento a Isaac.

10 La estableció a Jacob por decreto,
A Israel por pacto sempiterno,

11 Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán
Como porción de vuestra heredad.

12 Cuando ellos eran pocos en número,
Y forasteros en ella,

13 Y andaban de nación en nación,
De un reino a otro pueblo,

14 No consintió que nadie los agraviase,
Y por causa de ellos castigó a los reyes.

15 No toquéis, dijo, a mis ungidos,
Ni hagáis mal a mis profetas.

16 Trajo hambre sobre la tierra,
Y quebrantó todo sustento de pan.

17 Envió un varón delante de ellos;
A José, que fue vendido por siervo.

18 Afligieron sus pies con grillos;
En cárcel fue puesta su persona.

19 Hasta la hora que se cumplió su palabra,
El dicho de Jehová le probó.

20 Envió el rey, y le soltó;
El señor de los pueblos, y le dejó ir libre.

21 Lo puso por señor de su casa,
Y por gobernador de todas sus posesiones,

22 Para que reprimiera a sus grandes como él quisiese,
Y a sus ancianos enseñara sabiduría.

23 Después entró Israel en Egipto,
Y Jacob moró en la tierra de Cam.

24 Y multiplicó su pueblo en gran manera,
Y lo hizo más fuerte que sus enemigos.

25 Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo,
Para que contra sus siervos pensasen mal.

26 Envió a su siervo Moisés,
Y a Aarón, al cual escogió.

27 Puso en ellos las palabras de sus señales,
Y sus prodigios en la tierra de Cam.

28 Envió tinieblas que lo oscurecieron todo;
No fueron rebeldes a su palabra.

29 Volvió sus aguas en sangre,
Y mató sus peces.

30 Su tierra produjo ranas
Hasta en las cámaras de sus reyes.

31 Habló, y vinieron enjambres de moscas,
Y piojos en todos sus términos.

32 Les dio granizo por lluvia,
Y llamas de fuego en su tierra.

33 Destrozó sus viñas y sus higueras,
Y quebró los árboles de su territorio.

34 Habló, y vinieron langostas,
Y pulgón sin número;

35 Y comieron toda la hierba de su país,
Y devoraron el fruto de su tierra.

36 Hirió de muerte a todos los primogénitos en su tierra,
Las primicias de toda su fuerza.

37 Los sacó con plata y oro;
Y no hubo en sus tribus enfermo.

38 Egipto se alegró de que salieran,
Porque su terror había caído sobre ellos.

39 Extendió una nube por cubierta,
Y fuego para alumbrar la noche.

40 Pidieron, e hizo venir codornices;
Y los sació de pan del cielo.

41 Abrió la peña, y fluyeron aguas;
Corrieron por los sequedales como un río.

42 Porque se acordó de su santa palabra
Dada a Abraham su siervo.

43 Sacó a su pueblo con gozo;
Con júbilo a sus escogidos.

44 Les dio las tierras de las naciones,
Y las labores de los pueblos heredaron;

45 Para que guardasen sus estatutos,
Y cumpliesen sus leyes.
Aleluya.

Salmos 106

1 Aleluya.
Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.

2 ¿Quién expresará las poderosas obras de Jehová?
¿Quién contará sus alabanzas?

3 Dichosos los que guardan juicio,
Los que hacen justicia en todo tiempo.

4 Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo;
Visítame con tu salvación,

5 Para que yo vea el bien de tus escogidos,
Para que me goce en la alegría de tu nación,
Y me gloríe con tu heredad.

6 Pecamos nosotros, como nuestros padres;
Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.

7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas;
No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias,
Sino que se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.

8 Pero él los salvó por amor de su nombre,
Para hacer notorio su poder.

9 Reprendió al Mar Rojo y lo secó,
Y les hizo ir por el abismo como por un desierto.

10 Los salvó de mano del enemigo,
Y los rescató de mano del adversario.

11 Cubrieron las aguas a sus enemigos;
No quedó ni uno de ellos.

12 Entonces creyeron a sus palabras
Y cantaron su alabanza.

13 Bien pronto olvidaron sus obras;
No esperaron su consejo.

14 Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto;
Y tentaron a Dios en la soledad.

15 Y él les dio lo que pidieron;
Mas envió mortandad sobre ellos.

16 Tuvieron envidia de Moisés en el campamento,
Y contra Aarón, el santo de Jehová.

17 Entonces se abrió la tierra y tragó a Datán,
Y cubrió la compañía de Abiram.

18 Y se encendió fuego en su junta;
La llama quemó a los impíos.

19 Hicieron becerro en Horeb,
Se postraron ante una imagen de fundición.

20 Así cambiaron su gloria
Por la imagen de un buey que come hierba.

21 Olvidaron al Dios de su salvación,
Que había hecho grandezas en Egipto,

22 Maravillas en la tierra de Cam,
Cosas formidables sobre el Mar Rojo.

23 Y trató de destruirlos,
De no haberse interpuesto Moisés su escogido delante de él,
A fin de apartar su indignación para que no los destruyese.

24 Pero aborrecieron la tierra deseable;
No creyeron a su palabra,

25 Antes murmuraron en sus tiendas,
Y no oyeron la voz de Jehová.

26 Por tanto, alzó su mano contra ellos
Para abatirlos en el desierto,

27 Y humillar su pueblo entre las naciones,
Y esparcirlos por las tierras.

28 Se unieron asimismo a Baal-peor,
Y comieron los sacrificios de los muertos.

29 Provocaron la ira de Dios con sus obras,
Y se desarrolló la mortandad entre ellos.

30 Entonces se levantó Finees e hizo juicio,
Y se detuvo la plaga;

31 Y le fue contado por justicia
De generación en generación para siempre.

32 También le irritaron en las aguas de Meriba;
Y le fue mal a Moisés por causa de ellos,

33 Porque hicieron rebelar a su espíritu,
Y habló precipitadamente con sus labios.

34 No destruyeron a los pueblos
Que Jehová les dijo;

35 Antes se mezclaron con las naciones,
Y aprendieron sus obras,

36 Y sirvieron a sus ídolos,
Los cuales fueron causa de su ruina.

37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios,

38 Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas,
Que ofrecieron en sacrificio a los ídolos de Canaán,
Y la tierra fue contaminada con sangre.

39 Se contaminaron así con sus obras,
Y se prostituyeron con sus hechos.

40 Se encendió, por tanto, el furor de Jehová sobre su pueblo,
Y abominó su heredad;

41 Los entregó en poder de las naciones,
Y se enseñorearon de ellos los que les aborrecían.

42 Sus enemigos los oprimieron,
Y fueron quebrantados debajo de su mano.

43 Muchas veces los libró;
Mas ellos se rebelaron contra su consejo,
Y fueron humillados por su maldad.

44 Con todo, él miraba cuando estaban en angustia,
Y oía su clamor;

45 Y se acordaba de su pacto con ellos,
Y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.

46 Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.

47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro,
Y recógenos de entre las naciones,
Para que alabemos tu santo nombre,
Para que nos gloriemos en tus alabanzas.

48 Bendito Jehová Dios de Israel,
Desde la eternidad y hasta la eternidad;
Y diga todo el pueblo, Amén.
Aleluya.

Salmos 114

1 Cuando salió Israel de Egipto,
La casa de Jacob del pueblo extranjero,

2 Judá vino a ser su santuario,
E Israel su señorío.

3 El mar lo vio, y huyó;
El Jordán se volvió atrás.

4 Los montes saltaron como carneros,
Los collados como corderitos.

5 ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste?
¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?

6 Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros,
Y vosotros, collados, como corderitos?

7 A la presencia de Jehová tiembla la tierra,
A la presencia del Dios de Jacob,

8 El cual cambió la peña en estanque de aguas,
Y en fuente de aguas la roca.

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