Mes: septiembre 2019

Salmos educativos y de sabiduría

Se trata de composiciones destinadas a la enseñanza. Se caracterizan por varios elementos que ayudan a educar facilitando su memorización. En ellos conseguimos un orden alfabético en la primera letra de algunos versos entre los cuales se pueden mencionar los Salmos 9-10; 25; 34; 37; 111; 112; 119; 145. Contienen enseñanza y sabiduría relacionada tanto a la Ley como a la ética israelita. Le exhortamos a buscarlos y darle lectura.

Breve información adicional sobre los Salmos

Los salmos (en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, “Alabanzas”, en griego ψάλμοι, psalmoi) son un conjunto de cinco libros de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío y del Antiguo Testamento. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. También es conocido como Alabanzas o Salterio. En el caso de la poesía hebrea podemos decir que se caracteriza por usar paralelos semántico es decir, repetir la misma idea dos veces por lo menos con distintas palabras.
El Libro de los Salmos se compone por cinco colecciones de cánticos que el antiguo pueblo de Israel empleaba en su adoración. Gran parte de éstos están encabezados por anotaciones referidas al autor, su forma o el contexto en el que se escribieron (los llamados “títulos”). Muchos de ellos emplean un orden alfabético. Las subdivisiones serían las siguientes, separadas cada parte por una doxología veamos:

Salmos 1 al 41
Salmos 42 al 72
Salmos 73 al 89
Salmos 90 a 106
Salmos 107 a 150
Sin embargo, hay salmos duplicados (por ejemplo, el 14, que se encuentra en el 54). Otro aspecto que hace pensar en la diversidad de autores y momentos o en la existencia de otras colecciones anteriores el uso de palabras como Yahveh o Elohim, ya que se considera que los salmos usan Elohim para referirse a Dios son más antiguos que los yahvistas.

El deber de los gobernantes en los Salmos

Este sub-tema lo encontramos mencionado en los Salmos 82 y 101

Salmos 82

1 Dios está en la reunión de los dioses;
En medio de los dioses juzga.

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,
Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah

3 Defended al débil y al huérfano;
Haced justicia al afligido y al menesteroso.

4 Librad al afligido y al necesitado;
Libradlo de mano de los impíos.

5 No saben, no entienden,
Andan en tinieblas;
Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

6 Yo dije: Vosotros sois dioses,
Y todos vosotros hijos del Altísimo;

7 Pero como hombres moriréis,
Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra;
Porque tú heredarás todas las naciones.

Salmos 101

1 Misericordia y juicio cantaré;
A ti cantaré yo, oh Jehová.

2 Entenderé el camino de la perfección
Cuando vengas a mí.
En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.

3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta.
Aborrezco la obra de los que se desvían;
Ninguno de ellos se acercará a mí.

4 Corazón perverso se apartará de mí;
No conoceré al malvado.

5 Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré;
No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

7 No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;
El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

8 De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra,
Para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

El hombre y sub-temas en los Salmos

Sub-tema La exaltación mencionada en Salmos 8

Salmos 8

1 Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Has puesto tu gloria sobre los cielos;

2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,

4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.

6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,

8 Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

9 !!Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra

Sub-tema condición de pecador se puede leer en los Salmos 10, 14, 36, 55, y el 59 (entre otros)

Salmos 10

1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová,
Y te escondes en el tiempo de la tribulación?

2 Con arrogancia el malo persigue al pobre;
Será atrapado en los artificios que ha ideado.

3 Porque el malo se jacta del deseo de su alma,
Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.

4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios;
No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo;
Tus juicios los tiene muy lejos de su vista;
A todos sus adversarios desprecia.

6 Dice en su corazón: No seré movido jamás;
Nunca me alcanzará el infortunio.

7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude;
Debajo de su lengua hay vejación y maldad.

8 Se sienta en acecho cerca de las aldeas;
En escondrijos mata al inocente.
Sus ojos están acechando al desvalido;

9 Acecha en oculto, como el león desde su cueva;
Acecha para arrebatar al pobre;
Arrebata al pobre trayéndolo a su red.

10 Se encoge, se agacha,
Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados.

11 Dice en su corazón: Dios ha olvidado;
Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

12 Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano;
No te olvides de los pobres.

13 ¿Por qué desprecia el malo a Dios?
En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás.

14 Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano;
A ti se acoge el desvalido;
Tú eres el amparo del huérfano.

15 Quebranta tú el brazo del inicuo,
Y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna.

16 Jehová es Rey eternamente y para siempre;
De su tierra han perecido las naciones.

17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová;
Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído,

18 Para juzgar al huérfano y al oprimido,
A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.

Salmos 14

1 Dice el necio en su corazón:
No hay Dios.
Se han corrompido, hacen obras abominables;
No hay quien haga el bien.

2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido,
Que buscara a Dios.

3 Todos se desviaron, a una se han corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

4 ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad,
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,
Y a Jehová no invocan?

5 Ellos temblaron de espanto;
Porque Dios está con la generación de los justos.

6 Del consejo del pobre se han burlado,
Pero Jehová es su esperanza.

7 !!Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel!
Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo,
Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

Salmos 36

1 La iniquidad del impío me dice al corazón:
No hay temor de Dios delante de sus ojos.

2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos,
De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.

3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude;
Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.

4 Medita maldad sobre su cama;
Está en camino no bueno,
El mal no aborrece.

5 Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia,
Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

6 Tu justicia es como los montes de Dios,
Tus juicios, abismo grande.
Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

7 !!Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

8 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

9 Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.

10 Extiende tu misericordia a los que te conocen,
Y tu justicia a los rectos de corazón.

11 No venga pie de soberbia contra mí,
Y mano de impíos no me mueva.

12 Allí cayeron los hacedores de iniquidad;

Fueron derribados, y no podrán levantarse.

Salmos 55

1 Escucha, oh Dios, mi oración,
Y no te escondas de mi súplica.

2 Está atento, y respóndeme;
Clamo en mi oración, y me conmuevo,

3 A causa de la voz del enemigo,
Por la opresión del impío;
Porque sobre mí echaron iniquidad,
Y con furor me persiguen.

4 Mi corazón está dolorido dentro de mí,
Y terrores de muerte sobre mí han caído.

5 Temor y temblor vinieron sobre mí,
Y terror me ha cubierto.

6 Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma!
Volaría yo, y descansaría.

7 Ciertamente huiría lejos;
Moraría en el desierto. Selah

8 Me apresuraría a escapar
Del viento borrascoso, de la tempestad.

9 Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos;
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

10 Día y noche la rodean sobre sus muros,
E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.

11 Maldad hay en medio de ella,
Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.

12 Porque no me afrentó un enemigo,
Lo cual habría soportado;
Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
Porque me hubiera ocultado de él;

13 Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
Mi guía, y mi familiar;

14 Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,
Y andábamos en amistad en la casa de Dios.

15 Que la muerte les sorprenda;
Desciendan vivos al Seol,
Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.

16 En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y Jehová me salvará.

17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz.

18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
Aunque contra mí haya muchos.

19 Dios oirá, y los quebrantará luego,
El que permanece desde la antigüedad;
Por cuanto no cambian,
Ni temen a Dios. Selah

20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;
Violó su pacto.

21 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
Pero guerra hay en su corazón;
Suaviza sus palabras más que el aceite,
Mas ellas son espadas desnudas.

22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
No dejará para siempre caído al justo.

23 Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición.
Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;
Pero yo en ti confiaré.

Salmos 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío;
Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.

2 Líbrame de los que cometen iniquidad,
Y sálvame de hombres sanguinarios.

3 Porque he aquí están acechando mi vida;
Se han juntado contra mí poderosos.
No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;

4 Sin delito mío corren y se aperciben.
Despierta para venir a mi encuentro, y mira.

5 Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel,
Despierta para castigar a todas las naciones;
No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah

6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros,
Y rodearán la ciudad.

7 He aquí proferirán con su boca;
Espadas hay en sus labios,
Porque dicen: ¿Quién oye?

8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos;
Te burlarás de todas las naciones.

9 A causa del poder del enemigo esperaré en ti,
Porque Dios es mi defensa.

10 El Dios de mi misericordia irá delante de mí;
Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.

11 No los mates, para que mi pueblo no olvide;
Dispérsalos con tu poder, y abátelos,
Oh Jehová, escudo nuestro.

12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios,
Sean ellos presos en su soberbia,
Y por la maldición y mentira que profieren.

13 Acábalos con furor, acábalos, para que no sean;
Y sépase que Dios gobierna en Jacob
Hasta los fines de la tierra. Selah

14 Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros,
Y rodeen la ciudad.

15 Anden ellos errantes para hallar qué comer;
Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.

16 Pero yo cantaré de tu poder,
Y alabaré de mañana tu misericordia;
Porque has sido mi amparo
Y refugio en el día de mi angustia.

17 Fortaleza mía, a ti cantaré;
Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.

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