Mes: septiembre 2019

Salmos educativos y de sabiduría

Se trata de composiciones destinadas a la enseñanza. Se caracterizan por varios elementos que ayudan a educar facilitando su memorización. En ellos conseguimos un orden alfabético en la primera letra de algunos versos entre los cuales se pueden mencionar los Salmos 9-10; 25; 34; 37; 111; 112; 119; 145. Contienen enseñanza y sabiduría relacionada tanto a la Ley como a la ética israelita. Le exhortamos a buscarlos y darle lectura.

Breve información adicional sobre los Salmos

Los salmos (en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, “Alabanzas”, en griego ψάλμοι, psalmoi) son un conjunto de cinco libros de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío y del Antiguo Testamento. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. También es conocido como Alabanzas o Salterio. En el caso de la poesía hebrea podemos decir que se caracteriza por usar paralelos semántico es decir, repetir la misma idea dos veces por lo menos con distintas palabras.
El Libro de los Salmos se compone por cinco colecciones de cánticos que el antiguo pueblo de Israel empleaba en su adoración. Gran parte de éstos están encabezados por anotaciones referidas al autor, su forma o el contexto en el que se escribieron (los llamados “títulos”). Muchos de ellos emplean un orden alfabético. Las subdivisiones serían las siguientes, separadas cada parte por una doxología veamos:

Salmos 1 al 41
Salmos 42 al 72
Salmos 73 al 89
Salmos 90 a 106
Salmos 107 a 150
Sin embargo, hay salmos duplicados (por ejemplo, el 14, que se encuentra en el 54). Otro aspecto que hace pensar en la diversidad de autores y momentos o en la existencia de otras colecciones anteriores el uso de palabras como Yahveh o Elohim, ya que se considera que los salmos usan Elohim para referirse a Dios son más antiguos que los yahvistas.

El deber de los gobernantes en los Salmos

Este sub-tema lo encontramos mencionado en los Salmos 82 y 101

Salmos 82

1 Dios está en la reunión de los dioses;
En medio de los dioses juzga.

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,
Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah

3 Defended al débil y al huérfano;
Haced justicia al afligido y al menesteroso.

4 Librad al afligido y al necesitado;
Libradlo de mano de los impíos.

5 No saben, no entienden,
Andan en tinieblas;
Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

6 Yo dije: Vosotros sois dioses,
Y todos vosotros hijos del Altísimo;

7 Pero como hombres moriréis,
Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra;
Porque tú heredarás todas las naciones.

Salmos 101

1 Misericordia y juicio cantaré;
A ti cantaré yo, oh Jehová.

2 Entenderé el camino de la perfección
Cuando vengas a mí.
En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.

3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta.
Aborrezco la obra de los que se desvían;
Ninguno de ellos se acercará a mí.

4 Corazón perverso se apartará de mí;
No conoceré al malvado.

5 Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré;
No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

7 No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;
El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

8 De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra,
Para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

El hombre y sub-temas en los Salmos

Sub-tema La exaltación mencionada en Salmos 8

Salmos 8

1 Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Has puesto tu gloria sobre los cielos;

2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,

4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.

6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,

8 Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

9 !!Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra

Sub-tema condición de pecador se puede leer en los Salmos 10, 14, 36, 55, y el 59 (entre otros)

Salmos 10

1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová,
Y te escondes en el tiempo de la tribulación?

2 Con arrogancia el malo persigue al pobre;
Será atrapado en los artificios que ha ideado.

3 Porque el malo se jacta del deseo de su alma,
Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.

4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios;
No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo;
Tus juicios los tiene muy lejos de su vista;
A todos sus adversarios desprecia.

6 Dice en su corazón: No seré movido jamás;
Nunca me alcanzará el infortunio.

7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude;
Debajo de su lengua hay vejación y maldad.

8 Se sienta en acecho cerca de las aldeas;
En escondrijos mata al inocente.
Sus ojos están acechando al desvalido;

9 Acecha en oculto, como el león desde su cueva;
Acecha para arrebatar al pobre;
Arrebata al pobre trayéndolo a su red.

10 Se encoge, se agacha,
Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados.

11 Dice en su corazón: Dios ha olvidado;
Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

12 Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano;
No te olvides de los pobres.

13 ¿Por qué desprecia el malo a Dios?
En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás.

14 Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano;
A ti se acoge el desvalido;
Tú eres el amparo del huérfano.

15 Quebranta tú el brazo del inicuo,
Y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna.

16 Jehová es Rey eternamente y para siempre;
De su tierra han perecido las naciones.

17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová;
Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído,

18 Para juzgar al huérfano y al oprimido,
A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.

Salmos 14

1 Dice el necio en su corazón:
No hay Dios.
Se han corrompido, hacen obras abominables;
No hay quien haga el bien.

2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres,
Para ver si había algún entendido,
Que buscara a Dios.

3 Todos se desviaron, a una se han corrompido;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

4 ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad,
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,
Y a Jehová no invocan?

5 Ellos temblaron de espanto;
Porque Dios está con la generación de los justos.

6 Del consejo del pobre se han burlado,
Pero Jehová es su esperanza.

7 !!Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel!
Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo,
Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

Salmos 36

1 La iniquidad del impío me dice al corazón:
No hay temor de Dios delante de sus ojos.

2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos,
De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.

3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude;
Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.

4 Medita maldad sobre su cama;
Está en camino no bueno,
El mal no aborrece.

5 Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia,
Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

6 Tu justicia es como los montes de Dios,
Tus juicios, abismo grande.
Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

7 !!Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

8 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,
Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

9 Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.

10 Extiende tu misericordia a los que te conocen,
Y tu justicia a los rectos de corazón.

11 No venga pie de soberbia contra mí,
Y mano de impíos no me mueva.

12 Allí cayeron los hacedores de iniquidad;

Fueron derribados, y no podrán levantarse.

Salmos 55

1 Escucha, oh Dios, mi oración,
Y no te escondas de mi súplica.

2 Está atento, y respóndeme;
Clamo en mi oración, y me conmuevo,

3 A causa de la voz del enemigo,
Por la opresión del impío;
Porque sobre mí echaron iniquidad,
Y con furor me persiguen.

4 Mi corazón está dolorido dentro de mí,
Y terrores de muerte sobre mí han caído.

5 Temor y temblor vinieron sobre mí,
Y terror me ha cubierto.

6 Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma!
Volaría yo, y descansaría.

7 Ciertamente huiría lejos;
Moraría en el desierto. Selah

8 Me apresuraría a escapar
Del viento borrascoso, de la tempestad.

9 Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos;
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

10 Día y noche la rodean sobre sus muros,
E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.

11 Maldad hay en medio de ella,
Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.

12 Porque no me afrentó un enemigo,
Lo cual habría soportado;
Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
Porque me hubiera ocultado de él;

13 Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
Mi guía, y mi familiar;

14 Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,
Y andábamos en amistad en la casa de Dios.

15 Que la muerte les sorprenda;
Desciendan vivos al Seol,
Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.

16 En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y Jehová me salvará.

17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz.

18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
Aunque contra mí haya muchos.

19 Dios oirá, y los quebrantará luego,
El que permanece desde la antigüedad;
Por cuanto no cambian,
Ni temen a Dios. Selah

20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;
Violó su pacto.

21 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
Pero guerra hay en su corazón;
Suaviza sus palabras más que el aceite,
Mas ellas son espadas desnudas.

22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
No dejará para siempre caído al justo.

23 Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición.
Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;
Pero yo en ti confiaré.

Salmos 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío;
Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.

2 Líbrame de los que cometen iniquidad,
Y sálvame de hombres sanguinarios.

3 Porque he aquí están acechando mi vida;
Se han juntado contra mí poderosos.
No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;

4 Sin delito mío corren y se aperciben.
Despierta para venir a mi encuentro, y mira.

5 Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel,
Despierta para castigar a todas las naciones;
No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah

6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros,
Y rodearán la ciudad.

7 He aquí proferirán con su boca;
Espadas hay en sus labios,
Porque dicen: ¿Quién oye?

8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos;
Te burlarás de todas las naciones.

9 A causa del poder del enemigo esperaré en ti,
Porque Dios es mi defensa.

10 El Dios de mi misericordia irá delante de mí;
Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.

11 No los mates, para que mi pueblo no olvide;
Dispérsalos con tu poder, y abátelos,
Oh Jehová, escudo nuestro.

12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios,
Sean ellos presos en su soberbia,
Y por la maldición y mentira que profieren.

13 Acábalos con furor, acábalos, para que no sean;
Y sépase que Dios gobierna en Jacob
Hasta los fines de la tierra. Selah

14 Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros,
Y rodeen la ciudad.

15 Anden ellos errantes para hallar qué comer;
Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.

16 Pero yo cantaré de tu poder,
Y alabaré de mañana tu misericordia;
Porque has sido mi amparo
Y refugio en el día de mi angustia.

17 Fortaleza mía, a ti cantaré;
Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.

Experiencias religiosas continuación sub-temas de estos Salmos

Salmos sobre la vejez el número 71

Salmos 71

1 En ti, oh Jehová, me he refugiado;
No sea yo avergonzado jamás.

2 Socórreme y líbrame en tu justicia;
Inclina tu oído y sálvame.

3 Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.
Tú has dado mandamiento para salvarme,
Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

4 Dios mío, líbrame de la mano del impío,
De la mano del perverso y violento.

5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,
Seguridad mía desde mi juventud.

6 En ti he sido sustentado desde el vientre;
De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;
De ti será siempre mi alabanza.

7 Como prodigio he sido a muchos,
Y tú mi refugio fuerte.

8 Sea llena mi boca de tu alabanza,
De tu gloria todo el día.

9 No me deseches en el tiempo de la vejez;
Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10 Porque mis enemigos hablan de mí,
Y los que acechan mi alma consultaron juntamente,

11 Diciendo: Dios lo ha desamparado;
Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.

12 Oh Dios, no te alejes de mí;
Dios mío, acude pronto en mi socorro.

13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma;
Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

14 Mas yo esperaré siempre,
Y te alabaré más y más.

15 Mi boca publicará tu justicia
Y tus hechos de salvación todo el día,
Aunque no sé su número.

16 Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor;
Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

17 Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud,
Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

18 Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares,
Hasta que anuncie tu poder a la posteridad,
Y tu potencia a todos los que han de venir,

19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso.
Tú has hecho grandes cosas;
Oh Dios, ¿quién como tú?

20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males,
Volverás a darme vida,
Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

21 Aumentarás mi grandeza,
Y volverás a consolarme.

22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio,
Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa,
Oh Santo de Israel.

23 Mis labios se alegrarán cuando cante a ti,
Y mi alma, la cual redimiste.

24 Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día;
Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

Salmos sobre la vida fugaz el 39, 49 y 90

Salmos 39

1 Yo dije: Atenderé a mis caminos,
Para no pecar con mi lengua;
Guardaré mi boca con freno,
En tanto que el impío esté delante de mí.

2 Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno;
Y se agravó mi dolor.

3 Se enardeció mi corazón dentro de mí;
En mi meditación se encendió fuego,
Y así proferí con mi lengua:

4 Hazme saber, Jehová, mi fin,
Y cuánta sea la medida de mis días;
Sepa yo cuán frágil soy.

5 He aquí, diste a mis días término corto,
Y mi edad es como nada delante de ti;
Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah

6 Ciertamente como una sombra es el hombre;
Ciertamente en vano se afana;
Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.

7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré?
Mi esperanza está en ti.

8 Líbrame de todas mis transgresiones;
No me pongas por escarnio del insensato.

9 Enmudecí, no abrí mi boca,
Porque tú lo hiciste.

10 Quita de sobre mí tu plaga;
Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.

11 Con castigos por el pecado corriges al hombre,
Y deshaces como polilla lo más estimado de él;
Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah

12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor.
No calles ante mis lágrimas;
Porque forastero soy para ti,
Y advenedizo, como todos mis padres.

13 Déjame, y tomaré fuerzas,
Antes que vaya y perezca.

Salmos 49

1 Oíd esto, pueblos todos;
Escuchad, habitantes todos del mundo,

2 Así los plebeyos como los nobles,
El rico y el pobre juntamente.

3 Mi boca hablará sabiduría,
Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.

4 Inclinaré al proverbio mi oído;
Declararé con el arpa mi enigma.

5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad,
Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?

6 Los que confían en sus bienes,
Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,

7 Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano,
Ni dar a Dios su rescate

8 (Porque la redención de su vida es de gran precio,
Y no se logrará jamás),

9 Para que viva en adelante para siempre,
Y nunca vea corrupción.

10 Pues verá que aun los sabios mueren;
Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio,
Y dejan a otros sus riquezas.

11 Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas,
Y sus habitaciones para generación y generación;
Dan sus nombres a sus tierras.

12 Mas el hombre no permanecerá en honra;
Es semejante a las bestias que perecen.

13 Este su camino es locura;
Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah

14 Como a rebaños que son conducidos al Seol,
La muerte los pastoreará,
Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana;
Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.

15 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol,
Porque él me tomará consigo. Selah

16 No temas cuando se enriquece alguno,
Cuando aumenta la gloria de su casa;

17 Porque cuando muera no llevará nada,
Ni descenderá tras él su gloria.

18 Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma,
Y sea loado cuando prospere,

19 Entrará en la generación de sus padres,
Y nunca más verá la luz.

20 El hombre que está en honra y no entiende,
Semejante es a las bestias que perecen.

Salmos 90

1 Señor, tú nos has sido refugio
De generación en generación.

2 Antes que naciesen los montes
Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,
Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4 Porque mil años delante de tus ojos
Son como el día de ayer, que pasó,
Y como una de las vigilias de la noche.

5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,
Como la hierba que crece en la mañana.

6 En la mañana florece y crece;
A la tarde es cortada, y se seca.

7 Porque con tu furor somos consumidos,
Y con tu ira somos turbados.

8 Pusiste nuestras maldades delante de ti,
Nuestros yerros a la luz de tu rostro.

9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;
Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10 Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años,
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos.

11 ¿Quién conoce el poder de tu ira,
Y tu indignación según que debes ser temido?

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.

13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?
Y aplácate para con tus siervos.

14 De mañana sácianos de tu misericordia,
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
Y los años en que vimos el mal.

16 Aparezca en tus siervos tu obra,
Y tu gloria sobre sus hijos.

17 Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,
Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;
Sí, la obra de nuestras manos confirma.

Salmos sobre el hogar número 127

Salmos 127

1 Si Jehová no edificare la casa,
En vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad,
En vano vela la guardia.

2 Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar,
Y que comáis pan de dolores;
Pues que a su amado dará Dios el sueño.

3 He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.

4 Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.

5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;
No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Salmos sobre nostalgia número 137

Salmos 137

1 Junto a los ríos de Babilonia,
Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,
Acordándonos de Sion.

2 Sobre los sauces en medio de ella
Colgamos nuestras arpas.

3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos,
Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:
Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.

4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová
En tierra de extraños?

5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,
Pierda mi diestra su destreza.

6 Mi lengua se pegue a mi paladar,
Si de ti no me acordare;
Si no enalteciere a Jerusalén
Como preferente asunto de mi alegría.

7 Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén,
Cuando decían: Arrasadla, arrasadla
Hasta los cimientos.

8 Hija de Babilonia la desolada,
Bienaventurado el que te diere el pago
De lo que tú nos hiciste.

9 Dichoso el que tomare y estrellare tus niños
Contra la peña.

Cont. Exp. Religiosas Sub-tema la adoración y la aflicción

Los Salmos en esta categoría son el 43, 84, 100, 102 y 132

Salmos 43

1 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa;
Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.

2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado?
¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán;
Me conducirán a tu santo monte,
Y a tus moradas.

4 Entraré al altar de Dios,
Al Dios de mi alegría y de mi gozo;
Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Salmos 84

1 Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3 Aun el gorrión halla casa,
Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.

4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán. Selah

5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.

6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
Cuando la lluvia llena los estanques.

7 Irán de poder en poder;
Verán a Dios en Sion.

8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob. Selah

9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.

12 Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.

Salmos 100

1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

2 Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.

3 Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.

5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones.

Salmos 122

1 Yo me alegré con los que me decían:
A la casa de Jehová iremos.

2 Nuestros pies estuvieron
Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.

3 Jerusalén, que se ha edificado
Como una ciudad que está bien unida entre sí.

4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH,
Conforme al testimonio dado a Israel,
Para alabar el nombre de Jehová.

5 Porque allá están las sillas del juicio,
Los tronos de la casa de David.

6 Pedid por la paz de Jerusalén;
Sean prosperados los que te aman.

7 Sea la paz dentro de tus muros,
Y el descanso dentro de tus palacios.

8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros
Diré yo: La paz sea contigo.

9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios
Buscaré tu bien.

Salmos 132

1 Acuérdate, oh Jehová, de David,
Y de toda su aflicción;

2 De cómo juró a Jehová,
Y prometió al Fuerte de Jacob:

3 No entraré en la morada de mi casa,
Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

4 No daré sueño a mis ojos,
Ni a mis párpados adormecimiento,

5 Hasta que halle lugar para Jehová,
Morada para el Fuerte de Jacob.

6 He aquí en Efrata lo oímos;
Lo hallamos en los campos del bosque.

7 Entraremos en su tabernáculo;
Nos postraremos ante el estrado de sus pies.

8 Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo,
Tú y el arca de tu poder.

9 Tus sacerdotes se vistan de justicia,
Y se regocijen tus santos.

10 Por amor de David tu siervo
No vuelvas de tu ungido el rostro.

11 En verdad juró Jehová a David,
Y no se retractará de ello:
De tu descendencia pondré sobre tu trono.

12 Si tus hijos guardaren mi pacto,
Y mi testimonio que yo les enseñaré,
Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

13 Porque Jehová ha elegido a Sion;
La quiso por habitación para sí.

14 Este es para siempre el lugar de mi reposo;
Aquí habitaré, porque la he querido.

15 Bendeciré abundantemente su provisión;
A sus pobres saciaré de pan.

16 Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes,
Y sus santos darán voces de júbilo.

17 Allí haré retoñar el poder de David;
He dispuesto lámpara a mi ungido.

18 A sus enemigos vestiré de confusión,
Mas sobre él florecerá su corona.

Salmos que corresponden al sub-tema La aflicción el 6, 13, 22, 69, 88 y 102

Salmos 6

1 Jehová, no me reprendas en tu enojo,
Ni me castigues con tu ira.

2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo;
Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.

3 Mi alma también está muy turbada;
Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?

4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma;
Sálvame por tu misericordia.

5 Porque en la muerte no hay memoria de ti;
En el Seol, ¿quién te alabará?

6 Me he consumido a fuerza de gemir;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Riego mi cama con mis lágrimas.

7 Mis ojos están gastados de sufrir;
Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad;
Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.

9 Jehová ha oído mi ruego;
Ha recibido Jehová mi oración.

10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos;
Se volverán y serán avergonzados de repente.

Salmos 13

1 ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?

2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma,
Con tristezas en mi corazón cada día?
¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

3 Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío;
Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;

4 Para que no diga mi enemigo: Lo vencí.
Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara.

5 Mas yo en tu misericordia he confiado;
Mi corazón se alegrará en tu salvación.

6 Cantaré a Jehová,
Porque me ha hecho bien.

Salmos 22

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

2 Dios mío, clamo de día, y no respondes;
Y de noche, y no hay para mí reposo.

3 Pero tú eres santo,
Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

4 En ti esperaron nuestros padres;
Esperaron, y tú los libraste.

5 Clamaron a ti, y fueron librados;
Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

6 Mas yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

7 Todos los que me ven me escarnecen;
Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:

8 Se encomendó a Jehová; líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.

9 Pero tú eres el que me sacó del vientre;
El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.

10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer;
Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca;
Porque no hay quien ayude.

12 Me han rodeado muchos toros;
Fuertes toros de Basán me han cercado.

13 Abrieron sobre mí su boca
Como león rapaz y rugiente.

14 He sido derramado como aguas,
Y todos mis huesos se descoyuntaron;
Mi corazón fue como cera,
Derritiéndose en medio de mis entrañas.

15 Como un tiesto se secó mi vigor,
Y mi lengua se pegó a mi paladar,
Y me has puesto en el polvo de la muerte.

16 Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.

17 Contar puedo todos mis huesos;
Entre tanto, ellos me miran y me observan.

18 Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.

19 Mas tú, Jehová, no te alejes;
Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.

20 Libra de la espada mi alma,
Del poder del perro mi vida.

21 Sálvame de la boca del león,
Y líbrame de los cuernos de los búfalos.

22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.

23 Los que teméis a Jehová, alabadle;
Glorificadle, descendencia toda de Jacob,
Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.

24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido,
Ni de él escondió su rostro;
Sino que cuando clamó a él, le oyó.

25 De ti será mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos pagaré delante de los que le temen.

26 Comerán los humildes, y serán saciados;
Alabarán a Jehová los que le buscan;
Vivirá vuestro corazón para siempre.

27 Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

28 Porque de Jehová es el reino,
Y él regirá las naciones.

29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;
Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo,
Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.

30 La posteridad le servirá;
Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.

31 Vendrán, y anunciarán su justicia;
A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

Salmos 69

1 Sálvame, oh Dios,
Porque las aguas han entrado hasta el alma.

2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;
He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido;
Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.

4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa;
Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué.
¿Y he de pagar lo que no robé?

5 Dios, tú conoces mi insensatez,
Y mis pecados no te son ocultos.

6 No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos;
No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

7 Porque por amor de ti he sufrido afrenta;
Confusión ha cubierto mi rostro.

8 Extraño he sido para mis hermanos,
Y desconocido para los hijos de mi madre.

9 Porque me consumió el celo de tu casa;
Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.

10 Lloré afligiendo con ayuno mi alma,
Y esto me ha sido por afrenta.

11 Puse además cilicio por mi vestido,
Y vine a serles por proverbio.

12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta,
Y me zaherían en sus canciones los bebedores.

13 Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad;
Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia,
Por la verdad de tu salvación, escúchame.

14 Sácame del lodo, y no sea yo sumergido;
Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.

15 No me anegue la corriente de las aguas,
Ni me trague el abismo,
Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

16 Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia;
Mírame conforme a la multitud de tus piedades.

17 No escondas de tu siervo tu rostro,
Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

18 Acércate a mi alma, redímela;
Líbrame a causa de mis enemigos.

19 Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio;
Delante de ti están todos mis adversarios.

20 El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado.
Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo;
Y consoladores, y ninguno hallé.

21 Me pusieron además hiel por comida,
Y en mi sed me dieron a beber vinagre.

22 Sea su convite delante de ellos por lazo,
Y lo que es para bien, por tropiezo.

23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y haz temblar continuamente sus lomos.

24 Derrama sobre ellos tu ira,
Y el furor de tu enojo los alcance.

25 Sea su palacio asolado;
En sus tiendas no haya morador.

26 Porque persiguieron al que tú heriste,
Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.

27 Pon maldad sobre su maldad,
Y no entren en tu justicia.

28 Sean raídos del libro de los vivientes,
Y no sean escritos entre los justos.

29 Mas a mí, afligido y miserable,
Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.

30 Alabaré yo el nombre de Dios con cántico,
Lo exaltaré con alabanza.

31 Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey,
O becerro que tiene cuernos y pezuñas;

32 Lo verán los oprimidos, y se gozarán.
Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón,

33 Porque Jehová oye a los menesterosos,
Y no menosprecia a sus prisioneros.

34 Alábenle los cielos y la tierra,
Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

35 Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá;
Y habitarán allí, y la poseerán.

36 La descendencia de sus siervos la heredará,
Y los que aman su nombre habitarán en ella.

Salmos 88

1 Oh Jehová, Dios de mi salvación,
Día y noche clamo delante de ti.

2 Llegue mi oración a tu presencia;
Inclina tu oído a mi clamor.

3 Porque mi alma está hastiada de males,
Y mi vida cercana al Seol.

4 Soy contado entre los que descienden al sepulcro;
Soy como hombre sin fuerza,

5 Abandonado entre los muertos,
Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro,
De quienes no te acuerdas ya,
Y que fueron arrebatados de tu mano.

6 Me has puesto en el hoyo profundo,
En tinieblas, en lugares profundos.

7 Sobre mí reposa tu ira,
Y me has afligido con todas tus ondas. Selah

8 Has alejado de mí mis conocidos;
Me has puesto por abominación a ellos;
Encerrado estoy, y no puedo salir.

9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción;
Te he llamado, oh Jehová, cada día;
He extendido a ti mis manos.

10 ¿Manifestarás tus maravillas a los muertos?
¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah

11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia,
O tu verdad en el Abadón?

12 ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas,
Y tu justicia en la tierra del olvido?

13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová,
Y de mañana mi oración se presentará delante de ti.

14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma?
¿Por qué escondes de mí tu rostro?

15 Yo estoy afligido y menesteroso;
Desde la juventud he llevado tus terrores, he estado medroso.

16 Sobre mí han pasado tus iras,
Y me oprimen tus terrores.

17 Me han rodeado como aguas continuamente;
A una me han cercado.

18 Has alejado de mí al amigo y al compañero,
Y a mis conocidos has puesto en tinieblas.

Salmos 102

1 Jehová, escucha mi oración,
Y llegue a ti mi clamor.

2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia;
Inclina a mí tu oído;
Apresúrate a responderme el día que te invocare.

3 Porque mis días se han consumido como humo,
Y mis huesos cual tizón están quemados.

4 Mi corazón está herido, y seco como la hierba,
Por lo cual me olvido de comer mi pan.

5 Por la voz de mi gemido
Mis huesos se han pegado a mi carne.

6 Soy semejante al pelícano del desierto;
Soy como el búho de las soledades;

7 Velo, y soy
Como el pájaro solitario sobre el tejado.

8 Cada día me afrentan mis enemigos;
Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.

9 Por lo cual yo como ceniza a manera de pan,
Y mi bebida mezclo con lágrimas,

10 A causa de tu enojo y de tu ira;
Pues me alzaste, y me has arrojado.

11 Mis días son como sombra que se va,
Y me he secado como la hierba.

12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre,
Y tu memoria de generación en generación.

13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sion,
Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.

14 Porque tus siervos aman sus piedras,
Y del polvo de ella tienen compasión.

15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová,
Y todos los reyes de la tierra tu gloria;

16 Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion,
Y en su gloria será visto;

17 Habrá considerado la oración de los desvalidos,
Y no habrá desechado el ruego de ellos.

18 Se escribirá esto para la generación venidera;
Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH,

19 Porque miró desde lo alto de su santuario;
Jehová miró desde los cielos a la tierra,

20 Para oír el gemido de los presos,
Para soltar a los sentenciados a muerte;

21 Para que publique en Sion el nombre de Jehová,
Y su alabanza en Jerusalén,

22 Cuando los pueblos y los reinos se congreguen
En uno para servir a Jehová.

23 El debilitó mi fuerza en el camino;
Acortó mis días.

24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días;
Por generación de generaciones son tus años.

25 Desde el principio tú fundaste la tierra,
Y los cielos son obra de tus manos.

26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás;
Y todos ellos como una vestidura se envejecerán;
Como un vestido los mudarás, y serán mudados;

27 Pero tú eres el mismo,
Y tus años no se acabarán.

28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros,
Y su descendencia será establecida delante de ti.

La alabanza sub-tema en Salmos de experiencias religiosas Continuación

Como Salmos de Alabanza están considerados los siguientes: 96, 98,100, 103, 107, 136, 145, 148, 149 y 150

Salmos 96

1 Cantad a Jehová cántico nuevo;
Cantad a Jehová, toda la tierra.

2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre;
Anunciad de día en día su salvación.

3 Proclamad entre las naciones su gloria,
En todos los pueblos sus maravillas.

4 Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Temible sobre todos los dioses.

5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;
Pero Jehová hizo los cielos.

6 Alabanza y magnificencia delante de él;
Poder y gloria en su santuario.

7 Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos,
Dad a Jehová la gloria y el poder.

8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre;
Traed ofrendas, y venid a sus atrios.

9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;
Temed delante de él, toda la tierra.

10 Decid entre las naciones: Jehová reina.
También afirmó el mundo, no será conmovido;
Juzgará a los pueblos en justicia.

11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;
Brame el mar y su plenitud.

12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;
Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,

13 Delante de Jehová que vino;
Porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con su verdad.

Salmos 98

1 Cantad a Jehová cántico nuevo,
Porque ha hecho maravillas;
Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

2 Jehová ha hecho notoria su salvación;
A vista de las naciones ha descubierto su justicia.

3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel;
Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

4 Cantad alegres a Jehová, toda la tierra;
Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.

5 Cantad salmos a Jehová con arpa;
Con arpa y voz de cántico.

6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina,
Delante del rey Jehová.

7 Brame el mar y su plenitud,
El mundo y los que en él habitan;

8 Los ríos batan las manos,
Los montes todos hagan regocijo

9 Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con rectitud.

Salmos 100

1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

2 Servid a Jehová con alegría;
Venid ante su presencia con regocijo.

3 Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre.

5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,
Y su verdad por todas las generaciones.

Salmos 103

1 Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

2 Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.

3 El es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;

4 El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;

5 El que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila.

6 Jehová es el que hace justicia
Y derecho a todos los que padecen violencia.

7 Sus caminos notificó a Moisés,
Y a los hijos de Israel sus obras.

8 Misericordioso y clemente es Jehová;
Lento para la ira, y grande en misericordia.

9 No contenderá para siempre,
Ni para siempre guardará el enojo.

10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,
Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.

12 Cuanto está lejos el oriente del occidente,
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

13 Como el padre se compadece de los hijos,
Se compadece Jehová de los que le temen.

14 Porque él conoce nuestra condición;
Se acuerda de que somos polvo.

15 El hombre, como la hierba son sus días;
Florece como la flor del campo,

16 Que pasó el viento por ella, y pereció,
Y su lugar no la conocerá más.

17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen,
Y su justicia sobre los hijos de los hijos;

18 Sobre los que guardan su pacto,
Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

19 Jehová estableció en los cielos su trono,
Y su reino domina sobre todos.

20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles,
Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra,
Obedeciendo a la voz de su precepto.

21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos,
Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras,
En todos los lugares de su señorío.
Bendice, alma mía, a Jehová.

Salmos 107

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno;
Porque para siempre es su misericordia.

2 Díganlo los redimidos de Jehová,
Los que ha redimido del poder del enemigo,

3 Y los ha congregado de las tierras,
Del oriente y del occidente,
Del norte y del sur.

4 Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino,
Sin hallar ciudad en donde vivir.

5 Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellos.

6 Entonces clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.

7 Los dirigió por camino derecho,
Para que viniesen a ciudad habitable.

8 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

9 Porque sacia al alma menesterosa,
Y llena de bien al alma hambrienta.

10 Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte,
Aprisionados en aflicción y en hierros,

11 Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová,
Y aborrecieron el consejo del Altísimo.

12 Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones;
Cayeron, y no hubo quien los ayudase.

13 Luego que clamaron a Jehová en su angustia,
Los libró de sus aflicciones;

14 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte,
Y rompió sus prisiones.

15 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

16 Porque quebrantó las puertas de bronce,
Y desmenuzó los cerrojos de hierro.

17 Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión
Y a causa de sus maldades;

18 Su alma abominó todo alimento,
Y llegaron hasta las puertas de la muerte.

19 Pero clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.

20 Envió su palabra, y los sanó,
Y los libró de su ruina.

21 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres;

22 Ofrezcan sacrificios de alabanza,
Y publiquen sus obras con júbilo.

23 Los que descienden al mar en naves,
Y hacen negocio en las muchas aguas,

24 Ellos han visto las obras de Jehová,
Y sus maravillas en las profundidades.

25 Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso,
Que encrespa sus ondas.

26 Suben a los cielos, descienden a los abismos;
Sus almas se derriten con el mal.

27 Tiemblan y titubean como ebrios,
Y toda su ciencia es inútil.

28 Entonces claman a Jehová en su angustia,
Y los libra de sus aflicciones.

29 Cambia la tempestad en sosiego,
Y se apaciguan sus ondas.

30 Luego se alegran, porque se apaciguaron;
Y así los guía al puerto que deseaban.

31 Alaben la misericordia de Jehová,
Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

32 Exáltenlo en la congregación del pueblo,
Y en la reunión de ancianos lo alaben.

33 El convierte los ríos en desierto,
Y los manantiales de las aguas en sequedales;

34 La tierra fructífera en estéril,
Por la maldad de los que la habitan.

35 Vuelve el desierto en estanques de aguas,
Y la tierra seca en manantiales.

36 Allí establece a los hambrientos,
Y fundan ciudad en donde vivir.

37 Siembran campos, y plantan viñas,
Y rinden abundante fruto.

38 Los bendice, y se multiplican en gran manera;
Y no disminuye su ganado.

39 Luego son menoscabados y abatidos
A causa de tiranía, de males y congojas.

40 El esparce menosprecio sobre los príncipes,
Y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino.

41 Levanta de la miseria al pobre,
Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.

42 Véanlo los rectos, y alégrense,
Y todos los malos cierren su boca.

43 ¿Quién es sabio y guardará estas cosas,
Y entenderá las misericordias de Jehová?

Salmos 136

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno,
Porque para siempre es su misericordia.

2 Alabad al Dios de los dioses,
Porque para siempre es su misericordia.

3 Alabad al Señor de los señores,
Porque para siempre es su misericordia.

4 Al único que hace grandes maravillas,
Porque para siempre es su misericordia.

5 Al que hizo los cielos con entendimiento,
Porque para siempre es su misericordia.

6 Al que extendió la tierra sobre las aguas,
Porque para siempre es su misericordia.

7 Al que hizo las grandes lumbreras,
Porque para siempre es su misericordia.

8 El sol para que señorease en el día,
Porque para siempre es su misericordia.

9 La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche,
Porque para siempre es su misericordia.

10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos,
Porque para siempre es su misericordia.

11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos,
Porque para siempre es su misericordia.

12 Con mano fuerte, y brazo extendido,
Porque para siempre es su misericordia.

13 Al que dividió el Mar Rojo en partes,
Porque para siempre es su misericordia;

14 E hizo pasar a Israel por en medio de él,
Porque para siempre es su misericordia;

15 Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo,
Porque para siempre es su misericordia.

16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto,
Porque para siempre es su misericordia.

17 Al que hirió a grandes reyes,
Porque para siempre es su misericordia;

18 Y mató a reyes poderosos,
Porque para siempre es su misericordia;

19 A Sehón rey amorreo,
Porque para siempre es su misericordia;

20 Y a Og rey de Basán,
Porque para siempre es su misericordia;

21 Y dio la tierra de ellos en heredad,
Porque para siempre es su misericordia;

22 En heredad a Israel su siervo,
Porque para siempre es su misericordia.

23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros,
Porque para siempre es su misericordia;

24 Y nos rescató de nuestros enemigos,
Porque para siempre es su misericordia.

25 El que da alimento a todo ser viviente,
Porque para siempre es su misericordia.

26 Alabad al Dios de los cielos,
Porque para siempre es su misericordia.

Salmos 145

1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,
Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré,
Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Y su grandeza es inescrutable.

4 Generación a generación celebrará tus obras,
Y anunciará tus poderosos hechos.

5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia,
Y en tus hechos maravillosos meditaré.

6 Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres,
Y yo publicaré tu grandeza.

7 Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad,
Y cantarán tu justicia.

8 Clemente y misericordioso es Jehová,
Lento para la ira, y grande en misericordia.

9 Bueno es Jehová para con todos,
Y sus misericordias sobre todas sus obras.

10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras,
Y tus santos te bendigan.

11 La gloria de tu reino digan,
Y hablen de tu poder,

12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos,
Y la gloria de la magnificencia de su reino.

13 Tu reino es reino de todos los siglos,
Y tu señorío en todas las generaciones.

14 Sostiene Jehová a todos los que caen,
Y levanta a todos los oprimidos.

15 Los ojos de todos esperan en ti,
Y tú les das su comida a su tiempo.

16 Abres tu mano,
Y colmas de bendición a todo ser viviente.

17 Justo es Jehová en todos sus caminos,
Y misericordioso en todas sus obras.

18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan,
A todos los que le invocan de veras.

19 Cumplirá el deseo de los que le temen;
Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20 Jehová guarda a todos los que le aman,
Mas destruirá a todos los impíos.

21 La alabanza de Jehová proclamará mi boca;
Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

Salmos 148

1 Alabad a Jehová desde los cielos;
Alabadle en las alturas.

2 Alabadle, vosotros todos sus ángeles;
Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.

3 Alabadle, sol y luna;
Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.

4 Alabadle, cielos de los cielos,
Y las aguas que están sobre los cielos.

5 Alaben el nombre de Jehová;
Porque él mandó, y fueron creados.

6 Los hizo ser eternamente y para siempre;
Les puso ley que no será quebrantada.

7 Alabad a Jehová desde la tierra,
Los monstruos marinos y todos los abismos;

8 El fuego y el granizo, la nieve y el vapor,
El viento de tempestad que ejecuta su palabra;

9 Los montes y todos los collados,
El árbol de fruto y todos los cedros;

10 La bestia y todo animal,
Reptiles y volátiles;

11 Los reyes de la tierra y todos los pueblos,
Los príncipes y todos los jueces de la tierra;

12 Los jóvenes y también las doncellas,
Los ancianos y los niños.

13 Alaben el nombre de Jehová,
Porque sólo su nombre es enaltecido.
Su gloria es sobre tierra y cielos.

14 El ha exaltado el poderío de su pueblo;
Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel,
El pueblo a él cercano.
Aleluya.

Salmos 149

1 Cantad a Jehová cántico nuevo;
Su alabanza sea en la congregación de los santos.

2 Alégrese Israel en su Hacedor;
Los hijos de Sion se gocen en su Rey.

3 Alaben su nombre con danza;
Con pandero y arpa a él canten.

4 Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo;
Hermoseará a los humildes con la salvación.

5 Regocíjense los santos por su gloria,
Y canten aun sobre sus camas.

6 Exalten a Dios con sus gargantas,
Y espadas de dos filos en sus manos,

7 Para ejecutar venganza entre las naciones,
Y castigo entre los pueblos;

8 Para aprisionar a sus reyes con grillos,
Y a sus nobles con cadenas de hierro;

9 Para ejecutar en ellos el juicio decretado;
Gloria será esto para todos sus santos.
Aleluya.

Salmos 150

1 Alabad a Dios en su santuario;
Alabadle en la magnificencia de su firmamento.

2 Alabadle por sus proezas;
Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.

3 Alabadle a son de bocina;
Alabadle con salterio y arpa.

4 Alabadle con pandero y danza;
Alabadle con cuerdas y flautas.

5 Alabadle con címbalos resonantes;
Alabadle con címbalos de júbilo.

6 Todo lo que respira alabe a JAH.
Aleluya.

Aspiración en los Salmos y otros sub-temas

Sub-tema La aspiración lo encontramos en los Salmos 42, 63 y 243

Salmos 42

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,
Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,
Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;
De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,
Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

6 Dios mío, mi alma está abatida en mí;
Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán,
Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;
Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

8 Pero de día mandará Jehová su misericordia,
Y de noche su cántico estará conmigo,
Y mi oración al Dios de mi vida.

9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?
¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,
Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

11 ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Salmos 63

1 Dios, Dios mío eres tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,

2 Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.

3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.

4 Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.

5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

7 Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

8 Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.

9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán en los sitios bajos de la tierra.

10 Los destruirán a filo de espada;
Serán porción de los chacales.

11 Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él;
Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

Salmos 143

1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos;
Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

2 Y no entres en juicio con tu siervo;
Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.

3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma;
Ha postrado en tierra mi vida;
Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.

4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí;
Está desolado mi corazón.

5 Me acordé de los días antiguos;
Meditaba en todas tus obras;
Reflexionaba en las obras de tus manos.

6 Extendí mis manos a ti,
Mi alma a ti como la tierra sedienta. Selah

7 Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu;
No escondas de mí tu rostro,
No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

8 Hazme oír por la mañana tu misericordia,
Porque en ti he confiado;
Hazme saber el camino por donde ande,
Porque a ti he elevado mi alma.

9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová;
En ti me refugio.

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

11 Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás;
Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.

12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos,
Y destruirás a todos los adversarios de mi alma,
Porque yo soy tu siervo.

Sub-tema La Oración en los Salmos 55, 70,, 77, 85, 86, 142 y 143

Salmos 55

1 Escucha, oh Dios, mi oración,
Y no te escondas de mi súplica.

2 Está atento, y respóndeme;
Clamo en mi oración, y me conmuevo,

3 A causa de la voz del enemigo,
Por la opresión del impío;
Porque sobre mí echaron iniquidad,
Y con furor me persiguen.

4 Mi corazón está dolorido dentro de mí,
Y terrores de muerte sobre mí han caído.

5 Temor y temblor vinieron sobre mí,
Y terror me ha cubierto.

6 Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma!
Volaría yo, y descansaría.

7 Ciertamente huiría lejos;
Moraría en el desierto. Selah

8 Me apresuraría a escapar
Del viento borrascoso, de la tempestad.

9 Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos;
Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

10 Día y noche la rodean sobre sus muros,
E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.

11 Maldad hay en medio de ella,
Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.

12 Porque no me afrentó un enemigo,
Lo cual habría soportado;
Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,
Porque me hubiera ocultado de él;

13 Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,
Mi guía, y mi familiar;

14 Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,
Y andábamos en amistad en la casa de Dios.

15 Que la muerte les sorprenda;
Desciendan vivos al Seol,
Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.

16 En cuanto a mí, a Dios clamaré;
Y Jehová me salvará.

17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,
Y él oirá mi voz.

18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,
Aunque contra mí haya muchos.

19 Dios oirá, y los quebrantará luego,
El que permanece desde la antigüedad;
Por cuanto no cambian,
Ni temen a Dios. Selah

20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;
Violó su pacto.

21 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,
Pero guerra hay en su corazón;
Suaviza sus palabras más que el aceite,
Mas ellas son espadas desnudas.

22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
No dejará para siempre caído al justo.

23 Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición.
Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;
Pero yo en ti confiaré.

Salmos 70

1 Oh Dios, acude a librarme;
Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.

2 Sean avergonzados y confundidos
Los que buscan mi vida;
Sean vueltos atrás y avergonzados
Los que mi mal desean.

3 Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha,
Los que dicen: !!Ah! !!Ah!

4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan,
Y digan siempre los que aman tu salvación:
Engrandecido sea Dios.

5 Yo estoy afligido y menesteroso;
Apresúrate a mí, oh Dios.
Ayuda mía y mi libertador eres tú;
Oh Jehová, no te detengas.

Salmos 77

1 Con mi voz clamé a Dios,
A Dios clamé, y él me escuchará.

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia;
Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso;
Mi alma rehusaba consuelo.

3 Me acordaba de Dios, y me conmovía;
Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah

4 No me dejabas pegar los ojos;
Estaba yo quebrantado, y no hablaba.

5 Consideraba los días desde el principio,
Los años de los siglos.

6 Me acordaba de mis cánticos de noche;
Meditaba en mi corazón,
Y mi espíritu inquiría:

7 ¿Desechará el Señor para siempre,
Y no volverá más a sernos propicio?

8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia?
¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?

9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia?
¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah

10 Dije: Enfermedad mía es esta;
Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.

11 Me acordaré de las obras de JAH;
Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.

12 Meditaré en todas tus obras,
Y hablaré de tus hechos.

13 Oh Dios, santo es tu camino;
¿Qué dios es grande como nuestro Dios?

14 Tú eres el Dios que hace maravillas;
Hiciste notorio en los pueblos tu poder.

15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo,
A los hijos de Jacob y de José. Selah

16 Te vieron las aguas, oh Dios;
Las aguas te vieron, y temieron;
Los abismos también se estremecieron.

17 Las nubes echaron inundaciones de aguas;
Tronaron los cielos,
Y discurrieron tus rayos.

18 La voz de tu trueno estaba en el torbellino;
Tus relámpagos alumbraron el mundo;
Se estremeció y tembló la tierra.

19 En el mar fue tu camino,
Y tus sendas en las muchas aguas;
Y tus pisadas no fueron conocidas.

20 Condujiste a tu pueblo como ovejas
Por mano de Moisés y de Aarón.

Salmos 85

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová;
    Volviste la cautividad de Jacob.

Perdonaste la iniquidad de tu pueblo;
Todos los pecados de ellos cubriste. Selah

Reprimiste todo tu enojo;
Te apartaste del ardor de tu ira.

Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación,
Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.

¿Estarás enojado contra nosotros para siempre?
¿Extenderás tu ira de generación en generación?

¿No volverás a darnos vida,
Para que tu pueblo se regocije en ti?

Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia,
Y danos tu salvación.

Escucharé lo que hablará Jehová Dios;
Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos,
Para que no se vuelvan a la locura.

Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen,
Para que habite la gloria en nuestra tierra.

10 La misericordia y la verdad se encontraron;
La justicia y la paz se besaron.

11 La verdad brotará de la tierra,
Y la justicia mirará desde los cielos.

12 Jehová dará también el bien,
Y nuestra tierra dará su fruto.

13 La justicia irá delante de él,
Y sus pasos nos pondrá por camino.

Salmos 86

1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame,
Porque estoy afligido y menesteroso.

2 Guarda mi alma, porque soy piadoso;
Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.

3 Ten misericordia de mí, oh Jehová;
Porque a ti clamo todo el día.

4 Alegra el alma de tu siervo,
Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.

5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,
Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

6 Escucha, oh Jehová, mi oración,
Y está atento a la voz de mis ruegos.

7 En el día de mi angustia te llamaré,
Porque tú me respondes.

8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses,
Ni obras que igualen tus obras.

9 Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor,
Y glorificarán tu nombre.

10 Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas;
Sólo tú eres Dios.

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;
Afirma mi corazón para que tema tu nombre.

12 Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón,
Y glorificaré tu nombre para siempre.

13 Porque tu misericordia es grande para conmigo,
Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.

14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí,
Y conspiración de violentos ha buscado mi vida,
Y no te pusieron delante de sí.

15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente,
Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad,

16 Mírame, y ten misericordia de mí;
Da tu poder a tu siervo,
Y guarda al hijo de tu sierva.

17 Haz conmigo señal para bien,
Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados;
Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.

Salmos 142

1 Con mi voz clamaré a Jehová;
Con mi voz pediré a Jehová misericordia.

2 Delante de él expondré mi queja;
Delante de él manifestaré mi angustia.

3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda.
En el camino en que andaba, me escondieron lazo.

4 Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer;
No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.

5 Clamé a ti, oh Jehová;
Dije: Tú eres mi esperanza,
Y mi porción en la tierra de los vivientes.

6 Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido.
Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

7 Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre;
Me rodearán los justos,
Porque tú me serás propicio.

Salmos 143

1 Oh Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos;
Respóndeme por tu verdad, por tu justicia.

2 Y no entres en juicio con tu siervo;
Porque no se justificará delante de ti ningún ser humano.

3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma;
Ha postrado en tierra mi vida;
Me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.

4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí;
Está desolado mi corazón.

5 Me acordé de los días antiguos;
Meditaba en todas tus obras;
Reflexionaba en las obras de tus manos.

6 Extendí mis manos a ti,
Mi alma a ti como la tierra sedienta. Selah

7 Respóndeme pronto, oh Jehová, porque desmaya mi espíritu;
No escondas de mí tu rostro,
No venga yo a ser semejante a los que descienden a la sepultura.

8 Hazme oír por la mañana tu misericordia,
Porque en ti he confiado;
Hazme saber el camino por donde ande,
Porque a ti he elevado mi alma.

9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová;
En ti me refugio.

10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios;
Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

11 Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás;
Por tu justicia sacarás mi alma de angustia.

12 Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos,
Y destruirás a todos los adversarios de mi alma,
Porque yo soy tu siervo.

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