La Gloria Es De Dios Min Int

La oración de Pablo por los filipenses

“Y esto oro: que vuestro amor abunde aun más y más en pleno conocimiento y en todo discernimiento, para que sepáis discernir lo mejor; a fin de que seáis sinceros e irreprochables hasta el día de Cristo; llenos de fruto de justicia, que es por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios” (Fil.1:9-11).

Vamos a dividir esta oración en 5 partes. Pablo pide que los filipenses:

Crezcan en amor. Amar es nuestra responsabilidad y también es algo que podemos pedir a Dios, que podamos amar más y más. La soberanía de Dios no está reñida con la responsabilidad humana. Los filipenses ya amaban. Habían mandado ofrendas a Pablo y le habían enviado a Epafrodito para ayudarle en su ministerio. El que no ama no es cristiano (1 Juan 4:8), pero siempre cabe amar más. El creyente está aprendiendo a amar más y más. El fruto del Espíritu es amor: amor al Señor, a los hermanos, a los perdidos. El amor puede disminuir con el tiempo o puede ir incrementando. ¿Cómo va vuestro amor?

Tengan conocimiento y discernimiento. Conocimiento (gnosis) es saber con la cabeza. Lo que Pablo pide es que tengan “epignosis”, conocimiento profundo de Dios. El discernimiento es conocimiento aplicado a las circunstancias. Pablo está pidiendo que tengan conocimiento profundo y práctico. Crecer en conocimiento y no en amor es saber mucha doctrina sin tener relaciones sanas y hermosas con los hermanos. Amar sin tener discernimiento sería derrochar el amor sin sentido. Hacen falta las dos cosas. Vienen del Espíritu Santo quien aplica el conocimiento para darnos discernimiento.

Que sean sinceros e irreprochables. La meta es ser irreprensibles cuando tengamos que dar cuentas a Cristo, porque hemos vivido lo mejor posible dentro de nuestras circunstancias, que seamos sinceras, sin tener manchas, irreprochables, sin escoria y sin ofensa. Esto en cuanto a nuestro uso de la vida y en cuanto a nuestro carácter.

Sean llenos de frutos de Justicia. Crecer en amor es un medio para alcanzar la meta de ser llenos de frutos. Según Tito 2:2 los mayores deben ser prudentes y sanos en la fe, en el amor y en la paciencia, ¡no viejos gruñones amargados! Es cuestión de amar cada vez más y tener una fe perseverante. Los frutos son obra del Espíritu Santo y vienen por el conocimiento de Cristo, proceden de nuestra relación con Él (Jn. 15).

Todo esto es para la gloria y la alabanza de Dios, no para gloria nuestra. Cuando el Señor nos diga: “buenos siervos y fieles”, la alabanza no será para nosotros. El Señor ha tenido mucha paciencia con nosotros. Nos ha hecho “pasar por el tubo” para pulirnos. La obra es suya. El fruto es el fruto del Espíritu. “Cuando él se manifieste seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). En aquel Día diremos con toda sinceridad: “A Dios sea la gloria; todo ha sido por gracia”.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

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