La Gloria Es De Dios Min Int

Nubarrones

“Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito.” Romanos 8:28

El Espíritu Santo inspiró a Pablo a escribir esas palabras muchos siglos atrás. Sé que son ciertas, y las creo, pero hay veces en que me resulta difícil decir “¡Amén!” a ellas. Por ejemplo, me resulta difícil creer que algo bueno vaya a resultar de la subida del precio del combustible.

Menos mal que hay personas que ven las cosas con más claridad que yo. Aunque cueste creerlo, hay personas que han sido capaces de encontrar algunas cosas buenas que han sucedido como consecuencia de que el precio de la gasolina suba.

Un artículo publicado en Foreign Policy dice que el alza en el precio del combustible trae por lo menos cinco ventajas:

Son más las personas que usan el transporte público.
Se está caminando y andando más en bicicleta. Un profesor de la Universidad Washington dijo que, por cada dólar que suba la gasolina, eventualmente los niveles de obesidad bajarán en un 16%.
De acuerdo al Departamento de Transporte, hay menos gente manejando, y quienes manejan lo hacen más despacio, lo que resulta en menos accidentes.
Se viaja menos, y los viajes son más cortos.
El alza del costo del combustible origina un creciente interés en energías alternativas.
De ninguna manera lo critico a usted, estimado lector, si no logra ver a simple vista las cosas positivas en medio de algún nubarrón que pueda estar acosándolo o afligiéndolo.

Pero sí lo aliento a que confíe en la Palabra del Señor. Quizás no siempre seamos capaces de ver la bondad de Dios, quizás no podamos anticipar cómo se va a manifestar su gracia, pero sí podemos estar seguros de que está con nosotros.

La gracia de Dios está siempre con nosotros.

De esto podemos estar seguros gracias a Jesucristo. Nuestro Padre celestial, en la persona de su Hijo, hizo una gran inversión en nuestro futuro. Jesús vino al mundo para que supiéramos que nos ama y que nos quiere bendecir y salvar. Jesús cargó con nuestros pecados y bebió profundamente de una gran copa de sufrimiento, para que podamos sobrellevar todos nuestros dolores.

¿Cómo podemos estar seguros de las buenas intenciones de Dios? Miremos a la cruz de Cristo y a su tumba vacía, y veremos cuánto nos quiere. Seguros de su cuidado y amor, podemos creer y decir junto con Pablo: “…Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito”.

Por CPTLN

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