La Gloria Es De Dios Min Int

Salvos y probados

“…elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo, gracia y paz” (1 Pedro 1: 2).

            Pedro empieza su epístola hablando de la obra de Trinidad en nuestra salvación. El Padre nos eligió, el Espíritu nos apartó para ser salvos, y la sangre de Cristo nos lavó. Después continuará hablando de la salvación, la parte que obra Diosy la parte nuestra, de nuestra relación con el Hijo, y de los efectos de la obra delEspíritu en nuestras vidas.

            Dios obra y nosotros respondemos con fe. Dios nos ha mostrado misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo, nos tiene reservado una herencia en los cielos, y nos está guardando en el presente en medio de muchas pruebas para que entremos con bien en la plena salvación que será revelada al final de los tiempos. Por medio de la fe nosotros hemos conseguido todos estos beneficios. Hemos obedecido el evangelio, hemos puesto nuestra fe en Cristo, hemos recibido el perdón de nuestros pecados, hemos nacido de nuevo, y hemos sido hecho herederos de una herencia inimaginable esplendorosa.

Pero claro, puesto que todo esto es nuestro por la fe, ¡se ha de comprobar que nuestra fe sea real! Por lo tanto, ella tiene que pasar por una serie de pruebas para comprobar su autenticidad, de la misma manera que los billetes pasan por una máquina en el supermercado para ver si son genuinos. Sería injusto que entrásemos en esta maravillosa herencia por medio de una fe falsa. Nuestra fe tiene que estar puesta a prueba a ver si es real. Si es real, funciona. Además de comprobar que efectivamente, nuestra fe es genuina, las pruebas sirven para purificarla  y hacerla tan hermosa que sirva para la gloria y alabanza de Dios. Cuanto más superamos por medio de la fe, mayor gloria para Dios.

“Sois guardados por el poder de Dios mediante la fe” (1 Pedro 1: 5). ¡Las pruebas son tremendas! Son tan fuertes que si no fuese por el poder de Dios guardándonos, no las superaríamos. Dios las dosifica, nos consuela en medio de ellas, y nos da su gracia para aguantar y vencer. Esta es obra concretamente del Espíritu Santo.

¡El Espíritu Santo está muy ocupado! Él tiene una parte muy importante en nuestra salvación. Nos ha apartado para ser objetos de la gracia de Dios, (santificado), Él es el poder de Dios que nos guarda en la tentación y la  prueba (v. 5), y nos da fe (v. 2), esperanza (v. 3), amor para Cristo (v. 8), y gozo en creer en Él (v. 8). También nos consuela en medio de nuestras pruebas: “Bendito sea el Dios…de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Cor. 1: 3, 4).

Resumiendo, las pruebas sirven para: (1) mostrar que nuestra fe es autentica; (2) purificar nuestra fe; (3) la alabanza de Dios, cuando las hayamos superado (4) poder consolar a otros en sus sufrimientos. Al final de cuentas tendremos que dar gracias a Dios por ellas, porque después de la prueba tenemos una fe más fuerte, más madura, más profunda, ¡y más preparada para la siguiente prueba!, que también la superaremos con el poder de Dios.      

Por: Mario Caballero


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