La Gloria Es De Dios Min Int

Comentario Lucas 12

Jesús vuelve a describir la apariencia en los religiosos en este caso al grupo de fariseos y dice que evitemos la “levadura” término para describir la hipocrecía.  El Espíritu Santo nos lleva a toda verdad y justicia de Dios, nos hace íntegros, genuinos, sin apariencias dañinas, ni términos de presentar una buena acogida cuando en la mente y en el corazón no es así.  La hipocrecía es un gran mal del que hay que cuidarse.

Has escuchado personas que dicen “yo no le temo a nada”.  Bueno aquí encontramos una introducción al tema ¿a quién se debe temer?.  Y trasciende más allá de la vida terrenal.  Trasciende al alma que es eterna.  Sí se debe temer a Dios y saber que el que viva sin arrepentirse de sus pecados aunque viva sin temor terrenalmente, debe temer por su alma y el lugar que está destinado a los que desprecian la salvación del alma provista por Dios en Jesucristo, pues lo que les queda es el infierno entre la presencia satánica.  Temer a Jehová Dios Todopoderoso quien tiene amor pero también es fuego consumidor y no tendrá por inocente al culpable.  El remedio del pecado es arrepentirse aceptando la redención por medio de Jesús el Hijo de Dios y escapar no solo de la ira venidera al mundo también al castigo eterno.

Siguiendo el tema presenta la necesidad de confesar (declarar) a Cristo en nuestras vidas, para que Cristo nos represente delante del Padre y confiese que le pertenecemos por el precio de su sangre vertida en el calvario para rescate nuestro.  Pero, el que le rechace no tendrá la confesión y defensa de Cristo delante del Padre.  También incluye la enseñanza de creer en la actividad que realiza el Espíritu Santo y no blasfemar en contra de él.  Es el único pecado explícito en las Sagradas Escrituras que no será  perdonado.  Y a los discípulos seguidores de la Verdad (Cristo mismo) no nos cause preocupación lo que hemos de decir como conviene, pues el Espíritu Santo nos guiará en lo que hemos de hablar. Gloria a Dios por Cristo y el Espíritu Santo.

Otra vez el tema de la urgencia de prestar atención a la vida eterna, al Reino de Dios. Al lugar donde el alma pasará la eternidad.  Ocuparse de lo que no es pasajero.  Para ello habla de un hombre rico e insensato, que logró bienes creciendo tanto que tenía que agrandar los graneros.  Podemos pensar que esta persona a actuado sensatamente para vivir tranquilamente su vida, sin embargo, notemos que encontramos que es llamado necio.   ¡Qué contraste!.   La base de la razón de ser llamado necio está en el hecho de ocuparse exclusivamente de su vida terrenal y dejar fuera por completo el ocuparse de su vida espiritual.  La vida espiritual que no tiene fin por eso se dice que es eterna a diferencia de los días que podamos contar sobre la faz de la tierra.  Aprendamos de esta enseñanza, no seamos necios, ocupándonos también de la vida espiritual, es decir, la permanente y eterna.

Todos hemos pasado momentos que decimos cuánto tengo por hacer o que ansioso estoy.  El estar afanado (cargado de tareas) produce ansiedad y ninguna de las dos aportan a que se realice lo que tenemos que hacer.  Solo traee cansancio al cuerpo, debilidad mental, peso emocional y aumenta la ansiedad que puede convertirse en alto riesgo a la salud, incluso llegar a necesitar atención profesional.  Jesús habla y enseña sobre el tema.   Declara que todo lo que necesitamos será provisto por Dios, pero el principio bíblico y valor del Reino de Dios es, buscarle primeramente.  Hay quienes ni tienen un pensamiento en sus vidas hacia Dios.  Pero los que hemos creído por fe en el Señor y su Palabra no podemos vivir en afán y ansiedad.  Por que descansamos en la confianza de Dios y su Palabra que es fiel en cumplirla.  Uniendo ambos temas ahora hace referencia que donde el ser humano tiene su fortuna (tesoro) allí también está su corazón.  Procuremos pues que nuestro tesoro esté depositado en todo lo espiritual donde no se daña ni pueden ladrones hurtarlo, a diferencia de los “tesoros” terrenales que se puedan lograr o acumular.

A esos efectos habla sobre el siervo fiel, recordemos que antes habían esclavos que servían con sus vidas a quienes eran sus amos.  Haciendo la comparación para los cristianos ya no pertenecemos a satanás, nuestro propietario (dueño) es el Señor y debemos servirle con nuestras vidas.  Y así como el siervo el amo no le da cuenta a detalle de lo que hace y él tiene que estar atento a su amo cuando sale para recibirle y servirle cuando llega, nosotros también debemos estar a la misma expectativa, ya que nuestro amo (Jesús) salió al Reino de Dios Padre y estamos esperando su regreso por nosotros en cualquier momento, tenemos que estar expectantes.

Continuando la importancia del tema ahora enseña la relación entre el siervo y su servicio.  El que lo hace bien para el beneficio de su amo y propio lo hace.  El que mal lo hace da motivos a su amo para reprenderle y castigarle.  Similar a ello es el Reino de Dios.  Debemos no hacer mal para evitar ser reprendidos y castigos por el Señor.  Hacerlo bien porque es para Él y por nuestro propio beneficio.

Introducen el tema de Jesús causando división, extraño verdad, pues se considera que Jesús traería unidad y no desunión.  Se refiere a que en una familia podrán haber diferencias y desunión cuando unos decidan por fe seguir a Cristo y otros no.  Pues la forma de vida (estilo de vivir) cambia completamente cuando somos transformados por el Poder de Cristo y la Santa Palabra de Dios.

Otra enseñanza usando una comparación de como distinguimos los tiempos como temporadas, clima etcétera.  Y hace referencia a que tenemos que estar atentos para distinguir los tiempos que vivimos en perspectiva profética y bíblica.  Pues hasta en la naturaleza hay señales del cumplimiento de los tiempos de Dios.

Introduce el  tema de cumplir con lo que se debe para estar en paz con el adversario.  Satanás es el adversario del ser humano.  El sigue detrás de cada uno para atormentar o posesionarle de forma que pague por su pecado a través de su vida.  Para que quede saldada la deuda de pecado y salir de tal adversario hace falta arrepentirse y acudir a Jesús.  Jesús pagó en la cruz del calvario la deuda de pecado que pesa sobre toda la humanidad.  Pero hay que validarlo aceptando su obra redentora y viviendo diferente a como lo hacíamos antes de recibirle a él.  Para ello hay que aprender y aplicar las Sagradas Escrituras.   Recordemos que los que no lo hagan enfrentaran a Dios como Juez quien lo entregará a su adversario el diablo de quien no podrá escapar. a Jesús.

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