La Gloria Es De Dios Min Int

Comentario Lucas 10

Se comisionan otro grupo de 70 personas para ir a los lugares que visitaría Jesús, irían sanando enfermos y anunciando que el Reino de Dios se había acercado.  Y desde entonces seguimos siendo portadores de esas buenas nuevas dando seguimiento a lo que fuimos comisionados.  Serían bendecidos los que recibieran los enviados.

Pero también habla de las ciudades donde no sería recibido bien ni su persona, ni el mensaje y tampoco los enviados.  Y dice que las tales tendrán ayes, refiriéndose a que se lamentaran.  La Palabra profética señala de ayes (lamentos, tormentos, sufrimientos) sobre las personas en distintos lugares donde Jesús, su mensaje y nosotros sus enviados no somos bienvenidos.  Y ni aún con aviso se arrepienten y mantienen endurecidos sus corazones lo que le llevara a tener que sin remedio lamentarse por rechazar al Hijo de Dios y al Padre Dios quien lo envió.

Los 70 enviados regresan con sus noticias y estaban muy asombrados que aún los demonios (espíritus malignos) se les sujetaban.  Inmediatamente Jesús les inculca una invaluable enseñanza que está vigente para nosotros.  Que ese acto en sí mismo no debe regocijarlos.  ¿Quién no se regocijaría que un endemoniado fuera libre? Y entonces ¿Por qué la advertencia?.  Las obras de Jesús y en el poder de su nombre traen un regocijo pasajero.  Lo que tiene regocijo permanente es la salvación, por eso les dice que el regocijo debe ser la convicción de que sus nombres estén en el libro de la vida.  El aviso sigue con fuerza “el que persevere hasta el fin” ese será salvo.  El que sucedan cosas maravillosas en el nombre de Jesús no es garantía que una persona persevere hasta el final.  ¿Cuántos hay apartados? Aún habiéndose regocijado por el poder que actuó en su momento en el nombre poderoso de Jesús.  Regocijémonos en eterno, guardar con temor y temblor la salvación perseverando hasta el fin, para tener la certeza que nuestros nombres están escritos en el libro de la vida, amén.

El autor relata a Jesús regocijado, dirigiéndose en oración de gratitud al Padre y dejándole saber a los discípulos que eran bienaventurados al participar de él y de todo lo que les era revelado, pues otros no tuvieron la misma oportunidad.  Regocijémonos en oración de gratitud a Dios por revelarnos a Jesús y su obra redentora, la cuál otros no han tenido oportunidad de ser bienaventurados con ello y oremos que el Señor siga revelándose en las vidas.

Un intérprete de la ley cuestiona a Jesús.  Preguntando como heredará la vida eterna.  Jesús le cuestiona y pregunta como dice la Ley.  A lo cual él responde según aprendido y correcto.  Entonces Jesús le dice que haciendo (cumpliendo) lo que muy bien había dicho tendría vida eterna.  Lo que nos deja claro que el conocimiento escritural en sí mismo no actúa, se convierte en realidad, y le damos valía cuando lo cumplimos, es decir se hace con hechos, no de labios para afuera.  Como dijo Jesús el que oye y obedece mi Palabra.  Estemos seguros que no solo tenemos conocimiento aprendido de las Escrituras, sino más allá que estemos viviendo por ella.  Jesús dijo que el hacerlo conduce a la vida eterna que se encuentra en sí mismo. 

Mucho se habla del relato a continuación el buen samaritano, hasta civilmente la ley usa el término.  Es una historia con una gran lección de vida mediante parábola. Un hombre que fue atacado por ladrones y le dejaron casi muerto.  Hubieron personas que pasaron cerca pero no se quisieron detener para cumplir con sus deberes incluyendo el no quedar impuro como era parte de su práctica.  Pero Jesús presenta un samaritano, es decir, de los judíos y religiosos de quien menos se esperaba la ayuda y preocupación por aquel hombre, fue el que se detuvo para hacer el bien.  Es correcto el cumplir con los deberes, lo que Jesús enseñó aquí, es que la necesidad de las personas va por encima de cualquier otra cosa.  Que el detenerlos ayudar a alguien puede hacer la diferencia incluso entre la muerte y la vida.  Y también afirmar el principio bíblico de amar al prójimo al mostrar interés y buscar cómo ayudar.  Que valiosa enseñanza muy especialmente para los que dicen no me voy a detener porque tengo que ir al culto, porque hoy tengo el devocional, por que otro se detendrá ayudar, yo oraré por él, no lo conozco, tengo que prédicar y cualquier otro acción que finalmente es una excusa o justificación al acto de omisión, es decir, no hacer nada. 

La Palabra de Dios nos enseña una y otra vez que lo primordial es el amor de uno por los otros y el servicio con humildad de corazón, luego todo lo demás.  Cuántas veces alguien a necesitado tu llamada y tu te quejas porque no te ha llamado a ti.  Cuántas veces esa persona ha intercedido por ti y los tuyos, y cuando está en necesidad has brillado pero por ausencia porque has tenido otras cosas que hacer.  Tal vez se ha juzgado incluso sin saber que esa persona a preferido callar todos sus asuntos, problemas, luchas, pruebas y enfermedades para no preocuparte, esperando solo escuchar tu voz con un ¿hola, cómo estás?.  Otros hemos experimentado quejas de distanciamiento de lo que esperaban de uno, pero sin tomar la iniciativa de ver ¿qué estará pasando? Esa persona no es así algo debe ocurrir. ¿Cómo puedo ayudar?  A veces es sorprendente que solo se necesita escuchar la voz del otro lado para marcar la diferencia.

Notemos que hace referencia a los que eran religiosos y nada hicieron. Nos ayude el Señor que no sea así con nosotros. La religión como la del ejemplo no es útil, sin embargo extendernos en amor y servicio desinteresado lo es todo en el Reino de Dios.  El modelo máximo De tal manera amó Dios al mundo, que nos dio a su Hijo unigénito para redención.  Una de las reglas de oro primeramente amar a Dios y luego al prójimo.

Jesús visita a Marta y María una de ella afanada y otra escogió sentarse a los pies de Jesús para escucharle.  Y aunque hubo quejas de la que estaba ocupada Jesús elogio a la que escogió escuchar la Palabra de Dios, de la cual parte dijo no le sería quitada.  Y así somos ¿quién no quería servir a Jesús y a los suyos?.   Pero el principio de enseñanza es que escojamos primero lo del Reino de Dios y no nos dejemos arrastrar por el afán. Bástale a cada día su propio afán.  Aunque realicemos varias cosas a la vez lo cierto es que solo una podrá tener toda nuestra atención.  Jesús nos enseña que esa tiene que ser la relacionada al Reino de Dios.

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