Mes: marzo 2019

Comentario bíblico Juan 11

Comienza con la descripción de la muerte de Lázaro, un varón con dos hermanas cuya familia estaba en amistad con Cristo Jesús, muy unidos en amor cristiano y con quienes Jesús en ocasiones llegó a hospedarse.  Los elementos como la enfermedad y la muerte, son una parte de la naturaleza humana a experimentar.  La misericordia de Dios para ser Glorificado se hace presente en nuestras vidas, consolando en las tristezas, sanando las dolencias de la enfermedad y proveyendo esperanza de vida al alma eterna sobrepasando la muerte física.  Aquí vemos una representación de ello por medio del obrar de Cristo impactando no solo la vida de aquella familia, también la vida de los presentes cuando el hecho aconteció, y la de los que luego por medio de escuchar el testimonio serían alcanzados.  Recordemos que ni la muerte nos separa del amor de Cristo.  Siempre hay más allá del ahora que experimentamos, hay que Glorificar a Dios por ello y exaltar el nombre de Jesús por hacerlo posible.

Como el caso con Tomás es una realidad que experimentan muchos que necesitan pruebas contundentes para creer, y Jesús las hace, nunca para saciar una curiosidad, es para afirmar la fe echando fuera duda e incredulidad.  Así nos vuelve a enfocar y seguir adelante.  El llamado de Lázaro a la vida además de mostrar la divinidad y autoridad de Jesús como Hijo de Dios, provee un testimonio fehaciente del poder resucitador de Cristo, sin dejar a un lado que Cristo y nosotros sus seguidores estaremos reuniéndonos con él, aun los que hayan muerto en esperanza de fe, serán levantados en resurrección.  Queda de cada uno estar preparado para este acontecimiento solemne.

Juan 11

Muerte de Lázaro

11  Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.

Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.

Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.

Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.

13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto;

15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.

16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

Jesús, la resurrección y la vida

17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;

19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

Jesús llora ante la tumba de Lázaro

28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.

29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él.

30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.

31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.

32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

35 Jesús lloró.

36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

Resurrección de Lázaro

38 Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.

39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.

43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera!

44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

El complot para matar a Jesús

(Mt. 26.1-5; Mr. 14.1-2; Lc. 22.1-2)

45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.

46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.

47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales.

48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.

49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

50 ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.

51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación;

52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

53 Así que, desde aquel día acordaron matarle.

54 Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con sus discípulos.

55 Y estaba cerca la pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse.

56 Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?

57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen.

Juan 10

Parábola del redil

10  De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Jesús, el buen pastor

Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.

13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

19 Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras.

20 Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?

21 Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?

Los judíos rechazan a Jesús

22 Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,

23 y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.

24 Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.

25 Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;

26 pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

30 Yo y el Padre uno somos.

31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.

32 Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?

33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?

35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),

36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.

38 Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

39 Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.

40 Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí.

41 Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

42 Y muchos creyeron en él allí.

Comentario bíblico Juan 10

Aquí se hace una comparación utilizando un quehacer diario común en oriente relacionada a la manera adecuada de un Pastor con sus ovejas.  Dios es el “Buen Pastor”.  Suple todo cuidado, sustento, protección y guía.  Los líderes eclesiásticos llamados al servicio del Pastorado para las iglesias debe desarrollar o tener dichas características, guiar las “ovejas” (congregación) conforme la guía de la Palabra de Dios mediante el poder del nombre de Jesús manifestándose en la obra del Espíritu Santo.  Por otro lado las ovejas conocen distinguir la voz de su Pastor y van tras él.  A su vez las “ovejas” (consagración) deben conocer y distinguir la voz de su Pastor de otras voces extrañas, siguiéndole imitando su fe y buenas obras.  Dios como buen Pastor espera a su vez que tanto la congregación como el Pastor le sigan a Él en obediencia y servicio.

Es importante destacar que aunque el plan de Dios incluía muerte la cual satisfizo Cristo y luego fue resucitado, las Palabras de Dios son verdad y hasta el más sencillo las puede recibir. Lo que quiere decir que cada persona es expuesta a esta verdad y lo que tienen que tomar es una decisión.  Si se justifican con un “no creo eso,” “ahora no” o cualquier otra excusa, lo que están es tomando un “NO” lo cual es una excusa, pero igualmente el resultado es igual: no recibir la verdad de la Palabra de Dios y no aceptar a Jesús en el corazón para perdón de pecados y salvación del alma.  Esto incluye los que se escudan detrás de decir “yo tengo mi religión”. Ya que la vida eterna no es religión, Jesús es una persona y no una religión.  El no vino a discutir ni salvaguardar la doctrina conocida de nadie, sino a salvar las personas, para ello enseñó la doctrina de Dios pura, santa, perfecta que es la que debemos recibir y salvaguardar hasta el fin de nuestros días.

Cristo dio el ejemplo de reunirse (congregarse) y aún allí enseñaba sobre Dios y todo lo del Reino.  El hecho simple de personarse físicamente a un templo no es igual a ser salvo.  Para ser salvo hay que recibir por fe la palabra en el corazón, pedir a Jesús el perdón, declararlo Señor y Salvador de nuestra alma y comenzar aprender Palabra de Dios para fomentar por medio de la oración y la ayuda del Espíritu Santo una relación estrecha de comunión con Dios creador y Padre.  Esta autoridad fue dada a Jesús Hijo para que en su nombre sea hecho.

Cuando se recibe a Cristo y su Santa Palabra en nuestros corazones somos reafirmados por convicción que todo es verdad absoluta.  A Cristo y a sus seguidores les quisieron silenciar, pero el evangelio se siguió esparciendo y seguirá siendo enseñado y escuchado hasta el fin del mundo.  Por más opresión, cárcel o persecución, vivimos todos compartiendo el mismo mundo de donde la única manera de salir de él la dispone Dios.  Los que hoy son perseguidores mañana serán perseguidos de su propia maldad con las consabidas consecuencias anunciadas por la Palabra de Dios y mediante todos sus enviados, siendo el mayor y del cual no escatimó, su propio Hijo Jesucristo. 

Comentario bíblico Juan 9

Jesús había sanado anteriormente ciegos, este caso en particular el hombre había nacido ciego.  Jesús le haría ver mediante un milagro de sanidad.  Es importante destacar que la ceguera no era producto a causa de pecado.  Y encontramos a Jesús haciendo una grandiosa declaración, “para que las obras de Dios se manifiesten en Él”.  El curso de la vida presentara personas con situaciones extremas que redundaran en que las obras de Dios sean manifiesta, esto gracias al poder y autoridad conferida en los cielos y en la tierra a Jesús (y en su nombre) por parte de Dios Padre.  Otra enseñanza de nivel extraordinario es que Jesús actúa las obras buenas de parte de Dios Padre en el día.  No pierde tiempo, lo aprovecha y espera que nosotros también hagamos igual.  En la noche será el descanso corporal.  En cuanto a lo físico pasará a otro escalón más elavado cuando descansemos de todo al experimentar la muerte desde donde nada se puede hacer.  Abundando en el tema bueno es el al “hombre” observar atentamente a las obras maravillosas de Dios y recibir para obedecer su Palabra, será la manera de recibir los beneficios que acompañan sus bendiciones.  Este cambio bueno del obrar de Dios comienza en el corazón (voluntad) del ser humano y será notable por las obras en el exterior.

Jesús siguió haciendo obras buenas aún en sábado que para los judíos era llamado “día de reposo”, consagrado a los asuntos religiosos y pensaban debía permanecer inquebrantable, aunque incluso se tratara de un bien.  Jesús enseña y les reprende una y otra vez sobre esto.  Si se rescata un animal de servicio en día de reposo cuanto más importante es el rescate de un ser humano, Jesús lo hace tanto en el ámbito físico como espiritual.  Pero muchos no prestaban atención ni daban crédito a las obras ni Palabras de Nuestro Señor Jesús. 

Es claro en las Escrituras el hecho que el pueblo judío esperaba el Mesías, uno con poder de cambio social, político, económico con mucha pompa externa.  Por tanto la persona de Jesús estaba muy alejada del criterio que se habían ideado (equivocadamente) los judíos.  Es la misma realidad en el ser humano una y otra vez, si no es como quieren o piensan que debe ser, cierran los ojos y el corazón perdiéndose la oportunidad sobrenatural y extraordinaria que solo por medio de Jesús es posible conseguir.

Espiritualmente es una realidad ser ciego ante la gran verdad absoluta de Dios, así que al recibir a Jesús podemos decir sin equivocación que “éramos ciegos y ahora vemos”.  Esta realidad que Dios hace accesible a cada ser humano mediante su Hijo Jesucristo.  Casi siempre más aprovechada por los que más genuinos son en cuanto a su condición y necesidad lo que les hace más sensibles a la presencia y obrar del Señor.  Todos los que somos tocados con su santo poder somos transformados, le agradecemos, adoramos y servimos en reconocimiento de quien es Él, Jesús el poderoso y glorioso Hijo de Dios.   Pero la gracia divina no obra en quien no cree, no recibe, no reconocer a Jesús, su poder y que ha sido enviado de Dios Padre.

Juan 9

Jesús sana a un ciego de nacimiento

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.

10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.

12 Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? El dijo: No sé.

Los fariseos interrogan al ciego sanado

13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.

14 Y era día de reposo[a] cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.

15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo.[b] Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.

17 Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

18 Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,

19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

20 Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;

21 pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.

22 Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.

23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.

24 Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.

25 Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

26 Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

27 El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?

28 Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos.

29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea.

30 Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos.

31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.

32 Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego.

33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.

34 Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.

Ceguera espiritual

35 Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

37 Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.

38 Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

39 Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.

40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?

41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

Juan 8

y Jesús se fue al monte de los Olivos.

Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.

Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,

le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.

Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?

Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.

Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?

11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Jesús, la luz del mundo

12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.

14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.

15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.

19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais.

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

A donde yo voy, vosotros no podéis venir

21 Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

22 Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

23 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

La verdad os hará libres

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

Sois de vuestro padre el diablo

39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.

40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.

41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.

46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

La preexistencia de Cristo

48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?

49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis.

50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga.

51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

52 Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte.

53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? !!Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?

54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

55 Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra.

56 Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

57 Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.

Comentario bíblico Juan 8

Jesús va al monte de los Olivos y después de haber orado se dirige al Templo, esta Escritura es de vital importancia por la enseñanza que ofrece; cuando los fariseos trajeron ante Jesús una mujer sorprendida en adulterio.  Una lectura superficial hace pensar que estaban guardando con celo la ley para no ofender a Dios.  Pero sus corazones estaban lejos de esa realidad.  Seguramente entre ellos había quienes hubieran estado con aquella mujer adúltera.  Ellos querían que Jesús la juzgara con el castigo que ameritaba, la muerte a pedradas.  Pero en esta ocasión Jesús no entra en discusiones sobre la Ley, más bien obedece al cumplimiento de su misión terrenal alcanzar las almas perdidas para el Reino de Dios mediante el perdón por arrepentimiento.  Así que apeló a su identidad divina para resolver  este asunto de manera doble.  Veamos:   la misericordia de Dios por medio de Jesús para la mujer dándole el perdón.  Por otro vemos que al confrontar los allí presentes con la realidad de tener pecados también les dio una lección espiritual, moral y de vida.  Ellos pedían juicio y merecían ellos mismos ser juzgados.

Jesús la luz del mundo:  Dios es luz no hay ninguna participación con la oscuridad, es decir el mundo de tinieblas.  Jesús es la imagen de Dios que vino a ser la luz de este mundo en tinieblas para todos los que le reciban.  Por más densa sea la oscuridad espiritual ante la presencia de Jesús con su luz se disipa.

A donde yo voy vosotros no podéis ir:  Palabras de Jesús habladas en el Templo.  Hay varias connotaciones aquí.  (1) Jesús enfrentaría muerte de cruz no como malhechor merecedor de castigo y muerte.  (2) Enfrentaría la cruz como Hijo de Dios llevando el pecado de toda la humanidad ofreciendo así la oportunidad de arrepentimiento para salvación del alma a todos cuantos a Él vengan.  (3)  Ellos no contaban en sí mismos con todo lo necesario como Cristo para agradar a Dios el Padre en perfección de santidad, es decir sin pecado.  (4) Luego cuando resucitara regresaría a retomar su lugar en Gloria con Dios Padre, lugar que ningún otro es digno de tomar.

La verdad os hará libres:  La libertad es un tema que levanta pasiones con toda clase de ánimos unos en favor y otros en contra.  La humanidad siempre está tratando este tema en las diferentes esferas pues se declaran libres en muchos casos pero siguen siendo tratados como si no lo fueran.  Pero Jesús no está refiriéndose únicamente a la libertad física que puede experimentar el ser humano.  Está hablando de la urgente necesidad de ser libres dentro de sí.  Sin Dios el ser humano está lleno de pecados, ante Dios delitos, no pueden ser libre de sus malos pensamientos, deseos, acciones por sí mismos.  Necesitan poder ser libres de esto en el alma, muy especialmente para relacionarnos con Dios que es puro y santo.  Así que Jesús es el único, que puede ofrecer ese tipo de libertad al alma del ser humano.  Una vez Jesús ahí se va renovando el pensamiento, se va purificando nuestro corazón y comenzamos actuar diferentes además del hecho primordial podemos con la libertad que Cristo da, mantener una estrecha relación con Dios el Padre.

Sois de vuestro Padre el diablo:  Cuán fuertes palabras para quienes sentían gran satisfacción y orgullo mencionando una y otra vez la familiaridad por descendencia de Abraham hombre de fe que caminó agradando a Dios.  El Señor Jesús no resiste la vanidad, orgullo y vanagloria, Él mismo se hizo hombre despojándose de su Gloria celestial, y siendo humilde nos enseñó humildad diciéndonos que seamos como Él.  No era que estuviera mal el hecho que contaran con un antepasado como Abraham.  Lo que estaba mal era hacer hincapié en ello pero sin imitar Abraham en su fe, en su obediencia, en su caminar para agradar a Dios.  Por tanto hizo esta fuerte expresión de su Padre el diablo, por su inclinación al mal todo el tiempo, tal como es en todo ser humano aunque intente ser bueno, la intención no es suficiente para ser salvo, ser reconciliado con Dios y que su alma viva eternamente en Gloria, eso solo es posible mediante Jesús el Hijo de Dios por fe.  Por la fe en Jesús somos reconciliados con Dios y adoptados como hijos de Dios.  Si no se ha pasado este proceso Dios no es su Padre.  ¿De quién son hijos?. Padre el diablo porque hacen siempre el mal, es pecado y no se arrepienten en Cristo para tener a Dios como Padre.

La preexistencia de Cristo:  Como participante de Dios trino y aún así no se elogia así mismo, ni tuvo la Gloria en algo como para aferrarse, dándose en expresión máxima de morir al ego, con autoridad para decirnos, me quieren seguir, niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme.  Cruz simbólica que representa las dificultades de la vida a la que nos enfrentamos y la oposición a negarnos en un mundo que da más valor a lo que tienes que a lo que eres.  Un mundo que continuamente presenta al ser humano como que todo lo puede, ofensa a quien sí puede Dios Todopoderoso.  Un mundo que siempre deja oír a las personas lo que les gusta, tu te lo mereces.  Nada merecemos todo lo recibimos por Gracia de Dios, un regalo de Dios mediante Jesucristo.  De que vale todo aquí ahora en este mundo mientras existimos físicamente, y que no se considere el tiempo real en valor como la “eternidad” de nuestra alma, sin hacer provisión para ello.  Nada de este mundo es útil para la vida eterna.  Sólo Jesús la ofrece y da.  Atendiendo también las necesidades básicas, busca primeramente el Reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura.  Pero el afán desmedido de tener y acumular riquezas en este mundo, desenfocan las personas del valor genuino de atesorar para el futuro. Propiedades, riquezas, autos, familia etcétera no pueden hacer el viaje contigo a la Gloria de Dios, todo quedará atrás, menos el alma que vive eternamente.  ¿Estás proveyendo para tu alma la vida en Cristo?  Es lo único que perdurará para siempre.  Cristo aparecerá en Gloria un día y avergonzará a todo el que le desprecio y su final sin él tristemente es lamento, lloro y estar destituído de la Gloria de Dios.

Juan 7

Incredulidad de los hermanos de Jesús

Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle.

Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos;

y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.

Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

Porque ni aun sus hermanos creían en él.

Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto.

No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.

Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.

Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

Jesús en la fiesta de los tabernáculos

10 Pero después que sus hermanos habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto.

11 Y le buscaban los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél?

12 Y había gran murmullo acerca de él entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo.

13 Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos.

14 Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.

15 Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?

16 Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.

17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

19 ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme?

20 Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte?

21 Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis.

22 Por cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres ; y en el día de reposo[a] circuncidáis al hombre.

23 Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo,[b] para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo[c] sané completamente a un hombre?

24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

¿Es éste el Cristo?

25 Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es éste a quien buscan para matarle?

26 Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo?

27 Pero éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde sea.

28 Jesús entonces, enseñando en el templo, alzó la voz y dijo: A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis.

29 Pero yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió.

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

31 Y muchos de la multitud creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que éste hace?

Los fariseos envían alguaciles para prender a Jesús

32 Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas; y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen.

33 Entonces Jesús dijo: Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió.

34 Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir.

35 Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde se irá éste, que no le hallemos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos, y enseñará a los griegos?

36 ¿Qué significa esto que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir?

Ríos de agua viva

37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

División entre la gente

40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

41 Otros decían: Este es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?

42 ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?

43 Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él.

44 Y algunos de ellos querían prenderle; pero ninguno le echó mano.

!!Nunca ha hablado hombre así!

45 Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído?

46 Los alguaciles respondieron: !!Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!

47 Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados?

48 ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?

49 Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es.

50 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos:

51 ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

52 Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta.

Comentario bíblico Juan 7

Incredulidad de los hermanos de Jesús.  Sabemos que el Emmanuel Dios con nosotros tomó forma humana y creció en el seno de una familia como todos nosotros.  Después de su nacimiento virginal por medio de la doncella María ésta tuvo hijos hermanos y hermanas de Jesús en el plano terrenal.  Con un hermano tan especial es posible considerar que éstos esperaban un trato especial que incluyera ciertas concesiones, pero no fue así.  Jesús mantuvo su identidad divina y su íntegra conducta aún en medio de los familiares.  Tratando a todos por igual tal como lo hace Dios Padre para con nosotros.  Así que hermanos en la fe aquí no hay espacio para tratos privilegiados, favores o concesiones que valgan.  En todo caso existieron pero todos fueron dirigidos de parte de Dios para su unigénito Hijo Jesucristo y la obra redentora que vino a realizar.  Por ello en un momento dado dice ¿Quién es mi madre o mis hermanos?.  Es la adopción que ahora nos parte de la familia no terrenal, sino de Dios.

Jesús en la fiesta de los tabernáculos Cumpliendo la Ley (Palabra) encontramos diversas reacciones, le rechazaban, aceptaban, los que aún no estaban convencidos pero le seguían, los que le seguían para informar a sus perseguidores lo que hacía y los que aparentaban ser buenos recibirle, pero en su corazón había solo hipocresía.  En los grupos de personas tenemos representante de estas categorías. Debemos juzgar a los demás no por su apariencia.  Debemos juzgarles por su forma interior, valor y dones concedidos por la gracia del Espíritu de Dios en su vida.

¿Es éste el Cristo?  Una pregunta que aún en la actualidad las personas se hacen y muchas dudan que realmente hubiera Dios enviado a su Hijo con la misión de redimir al pecador.  Jesús aclaró, declaró y afirmó que sí fue enviado de Dios para ello.  Sigue siendo la misma respuesta para los que hacen la misma pregunta de entonces.

Los fariseos envían alguaciles para prender a Jesús  Los que se oponían inventaban toda clase de males y plan para sacar del camino a Jesús.  Ni ellos sabían que estaban siendo usados permitiéndoles hacer esto con Jesús, ya que se estaba llevando a cabo el Plan de Salvación en favor de la humanidad como lo dispuso Dios y lo cumplió fielmente Jesús su Hijo.  Las personas piensan que es breve la vida del ser humano, si los días aquí son malo y peligrosos ¿Para qué alargarlos?.  Dios tiene la absoluta soberanía sobre los días de nuestra vida.  Aún en los eventos que no lo parecen según nuestro criterio por la manera que acontecen.

Ríos de agua viva Esta expresión surge al final de la fiesta de los tabernáculos y los eruditos consideran que los judíos echaron agua frente a Jesús y aprovechó la ocasión para hablarles sobre el agua viva que proviene de Él que es la fuente.  Y que todo el que quisiera saciar su sed espiritual podía acudir a Él.  Es un mensaje doble.  Es un mensaje entre líneas en el sentido que si ellos rechazaban a Jesús estaban rechazando la fuente que produce esa agua viva y eterna que sacia la sed del alma.

División entre la gente, los enemigos de Jesús harán lo posible por que las opiniones sobre Jesús se dividan, de esta manera causan dudas y contiendas, sacando la atención de lo primordial.  Mientras otros sabían que aún entre los profetas nunca nadie había hablado así lleno de gracia y total autoridad en su persona y doctrina.

Nunca ha hablado un hombre sí, cuando escuchamos el amor de Dios en labios del dulce Jesús nuestro corazón se abre a recibirlo porque creemos.  Y recibimos todas las promesas que ha hecho, somos receptores de su depósito glorioso.  No creyeron en Jesús y de los discípulos también quisieron hacer escarnio por su humilde procedencia.  Otra oportunidad de dar Gloria a Dios por su soberanía.  Donde en su sabiduría frecuentemente escoge hombres y mujeres de humilde procedencia demostrando que le ha elegido para darle a conocer.  Personas comunes, sacadas de lo anónimo, débiles y sin nada que elogian de sí mismos.  Por tanto, se cumple la Palabra una vez más de lo vil y menospreciado escoge Dios para avergonzar a sus enemigos.

Juan 6

Alimentación de los cinco mil

(Mt. 14.13-21; Mr. 6.30-44; Lc. 9.10-17)

Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.

Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.

Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos.

Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo:

Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?

10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.

11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.

12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.

13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Jesús anda sobre el mar

(Mt. 14.22-27; Mr. 6.45-52)

16 Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar,

17 y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

18 Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.

19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo.

20 Mas él les dijo: Yo soy; no temáis.

21 Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban.

La gente busca a Jesús

22 El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos.

23 Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor.

24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús.

Jesús, el pan de vida

25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?

31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.

46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.

47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

48 Yo soy el pan de vida.

49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

58 Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

Palabras de vida eterna

60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?

62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?

63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

Comentario bíblico Juan 6

Alimentación de los cinco mil:  Este es un milagro ocurrido poco antes de la pascua que todo judío celebraba.  Las gentes se iban aglomerando hasta convertirse en multitud para ver, escuchar y obtener algo de Jesús, los que sí creían en Él, pues ni aún el conocimiento de estos actos sobrenaturales cambiaron el criterio y el corazón de los que le rechazaron como Hijo de Dios.  Aún así la salvación por medio de Cristo estaba disponible para todos, el requisito creer por fe que era el Hijo de Dios, perdonador de pecados, salvador del alma aquí y para eternidad. 

Jesús anda sobre el mar:  Y hay que destacar el hecho que es una experiencia a los discípulos.  Aún un seguidor de Cristo puede experimentar en su vida noches oscuras y con temor, incluyendo la aparición de Cristo mismo hasta que se acerca y nos habla, calmando al instante nuestro ser interior y la perspectiva de nuestro alrededor. Con Cristo seremos llevados con seguridad a la orilla.

La gente busca a Jesús.  Y así debe ser siempre. En los que en Él hemos creído encuentro diario y para los que no le conocen búsqueda incesante del Salvador.  Jesús conocía el corazón de quienes le buscaban solo para obtener Su favor y así está el relato y aún así ellos le pidieron saber cómo debían hacerlo.  Tal vez te has acercado a buscar a Jesús con los motivos errados, pero si con humildad te acercas a pedirle te mostrará como buscarle de corazón y de forma correcta.

Jesús el pan de vida, espiritualmente Jesús es el único alimento espiritual que sacia por completo el hambre y sed del alma.  Así mismo se identificó ante sus oyentes. Y para quienes le hemos recibido ha sido una realidad por lo que testificamos que Él es ese pan que alimenta nuestra alma para vida eterna.

Palabras de vida eterna igualmente las Palabras de Jesús que como enviado y mensajero del Padre Dios comunica son vida eterna.  Él es eterno y nos da de su eternidad cuando le recibimos junto con su mensaje de redención.  La Palabra de Dios es viva y eficaz por eso tienen todo poder para actuar en nuestras vidas si aceptamos el mensaje que nos da por medio de su Hijo Jesucristo.

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