Mes: enero 2019

Comentario Mateo 20

Aquí hay varios tópicos entre ellos Jesús anuncia otra vez su muerte sin dejar el punto máximo de importancia “resurrección” al tercer día. A la vez que servía de aviso a los discípulos, también recordatorio pues se lo había hablado antes, traería consuelo cuando estuvieran pasando el momento de su partida física y recibieron la noticia de su resurrección tal cual lo anunció. Nosotros hemos sido alcanzados con tal consolación, pues sabemos que Cristo está resucitado a la diestra de Dios Padre en Gloria y regresará en las nubes llamando a su encuentro a todos cuantos a Él acudimos en arrepentimiento y vivimos para Dios.

Petición de Santiago y Juan es un alerta para nosotros. Ellos quisieron interpretar a su manera lo que Jesús hablaba, para ellos no era suficiente consuelo lo que escuchaban. Tenían sus propios deseos que querían hacer cumplir. Mal intencionados. Nos libre el Señor mal interpretar o anteponer nuestros deseos mal intencionados a lo que la Palabra de Dios realmente enseña.

Ahora aparecen en escena dos ciegos que recibieron la vista. Reconocieron a Jesús y también la virtud sanadora en Él, con humildad y oración presentaron su necesidad a quien podía sanarles y luego le siguieron. Algunos dicen que conocen a Jesús pero no le siguen, entonces se puede decir que están ciegos espiritualmente.   Los que hemos conocido a Jesús le seguimos, ha sido quitada la venda espiritual mediante la fe. Él tiene el poder para sanar el cuerpo y el alma. Pero más allá de ser sanos, debemos ser seguidores del Cristo de la Gloria poderoso para hacer los milagros y suplir las necesidades.

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Mateo 20.17-34

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Mateo 20:17-34

Nuevamente Jesús anuncia su muerte

(Mr. 10.32-34; Lc. 18.31-34)

17 Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:

18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte;

19 y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.

Petición de Santiago y de Juan

(Mr. 10.35-45)

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.

21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.

23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos.

25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;

28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Dos ciegos reciben la vista

(Mr. 10.46-52; Lc. 18.35-43)

29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.

30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.

 

Mateo 20.1-16

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Mateo 20:1-16

Los obreros de la viña

20  Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.

Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;

y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.

Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.

Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?

Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.

Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.

Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.

10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,

12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.

13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?

14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.

15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?

16 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

 

Comentario Mateo 20

Obreros de la viña es el tema presentado en los primeros 16 versículos y presenta otro principio bíblico del Reino de Dios para nuestras vidas. Hace referencia a nosotros convertidos. Así como el relato paga la misma cantidad de dinero al que comenzó a trabajar temprano que al que entró de última hora recibiremos nosotros del que nos llamó a trabajar en su viña, Dios y nosotros sus obreros (trabajadores).

Aquí no hay señorío u honor especial para quienes llevamos años sirviendo con nuestro servicio a Dios (es lo de la simbología de trabajar para su viña). Tanto los que ya estamos con los convertidos al final de los tiempos recibiremos lo que ya Dios prometió. Hay recompensas específicas para ciertas labores específicas. Los que no sirven diligentemente no deben esperar ninguna de ellas ya que para ello hay que servir (trabajara). Tenemos que vernos unos a otros como obreros (siervos) servidores de Dios Altísimo independientemente de las labores que hagamos, por que lo demás corresponde a Dios.

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Mateo 19

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Mateo 19

Jesús enseña sobre el divorcio

(Mr. 10.1-12; Lc. 16.18)

19  Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.

Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,

y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?

Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?

El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.

12 Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.

Jesús bendice a los niños

(Mr. 10.13-16; Lc. 18.15-17)

13 Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.

14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.

El joven rico

(Mr. 10.17-31; Lc. 18.18-30)

16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?

28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

30 Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

 

Comentario Mateo 19

La enseñanza de Jesús sobre el tema del divorcio. El tema es de real importancia pero tenemos que estar conscientes que fue traído como una pregunta capciosa a Jesús, es decir, mal intencionada para que en su respuesta fallara contra la “Ley de Moisés” de esta manera usarlo en su contra y señalarle. Jesús que conoce todo pensamiento oculto en la intención del corazón les respondió usando la pareja creada por Dios cuyo relato tenemos al comienzo del libro de Génesis. Donde expresa que ambos dejaran sus familias para hacer la suya propia convirtiéndose en una sola carne. Así lo dispuso Dios y debe seguir de esa manera unión entre hombre y mujer. Este tema se puede ampliar aunque solo vamos a mencionar otros subtópicos como el hecho de los que se casan sin ser creyentes aún. El creyente que se casa con no creyente. Dos creyentes uno que se aparta, matrimonio entre fornicarios, fornicarios y adúlteros; así como los que quieren vivir impíamente sin leyes sociales a las cuales ajustarse y tampoco morales no según el “hombre” sino aquellas establecidas por Dios por bien de la familia y sociedad. El estado del matrimonio provino de Dios santo, hay que mantenerlo puro y sin mancha agradando a Dios y manteniendo entre los hombres un ejemplo de vida a seguir que sí se puede, específicamente los que dicen ser cristianos tienen que luchar por todo lo que atente al rompimiento del compromiso ante Dios matrimonial.

Siguiendo el tema de la familia entramos en nueva escena donde Jesús bendice a los niños. Y aunque querían impedir llegaran a él permitió que si y aprovechó para decir que de los tales es el Reino de los cielos, inocentes, ingenios sin maldad, justo lo que espera de los que hemos sido regenerados por el Espíritu de Dios.

Tenemos ahora el ejemplo de un joven, cuidadoso de guardar la toda la ley según el relato. Pero su corazón no pudo recibir la Palabra de Jesús de compartir lo que tenía con los pobres. Es el espíritu de avaricia, amor al dinero y otros que pueden llegar a impedir la conversión genuina de alguien con riqueza. Al no estar dispuesto a compartirla es rehén de ella y se convierte en idolatría, al estar puesta primero que Cristo y el Reino de Dios.

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