Mes: enero 2019

Comentario Mateo 20

Aquí hay varios tópicos entre ellos Jesús anuncia otra vez su muerte sin dejar el punto máximo de importancia “resurrección” al tercer día. A la vez que servía de aviso a los discípulos, también recordatorio pues se lo había hablado antes, traería consuelo cuando estuvieran pasando el momento de su partida física y recibieron la noticia de su resurrección tal cual lo anunció. Nosotros hemos sido alcanzados con tal consolación, pues sabemos que Cristo está resucitado a la diestra de Dios Padre en Gloria y regresará en las nubes llamando a su encuentro a todos cuantos a Él acudimos en arrepentimiento y vivimos para Dios.

Petición de Santiago y Juan es un alerta para nosotros. Ellos quisieron interpretar a su manera lo que Jesús hablaba, para ellos no era suficiente consuelo lo que escuchaban. Tenían sus propios deseos que querían hacer cumplir. Mal intencionados. Nos libre el Señor mal interpretar o anteponer nuestros deseos mal intencionados a lo que la Palabra de Dios realmente enseña.

Ahora aparecen en escena dos ciegos que recibieron la vista. Reconocieron a Jesús y también la virtud sanadora en Él, con humildad y oración presentaron su necesidad a quien podía sanarles y luego le siguieron. Algunos dicen que conocen a Jesús pero no le siguen, entonces se puede decir que están ciegos espiritualmente.   Los que hemos conocido a Jesús le seguimos, ha sido quitada la venda espiritual mediante la fe. Él tiene el poder para sanar el cuerpo y el alma. Pero más allá de ser sanos, debemos ser seguidores del Cristo de la Gloria poderoso para hacer los milagros y suplir las necesidades.

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Mateo 20.17-34

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Mateo 20:17-34

Nuevamente Jesús anuncia su muerte

(Mr. 10.32-34; Lc. 18.31-34)

17 Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo:

18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte;

19 y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.

Petición de Santiago y de Juan

(Mr. 10.35-45)

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.

21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.

23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos.

25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.

26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;

28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Dos ciegos reciben la vista

(Mr. 10.46-52; Lc. 18.35-43)

29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.

30 Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

31 Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

32 Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.

 

Mateo 20.1-16

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Mateo 20:1-16

Los obreros de la viña

20  Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.

Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;

y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.

Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.

Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?

Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.

Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.

Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.

10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia,

12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.

13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario?

14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti.

15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?

16 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

 

Comentario Mateo 20

Obreros de la viña es el tema presentado en los primeros 16 versículos y presenta otro principio bíblico del Reino de Dios para nuestras vidas. Hace referencia a nosotros convertidos. Así como el relato paga la misma cantidad de dinero al que comenzó a trabajar temprano que al que entró de última hora recibiremos nosotros del que nos llamó a trabajar en su viña, Dios y nosotros sus obreros (trabajadores).

Aquí no hay señorío u honor especial para quienes llevamos años sirviendo con nuestro servicio a Dios (es lo de la simbología de trabajar para su viña). Tanto los que ya estamos con los convertidos al final de los tiempos recibiremos lo que ya Dios prometió. Hay recompensas específicas para ciertas labores específicas. Los que no sirven diligentemente no deben esperar ninguna de ellas ya que para ello hay que servir (trabajara). Tenemos que vernos unos a otros como obreros (siervos) servidores de Dios Altísimo independientemente de las labores que hagamos, por que lo demás corresponde a Dios.

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Mateo 19

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Mateo 19

Jesús enseña sobre el divorcio

(Mr. 10.1-12; Lc. 16.18)

19  Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.

Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?

Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,

y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?

Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?

El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

10 Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

11 Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.

12 Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.

Jesús bendice a los niños

(Mr. 10.13-16; Lc. 18.15-17)

13 Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.

14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.

15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.

El joven rico

(Mr. 10.17-31; Lc. 18.18-30)

16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?

21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.

25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?

28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

30 Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

 

Comentario Mateo 19

La enseñanza de Jesús sobre el tema del divorcio. El tema es de real importancia pero tenemos que estar conscientes que fue traído como una pregunta capciosa a Jesús, es decir, mal intencionada para que en su respuesta fallara contra la “Ley de Moisés” de esta manera usarlo en su contra y señalarle. Jesús que conoce todo pensamiento oculto en la intención del corazón les respondió usando la pareja creada por Dios cuyo relato tenemos al comienzo del libro de Génesis. Donde expresa que ambos dejaran sus familias para hacer la suya propia convirtiéndose en una sola carne. Así lo dispuso Dios y debe seguir de esa manera unión entre hombre y mujer. Este tema se puede ampliar aunque solo vamos a mencionar otros subtópicos como el hecho de los que se casan sin ser creyentes aún. El creyente que se casa con no creyente. Dos creyentes uno que se aparta, matrimonio entre fornicarios, fornicarios y adúlteros; así como los que quieren vivir impíamente sin leyes sociales a las cuales ajustarse y tampoco morales no según el “hombre” sino aquellas establecidas por Dios por bien de la familia y sociedad. El estado del matrimonio provino de Dios santo, hay que mantenerlo puro y sin mancha agradando a Dios y manteniendo entre los hombres un ejemplo de vida a seguir que sí se puede, específicamente los que dicen ser cristianos tienen que luchar por todo lo que atente al rompimiento del compromiso ante Dios matrimonial.

Siguiendo el tema de la familia entramos en nueva escena donde Jesús bendice a los niños. Y aunque querían impedir llegaran a él permitió que si y aprovechó para decir que de los tales es el Reino de los cielos, inocentes, ingenios sin maldad, justo lo que espera de los que hemos sido regenerados por el Espíritu de Dios.

Tenemos ahora el ejemplo de un joven, cuidadoso de guardar la toda la ley según el relato. Pero su corazón no pudo recibir la Palabra de Jesús de compartir lo que tenía con los pobres. Es el espíritu de avaricia, amor al dinero y otros que pueden llegar a impedir la conversión genuina de alguien con riqueza. Al no estar dispuesto a compartirla es rehén de ella y se convierte en idolatría, al estar puesta primero que Cristo y el Reino de Dios.

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Mateo 18.21-35

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Mateo 18:21-35

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Los dos deudores

23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.

25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.

26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.

28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.

29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.

31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.

32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.

33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?

34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

 

Comentario Mateo 18, continuación

Los dos deudores es otro ejemplo para aplicar la enseñanza anterior. Trata del perdón de ofensas y muestra como un rey quiso llamar a cuentas a sus súbditos y encontramos que tenía un deudor del que tuvo misericordia y le perdó. Pero cuando el “deudor” quiso hacer cuentas con deudores encontramos que aunque él mismo fue perdonado no actuó dando el perdón a su deudor, no tuvo misericordia con él.   Así hay muchos que habiendo sido nuestra deuda pagada por el Rey de reyes y Señor de señores en su misericordia no la ejercemos con nuestros semejantes cuando de labios decimos te perdono pero en el corazón no. Es porque no le hemos dado acceso total al espíritu de gracia y misericordia reformadora de Dios que santifica nuestros corazones actuar. Que nuestro corazón no nos engañe pues Dios no puede ser burlado. Llevar toda ofensa y falta de perdón a Dios de corazón.

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Comentario Mateo 18

¿Quién es el mayor? Esta pregunta sigue resonando al estar presente en muchos tal vez no la hacen pero en su corazón y mentes están considerándose mejores que otros o dignos de un cargo por sus capacidades en vez del que lo tiene. Si consideramos un niño hay una edad de rebeldía donde quieren rebasar la autoridad paterna así como el desobedecer, puede incluir otro tipos de autoridad como la escolar, tránsito o policial entre otras. Sin embargo, un niño puede ser enseñado y llevado por el buen camino haciendo uso de la disciplina adecuada. Cuando venimos al Señor somos como niños dice la Palabra, tenemos que ser humildes, aceptar la autoridad, enseñanza y disciplina de Dios para bien nuestro. En un niño no hay maldad la aprende, en el estado espiritual de santidad y pureza tenemos que asemejarnos a niños donde no hay cabida para la maldad (pecado).

Ocasiones de caer es lo que sigue tiene dos aplicaciones (1) siendo los hijitos (niños) de Dios hay de aquellos que desean, intentan o nos hacer caer. Tenemos un Padre celestial que vela por nosotros. La aplicación (2) que sigue es para nosotros mismos, que estemos vigilantes a no desobedecer y pecar contra Dios nuestro padre divino.

Entrando al tema de la oveja perdida muchos pensarían bueno si tiene todas las otras 99 para que tomarse la molestia de buscar. Dios puede haber adoptado muchos hijos pero siempre irá tras la “oveja perdida” el que se aparta del resto y corre peligros. Cristo vino a rescatar y salvar a los hombres, Él es el buen Pastor.

Este tema es crucial en un mundo donde muchos les gusta vivir odiando, con resentimientos, venganzas etcétera. Aquí habla a los que hemos sido regenerados, no se supone que actuemos a la manera antigüa cuando Cristo no estaba en nuestras vidas. Así como Dios nos perdonó en Cristo debemos perdonar. También da instrucciones a seguir para hacerlo correctamente. Y el perdón siempre debe otorgarse. Incluso no perdonar dice la Palabra de Dios, impide llegar al Reino de Dios.

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Mateo 18

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¿Quién es el mayor?
(Mr. 9.33-37; Lc. 9.46-48)
18  En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,

3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.

Ocasiones de caer
(Mr. 9.42-48; Lc. 17.1-2)
6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

7 !!Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero !!ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.

9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.

Parábola de la oveja perdida
(Lc. 15.3-7)
10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?

13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.

14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Cómo se debe perdonar al hermano
15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

 

Mateo 17

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Mateo 17

La transfiguración

(Mr. 9.2-13; Lc. 9.28-36)

17  Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.

Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.

Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.

Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.

Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.

Jesús sana a un muchacho lunático

(Mr. 9.14-29; Lc. 9.37-43)

14 Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo:

15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.

16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.

17 Respondiendo Jesús, dijo: !!Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora.

19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Jesús anuncia otra vez su muerte

(Mr. 9.30-32; Lc. 9.43-45)

22 Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres,

23 y le matarán; mas al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.

Pago del impuesto del templo

24 Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?

25 El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños?

26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.

27 Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero;[a] tómalo, y dáselo por mí y por ti.

 

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