Mes: noviembre 2018

Su amor es eterno

“Hace ya mucho tiempo, el Señor se hizo presente y me dijo: Yo te amo con amor eterno. Por eso te he prolongado mi misericordia.” Jeremías 31:3

Un dicho popular nos recuerda: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno.” Quizás esta frase encuentra su razón de ser en la experiencia de vida que nos lleva a pensar que las cosas buenas no duran, por lo que no debemos esperar que sea así, sino que debemos conformarnos con lo pocos buenos momentos vividos. El pesimismo frente a las realidades que nos tocan vivir puede imponerse como una forma de pensar y actuar. Esta visión pesimista de la vida está basada en la condición de pecado natural en el ser humano. En nosotros se manifiesta con claridad el deseo por vivir mejor, por hacer mejor las cosas y por disfrutar de momentos de tranquilidad. Pero cuanto más nos esforzamos en esto, más comprobamos que resulta imposible lograrlo. ¿Será tiempo de reflexionar y buscar un camino diferente?

ConAmorEterno

En medio de nuestras preguntas y anhelos de tiempos mejores, Dios nos dice que no nos conformemos ni esperemos poco de la vida. Al contrario, el mensaje de Dios es claro: su presencia eterna se manifiesta entre nosotros para asegurarnos que nos ama. Dios muestra su amor de una forma muy concreta: dándonos su misericordia. Cuando comprendemos que Dios es capaz de ponerse en nuestra situación, tan cerca de nosotros que su corazón late al ritmo de nuestras necesidades y acompaña compasivamente nuestro sufrimiento, nos llenamos de consuelo y gozo. Así es el amor de Dios en acción: Dios no nos ama desde lejos, sino que desde la eternidad se acerca para darnos su amor a través de su hijo Jesús.

Por CPTLN

Viviendo por fe

“Porque en el evangelio se revela la justicia de Dios, que de principio a fin es por medio de la fe, tal como está escrito: ‘El justo por la fe vivirá.'” Romanos 1:17

De acuerdo a su hijo, Samuel Snow era un hombre correcto que había sido castigado sin motivo.

En 1944 Samuel Snow fue llevado a la corte marcial por haber formado parte de una revuelta que culminó con el linchamiento de un prisionero de guerra italiano. Snow fue condenado a la cárcel por más de un año, y luego dado de baja del ejército en forma deshonrosa.

Luego de 64 años, la junta del ejército que se encargaba de revisar los registros militares dictó que la condena de Snow debía ser revocada, al igual que el haber sido dado de baja del ejército con deshonores, y que se le debía pagar el salario correspondiente a los meses que había estado en prisión.

Samuel Snow recibió todas estas noticias en julio del 2007. Unas pocas horas después de saber que se lo había declarado inocente de ese crimen, falleció.

Su hijo dijo: “Mi padre siempre creyó que esto podía suceder”. Hablando de cosas espirituales, San Pablo escribió, bajo la inspiración del Espíritu Santo, algo parecido: “El justo por su fe vivirá”.

La única diferencia entre Samuel Snow y nosotros es que nosotros somos culpables.

Nosotros merecemos ser condenados porque hemos cometido pecados con nuestros pensamientos, palabras, y acciones. La única razón por la cual hemos sido declarados inocentes de todo lo que hemos hecho y hacemos mal es porque Jesucristo ha tomado nuestro lugar bajo la ley y ha recibido el castigo que nosotros merecíamos.

Por lo que Jesús hizo por nosotros es que ahora podemos vivir por fe.

ViviendoXFe

Ahora somos libres de compartir con otros las buenas noticias de la salvación. Podemos decirles que el pecado se paga con la muerte, pero que el regalo de Dios es vida eterna a través de nuestro Salvador.

Esas son las buenas noticias que tenemos que compartir con ellos antes de que mueran, pues con fe en Jesús, la corte celestial nos ha declarado inocentes.

Por CPTLN

¿En quién confías?

El corazón es engañoso y perverso, más que todas las cosas. ¿Quién puede decir que lo conoce? Jeremías 17:9

¿En qué o quién confías? ¿Eres una de las tantas personas que sigue los deseos de su corazón, y hace todo lo que su corazón le dice que haga? Pero, ¿será prudente obedecer los deseos de nuestro corazón? Observemos con atención lo que nos dice el profeta Jeremías: “El corazón es engañoso y perverso, más que todas las cosas. ¿Quién puede decir que lo conoce?”

Enquienconfias
Sabemos que la Biblia es Palabra inspirada por Dios, por lo que podemos creer que estas palabras del profeta Jeremías son ciertas. Entonces, quiere decir que, si nos dejamos guiar por los deseos de nuestro corazón, corremos el riesgo de tomar decisiones erróneas que pueden afectar nuestra vida en forma negativa. Esto prueba, una vez más, que debemos confiar cada vez más en la Palabra de Dios. Ella siempre nos orientará para que no nos alejemos de Jesús, y nos enseñará a confiar en él en todos los momentos de nuestra vida.

Por CPTLN

La paciencia en tu vida

“Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor” (Santiago 5:10).

La paciencia que mostró Jeremías es la clase de paciencia que el Señor quiere que cultivemos en nuestras vidas. Nuestras circunstancias son diferentes, pero los principios son los mismos. Para los tiempos que corren esta paciencia viene a ser algo así:

1.     Paciencia con la iglesia y el estado en que se encuentran muchos creyentes de ahora. Esto no significa que pasemos por alto el pecado o, peor aún, que lo justifiquemos con la frase: “Todos somos pecadores”, sino que perseveramos a pesar del estado actual de la iglesia. No debemos desentendernos de ella, amargarnos, llegar a ser cínicos, criticones, o santurrones, sino que seguimos fieles al Señor, respetamos nuestra propia consciencia, amamos y oramos por nuestros hermanos y esperamos la obra de Dios en ellos.
2.     Paciencia para seguir adelante aun cuando hay pastores malos y obreros que predican un evangelio falso. Hemos de perseverar a pesar de vidas de líderes que no dan buen ejemplo, sino todo lo contrario. Esperemos la corrección de Dios en sus vidas. No usemos su mal ejemplo para pecar nosotros o como pretexto para dejar de congregarnos, sino que busquemos a los creyentes que sí son fieles y tengamos comunión con ellos.
3.     Paciencia en medio de gente que se nos opone a la cara y contradice lo que enseñamos y representamos. Parece que ellos prosperan. Parece que tienen razón. Engañan a muchos. Pero nosotros seguimos adelante con el Señor.
4.     Paciencia en el sufrimiento por el evangelio. En nuestro país no hay persecución física todavía, pero en muchos lugares sí que hay. Nos pueden hacer mucho daño a la reputación, nos pueden llevar a juicio, pueden denunciarnos delante del estado, pero no por ello vamos a dejar de seguir fielmente al Señor. 
5.     Paciencia para seguir avisando aun cuando no nos escuchan. Insistimos en las verdades que están claramente enseñadas en las Escrituras, (¡no en nuestras obsesiones!), y seguimos hablando de las consecuencias del pecado cuando el Señor nos lo pide. Vamos a tener fe en Dios y no dar por perdido a nadie.
6.     Paciencia cuando todo su hunde, cuando la iglesia se deshace, cuando no vemos ninguna salida. Ya hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance, pero no lo dejamos por imposible, porque con Dios siempre está el recurso de la resurrección.
7.     Paciencia hasta después de nuestra muerte, para que confiemos en que Dios va a seguir con nuestros proyectos de oración cuando ya no estemos. Él va a seguir salvando almas en nuestra familia, va a seguir obrando en nuestra iglesia, y va a cumplir todas las promesas que nos dio en vida, cuando ya estemos con Él. Esta es la paciencia en su expresión última, como la que mostró Jesús cuando se fue a tumba: creía firmemente que Dios levantaría la iglesia a través de su misma muerte. La paciencia se junta con la fe para ver más allá de donde alcanza la vista humana; ve al infinito.     

La paciencia en tu vida

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Sus brazos de amor

“Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas” (Salmo 6:6).

Este matagigantes, este poderoso guerrero, de quien cantaban: “David hirió a sus diez miles”, este poeta que escribió tanto acerca de confiar en Dios y echar todas nuestras ansiedades sobre Él, este mismo hombre de Dios clamó: “Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen” (Salmo 6:2). David había pecado gravemente, confesando: “Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí. Hieden y supuran mis llagas, a causa de mi locura. Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día” (Salmo 38:4-6).

David describe exactamente lo que algunos de ustedes pueden estar atravesando en este preciso momento: Una sensación de estar abrumado por el pecado, como olas repentinas cayendo sobre tu alma. No puedes entender por qué estás sumergido otra vez. Clamas: “¡Dios, esto es demasiado para mí, ya no puedo soportarlo!”. Estás herido y sabes que, en tu interior, hueles mal debido al pecado. Sabe que has sido tonto y necio. Sientes la corrupción espiritual y te sientes tan mal en tu mente, que tu cuerpo se ve afectado. Tu fracaso, tu falta de victoria, ha hecho que estés “enlutado todo el día” en depresión y miedo. Estás agravado, humillado y perturbado en tu alma.


David sintió que estaba sufriendo a causa de los pecados que había cometido. Él no estaba diciendo que Dios estaba siendo injusto al castigarlo, sino que él quería ser corregido en amor: “Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen” (Salmos 6:1-2). El clamor de David es este: “¡Señor, mi propia necedad y mi propio pecado me han traído mucho sufrimiento! Sé que tienes el derecho de corregirme y castigarme, pero por favor ¡recuerda que sigo siendo Tu hijo! Derrama tu ira sobre los que no te quieren. Yo he pecado, pero todavía te amo. Corrígeme en amor. Sé misericordioso”.

 

SusbrazosdeAmor

Si sientes las flechas de Dios en tu alma debido a tu pecado pasado y presente, pero todavía tienes un corazón arrepentido y quieres abandonar tu pecado, puede apelar a Su amor correctivo. Serás corregido, pero en gran misericordia y compasión, así como un padre amoroso azota a su hijo, a causa del amor. No sentirás Su ira, como la sienten los impíos, sino que junto con su vara, sentirás Sus brazos amorosos, extendidos hacia ti.

Por: David Wilkerson

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Salmos 69 Acción de Gracias

Alabaré yo el nombre de Dios con cántico.

  Lo exaltaré con alabanza.

Se acerca el día de acción de gracias.  Muchos solo repiten lo que conocen como una tradición y celebran solo ese día.  Dar gracias a DIOS es cada día que abrimos nuestros ojos en la mañana, humillarnos ante el soberano Dios puesto que encontramos gracia delante de sus ojos y ser receptores y beneficiarios del privilegio y bendición que NO merecemos.  Pero ÉL en su inmensa misericordia nos da una nueva oportunidad de hacer la voluntad del padre.  Pero, ¿que es dar gracias?  GRACIAS, es una una palabra que pronunciamos para expresar gratitud especial; pero a veces no es suficientemente inmenza para expresarlo todo.  Se origina en el corazón, muy adentro, produciendo el sentimiento más hermoso y del pensamiento más sincero.   Es la expresión máxima de un agradecido por una acción voluntaria de parte de otro hacia nosotros.  Significa, que eres agradecido.  Significa que eres conforme con lo que recibes.  Significa. que disfrutas de lo recibidosignifica que no tenías que hacerlo pero te agradezco tanto que lo hicieras.significa que esperas en mi.  Gracias mi soberano. 

Gracias es una actitud de Gratitud. 

Esta actitud debe ser repetida todos los días. 

Gracias. 

Por: Ptr. Monserrate Maldonado

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