Mes: julio 2018

Para desembozar

“Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo  para llenar nuestro corazón con su amor” (Rom. 5:5, NTV)

 

            El amor de Dios se sabe y se siente. Pero si está embozado el cauce que sirve para hacérnoslo sentir, no lo sentimos y tenemos que funcionar por fe, que no está mal, pero hay una forma de desembozar la conducta para que podamos disfrutar más de él. Lo explicamos. Hay varias cosas que pueden impedir que sintamos el amor de Dios, como, por ejemplo, nuestro pecado, y emociones dañadas por heridas todavía no sanadas. Si hemos pecado, Dios sigue amándonos, pero la relación con Él está dañada y no gozamos de su amor. La solución obvia a este problema la tenemos en 1 Juan 1:7-10: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

 

            Las personas que han sido dañadas emocionalmente a veces atribuyen su tristeza al pecado, se sienten culpables, y piensan que son tan pecadores que Dios no les puede amar. A veces confiesan pecados buscando alivio, y no lo consiguen, porque no han pecado. Buscan con lupa a ver si encuentran la causa de su angustia en algún pecado sin confesar que habrán cometido sin darse cuenta. Entonces se forma una gran confusión y mucho sufrimiento. La solución no va por allí. Consiste en la sanidad de la herida que dañó sus emociones y les dejó incapaz de sentirse amados.

 

            Pongamos un ejemplo para entender por dónde van los tiros. Podríamos poner el de la persona cuyos padres se divorciaron, o el de un padre alcohólico, o el de la mujer abusada sexualmente, u otros muchos, pero vamos a poner el de una hija de padres muy exigentes. Ella cree (sea verdad o no) que tiene que sacar buenas notas para conseguir su amor. Pero nunca puede hacer lo suficiente para complacerlos. No alcanza el listón. Se siente fracasada, rechazada, inútil, tonta, e indigna de ser amada. Solución, perdonarles, cancelar la deuda (Mat. 6: 12), y ya no esperar amor de ellos, sino de Dios mismo. También tiene que renunciar la mentira que procede de su herida emocional que  tiene que ganar el amor. El amor de Dios no se gana, ya lo tenemos. Tiene que empaparse en la verdad de cómo es el amor de Dios: “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (1 Jn. 4:10, NTV).  Así estará libre para recibir gratuitamente el amor de Dios. A Dios le contentamos por nuestra obediencia en respuesta a nuestra gratitud por tanto amor.

            ParaDesembozar

            Hay otra persona que no puede sentir el amor de Dios. No es por una causa espiritual, ni emocional, sino físico. Es que a su cerebro le falta una vitamina, una química. Con un pronóstico adecuado y una receta médica se resuelve su problema y su vida cambia.  Lo hemos visto.

 

            “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios (Judas. 1:20, 21).  Disfruta de él. Vive en él. Te guardará del pecar y te mantendrá muy cerca de Dios.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Definición bíblica y propósito de la Ley

Amados abundantes bendiciones en Cristo Jesús y linda semana

Les dejo el vínculo que los redirige a la enseñanza ofrecida de la

Escuela Bíblica Dominical en la Iglesia de Dios El Taller Del Alfarero

este domingo, disponible ahora por el Canal La Gloria Es De Dios

http://www.ministeriotv.com/video/la-gloria-es-de-dios-14116

Cómo sé que Dios me ama

“Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:8-10)

 

¿Cómo sabemos que Dios nos ama? Normalmente lo sabemos porque nuestro padre nos ama y podemos hacer la asociación. La otra vía es por medio de las Escrituras, como estas que tenemos por delante. Este texto empieza diciendo que Dios es amor. Esto significa que amor es su naturaleza. Dios ama porque es amor. Si dejase de amar, dejaría de ser Él, perdería su identidad. Dios tiene que amar como el sol tiene que dar luz. Sale de Él. La luz del sol alumbra todo y a todos, desde el vertedero municipal hasta el palacio del rey, desde el drogadicto sin techo hasta el pastor de tu iglesia. No discrimina. Dios tampoco. Dios te ama a ti porque no lo puede evitar. No tiene más remedio que amarte, porque le sale espontáneamente. Disfruta amando, existe para amar, ama generosamente, sin medida, sin discriminar, siempre y alegremente. No hay nada que puedes hacer para ganar el amor de Dios y nada que puedes hacer para perderlo. No depende de ti; depende de Él. No lo mereces, pero lo tienes. ¡Fuera toda jactancia y toda inseguridad! La única respuesta coherente ante la calidad de su amor es humillarnos, arrepentirnos, aceptarlo y darle gracias, ¡y sumergirnos en este amor!

 CómoSéqueDiosmeama

 

Sé que Dios me ama por las Escrituras, y sé que Dios me ama porque lo demostró en el Calvario. Esto es lo que leemos: “envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (v. 10, NTV). Es una prueba objetiva, histórica, real y fuera de mí experiencia subjetiva.  No estuve presente aquel día negro cuando el Hijo de Dios tomó mí lugar en la Cruz, pero el Espíritu Santo lo ha hecho real en mí y lo creo. No sé que Dios me ama porque todo me va bien, ni porque tengo todo lo que quiero, ni porque siento mariposas, ni porque tengo experiencias sobrenaturales, ni porque lo siento en mí. A veces no siento nada. Pero me abro como una flor cuando le toca la luz del sol y lo recibo por dentro. El amor de Dios es derramado en mi corazón por medio del Espíritu Santo (Rom. 5:5). “Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (Rom. 5:8). (¡Pablo está de acuerdo con Juan!).  Puede estar lloviendo, mi mejor amiga me puede haber abandonado, mi marido puede estar en la cárcel, ¡y todavía me puede estar llegando el amor de Dios! No dependo de lo que me pasa por fuera para saber que soy amado; por dentro lo siento por la obra del Espíritu Santo.  

Ahora, ¿qué pasa con esta persona que no haya experimentado el amor de su padre? ¡Tela! Tiene dificultad en experimentar el amor de Dios por asociación. Dios nos dio padres para darnos provisiones materiales y también seguridad en ser amados, algo visible, tangible, concreto para conducirnos a la realidad espiritual. Si no hemos sentido el amor de un padre, necesitamos una obra de sanidad emocional que nos capacite para poder sentir el amor de Dios. De otra manera sabemos que Dios nos ama, pero no lo sentimos, lo tomamos por fe en base a la evidencia del Calvario. Vete allí.   

 

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Malos tratos

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:31, 32).

Los malos tratos son un problema muy importante en la sociedad actual. Los del mundo los consideran un problema aislado. El creyente comprende que son parte de un conjunto, como una pieza en un puzle. El cuadro completo es que la sociedad ha dejado a Dios. En este cuadro de la sociedad sin Dios vemos a la familia moderna sin los papeles respectivos de hombre y mujer, sin fidelidad y compromiso, sin respeto y sumisión, sin amor hasta la muerte, sin sacrificarse para el bien del otro. En lugar de esto, cada uno va a lo suyo. La actitud es: “Si este hombre no es como yo quiero, lo dejo y busco a otro y, por supuesto, tengo relaciones con él de entrada, porque no creo en el matrimonio”. Entonces el marido (o el amante) tiene celos y, como es más fuerte físicamente, siguen los malos tratos. Hay otras causas también, como pueden ser los complejos de inferioridad, el desprecio hacia el otro sexo, el comportamiento aprendido en el hogar de la infancia, las heridas emocionales, el alcoholismo, las drogas, el individualismo, el egoísmo endémico, el no poder controlar la ira, y la frustración y la proyección de la disconformidad con la vida en ataques de violencia contra el otro cónyuge. En general, las relaciones entre hombre y mujer, fuera del contexto del matrimonio tal como Dios lo ha concebido, no funcionan. Cuanto más se asemejan a las normas establecidas por Dios, aunque la pareja no cree en Él, mejor funcionan.  

Malostratos

            ¿De dónde vienen las ideas de compromiso, dialogo, respeto, comunicación, igualdad, ayuda mutua, amor desinteresado y sacrificial, la dignidad de la mujer, el enojarse sin pecar, el perdonar, el valorar al otro, el no buscar tu propio bien, sino el bien de la otra persona? Estas ideas no vienen del islam, sino del cristianismo. Como la sociedad antes era cristiana en algunos conceptos, la mentalidad moderna las ha retenido parcialmente, pero cada vez menos, y una de las consecuencias es el maltrato.  

 

            ¿Cuáles son estas enseñanzas bíblicas que fomentan buenas relaciones? Aparte de las que hablen directamente sobre el matrimonio como Gen 1:26, 27; Prov. 31; Efesios 5; 1 Pedro 3; Col. 3:18-20; 1 Cor. 7; 1 Tim. 2:7-15, hay muchos conceptos cristianos generales que tienen su aplicación en el matrimonio y, si son practicados dentro del contexto del mismo, lo ayudan a funcionar. ¡Vamos a citar muchos! 

Fil. 2:20, 21. No buscar lo suyo propio. Es un principio general, pero aplicado al matrimonio, ¡hace maravillas! Dedícate a buscar el bien de tu marido. ¡Olvida tu felicidad y busca la suya! Así serás feliz.

Gál. 5:19-21. Andar en el Espíritu, no en la carne en tu matrimonio. Deja “los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas” (NTV). Todas estas cosas son el contexto general de los malos tratos. Pero el creyente vive una vida honesta, pura, digna y respetuosa. En ella hay cariño y paz.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

El soldado de Jesús

“Tomad toda la armadura de Dios …” (Ef. 6:?)

Vamos a meditar en la enseñanza de un himno clásico, una llamada a la batalla espiritual para defender la causa del Señor Jesús. La primera estrofa nos insta a serle leal y luchar bajo su bandera que no puede sufrir pérdida. Él nos llevará de victoria en victoria hasta que todos los enemigos de Dios sean conquistados y Cristo reine supremo como Señor.

La segunda estrofa nos exhorta a no dormir mientras su causa sufre. ¡Fuera vergüenza y temores! Hemos de tomar la ofensiva contra todas las formas de mal, estén dentro de nosotros o fuera, y luchar por el Señor de los Ejércitos hasta hacer huir al enemigo.

La tercera dice: ¡Obedece la llamada de la trompeta, preséntate para lidiar en el potente conflicto en este su día glorioso! Vosotros que sois hombres servidle ahora en la conquista de enemigos sin número, que aumenten tu valor y tu fuerza en proporción al peligro para hacerle frente al enemigo.

Ponte la defensa de Jesús, aguanta solo en su fuerza, el brazo de la carne te fallará; ni te atrevas a confiar en tus fuerzas. Vístete de toda la armadura del Evangelio, ¡cada pieza ponte con oración! Allí donde llama el deber o el peligro, nunca faltes tú.

¡Ponte en la batalla para Jesús! Cada soldado en su lugar. Cierra la columna rota por bajas, y lancen todos el grito de guerra. Lucha para compensar por las numerosas pérdidas, vosotros que todavía quedáis, y muestra a todos en derredor que aún la muerte en sí es victoria.

 

¡Ponte en la batalla para Jesús! No durará mucho el conflicto. ¡Hoy el ruido de batalla, mañana la canción de victoria! Para el vencedor la corona de la vida. Con el Rey de gloria reinará eternamente.

ElsoldadodeJesús

El cristiano, lo quiera o no, se encuentra en una gran batalla y tiene que ocupar su posición.  Sus enemigos son los de siempre: el diablo, la carne y el mundo, pero la estrategia de éstos cambia de generación en generación. En la presente generación, la batalla es para defender la inspiración de las Escrituras, concretamente en cuanto a su enseñanza ética. El mundo tiene una nueva ética para este siglo que apela mucho a la carne, pero el creyente defiende, enseña y vive la ética bíblica. Mantiene que lo que Dios una vez inspiró es vigente para siempre. Mantener una ética cristiana es una de las cosas que separa y guarda al creyente del mundo.  Sin su ética la iglesia se va aproximando al mundo hasta ser absorbida por él. De esta manera pierde su identidad y desaparece, así es exterminada por el enemigo. Esta estrategia es la mismo  que utilizó el enemigo en días del falso profeta Balaam (ver Judas 11) quien enseñó al enemigo a vencer por el sexo. Tentó a los hijos de Dios a fornicar con las jóvenes de Moab (Num. 22:1-35). La respuesta es que no, porque la Palabra de Dios dice que no, y esta Palabra la defiendo con mi vida. Así es el creyente de hoy y esta es su batalla.  ¡Qué sea valiente para la causa de Jesús!

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Las noticias

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:28-32).

Estando de vacaciones el otro día pusimos las noticias, y en cinco minutos escuchamos acerca del orgullo gay, los derechos de los transexuales, la eutanasia y la violencia de género, todos temas de actualidad en los cuales hay consenso general de parte de toda la población, menos el sector cristiano bíblico. El creyente está cada vez más lejos de la opinión de la vasta mayoría en cuanto a muchos temas y está sujeto a mucha presión para pensar como los demás, pero no puede, si quiere ser fiel a las Escrituras. Sencillamente nuestra mente no funciona como la mente de la gente del mundo. No tenemos la misma lógica. No tenemos las mismas premisas, ni partimos de las mismas presuposiciones.

LasNoticias

Por ejemplo, el tema de la violencia de género. ¿Cómo pueden hablar de la violencia de género si los del mundo parten de la base que no hay diferencia entre hombres y mujeres, que todos son iguales a todos los efectos? Creen que pueden cambiar de sexo, que no hay papeles ni distinciones significativas. Pero ellos discriminen: Si una mujer muere a manos de su amante, ponen el grito en el cielo; si un hombre muere en un ajuste de cuentas a manos del amante de su mujer, esto ya es un simple caso de homicidio. ¿Qué hay detrás de la violencia de género? Infidelidad, promiscuidad, adulterio y divorcio, en muchos casos, pero la sociedad no condena ninguna de estas cosas. Las aprueba. ¡Pero condena el resultado lógico de la inmoralidad que ella misma acepta como normal! ¿Por qué mata el hombre a su esposa? A veces es porque ella se va con otro hombre. Lo de ella es igualmente malo, pero no recibe condena de los medios de comunicación. El creyente comprende que el pecado engendra más pecado y al final conduce a la muerte. Sufre por los hechos y también por las causas. Condena todo lo que Dios condena. Vive en medio de una sociedad degenerada que ha rechazado la Ley de Dios y sufre las consecuencias.

Cuando el matrimonio sigue el orden de Dios, es decir, cuando el hombre ama a su esposa y la mujer respeta a su marido (Ef. 5:33), no hay violencia de género. ¿Por qué no dicen esto en las noticias? Porque han rechazado la Ley de Dios, ¡y les sorprende los resultados! ¿Qué dice la Ley? “Honra a tu padre y a tu madre. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No codiciaras la mujer de tu prójimo…” (Éx. 20:12-17). ¿Por qué no publican un estudio serio acerca de los resultados del divorcio en la vida de los hijos? ¿Por qué no condenan el abuso que sufren éstos debido a la infidelidad de sus padres? Porque quieren pecar hasta la saciedad y no quieren ninguna ley que restringe su inclinación hacía lo malo. Por tanto, se apoyan mutuamente en su maldad, y condenan a todos los que no aprueban su libertinaje. Se complacen con los que practican las cosas que Dios aborrece, sin comprender que la muerte es la consecuencia lógica de todas estas abominaciones. La sociedad está cosechando lo que ha sembrado y se levantan las manos a la cabeza, horrorizados y perplejos, y, en medio, el creyente lo tiene muy crudo, porque tiene una mentalidad que no concuerda con lo que la sociedad exige que piense.    

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Recursos de esta semana

Amados Dios les bendiga:

Aquí les comparto el vínculo hacia los recursos de esta semana

por el Canal La Gloria Es De Dios desde la Iglesia De Dios

El Taller Del Alfarero por los Pastores Monserrate Maldonado

y Daisy Rodríguez

Escuela Bíblica Dominical

http://www.ministeriotv.com/video/la-gloria-es-de-dios-14030

Mensaje Pastoral

http://www.ministeriotv.com/video/la-gloria-es-de-dios-14029

El Espíritu Santo interpreta Peniel y Betel

“En el vientre [Jacob] tomó por el calcañar a su hermano, y en su vigor luchó con Dios. Luchó con el Ángel, y prevaleció; lloró, y alcanzó misericordia. En Bet-´El lo encontró, y allí habló con nosotros” (Oseas 12:3, 4;)

            Desde la matriz, Jacob fue un luchador. Luchó con su hermano, para salir primero y cuando no pudo, le agarró del calcañar y salió cogido a él. Luchó con el ángel en Peniel y lo venció, pero no se enorgulleció de su victoria, más bien se humilló delante de él y lloró y suplicó su favor. Luchó para conseguir misericordia, la bendición, el favor y la ayuda (según la versión que usas) de Dios. La bendición no viene con facilidad. Luchamos con Dios para conseguirla y Él lucha con nosotros. Nosotros queremos la bendición a nuestra manera y Dios a la suya, por la vía del quebrantamiento, porque solo así estamos en condiciones de recibirla: “El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mat. 11:12). Es una lucha tremenda. En el caso de Jacob empezó en la matriz y culminó en Peniel.  

            “En Bet-´El lo encontró y allí habló con él”. Otra versión pone “con nosotros”, es decir, con Israel en los lomos de su fundador. La bendición no es solo un toque de Dios, una sensación, una emoción; tiene contendido. Es una promesa. En Bet-´El Dios se encontró con él y dio forma a la bendición: “Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel… Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él” (Gen. 35:9-12). La frase “habló con él allí” (Oseas 12:4) es repetido tres veces en el texto de Génesis: “el lugar en donde había hablado con él” (Gen. 35:13, 14, 15). Este lugar es sagrado. Dios bajó a la tierra (v. 13), bajó por la Escalera allí en Bet-´El y habló con Jacob. Jesús es el Dios de  Bet-´El, el que descendió del Cielo para hablar con el hombre. Bet-´El es tierra santa. Dios habló con Jacob (representando el pueblo de Israel) y le dio la promesa que sería la base de la nación. En este lugar santo, el Señor está incorporando la tercera generación en “La Promesa”, y no viene sin lucha.

            Dios le encontró en Bet-´El” (Oseas 12:4). Curioso. Habríamos pensado que pondría: “Jacob encontró a Dios en Bet-´El”, pero no, el hallazgo lo hizo Dios. Por fin consiguió que el fugitivo volviese á Bet-Él, y bajó, y se encontró con él, y le dio las promesas para su vida y para futuras generaciones. Dios le encontró en el lugar que representaba su huída de la tierra de las promesas, del lugar de bendición. Le hizo volver al mismo sitio, y allí se encontró con él. Esto es lo que estamos esperando que haga con nuestros hijos, con los que han huido del sitio de la bendición, que Dios los haga volver, que los encuentre, y que hable con ellos allí, en el lugar donde el Cielo y la tierra se encuentran. 

EspStoRevelaPenielyBetel

 

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Nada me falta

“El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas. Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento. Me preparas un banquete a la vista de mis adversarios; derramas perfume sobre mi cabeza y me colmas de bendiciones. Sé que tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y que en tu casa, oh Señor, viviré por largos días.”

Salmo 23:1-2; 4-6

NadameFaltará

 

Nada me falta… Aunque el sufrimiento intente derrumbar la esperanza, nada me falta. Incluso si soy perseguido por buscar justicia, nada me falta. Aunque mis enemigos me persigan y no tenga donde reposar mi cabeza, nada me falta. Incluso en medio del castigo o sufrimiento físico, nada me falta. En medio de la sequía y la escasez de alimentos, nada me falta. Aunque sea humillado por hacer lo correcto, nada me falta.

Por CPTLN

Desánimo

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia y mediante la resurrección de Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva.”

1 Pedro 1:3-5

Hay días en los que el desánimo nos supera y no nos permite ver más allá del dolor, de la separación, del luto, de las dificultades y tensiones de la vida, quitando todo rayo de esperanza de nuestro corazón. En medio de su desánimo y desesperación, Job dijo: “¿Quién me refuerza y me mantiene de pie? He perdido la paciencia, pues desconozco mi fin… Estoy tan débil, que no me puedo mover, y nadie viene para brindarme auxilio” (Job 6:11, 13).

EsperanzaViva
¿Cómo podemos mantener la esperanza cuando el desánimo nos agobia? Recordemos las palabras del apóstol Pedro: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia y mediante la resurrección de Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva” (1 Pedro 1:3). ¿Estás desanimado? Acuérdate de la nueva vida en Jesús, y llena tu corazón de esperanza.

Por CPTLN

Moisés el Ministro de …

Moisés el Ministro de la Ley

es la lección de este domingo

en la Escuela Bíblica Dominical

ofrecida por la Iglesia De Dios

El Taller Del Alfarero por la

Pastora Daisy Rodríguez ahora

disponible en el Canal

La Gloria Es De Dios,  escuchar aquí

http://www.ministeriotv.com/video/la-gloria-es-de-dios-13931

 

 

Hijos de Dios

“La Palabra vino a lo suyo, pero los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios.”

Juan 1:11-12

Cuando Jesús vino al mundo, muchos no lo recibieron bien. “Pero a todos… los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Ser hijo de Dios es nacer de nuevo. Es saber que la luz verdadera ilumina el mundo entero y a cada persona que en él mora; es reconocer que la palabra se volvió hombre y habitó entre nosotros; es comprender que a través de él Dios nos ofrece el amor y la verdad.
HijosdeDios
Ser hijos de Dios es tener la seguridad que somos bendecidos con las riquezas de su incomparable amor… un amor que derrama en nosotros gracia sobre gracia, un amor que jamás nos dejará, sino que nos llevará seguros hasta la eternidad.

Por CPTLN

Violencia y sombra

“A mí me bastará con ver tu rostro de justicia; ¡satisfecho estaré al despertar y contemplarte!”

Salmo 17:15

La violencia que existe en el mundo nos produce inseguridad, nos despierta miedo, e incluso nos hace desconfiar unos de otros. Muchas veces dormimos mal, atormentados por el temor de que nuestra casa sea invadida, nuestros bienes robados y nuestra vida amenazada.
ViolenciaySombra
En esos momentos, es bueno que recordemos las palabras del salmista: “Tú, que salvas de sus perseguidores a los que buscan tu protección, ¡dame una muestra de tu gran misericordia! ¡Cuídame como a la niña de tus ojos! ¡Escóndeme bajo la sombra de tus alas! ¡No dejes que me vean mis malvados enemigos, los opresores que quieren quitarme la vida!” (Salmo 17:7-9). Y, “a mí me bastará con ver tu rostro de justicia; ¡satisfecho estaré al despertar y contemplarte!” (Salmo 17:15).

Duerme bajo las alas protectoras de Dios, y despierta lleno de alegría.

Enviado por CPTLN

Después del domingo

“Pablo, apóstol de Jesucristo… a Timoteo, verdadero hijo en la fe” (1 Tim. 1:1, 2).

 

El domingo es un día especial en que esperamos que Dios nos hable. Requiere un poco de tranquilidad delante de Dios y reflexión para sacar el máximo provecho de lo que escuchamos. El lunes por la mañana es un buen momento para ello. Repasamos los mensajes y pensamos en lo que Dios quería decirnos. Por ejemplo, ayer escuchamos un mensaje acerca de:

 

“Timoteo, verdadero hijo en la fe”. Todos los padres cristianos quieren que sus hijos en la carne lleguen a ser sus “verdaderos hijos en la fe”. Para ello tienen que tener una verdadera experiencia de conversión, porque la fe no se hereda. El Dios de sus padres tiene que llegar a ser su Dios personal. Están instruidos en casa, van a la escuela dominical, asisten a los cultos, hacen amistades en la iglesia, pero en algún momento tienen que entrar en convicción de pecado, entender el evangelio y poner su fe y confianza en lo que hizo Cristo por ellos en la Cruz. Nacen de nuevo, reciben el Espíritu Santo y llegan a ser “verdaderos hijos en la fe” de sus padres. Esto es solo un comienzo. Luego sigue un largo aprendizaje de lo que es vivir en obediencia al Señor, en relación con los hermanos en la fe, y en servicio a Dios. En esta parte de su experiencia, ellos y sus padres pueden gozar realmente de una profunda comunión juntos en el evangelio. Además de la relación familiar, se forja la relación espiritual en que pueden orar juntos, servir juntos, compartir lo aprendido y experimentado juntos, y el amor que sienten por el Señor. La doble relación de hijos físicos e hijos espirituales es muy hermosa. Son unos de los lazos más fuertes que se forman en este mundo.

 DespuésdelDomingo

 

¿Qué parte han tenido estos padres en la conversión de sus hijos?  También llegó ayer otro mensaje a mis manos, esta vez por medio de un folleto que encontré en la iglesia. Versaba sobre la disciplina de los hijos: “Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos sino criadlos con disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4). Entre otras cosas hablaba de la necesidad de controlarse los padres antes de administrar disciplina, y luego de dialogar con ellos, también antes de castigarlos, para estar seguro de lo que ha pasado, cual es su actitud referente a aquello y cuál ha sido su motivación y su entendimiento de la situación. Este paso a menudo se salta y se procede directamente a echarles una bronca que nos les aprovecha, porque el terreno no está preparado. Hay que conseguir su colaboración para que realmente cambien de actitud frente a lo que han hecho. Luego sigue la enseñanza bíblica sobre aquel asunto. Así van aprendiendo.

 

El sermón de la tarde versaba sobre la necesidad de mantenernos fieles al Señor hasta el final, de seguir siguiendo. Era acerca del rey Asa que “hizo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios” (2 Cron. 14:2). “Mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos” (14:4). Pero al final de su vida, en lugar de apoyarse en Dios, se apoyó en el rey de Siria (16:7), acarreando graves consecuencias para el país y manchando el buen testimonio que había dando antes (16:9, 10). Aplicando el mensaje a lo anterior, concluimos que como padres tenemos que mantenernos fieles a nuestro cometido toda la vida, de seguir obedeciendo al Señor y confiando en Él.

 

Juntándolo todo, vemos que Dios es un Dios de orden, que su mensaje para cada hijo suyo es coordinado y coherente. Una vez comprendido el mensaje personal de Dios para ti, está el resto de la semana para seguir meditando en ello.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

El creyente y el día del juicio

 

“¿Cuál será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Ped. 4:17, 18)

El creyente no vive despreocupado frente al día del juicio: (Tito 3:14). Sabe que “cada uno de nosotros dará cuenta de sí” (Rom. 14:12) y que tiene que ser fiel hasta la muerte si espera recibir la corona de la vida (Ap. 2:10). Es como mayordomo que sabe que su maestro pronto volverá de viaje y cuando vuelva querrá que le encuentre fiel y prudente (Mat. 24:45, 46).

Si el apóstol Pedro habla de la meta de conseguir una amplia entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador (2 Pedro 1:11), es porque existe la posibilidad de entrar en el cielo cabizbajo, avergonzado, con el resultado de toda una vida malgastada. Esta terrible  posibilidad le motiva a espabilarse. No quiere encontrarse delante del Señor con las manos vacías.

         La posibilidad de ser salvo como si por fuego le empuja a moverse. No quiere esta desgracia de ninguna manera. “La obra de cada uno se hará manifiesta, porque… el fuego probará la clase de obra de cada uno” (1 Cor. 3:13). Ama al Señor de todo corazón y quiere mostrar su gratitud con una vida de mucho fruto para su gloria. La posibilidad de no hacerlo le reduce a lágrimas y le reanima a cobrar fuerzas y seguir adelante.

ElcreyenteyelDiadelJuicio

 

         El creyente sabe que “largo camino le resta”, que va a encontrarse con muchas tentaciones, incluyendo la de volver atrás, y que tiene que velar y orar para no caer en tentación. Cuanto mayor su crecimiento espiritual, mayores serán sus tentaciones, más sutiles y más difíciles de superar. Tiene que mantenerse en forma como buen soldado del Señor Jesús (Ef. 6: 10-18). No se atreve a descansar al lado del camino y quedarse durmiendo para no llegar a la Ciudad Celestial, como en la historia del Peregrino. Tal como descubrió este personaje, sabe que hay un desvío que conduce al Infierno justo antes de llegar a la Cuidad Celestial, y, por tanto, nunca relaja su guardia.

         Como en la parábola de los talentos (Mat. 25:14ss), es muy consciente de que el Señor le ha dado dones y que cuando venga le llamará para ajustar cuentas. Por tanto, se mantiene ocupado en los negocios de su Padre, llevando a cabo las responsabilidades que su Señor le ha encomendado.

         La vida es muy seria, los peligros son muchos, el enemigo sagaz, y su poder muy grande. El creyente vive consciente de su fragilidad, con mucho temor al Señor. El “Bien, buen siervo y fiel” (Mat. 25:23) no es para todos los que profesan ser creyentes, sino para los que han mostrado serlo por una vida de fidelidad al Señor. El creyente ha visto a muchos volver atrás, a otros enredarse en las cosas de este mundo, a otros caer en el pecado, y teme. No se fía de sí mismo. Mira para no caer (1 Cor. 10:12). Se agarra fuertemente al Señor y se ocupa de su salvación con temor y temblor. ¡Es a éste! que el Señor le guarda sin caída y le presenta sin mancha delante de su gloria con gran alegría (Judas 24).  Entra en el Cielo con gran gozo, ¡triunfante! Selah.

Enviado por Mario Caballero

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