Mes: julio 2018

Para desembozar

“Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo  para llenar nuestro corazón con su amor” (Rom. 5:5, NTV)

 

            El amor de Dios se sabe y se siente. Pero si está embozado el cauce que sirve para hacérnoslo sentir, no lo sentimos y tenemos que funcionar por fe, que no está mal, pero hay una forma de desembozar la conducta para que podamos disfrutar más de él. Lo explicamos. Hay varias cosas que pueden impedir que sintamos el amor de Dios, como, por ejemplo, nuestro pecado, y emociones dañadas por heridas todavía no sanadas. Si hemos pecado, Dios sigue amándonos, pero la relación con Él está dañada y no gozamos de su amor. La solución obvia a este problema la tenemos en 1 Juan 1:7-10: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

 

            Las personas que han sido dañadas emocionalmente a veces atribuyen su tristeza al pecado, se sienten culpables, y piensan que son tan pecadores que Dios no les puede amar. A veces confiesan pecados buscando alivio, y no lo consiguen, porque no han pecado. Buscan con lupa a ver si encuentran la causa de su angustia en algún pecado sin confesar que habrán cometido sin darse cuenta. Entonces se forma una gran confusión y mucho sufrimiento. La solución no va por allí. Consiste en la sanidad de la herida que dañó sus emociones y les dejó incapaz de sentirse amados.

 

            Pongamos un ejemplo para entender por dónde van los tiros. Podríamos poner el de la persona cuyos padres se divorciaron, o el de un padre alcohólico, o el de la mujer abusada sexualmente, u otros muchos, pero vamos a poner el de una hija de padres muy exigentes. Ella cree (sea verdad o no) que tiene que sacar buenas notas para conseguir su amor. Pero nunca puede hacer lo suficiente para complacerlos. No alcanza el listón. Se siente fracasada, rechazada, inútil, tonta, e indigna de ser amada. Solución, perdonarles, cancelar la deuda (Mat. 6: 12), y ya no esperar amor de ellos, sino de Dios mismo. También tiene que renunciar la mentira que procede de su herida emocional que  tiene que ganar el amor. El amor de Dios no se gana, ya lo tenemos. Tiene que empaparse en la verdad de cómo es el amor de Dios: “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (1 Jn. 4:10, NTV).  Así estará libre para recibir gratuitamente el amor de Dios. A Dios le contentamos por nuestra obediencia en respuesta a nuestra gratitud por tanto amor.

            ParaDesembozar

            Hay otra persona que no puede sentir el amor de Dios. No es por una causa espiritual, ni emocional, sino físico. Es que a su cerebro le falta una vitamina, una química. Con un pronóstico adecuado y una receta médica se resuelve su problema y su vida cambia.  Lo hemos visto.

 

            “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios (Judas. 1:20, 21).  Disfruta de él. Vive en él. Te guardará del pecar y te mantendrá muy cerca de Dios.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Definición bíblica y propósito de la Ley

Amados abundantes bendiciones en Cristo Jesús y linda semana

Les dejo el vínculo que los redirige a la enseñanza ofrecida de la

Escuela Bíblica Dominical en la Iglesia de Dios El Taller Del Alfarero

este domingo, disponible ahora por el Canal La Gloria Es De Dios

http://www.ministeriotv.com/video/la-gloria-es-de-dios-14116

Cómo sé que Dios me ama

“Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:8-10)

 

¿Cómo sabemos que Dios nos ama? Normalmente lo sabemos porque nuestro padre nos ama y podemos hacer la asociación. La otra vía es por medio de las Escrituras, como estas que tenemos por delante. Este texto empieza diciendo que Dios es amor. Esto significa que amor es su naturaleza. Dios ama porque es amor. Si dejase de amar, dejaría de ser Él, perdería su identidad. Dios tiene que amar como el sol tiene que dar luz. Sale de Él. La luz del sol alumbra todo y a todos, desde el vertedero municipal hasta el palacio del rey, desde el drogadicto sin techo hasta el pastor de tu iglesia. No discrimina. Dios tampoco. Dios te ama a ti porque no lo puede evitar. No tiene más remedio que amarte, porque le sale espontáneamente. Disfruta amando, existe para amar, ama generosamente, sin medida, sin discriminar, siempre y alegremente. No hay nada que puedes hacer para ganar el amor de Dios y nada que puedes hacer para perderlo. No depende de ti; depende de Él. No lo mereces, pero lo tienes. ¡Fuera toda jactancia y toda inseguridad! La única respuesta coherente ante la calidad de su amor es humillarnos, arrepentirnos, aceptarlo y darle gracias, ¡y sumergirnos en este amor!

 CómoSéqueDiosmeama

 

Sé que Dios me ama por las Escrituras, y sé que Dios me ama porque lo demostró en el Calvario. Esto es lo que leemos: “envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”. “En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (v. 10, NTV). Es una prueba objetiva, histórica, real y fuera de mí experiencia subjetiva.  No estuve presente aquel día negro cuando el Hijo de Dios tomó mí lugar en la Cruz, pero el Espíritu Santo lo ha hecho real en mí y lo creo. No sé que Dios me ama porque todo me va bien, ni porque tengo todo lo que quiero, ni porque siento mariposas, ni porque tengo experiencias sobrenaturales, ni porque lo siento en mí. A veces no siento nada. Pero me abro como una flor cuando le toca la luz del sol y lo recibo por dentro. El amor de Dios es derramado en mi corazón por medio del Espíritu Santo (Rom. 5:5). “Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (Rom. 5:8). (¡Pablo está de acuerdo con Juan!).  Puede estar lloviendo, mi mejor amiga me puede haber abandonado, mi marido puede estar en la cárcel, ¡y todavía me puede estar llegando el amor de Dios! No dependo de lo que me pasa por fuera para saber que soy amado; por dentro lo siento por la obra del Espíritu Santo.  

Ahora, ¿qué pasa con esta persona que no haya experimentado el amor de su padre? ¡Tela! Tiene dificultad en experimentar el amor de Dios por asociación. Dios nos dio padres para darnos provisiones materiales y también seguridad en ser amados, algo visible, tangible, concreto para conducirnos a la realidad espiritual. Si no hemos sentido el amor de un padre, necesitamos una obra de sanidad emocional que nos capacite para poder sentir el amor de Dios. De otra manera sabemos que Dios nos ama, pero no lo sentimos, lo tomamos por fe en base a la evidencia del Calvario. Vete allí.   

 

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Malos tratos

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef. 4:31, 32).

Los malos tratos son un problema muy importante en la sociedad actual. Los del mundo los consideran un problema aislado. El creyente comprende que son parte de un conjunto, como una pieza en un puzle. El cuadro completo es que la sociedad ha dejado a Dios. En este cuadro de la sociedad sin Dios vemos a la familia moderna sin los papeles respectivos de hombre y mujer, sin fidelidad y compromiso, sin respeto y sumisión, sin amor hasta la muerte, sin sacrificarse para el bien del otro. En lugar de esto, cada uno va a lo suyo. La actitud es: “Si este hombre no es como yo quiero, lo dejo y busco a otro y, por supuesto, tengo relaciones con él de entrada, porque no creo en el matrimonio”. Entonces el marido (o el amante) tiene celos y, como es más fuerte físicamente, siguen los malos tratos. Hay otras causas también, como pueden ser los complejos de inferioridad, el desprecio hacia el otro sexo, el comportamiento aprendido en el hogar de la infancia, las heridas emocionales, el alcoholismo, las drogas, el individualismo, el egoísmo endémico, el no poder controlar la ira, y la frustración y la proyección de la disconformidad con la vida en ataques de violencia contra el otro cónyuge. En general, las relaciones entre hombre y mujer, fuera del contexto del matrimonio tal como Dios lo ha concebido, no funcionan. Cuanto más se asemejan a las normas establecidas por Dios, aunque la pareja no cree en Él, mejor funcionan.  

Malostratos

            ¿De dónde vienen las ideas de compromiso, dialogo, respeto, comunicación, igualdad, ayuda mutua, amor desinteresado y sacrificial, la dignidad de la mujer, el enojarse sin pecar, el perdonar, el valorar al otro, el no buscar tu propio bien, sino el bien de la otra persona? Estas ideas no vienen del islam, sino del cristianismo. Como la sociedad antes era cristiana en algunos conceptos, la mentalidad moderna las ha retenido parcialmente, pero cada vez menos, y una de las consecuencias es el maltrato.  

 

            ¿Cuáles son estas enseñanzas bíblicas que fomentan buenas relaciones? Aparte de las que hablen directamente sobre el matrimonio como Gen 1:26, 27; Prov. 31; Efesios 5; 1 Pedro 3; Col. 3:18-20; 1 Cor. 7; 1 Tim. 2:7-15, hay muchos conceptos cristianos generales que tienen su aplicación en el matrimonio y, si son practicados dentro del contexto del mismo, lo ayudan a funcionar. ¡Vamos a citar muchos! 

Fil. 2:20, 21. No buscar lo suyo propio. Es un principio general, pero aplicado al matrimonio, ¡hace maravillas! Dedícate a buscar el bien de tu marido. ¡Olvida tu felicidad y busca la suya! Así serás feliz.

Gál. 5:19-21. Andar en el Espíritu, no en la carne en tu matrimonio. Deja “los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas” (NTV). Todas estas cosas son el contexto general de los malos tratos. Pero el creyente vive una vida honesta, pura, digna y respetuosa. En ella hay cariño y paz.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

El soldado de Jesús

“Tomad toda la armadura de Dios …” (Ef. 6:?)

Vamos a meditar en la enseñanza de un himno clásico, una llamada a la batalla espiritual para defender la causa del Señor Jesús. La primera estrofa nos insta a serle leal y luchar bajo su bandera que no puede sufrir pérdida. Él nos llevará de victoria en victoria hasta que todos los enemigos de Dios sean conquistados y Cristo reine supremo como Señor.

La segunda estrofa nos exhorta a no dormir mientras su causa sufre. ¡Fuera vergüenza y temores! Hemos de tomar la ofensiva contra todas las formas de mal, estén dentro de nosotros o fuera, y luchar por el Señor de los Ejércitos hasta hacer huir al enemigo.

La tercera dice: ¡Obedece la llamada de la trompeta, preséntate para lidiar en el potente conflicto en este su día glorioso! Vosotros que sois hombres servidle ahora en la conquista de enemigos sin número, que aumenten tu valor y tu fuerza en proporción al peligro para hacerle frente al enemigo.

Ponte la defensa de Jesús, aguanta solo en su fuerza, el brazo de la carne te fallará; ni te atrevas a confiar en tus fuerzas. Vístete de toda la armadura del Evangelio, ¡cada pieza ponte con oración! Allí donde llama el deber o el peligro, nunca faltes tú.

¡Ponte en la batalla para Jesús! Cada soldado en su lugar. Cierra la columna rota por bajas, y lancen todos el grito de guerra. Lucha para compensar por las numerosas pérdidas, vosotros que todavía quedáis, y muestra a todos en derredor que aún la muerte en sí es victoria.

 

¡Ponte en la batalla para Jesús! No durará mucho el conflicto. ¡Hoy el ruido de batalla, mañana la canción de victoria! Para el vencedor la corona de la vida. Con el Rey de gloria reinará eternamente.

ElsoldadodeJesús

El cristiano, lo quiera o no, se encuentra en una gran batalla y tiene que ocupar su posición.  Sus enemigos son los de siempre: el diablo, la carne y el mundo, pero la estrategia de éstos cambia de generación en generación. En la presente generación, la batalla es para defender la inspiración de las Escrituras, concretamente en cuanto a su enseñanza ética. El mundo tiene una nueva ética para este siglo que apela mucho a la carne, pero el creyente defiende, enseña y vive la ética bíblica. Mantiene que lo que Dios una vez inspiró es vigente para siempre. Mantener una ética cristiana es una de las cosas que separa y guarda al creyente del mundo.  Sin su ética la iglesia se va aproximando al mundo hasta ser absorbida por él. De esta manera pierde su identidad y desaparece, así es exterminada por el enemigo. Esta estrategia es la mismo  que utilizó el enemigo en días del falso profeta Balaam (ver Judas 11) quien enseñó al enemigo a vencer por el sexo. Tentó a los hijos de Dios a fornicar con las jóvenes de Moab (Num. 22:1-35). La respuesta es que no, porque la Palabra de Dios dice que no, y esta Palabra la defiendo con mi vida. Así es el creyente de hoy y esta es su batalla.  ¡Qué sea valiente para la causa de Jesús!

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Las noticias

“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:28-32).

Estando de vacaciones el otro día pusimos las noticias, y en cinco minutos escuchamos acerca del orgullo gay, los derechos de los transexuales, la eutanasia y la violencia de género, todos temas de actualidad en los cuales hay consenso general de parte de toda la población, menos el sector cristiano bíblico. El creyente está cada vez más lejos de la opinión de la vasta mayoría en cuanto a muchos temas y está sujeto a mucha presión para pensar como los demás, pero no puede, si quiere ser fiel a las Escrituras. Sencillamente nuestra mente no funciona como la mente de la gente del mundo. No tenemos la misma lógica. No tenemos las mismas premisas, ni partimos de las mismas presuposiciones.

LasNoticias

Por ejemplo, el tema de la violencia de género. ¿Cómo pueden hablar de la violencia de género si los del mundo parten de la base que no hay diferencia entre hombres y mujeres, que todos son iguales a todos los efectos? Creen que pueden cambiar de sexo, que no hay papeles ni distinciones significativas. Pero ellos discriminen: Si una mujer muere a manos de su amante, ponen el grito en el cielo; si un hombre muere en un ajuste de cuentas a manos del amante de su mujer, esto ya es un simple caso de homicidio. ¿Qué hay detrás de la violencia de género? Infidelidad, promiscuidad, adulterio y divorcio, en muchos casos, pero la sociedad no condena ninguna de estas cosas. Las aprueba. ¡Pero condena el resultado lógico de la inmoralidad que ella misma acepta como normal! ¿Por qué mata el hombre a su esposa? A veces es porque ella se va con otro hombre. Lo de ella es igualmente malo, pero no recibe condena de los medios de comunicación. El creyente comprende que el pecado engendra más pecado y al final conduce a la muerte. Sufre por los hechos y también por las causas. Condena todo lo que Dios condena. Vive en medio de una sociedad degenerada que ha rechazado la Ley de Dios y sufre las consecuencias.

Cuando el matrimonio sigue el orden de Dios, es decir, cuando el hombre ama a su esposa y la mujer respeta a su marido (Ef. 5:33), no hay violencia de género. ¿Por qué no dicen esto en las noticias? Porque han rechazado la Ley de Dios, ¡y les sorprende los resultados! ¿Qué dice la Ley? “Honra a tu padre y a tu madre. No matarás. No cometerás adulterio. No hurtarás. No codiciaras la mujer de tu prójimo…” (Éx. 20:12-17). ¿Por qué no publican un estudio serio acerca de los resultados del divorcio en la vida de los hijos? ¿Por qué no condenan el abuso que sufren éstos debido a la infidelidad de sus padres? Porque quieren pecar hasta la saciedad y no quieren ninguna ley que restringe su inclinación hacía lo malo. Por tanto, se apoyan mutuamente en su maldad, y condenan a todos los que no aprueban su libertinaje. Se complacen con los que practican las cosas que Dios aborrece, sin comprender que la muerte es la consecuencia lógica de todas estas abominaciones. La sociedad está cosechando lo que ha sembrado y se levantan las manos a la cabeza, horrorizados y perplejos, y, en medio, el creyente lo tiene muy crudo, porque tiene una mentalidad que no concuerda con lo que la sociedad exige que piense.    

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Recursos de esta semana

Amados Dios les bendiga:

Aquí les comparto el vínculo hacia los recursos de esta semana

por el Canal La Gloria Es De Dios desde la Iglesia De Dios

El Taller Del Alfarero por los Pastores Monserrate Maldonado

y Daisy Rodríguez

Escuela Bíblica Dominical

http://www.ministeriotv.com/video/la-gloria-es-de-dios-14030

Mensaje Pastoral

http://www.ministeriotv.com/video/la-gloria-es-de-dios-14029

El Espíritu Santo interpreta Peniel y Betel

“En el vientre [Jacob] tomó por el calcañar a su hermano, y en su vigor luchó con Dios. Luchó con el Ángel, y prevaleció; lloró, y alcanzó misericordia. En Bet-´El lo encontró, y allí habló con nosotros” (Oseas 12:3, 4;)

            Desde la matriz, Jacob fue un luchador. Luchó con su hermano, para salir primero y cuando no pudo, le agarró del calcañar y salió cogido a él. Luchó con el ángel en Peniel y lo venció, pero no se enorgulleció de su victoria, más bien se humilló delante de él y lloró y suplicó su favor. Luchó para conseguir misericordia, la bendición, el favor y la ayuda (según la versión que usas) de Dios. La bendición no viene con facilidad. Luchamos con Dios para conseguirla y Él lucha con nosotros. Nosotros queremos la bendición a nuestra manera y Dios a la suya, por la vía del quebrantamiento, porque solo así estamos en condiciones de recibirla: “El reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mat. 11:12). Es una lucha tremenda. En el caso de Jacob empezó en la matriz y culminó en Peniel.  

            “En Bet-´El lo encontró y allí habló con él”. Otra versión pone “con nosotros”, es decir, con Israel en los lomos de su fundador. La bendición no es solo un toque de Dios, una sensación, una emoción; tiene contendido. Es una promesa. En Bet-´El Dios se encontró con él y dio forma a la bendición: “Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel… Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. Y se fue de él Dios, del lugar en donde había hablado con él” (Gen. 35:9-12). La frase “habló con él allí” (Oseas 12:4) es repetido tres veces en el texto de Génesis: “el lugar en donde había hablado con él” (Gen. 35:13, 14, 15). Este lugar es sagrado. Dios bajó a la tierra (v. 13), bajó por la Escalera allí en Bet-´El y habló con Jacob. Jesús es el Dios de  Bet-´El, el que descendió del Cielo para hablar con el hombre. Bet-´El es tierra santa. Dios habló con Jacob (representando el pueblo de Israel) y le dio la promesa que sería la base de la nación. En este lugar santo, el Señor está incorporando la tercera generación en “La Promesa”, y no viene sin lucha.

            Dios le encontró en Bet-´El” (Oseas 12:4). Curioso. Habríamos pensado que pondría: “Jacob encontró a Dios en Bet-´El”, pero no, el hallazgo lo hizo Dios. Por fin consiguió que el fugitivo volviese á Bet-Él, y bajó, y se encontró con él, y le dio las promesas para su vida y para futuras generaciones. Dios le encontró en el lugar que representaba su huída de la tierra de las promesas, del lugar de bendición. Le hizo volver al mismo sitio, y allí se encontró con él. Esto es lo que estamos esperando que haga con nuestros hijos, con los que han huido del sitio de la bendición, que Dios los haga volver, que los encuentre, y que hable con ellos allí, en el lugar donde el Cielo y la tierra se encuentran. 

EspStoRevelaPenielyBetel

 

Enviado por el Hno. Mario Caballero

Nada me falta

“El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas. Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento. Me preparas un banquete a la vista de mis adversarios; derramas perfume sobre mi cabeza y me colmas de bendiciones. Sé que tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y que en tu casa, oh Señor, viviré por largos días.”

Salmo 23:1-2; 4-6

NadameFaltará

 

Nada me falta… Aunque el sufrimiento intente derrumbar la esperanza, nada me falta. Incluso si soy perseguido por buscar justicia, nada me falta. Aunque mis enemigos me persigan y no tenga donde reposar mi cabeza, nada me falta. Incluso en medio del castigo o sufrimiento físico, nada me falta. En medio de la sequía y la escasez de alimentos, nada me falta. Aunque sea humillado por hacer lo correcto, nada me falta.

Por CPTLN

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