Mes: septiembre 2017

Introducción a la Biblia

La Biblia es una colección de 66 documentos inspirados por Dios. Estos documentos están divididos en dos testamentos, el Antiguo Testamento (39) y el Nuevo Testamento (27).
Profetas, sacerdotes, reyes y líderes de la nación de Israel escribieron los libros del Antiguo Testamento en hebreo (con dos pasajes en arameo). Los apóstoles y sus asociados escribieron los libros del Nuevo Testamento en griego.
El registro del Antiguo Testamento comienza con la creación del universo y termina alrededor de 400 años antes de la primera venida de Jesucristo.
El flujo de la historia a lo largo del Antiguo Testamento se lleva a cabo de la siguiente manera:
 Creación Del Universo
 Caída Del Hombre
 Juicio Del Diluvio Sobre La Tierra
 Abraham, Isaac, Jacob (Israel): Padres De La Nación Escogida
 La Historia De Israel
o Exilio En Egipto: 430 años
o Éxodo Y Tiempo En El Desierto: 40 años
o Conquista De Canaán: 7 años
o Era De Los Jueces: 350 años
o Reino Unido — Saúl, David, Salomón—: 110 años
o Reino Dividido — Judá / Israel—: 350 años
o Exilio En Babilonia: 70 años
o Regreso Y Reconstrucción De La Tierra: 140 años
Los detalles de esta historia son explicados en los 39 libros divididos en 5 categorías:
 La Ley — 5 (Génesis — Deuteronomio)
 Historia — 12 (Josué — Ester)
 Sabiduría — 5 (Job — Cantar de los cantares)
 Profetas Mayores — 5 (Isaías — Daniel)
 Profetas menores — 12 (Oseas — Malaquías)
Después de que el Antiguo Testamento fue completado, hubo 400 años de silencio durante los cuales Dios no habló ni inspiró Escritura alguna. Este silencio terminó con la llegada de Juan el Bautista anunciando que el Señor Salvador prometido había venido. El Nuevo Testamento registra el resto de la historia desde el nacimiento de Cristo hasta la culminación de toda la historia y el estado final eterno. Los dos testamentos, entonces, van desde la creación hasta la consumación, desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura.
Mientras que los 39 libros del Antiguo Testamento se enfocan en la historia de Israel y en la promesa del Salvador que estaba por venir, los 27 libros del Nuevo Testamento se enfocan en la persona de Cristo y el establecimiento de la iglesia. Los 4 Evangelios registran su nacimiento, vida, muerte, resurrección y ascensión. Cada uno de los 4 escritores ve el acontecimiento más grande y más importante de la historia, la venida del Dios-hombre, Jesucristo, desde una perspectiva diferente. Mateo lo ve a través de la perspectiva de su reino. Marcos a través de su servicio como siervo. Lucas a través de la perspectiva de su naturaleza humana, y Juan a través de su deidad.
El libro de los Hechos narra la historia del efecto de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, el Señor Salvador. Dicha historia va desde su ascensión, la venida consecuente del Espíritu Santo, hasta el nacimiento de la iglesia, a lo largo de los primeros años de la predicación del evangelio llevada a cabo por los apóstoles y sus asociados. Hechos registra el establecimiento de la iglesia en Judea, Samaria y en el Imperio Romano.
Las 21 epístolas fueron escritas a iglesias o a personas para explicarles el significado de la persona y obra de Jesucristo, con sus implicaciones para la vida y testimonio hasta que él regrese.
El Nuevo Testamento termina con Apocalipsis, el cual comienza con un cuadro de la época actual de la iglesia y culmina con el regreso de Cristo para establecer su reino terrenal, trayendo juicio sobre los impíos y gloria y bendición sobre los creyentes. Después del reino milenario del Señor Salvador, se llevará a cabo el último juicio que conduce al estado eterno. Todos los creyentes de la historia entran a la gloria eterna definitiva preparada para ellos, y todos los impíos son enviados al infierno para ser castigados eternamente.
Para entender la Biblia es esencial comprender el flujo de esta historia desde la creación hasta la consumación. También es crucial mantener en mente el tema unificador de las Escrituras. El tema principal que se explica a lo largo de toda la Biblia es el siguiente: Dios para su propia gloria ha determinado crear y reunir para sí mismo a un grupo de personas para que sean los súbditos de su reino eterno, para adorarlo, honrarlo, y servirlo para siempre y a través de quienes él desplegará su sabiduría, poder, misericordia, gracia y gloria. Para reunir a sus escogidos, Dios debe redimirlos del pecado. La Biblia revela el plan de Dios para esta redención desde su inicio en la eternidad pasada hasta su término en la eternidad futura. Los pactos, las promesas y las épocas son todos secundarios al plan singular y continuo de la redención.
Hay un Dios. La Biblia tiene un Creador. Es un libro. Tiene un plan de gracia, registrado desde el inicio, que pasa desde la ejecución hasta la consumación. Desde la predestinación hasta la glorificación, la Biblia es la historia de Dios redimiendo a su pueblo escogido para alabanza de su gloria.
Conforme a los propósitos y el plan redentor de Dios se llevan a cabo en las Escrituras, se destacan constante y repetidamente cinco temas:
 La Persona De Dios
 El Juicio Por El Pecado Y La Desobediencia
 La Bendición Por La Fe Y La Obediencia
 El Señor Salvador Y El Sacrificio Por El Pecado
 El Reino Venidero Y La Gloria
Todo lo que se revela en las páginas tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento está asociado con estas cinco categorías. Las Escrituras siempre están enseñando o ilustrando: 1) La persona y atributos de Dios; 2) la tragedia del pecado y la desobediencia a la norma santa de Dios; 3) la bendición de la fe y la obediencia a la norma de Dios; 4) la necesidad de un Salvador por cuya justicia y sustitución los pecadores pueden ser perdonados, declarados justos y transformados para obedecer la norma de Dios; y 5) el fin venidero glorioso de la historia redentora en el reino terrenal del Señor Salvador y el reinado eterno subsiguiente, y la gloria de Dios y Cristo. Conforme uno estudia las Escrituras, es esencial entender estas categorías que de manera continua se repiten como grandes ganchos en los cuales se cuelgan los pasajes. Mientras se lee a lo largo de la Biblia, se debe ser capaz de relacionar cada porción de las Escrituras con estos temas dominantes, reconociendo que lo que es presentado en el Antiguo Testamento luego es aclarado en el Nuevo Testamento.
El estudio de estas cinco categorías por separado nos da un panorama de la Biblia.
1. La Revelación De La Persona De Dios
Sobre cualquier otra cosa, las Escrituras son la revelación personal de Dios. él se revela a sí mismo como el Dios soberano del universo quien ha determinado hacer al hombre y darse a conocer al mismo. En esa revelación personal se establece la norma de santidad absoluta de Dios. Desde Adán y Eva, pasando por Caín y Abel y por toda persona antes y después de la ley de Moisés, la norma de justicia fue establecida y es mantenida hasta la última página del Nuevo Testamento. La violación de la misma produce juicio, temporal y eterno.
En el Antiguo Testamento se registra que Dios se reveló a sí mismo a través de los siguientes medios:
 Creación, Primordialmente Por Medio Del Hombre, Quien Fue Hecho A Su Imagen
 Ángeles
 Señales, Prodigios Y Milagros
 Visiones
 Palabras Habladas Por Profetas Y Otros
 Escrituras (Antiguo Testamento)
En el Nuevo Testamento se registra que Dios se volvió a revelar a sí mismo a través de los siguientes medios, pero con mayor claridad y plenitud:
 Creación, Dios-Hombre, Jesucristo, Quien Era La Imagen Misma De Dios
 Ángeles
 Señales, Prodigios Y Milagros
 Visiones
 Palabras Habladas Por Apóstoles Y Profetas
 Escrituras (Nuevo Testamento)
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2. La Revelación De Juicio Divino Por El Pecado Y La Desobediencia
Una y otra vez las Escrituras tratan con el asunto del pecado del hombre, el que lleva al juicio de Dios. Relato tras relato, en las Escrituras se muestran los efectos mortales, tanto en el ámbito temporal como eterno, que el hombre enfrenta por violar la norma de Dios. Hay 1.189 capítulos en la Biblia. Solo cuatro de ellos no involucran a un mundo caído, los primeros dos y los dos últimos, antes de la caída y después de la creación del cielo nuevo y la tierra nueva. El resto es la crónica de la tragedia del pecado.
En el Antiguo Testamento, Dios mostró el desastre del pecado, comenzando con Adán y Eva, Caín y Abel, los patriarcas, Moisés e Israel, los reyes, los sacerdotes, algunos profetas y las naciones gentiles. A lo largo del Antiguo Testamento se encuentra el registro incesante de destrucción continua producida por el pecado y la desobediencia a la ley de Dios.
En el Nuevo Testamento, la tragedia del pecado se vuelve más clara. La predicación y la enseñanza de Jesús y los apóstoles comienzan y terminan con un llamado al arrepentimiento. El rey Herodes, los líderes judíos y la nación de Israel, junto con Pilato, Roma y el resto del mundo, todos rechazaron al Señor Salvador, menospreciaron la verdad de Dios y de esta manera se condenaron a sí mismos. La crónica del pecado continúa sin ser abatida hasta el fin de las edades y el regreso de Cristo en juicio. En el Nuevo Testamento, la desobediencia es aún más descarada que la desobediencia del Antiguo Testamento porque involucra el rechazo del Señor Salvador Jesucristo a la luz más resplandeciente de la verdad del Nuevo Testamento.
3. La Revelación De Bendición Divina Por La Fe Y La Obediencia
Las Escrituras repetidamente prometen recompensas maravillosas tanto en el ámbito temporal como eterno, que reciben personas que confían en Dios y buscan obedecerlo. En el Antiguo Testamento, Dios mostró la bienaventuranza del arrepentimiento del pecado, fe en él y obediencia a su Palabra, desde Abel, a lo largo de los patriarcas, hasta el remanente en Israel, y aun gentiles que creyeron (como lo hizo el pueblo de Nínive).
La norma de Dios para el hombre, su voluntad y su ley moral siempre fueron dadas a conocer. Para los que enfrentaban su incapacidad de guardar la norma de Dios, reconocían su pecado, confesaban su imposibilidad de agradar a Dios por su propio esfuerzo y obras, y le pedían perdón y gracia, venía redención misericordiosa y bendición tanto de manera temporal como eterna.
En el Nuevo Testamento, una vez más Dios mostró la bienaventuranza total de la redención del pecado para los que se arrepentían. Hubo los que respondieron a la predicación de arrepentimiento proclamada por Juan el Bautista. Otros se arrepintieron ante la predicación de Jesús. Algunos de Israel obedecieron al evangelio por medio de la enseñanza de los apóstoles. Y finalmente, hubo gentiles por todo el Imperio Romano que creyeron al evangelio. Para todos ellos y para todos los que creerán a lo largo de la historia, hay bendición prometida en este mundo y en el venidero.
4. La Revelación Del Señor Salvador Y El Sacrificio Por El Pecado
Este tema es el corazón tanto del Antiguo Testamento, del cual Jesús dijo que hablaba de él en tipo y profecía, como del Nuevo Testamento, el cual da el registro bíblico de su venida. La promesa de bendición depende de la gracia y misericordia dada al pecador. Gracia quiere decir que el pecado no es contado en contra del pecador. Tal perdón depende de un pago por el castigo del pecado para satisfacer la justicia santa. Eso requiere un substituto, uno que muera en lugar del pecador. El substituto escogido de Dios, el único que calificó, fue Jesús. La salvación es siempre por el mismo medio de gracia, sea durante los tiempos del Antiguo o del Nuevo Testamento. Cuando un pecador viene a Dios, en arrepentimiento y convencido de que no tiene poder para salvarse a sí mismo del juicio que merece de la ira divina, y ruega por misericordia, la promesa de perdón por parte de Dios es otorgada. Dios entonces lo declara justo porque el sacrificio y la obediencia de Cristo son colocados en su cuenta. En el Antiguo Testamento, Dios justificó a los pecadores de esa misma manera, en espera de la obra expiatoria de Cristo.
Existe, por lo tanto, una continuidad de gracia y salvación a lo largo de toda la historia redentora. Los diferentes pactos, las promesas y épocas no alteran la continuidad fundamental, como tampoco lo hace la discontinuidad entre la nación testigo del Antiguo Testamento, Israel, y el grupo testigo del Nuevo Testamento, la iglesia. Una continuidad fundamental está centrada en la cruz, la cual no fue interrupción alguna en el plan de Dios, sino que es aquello a lo que todo lo demás apunta.
A lo largo del Antiguo Testamento, el Salvador y el sacrificio son prometidos. En Génesis, él es la simiente de la mujer que destruirá a Satanás. En Zacarías, él es el traspasado a quien Israel se vuelve y por quien Dios abre la fuente de perdón a todos los que lloran por su pecado. él es quien es simbolizado en el sistema de sacrificios de la ley mosaica. Es el substituto que sufre y de quien los profetas hablan. A lo largo del Antiguo Testamento, él es el Mesías quien moriría por las transgresiones de su pueblo. Desde el principio hasta el fin, en el Antiguo Testamento se presenta el tema del Señor Salvador como un sacrificio por el pecado. Es únicamente por su sacrificio perfecto por el pecado que Dios en su gracia perdona a los creyentes arrepentidos.
En el Nuevo Testamento, el Señor Salvador vino y de hecho proveyó el sacrificio prometido por el pecado en la cruz. Habiendo cumplido toda justicia por su vida perfecta, él cumplió la justicia por su muerte. De esta manera Dios mismo expió por el pecado, a un costo demasiado grande para que la mente humana lo comprenda. Ahora él en su gracia suple todo el mérito necesario a favor de su pueblo, para que este sea el objeto de su favor. Esto es lo que las Escrituras quieren decir cuando hablan de la salvación por medio de la gracia.
5. La Revelación Del Reino Y La Gloria Del Señor Salvador
Este componente crucial de las Escrituras lleva la historia entera a la consumación ordenada por Dios. La historia redentora está controlada por Dios, de tal manera que culmina en su gloria eterna. La historia redentora terminará con la misma precisión y exactitud con la que comenzó. Las verdades de la escatología no son vagas ni confusas; como tampoco tienen poca importancia. Como en cualquier libro, la manera en la que la historia termina es la parte más crucial y conmovedora; así también con la Biblia. Las Escrituras indican varias características específicas del fin planificado por Dios.
En el Antiguo Testamento hay una mención repetida de un reino terrenal gobernado por el Mesías, el Señor Salvador, quien vendrá a reinar. Este reino está asociado a la salvación de Israel, la salvación de los gentiles, la renovación de la tierra de los efectos de la maldición y la resurrección corporal del pueblo de Dios que ha muerto. Finalmente, el Antiguo Testamento predice que habrá una disolución del universo y la creación de un cielo nuevo y una tierra nueva, el cual será el estado eterno de los piadosos, y un infierno final para los impíos.
En el Nuevo Testamento, estas características son aclaradas y ampliadas. El Rey fue rechazado y ejecutado, pero él prometió regresar en gloria, trayendo juicio, resurrección y su reino para todos los que creen. Una cantidad enorme de gentiles de toda nación será incluida entre los redimidos. Israel será salvado e injertado de regreso a la raíz de bendición de la cual ella ha sido temporalmente cortada.
El reino prometido de Israel será disfrutado, con el Señor Salvador reinando en el trono, en la tierra renovada. Él ejercerá su poder sobre el mundo entero, habiendo retomado su debida autoridad, y recibiendo el honor y adoración que se merece. Después de este reino vendrá la disolución de la creación renovada, pero aún manchada por el pecado, y la creación subsiguiente de un cielo nuevo y una tierra nueva los cuales serán el estado eterno, separado para siempre de los impíos en el infierno.
Estos son los cinco temas que constituyen la Biblia. Entenderlos desde el principio es conocer la respuesta a la pregunta que continuamente surge: ¿Por qué la Biblia nos dice esto? Todo encaja en este patrón glorioso. Conforme la lea, cuelgue la verdad en estos cinco ganchos y la Biblia desplegará su contenido, no como 66 documentos separados o ni siquiera como dos testamentos separados, sino como un libro, escrito por un Autor divino, quien la escribió en su totalidad con un tema principal.
Enviado por el Hno. Mario
Por John MacArthur

 

Las escrituras y el mundo

 

  En el Nuevo Testamento se habla con frecuencia para el cristiano acerca del “mundo” y de su actitud con respecto al mundo. La santa Palabra de Dios es una luz del cielo, brillando “en un lugar oscuro” Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. (2ª Pedro 1:19). Sus divinos rayos hacen ver las cosas en sus verdaderos colores, penetrando y exponiendo el brillo de mentirijillas que cubre muchos objetos. Este mundo, sobre el cual se gastan tanto dinero, y que es tan exaltado y admirado por las víctimas que tiene embaucadas, es declarado “enemigo de Dios”; y por tanto se prohíbe a sus hijos que “se conformen” a él y que pongan sobre él su afecto.

La fase presente de nuestro tema no es, ni con mucho, la menos importante de todas las que nos hemos dispuesto a considerar, y el lector serio hará bien buscando la divina gracia para medirse con respecto a ella. Una de las exhortaciones que Dios dirige a sus hijos dice: “Desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1ª Pedro 2:2), y corresponde a cada uno de sus hijos el examinarse con diligencia y sinceridad, para descubrir si éste es su caso o no. Ni tampoco nos hemos de contentar con un aumento de conocimiento intelectual de la Escritura: lo que necesitarnos es crecimiento práctico, conformidad experimental a la imagen de Cristo: esto es lo más importante. Y un punto en el cual podemos someternos a la prueba es: ¿Me hace menos mundano la lectura y el estudio de la Palabra de Dios?

1. Nos beneficiamos de la Palabra de Dios, cuando se nos abren los ojos para discernir el verdadero carácter del mundo. Uno de nuestros poetas escribió: “Dios está en el cielo todo está bien en el mundo.” Desde un punto de vista esto es verdad, pero desde otro está realmente equivocado, porque “el mundo entero yace en poder del maligno” (1ª Juan 5: 19). Pero es sólo a medida que el corazón es iluminado de modo sobrenatural por el Espíritu Sano que podemos percibir que lo que es altamente estimado entre los hombre es realmente “abominación a los ojos de Dios” Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. (Lucas 16:15). Hemos de estar agradecidos cuando el alma puede ver que el «mundo» es un fraude gigantesco; una burbuja vacía, algo, vil, que un día va a desaparecer en una conflagración de fuego.

Antes de seguir adelante, definamos este “mundo” que se le. prohíbe amar al cristiano. Hay pocas palabras en las Sagradas Escrituras que sean usadas con una mayor variedad de significados que ésta. Con todo, una atención cuidadosa al contexto nos ayudará a determinar el sentido de cada caso. El “mundo” es un sistema u orden de cosas, completo en sí mismo. No hay ningún elemento extraño al inundo al que se permita entrar, y si esto ocurre, rápidamente se asimila 0 acomoda. El “mundo” es la naturaleza caída del hombre actuando en la familia humana, modelando el marco de la sociedad de acuerdo con sus propias tendencias. Es el reino organizado de la “mente carnal” que está en «enemistad contra Dios» y que «no está sujeta a la ley de Dios, ni en realidad puede estarlo» Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; (Romanos 8:7). Dondequiera que haya una “mente carnal”, allí está el «mundo»; de modo que la mundanalidad es el mundo sin Dios.

2. Nos beneficiamos de la Palabra, cuando aprendemos que el mundo es un enemigo que hay que resistir y al que hay que vencer. Al cristiano se le manda que luche “la buena batalla de la fe” Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. (1ª Timoteo 6:12), lo cual implica que hay enemigos con los que hay que medir las armas y vencen, Del mismo modo que hay la Trinidad Santísima: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, hay también una trinidad del mal: el mundo, el demonio y la carne. El hijo de Dios es llamado a un combate mortal con ellos; «mortal», decimos, porque o será destruido por ellos o conseguirá la victoria sobre ellos. Deja claro, pues, en tu mente, lector, que el mundo es un enemigo mortal, y si tú no le vences en tu corazón, no eres hijo de Dios, porque está escrito: “Todo aquel que es hijo. de Dios, vence al mundo” Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1ª Juan 5:4).

Pueden darse las siguientes razones, entre otras, de por qué es necesario vencer al mundo. Primero: todos sus seductores objetos tienden a desviar nuestra atención y enajenar nuestro afecto de Dios. Es necesario que sea así, porque la tendencia de las cosas que se ven es la de desviar al corazón de las cosas que no se ven. Segundo: el espíritu del mundo es diametralmente opuesto al Espíritu de Cristo; por ello escribió el apóstol: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios” (1ª Corintios 2:12). El Hijo de Dios vino al mundo, pero “el mundo no le conoció” (Juan 1:10); por ello los príncipes y gobernadores de este mundo le crucificaron la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. (1ª Corintios 2:8). Tercero: sus cuidados y preocupaciones son hostiles a una vida devota. y piadosa. Los cristianos, como el resto de la humanidad, tienen la orden de Dios de trabajar seis días a la semana, pero, mientras están así ocupados necesitan estar constantemente en guardia, para que la ambición no les gobierne en vez de la ejecución y cumplimiento de su deber.

“Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe” (1ª Juan 5:4). Sólo una fe dada por Dios puede vencer al mundo. Pero, cuando el corazón está ocupado con realidades invisibles, aunque eternas, es librado de la influencia corruptora de los objetos mundanales. Los ojos de la fe disciernen las cosas de los sentidos en sus colores verdaderos, y ven que son vacías y vanas, y no son dignas de ser comparadas con los objetos grandes y gloriosos de la eternidad. Un sentido Profundo de las perfecciones y presencia de Dios hace que el mundo aparezca como menos que nada. Cuando el cristiano ve que el Divino Redentor, muere por sus pecados, vive para interceder por su perseverancia, reina y rige las cosas con miras a su salvación final, el cristiano exclama: “No hay para mí ningún bien en la tierra aparte de Ti.”

Y ¿qué dices con respecto a ti cuando lees estas líneas? Puedes asentir cordialmente a lo que se dice en el párrafo anterior, pero ¿cuál es la realidad de tu situación, no ya tu opinión? ¿Tienen las cosas que el hombre regenerado estima, encanto y atractivo para ti? Quita de la persona mundana las cosas en que se deleita y se siente perdido: ¿te ocurre lo mismo a ti? O por lo contrario, ¿se halla tu gozo y satisfacción en objetos que no te pueden ser quitados? No consideres estas cosas a la ligera, te ruego, sino considéralas seriamente en la presencia de Dios. La respuesta sincera a las mismas será el índice o marcador del estado real de tu alma, e indicarán si eres de veras “una nueva criatura en Cristo Jesús” o te haces la ilusión de serlo.

3. Estamos beneficiándonos de la Palabra de Dios cuando aprendemos que Cristo murió para librarnos del «presente siglo malo» (Gálatas 1A). El Hijo de Dios vino, no sólo para cumplir los requisitos de la ley No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. (Mateo 5:17), sino para “destruir las obras del maligno” (1ª Juan 3:18), para librárnos de la “ira que ha de venir” (La Tesalonicenses 1:10), para salvarnos de nuestros pecados (Mateo 1:2), pero también para liberarnos del yugo de la esclavitud de este mundo, y para liberar al alma de su nefasta influencia. Esto se prefiguré en los tratos que Dios tuvo con Israel. Los israelitas eran esclavos en Egipto, y “Egipto” es una figura o símbolo del mundo. Estaban bajo una cruel esclavitud, pasando la vida haciendo ladrillos para Faraón. Les era imposible alcanzar la libertad por su cuenta. Pero, Jehová, con su gran poder, los emancipó, y los sacó de un “horno ardiendo”. Esto mismo hace Cristo con los suyos. Quebranta el poder del mundo en sus corazones. Los hace independientes de él, para que no procuren sus favores ni le teman si frunce el cejo.

Cristo se dio a sí mismo como sacrificio por los pecados de su pueblo, para que, a consecuencia de ello, pudieran ser librados del poder e influencia de todo lo que es malo en este presente siglo: de Satán, que es su príncipe; de los deseos y apetitos de la carne que predomina en el mundo; de la vana conducta de los hombres que pertenecen al mismo. Y el Santo Espíritu que mora en los santos, coopera con Cristo en esta bendita obra. El Espíritu vuelve sus pensamientos y afectos de las cosas terrenas a las celestiales. Por la obra de su poder, los libra de la influencia desmoralizadora que los rodea, y los conforma a los Standard celestiales. Y a medida que el cristiano crece en la gracia, lo reconoce, y obra en consecuencia. Busca todavía una liberación más plena de este «presente siglo malo» y pide a Dios que le libre de él completamente. Lo que antes le encantaba ahora le desagrada y produce asco. Anhela el momento en que será quitado de este teatro de acción en que el nombre de su bendito Señor es deshonrado tan tristemente.

4. Nos beneficiamos de la Palabra cuando nuestros corazones son corroborados en ella. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” (1ª Juan 2:15). “Lo que es para el viajero una piedra de tropiezo en el camino, un peso para el que corre, la liga para el pájaro, es el amor al mundo para el cristiano en el curso de su vida: le distrae completamente en el camino o le desvía totalmente del mismo” – (Nathaniel Hardy, 1660). La verdad es que hasta que el corazón es purgado de la corrupción, el oído es sordo a la instrucción divina. Hasta que somos librados de las cosas del siglo y de los sentidos no podemos ser sometidos a la obediencia a Dios. La verdad celestial resbala de una mente carnal, como el agua por la superficie de un cuerpo esférico. El mundo ha vuelto su espalda a Cristo, aunque su nombre es profesado en muchos sitios; sin embargo, no quiere saber nada de El. Todos los deseos y designios de la persona mundana son la gratificación del yo. Por más que sus objetivos e intentos sean tan varios como se quiera, todo está subordinado a satisfacer al yo. Ahora bien, los cristianos se hallan en el mundo, y no pueden salir de él; tienen que vivir en él, el tiempo que el Señor les ha indicado. Mientras están en él tienen que ganarse la vida, mantener a sus familias y atender a los negocios del mundo. Pero se les prohibe que amen al mundo, en el sentido de que pueda hacerles felices. Su “tesoro” y «porción» se halla en otro sitio.

El mundo tiene atractivo para cada uno de los instintos del hombre caído. Contiene miles de objetos que le encantan: atraen su atención, la atención crea deseo y el deseo amor, e insensiblemente, pero de modo seguro, hacen una impresión más y más profunda en su corazón. Tiene la misma fatal influencia en todas las clases. Pero a pesar de ser atractivos los diversos objetos, y todas las ocupaciones y placeres del mundo, están diseñadas y adaptadas para fomentar la felicidad en esta vida, solamente, por tanto: “¿De qué le aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?” El cristiano recibe su enseñanza del Espíritu, y al presentarle éste a Cristo en el alma, sus pensamientos son desviados del mundo. De la misma manera que un niño deja caer un objeto sucio o peligroso cuando se le ofrece algo que tiene más interés para él, lo mismo el corazón que está en comunión con Dios dice: “Estimo todas las cosas como perdidas por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”(Filipenses 3:8).

5. Nos beneficiamos de la Palabra cuando andamos separados del mundo. “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Este versículo y otros semejantes deberían escudriñar la mente de todos y hacernos temblar. ¿Cómo puedo buscar amistad y placer en aquello que ha sido condenado por el Hijo de Dios? Si lo hago, al instante esto me identifica con sus enemigos. Oh, lector, no te equivoques en este punto. Está escrito: “Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1ª Juan 2:15).

Se dijo en tiempo antiguo del pueblo de Dios que: “He aquí un pueblo que habitará confiado y no será contado entre las naciones” (Números 23:9). Sin duda la disparidad de la conducta y carácter, los deseos y pesquisas que distinguen al hombre regenerado del no regenerado, deben separarlos. Los que profesamos tener nuestra ciudadanía en otro mundo, ser guiados por otro espíritu, dirigidos por otra. regla, estar viajando a otro país, ¡no podemos ir del brazo con aquellos que desprecian estas cosas! Por tanto que todo alrededor nuestro y en nosotros exhiban nuestro carácter de peregrinos. Es posible que el mundo se extrañe de nosotros (Zacarías 3:8), porque no nos adaptamos a las formas de este mundo (Romanos 12:2).

6. Nos beneficiamos de la Palabra, cuando provocamos el aborrecimiento. ¡Qué trabajo se da el mundo para salvar las apariencias y dar a los otros una buena impresión! Las cosas convencionales y sociales, las cortesías y el altruismo, todo son fórmulas para dar un aire de respetabilidad. Y para dar más peso, se añade el “Cristianismo”, y el santo nombre de Cristo está en los labios de miles que nunca han tomado su “yugo sobre sí”. De ellos dice Dios: “Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8).

Y ¿cuál ha de ser la actitud de los verdaderos cristianos respecto a esto? La respuesta de la Escritura es clara: “De los tales, apártate” (2ª Timoteo 3:5). “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor” (2ª Corintios 6:17). Y ¿qué ocurre cuando obedecemos sus mandamientos? Entonces se demuestra la verdad de estas palabras de Cristo: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Juan 15:19). ¿Qué significa “mundo” aquí, de un modo específico? Dejemos que el versículo anterior nos dé la respuesta: Si, el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. ¿Qué mundo aborreció a Cristo y le hostigó hasta la muerte? El mundo religioso, aquellos que se decían ser más celosos de la gloria de Dios. Lo mismo ocurre ahora. ¡Que el cristiano vuelva la espalda a la Cristiandad que deshonra a Cristo, y sus enemigos peores y más implacables y sin escrúpulos serán aquellos que dicen ellos mismos ser cristianos! Pero, “bienaventurados seréis cuando por mi causa os vituperen y os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozáos y alegráos, porque vuestro galardón es grande en los cielos” (Mateo 5:11,12

7. Nos beneficiamos de la Palabra, cuando nos elevamos por encima del mundo. Primero: respecto a sus costumbres y modas. El hombre mundano es un esclavo de las costumbres. y estilos del día. No es así respecto a los que andan con, Dios; la preocupación principal es “conformarse a la imagen del Hijo”. Segundo: por encima de sus cuidados y tribulaciones: en otro tiempo se dijo de los santos que aceptaban ultrajes y aflicciones y el despojo de los bienes, “sabiendo que tenían una mejor y perdurable posesión en los cielos” (Hebreos 10:34). Tercero: por encima de sus tentaciones: ¿qué atractivo tiene el brillo del mundo para aquellos que se deleitan en el Señor? ¡Ninguno en absoluto! Cuarto: por encima de las opiniones y aprobación. ¿Has aprendido a ser independiente y plantar cara al mundo? Si todo tu corazón está dispuesto a complacer a Dios, dejarás de preocuparte de la impiedad, que te mira con ceño.

Ahora, lector, ¿quieres medirte con el contenido de este capítulo? Si es así, busca respuestas sinceras a las siguientes preguntas. Primero: ¿cuáles son los objetos en los que tu mente encuentra recreo? ¿Cuáles son los pensamientos que circulan más por ella? Segundo: ¿cuáles son los objetos que escoges? Cuando has de decidir la forma en que has de pasar una velada o un domingo por la tarde, ¿qué es lo que escoges? Tercero: ¿qué es lo que te causa mayor pena: la pérdida de los bienes terrenos o la falta de comunión con Dios? ¿Qué te causa más pesar, el, que se echen a perder tus planes o la frialdad de tu corazón a Cristo? Cuarto: ¿cuál es el tema favorito de tu conversación? ¿Pasas el tiempo en conversación sobre cosas insustanciales como noticias del día y otras semejantes o hablando “de Aquel que procura nuestra amistad”? Quinto: ¿se vuelven realidad tus “buenas intenciones” o bien no son nada más que sueños vanos? ¿Pasas más tiempo que antes de rodillas? ¿Es su Palabra más dulce a tu paladar, o tu alma ha perdido ya el sabor de ella?

LaBibliayElMundoWP

Enviado por el Hno. Mario

Extranjero

Definición de esta palabra:  Que es o viene de un país distinto de la persona que habla.

Como ya conocemos acerca de la creación del hombre, en Génesis 2:7 (dice un ser viviente NO dice hijo de Dios)  Nosotros todos procedemos del polvo de la tierra, pero al pasar el tiempo al hombre se la ha olvidado de su procedencia. En otras palabras todos somos polvo, NO hay uno major que otro, y es aquí donde el hombre ha errado gravemente olvidando lo anterior en:

En genesis 1: 28

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. NO dice sojuzgadla y señorear en los otros hombres..  Vemos como a través de los tiempo a cambiado totalmente estas directrices, hoy día se sojuzga y se señorea el hombre sobre otro hombre y se cree dueño de algo que el hizo, mostrando así su muy pequeña capacidad de tomar desiciones.

Han puesto límites (fronteras) marcado dique su territorio como hacen los animales) a la tierra de DIOS … NO del hombre.  Se ha desarrollado a través de los siglos creado por el hombre sistemas para decirnos cómo, cuándo, quién y por cuánto tiempo podemos disfrutar del privilegio y beneficio que nos otorgó nuestro creador.  Actualmente existen leyes hechas por personas conspicuas alegando ser dueños y señores de terriotorios.

 

En tiempo presente el hombre está demostrando su temor y debilidad de incompatibilidad social de carácter social y violando abiertamente todas la leyes de Él verdadero dueño y Señor de la tierra.  Muchísimos se creen mejor que otros; yo me pregunto de que material ellos fueron hechos, que yo sepa todos somos puro barro mal oliente y débil.  Según la Definición de la palabra extranjero, Que es o viene de un país distinto de la persona que habla. Amparándose bajo la sombra de leyes actuales, digamos “LEY”; gobiernos que se postulan como defensores de derechos y democracia son los que promueven  a la desobediencia de las leyes de Dios.

 

Veamos lo que dice la palabra de Dios.

Exodo 23. 9

Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuiste en la tierra de Egipto.  El mundo actual simbolismo del antiguo Egipto cantidad de farahones modernos y sus príncipes por supuesto podemos decir “verdugos”:

Levitico 19:

33 Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis.  34 Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuistéis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.

Levitico 24:

22 Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios

Deuteronomio 27:

19 Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén.

NUEVO TESTAMENTO

1 Pedro 2:

11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

Nosotros debemos y temenos la capacidad de actuar acorde con:

Filipenses 3:

20 Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

 

Que interesante que muchos de los que persiguen a los extranjeros también se auto-identifican como (cristianos) y quieren la ciudadanía de los cielos, pero a su manera (Bárbaros).  Si nosotros pensamos como aquellos que desprecian, persiguen y oprimen a los extranjeros NO Podemos decir que el Amor de Dios está en nosotros.

La situación es la siguiente:

Lamentablemente algunos de los que dicen ser de nosotros NO lo son, están entre nosotros, pero NO son de nosotros, están tan afanados con el mundo que la frase “extranjeros” es sinónimo de (Perseguidos, ilegales y quien sabe que más) NO menciono esto con propósito érroneo sino para testimonio que lo veo una realidad.  Muchos desprecian los extranjeros, sin embargo son hijos/as, parientes de alguna forma u otra de nuestros antecesores que fueron extranjeros en este país, que fueron los artificises de lo que hoy  aún el hombre no ha destruido.

 

Para el mundo dicen:

Yo creo en Dios, pero actúan de otra manera, recuerden que nuestra prioridad es cumplir con todo lo establecido por nuestro Señor.

 

Por:  Rev. Monserrate Maldonado

La simiente viva

 

“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).

            La Palabra de Dios es simiente viva que produce lo que siembra en nuestros corazones. Si tú siembras semillas de capuchinos, cosechas capuchinos. Si siembras semillas de pepino, cosechas pepinos. Lo mismo con tomates, acelgas, etc., siempre que la semilla no se haya pasado. En el caso de la Palabra, es una semilla que nunca se muere, pues, “es semiente incorruptible que vive y permanece para siempre”.

            Hemos sido salvos por la implantación de esta semilla viva en nuestros corazones, como dice el texto: “Siendo renacidos no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. Renacidos significa que hemos nacido de nuevo. Esta es una obra de Dios. Nosotros creímos el evangelio, y el Espíritu de Dios, por medio de la Palabra de Dios, hizo el milagro del nuevo nacimiento en nosotros y nacimos como bebés en la familia de Dios. El apóstol continua: “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2).

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la Palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Sant. 1:21).

SmyVivWP  

            La Palabra de Dios es una semilla viva que produce lo que dice. Por ejemplo, Dios dijo: “Sea la luz” y hubo luz. Si la palabra dice “amor”, produce amor. Si la Palabra dice “paz”, produce paz. Si es “paciencia”, produce paciencia. Otro ejemplo, la Palabra dice: “Amaos unos a otros de entrañablemente, de corazón puro” (1:22). Si recibimos esta palabra viva en nuestro corazón con la intención de obedecerla, ¡produce amor! Puede ser que pensábamos que no podíamos amar a cierta persona, pero como hemos decidido obedecer la Palabra de Dios, y la hemos recibido como esta semilla viva, y la plantamos en nuestro corazón, ¡ha producido amor! Un hijo rebelde encuentra imposible respetar a sus padres. Lee Efesios 6:2, decide obedecer, y recibe la capacidad de hacerlo.

            La Biblia está llena de mandamientos. La misma Palabra es la semilla para obedecerlos, porque va acompañada con el Espíritu Santo que la mantiene viva. La Biblia está llena de semillas vivas y cuando las plantamos en tierra buena, dan su fruto. Esto es formidable. La Palabra crea fe. Cambia actitudes. Pone deseos buenos en nuestros corazones. Hay muchas cosas difíciles de cumplir, pero cuando nos disponemos a obedecer a Dios, es decir, a su Palabra, esta misma Palabra nos capacita para hacerlo.

Gracias, Señor, porque tu Palabra produce los frutos del Espíritu Santo en nosotros. Gracias por todas estas semillas vivas que podemos plantar en nuestros corazones para cosechar todo un campo de fruto para ti, que significa una vida cada vez más transformada por la Palabra de Dios. Amén.

Enviado por Hno. Mario

Cómo obtuvimos la Biblia

 

Desde que Eva enfrentó el ataque de duda y negación por parte de Satanás (Gn. 3:1–7), la humanidad ha continuado con el cuestionamiento de la Palabra de Dios. Desdichadamente, Eva tuvo poca o ninguna ayuda para distinguir y evadir sus obstáculos intelectuales para tener una fe plena en la revelación que Dios dio de sí mismo (Gn. 2:16, 17).

En la actualidad, las Escrituras ciertamente tienen más que suficiente contenido para ser cuestionadas, considerando que están constituidas por 66 libros, 1.189 capítulos y 31.173 versículos. Cuando ha abierto su traducción en español para leer o estudiar, es posible que se haya preguntado alguna vez en el pasado o se esté haciendo la siguiente pregunta en este momento: “¿Cómo puedo estar seguro de que esta es la Palabra de Dios pura y verdadera?”

Una pregunta de este tipo no es del todo mala, especialmente cuando uno busca aprender con una mente que quiere instruirse (Hch. 17:11). Las Escrituras invitan a que se haga el tipo de preguntas que un estudiante formule. Una multitud de preguntas pueden inundar la mente, tales como:

• ¿De dónde vino la Biblia?

• ¿De quién es el pensamiento que refleja?

• ¿Se perdió algún libro de la Biblia en el pasado?

• ¿Qué es lo que las Escrituras dicen acerca de sí mismas?

• ¿Sostiene sus declaraciones por lo que hace?

• ¿Quién escribió la Biblia: Dios o el hombre?

• ¿Han sido protegidas las Escrituras de corrupción humana a lo largo de los siglos?

• ¿Qué tan cerca de los manuscritos originales están las traducciones de hoy día?

• ¿Cómo llegó la Biblia a nuestro tiempo y a nuestro idioma?

• ¿Existen más Escrituras que están por venir, más allá de los 66 libros actuales?

• ¿Quién determinó y sobre qué base, que la Biblia estaría compuesta por la lista tradicional de 66 libros?

• Si las Escrituras fueron escritas durante un período de 1.500 años (ca. 1405 a.C. al 95 d.C.), transmitidas desde entonces por casi 2.000 años, y traducidas a varios miles de idiomas, ¿qué previno que la Biblia fuera cambiada por el descuido o motivos malos de los hombres?

• ¿En realidad merece la Biblia en nuestro día el título de “La Palabra de Dios”?

 

Sin duda alguna, estas preguntas han bombardeado la mente de muchos. Únicamente el estudio de las Escrituras responde a todas las preguntas, al grado que no hay necesidad de ser molestados por ellas nunca más. Las Escrituras proveen esta certeza.

Las Declaraciones Que Las Escrituras Hacen De Sí Mismas

Tome la Biblia y deje que hable por sí misma. ¿Dice ser la Palabra de Dios? ¡Sí! Más de 2.000 veces en el Antiguo Testamento tan solo, la Biblia afirma que Dios habló lo que está escrito en sus páginas. Desde el principio (Gn. 1:3) hasta el fin (Mal. 4:3) y continuamente a lo largo del AT, esto es lo que afirman las Escrituras.

La frase “La Palabra de Dios” ocurre más de 40 veces en el Nuevo Testamento. Es equiparada con el Antiguo Testamento (Mr. 7:13). Es lo que Jesús predicó (Lc. 5:1). Fue el mensaje que los apóstoles enseñaron (Hch. 4:31; 6:2). Fue la Palabra que los samaritanos recibieron (Hch. 8:14) como fue dada por los apóstoles (Hch. 8:25). Fue el mensaje que los gentiles recibieron como fue predicado por Pedro (Hch. 11:1). Fue la Palabra que Pablo predicó en su primer viaje misionero (Hch. 13:5, 7, 44, 48, 49; 15:35, 36). Fue el mensaje predicado en el segundo viaje misionero de Pablo (Hch. 16:32; 17:13; 18:11). Fue el mensaje que Pablo predicó en su tercer viaje misionero (Hch. 19:10). Fue el enfoque de Lucas en el libro de los Hechos al esparcirse rápida y ampliamente (Hch. 6:7; 12:24; 19:20). Pablo fue cuidadoso en decirle a los corintios que él habló la Palabra como fue dada por Dios, que no había sido adulterada y que era una manifestación de la verdad (2 Co. 2:17; 4:2). Pablo reconoció que fue la fuente de su predicación (Col. 1:25; 1 Ts. 2:13).

Los Salmos 19 y 119, junto con Proverbios 30:5–6, hacen afirmaciones poderosas de la Palabra de Dios que la apartan de cualquier otra instrucción religiosa que se ha llegado a conocer en la historia de la humanidad. Estos pasajes afirman que la Biblia es sagrada (2 Ti. 3:15) y santa (Ro. 1:2).

La Biblia afirma que tiene autoridad espiritual definitiva en doctrina, reprensión, corrección e instrucción en justicia porque representa la Palabra inspirada del Dios Todopoderoso (2 Ti. 3:16, 17). Las Escrituras afirman su suficiencia espiritual, a tal grado que aseguran ser exclusivas para su enseñanza (cp. Is. 55:11; 2 P. 1:3, 4).

La Palabra de Dios declara que es inerrante (Sal. 12:6; 119:140; Pr. 30:5a; Jn. 10:35) e infalible (2 Ti. 3:16, 17). En otras palabras, es verdadera y por lo tanto, digna de confianza. Todas estas cualidades dependen del hecho de que las Escrituras son dadas por Dios (2 Ti. 3:16; 2 P. 1:20, 21), lo cual garantiza su calidad en la fuente y en su escritura original.

En las Escrituras, la persona de Dios y la Palabra de Dios están relacionadas entre sí por todos lados, a tal grado que lo que es verdadero acerca de la persona de Dios es verdadero acerca de la naturaleza de la Palabra de Dios. Dios es verdadero, impecable y confiable; por lo tanto, así también lo es su Palabra. Lo que una persona piensa de la Palabra de Dios, en realidad refleja lo que piensa acerca de Dios.

De esta manera, las Escrituras pueden exigir esto de sus lectores.

“Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.” Deuteronomio 8:3

“Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida.” Job 23:12

El Proceso De Publicación

La Biblia no espera que sus lectores especulen en referencia a cómo es que estas cualidades divinas fueron transferidas de Dios a su Palabra, sino que más bien se adelanta a las preguntas con respuestas convincentes. Toda generación de escépticos ha atacado las afirmaciones que la Biblia hace de sí misma, pero las propias explicaciones y respuestas de la Palabra de Dios han sido más que suficientes para el reto. La Biblia ha atravesado por el proceso de publicación de Dios al ser dada a la raza humana y distribuida entre ella. Sus diferentes características se explican a continuación:

Revelación

Dios tomó la iniciativa de descubrir o revelarse a sí mismo a la humanidad (He. 1:1). Los medios variaron; algunas veces fue a través del orden creado, otras por medio de visiones / sueños o de profetas que hablaban. No obstante, los descubrimientos más completos y comprensibles de sí mismo, se llevaron a cabo mediante las proposiciones de las Escrituras (1 Co. 2:6–16). La Palabra de Dios revelada y escrita es única ya que es la sola revelación de Dios completa y que tan claramente declara la pecaminosidad del hombre y la provisión por parte de Dios del Salvador.

Inspiración

La revelación de Dios fue captada en los escritos de la Biblia por medio de la “inspiración”. Esto tiene más que ver con el proceso mediante el cual Dios se reveló a sí mismo, que con el hecho de su revelación de sí mismo. “Toda la Escritura es inspirada por Dios…” (2 Ti. 3:16) lo afirma. Pedro explica el proceso: “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 P. 1:20, 21). Por este medio, la Palabra de Dios fue protegida de error humano en su registro original por el ministerio del Espíritu Santo (cp. Dt. 18:18; Mt. 1:22). Una sección de Zacarías 7:12 lo describe con claridad: “…la ley…las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por

 

medio de los profetas primeros…” Este ministerio del Espíritu se extendió tanto a la parte (las palabras) como al todo en los escritos originales.

Canonicidad

Debemos entender que la Biblia es de hecho un libro con un Autor divino, aunque se escribió a lo largo de un período de 1.500 años mediante las plumas de casi 40 escritores humanos. La Biblia comenzó con el relato de la creación de Génesis capítulos 1 y 2, escrito por Moisés alrededor del 1405 a.C., y se extiende al relato de la eternidad futura de Apocalipsis capítulos 21 y 22, escrito por el apóstol Juan alrededor del 95 d.C. Durante este tiempo, Dios progresivamente se reveló a sí mismo y sus propósitos en las Escrituras inspiradas. Pero esto da lugar a una pregunta significativa: “¿Cómo sabemos cuáles escritos supuestamente sagrados tenían que ser incluidos en el canon de las Escrituras y cuáles tenían que ser excluidos?”

A lo largo de los siglos, tres principios ampliamente reconocidos fueron usados para certificar estos escritos que venían como resultado de revelación e inspiración divinas. En primer lugar, el escrito tenía que tener un profeta o apóstol reconocido como su autor (o uno asociado con ellos, como en el caso de Marcos, Lucas, Hebreos, Santiago y Judas). En segundo lugar, el escrito no podía estar en desacuerdo o contradecir las Escrituras previamente reveladas. En tercer lugar, el escrito necesitaba de un consenso general por parte de la iglesia como un libro inspirado. De esta manera, cuando varios concilios se reunieron en la historia de la iglesia para considerar el canon, no votaron por la canonicidad de un libro, sino que más bien reconocieron, después del hecho, lo que Dios ya había escrito.

Con respecto al Antiguo Testamento, para el tiempo de Cristo todo el Antiguo Testamento había sido escrito y aceptado en la comunidad judía. El último libro, Malaquías, había sido terminado alrededor del 430 a.C. No solo el canon del Antiguo Testamento de la época de Cristo se conforma al que ha sido usado a lo largo de los siglos, sino que no contenía los Libros apócrifos. Dichos libros no son inspirados y son falsos. Este grupo de 14 escritos no genuinos fueron escritos después de Malaquías y añadidos al Antiguo Testamento alrededor del 200–150 a.C., en la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo, llamada la Septuaginta (LXX). Tales libros aparecen hasta hoy día en algunas versiones de la Biblia. No obstante, ni un pasaje de los Libros apócrifos es citado por algún escritor del Nuevo Testamento, ni Jesús afirmó algo de ellos conforme él reconocía el canon del Antiguo Testamento de su época (cp. Lucas 24:27, 44).

Para el tiempo de Cristo, el canon del Antiguo Testamento había sido dividido en dos listas de 22 o 24 libros respectivamente, cada una de las cuales contenía el mismo material como los 39 libros de nuestras versiones modernas. En el canon de 22 libros, Jeremías y Lamentaciones eran considerados como uno, al igual que Jueces y Rut.

Las mismas tres pruebas clave de canonicidad que se aplicaron al Antiguo Testamento también se aplicaron al Nuevo Testamento. En el caso de Marcos y Lucas / Hechos, los autores fueron considerados, de hecho, los calígrafos de Pedro y Pablo respectivamente. Santiago y Judas

 

fueron escritos por los medios hermanos de Cristo, mientras que Hebreos es el único libro del Nuevo Testamento cuyo autor se desconoce. El contenido de este último libro está de tal manera de acuerdo tanto con el Antiguo Testamento como con el Nuevo Testamento, que la iglesia primitiva concluyó que debió haber sido escrito por un asociado apostólico. Los 27 libros del Nuevo Testamento han sido universalmente aceptados ca. desde 350–400 d.C. como inspirados por Dios.

Preservación

¿Cómo puede uno estar seguro de que la Palabra de Dios escrita, revelada e inspirada, que fue reconocida como canónica por la iglesia primitiva, ha sido transmitida hasta este día sin pérdida alguna de material? Además, debido a que una de las principales preocupaciones de Satanás es atacar la Biblia, ¿han sobrevivido las Escrituras este ataque destructivo? En el principio, él negó la Palabra de Dios a Eva (Gn. 3:4). Más tarde Satanás intentó distorsionar las Escrituras en su encuentro con Cristo en el desierto (Mt. 4:6, 7). A través del rey Jehudí, él llegó a tratar de destruir literalmente la Palabra (Jer. 36:23). La batalla por la Biblia es intensa, pero las Escrituras han vencido y continuarán venciendo a sus enemigos.

Dios se adelantó a la malicia del hombre y de Satanás en contra de las Escrituras con promesas divinas de preservar su Palabra. La existencia continua de las Escrituras está garantizada en Isaías 40:8: “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (cp. 1 P. 1:25). Esto quiere decir también que ninguna parte inspirada de las Escrituras se ha perdido en el pasado ni espera volver a ser descubierta.

El contenido de las Escrituras será perpetuado, tanto en el cielo (Sal. 119:89) como en la tierra (Is. 59:21). De esta manera, los propósitos de Dios como se publican en los escritos sagrados nunca serán torcidos, ni en el más mínimo detalle (cp. Mt. 5:18; 24:25; Mr. 13:1; Lc. 16:17).

“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” Isaías 55:11

Transmisión

Debido a que la Biblia con frecuencia ha sido traducida en muchos idiomas y distribuida a lo largo del mundo, ¿cómo podemos estar seguros de que el error no se ha infiltrado, aunque sea de manera no intencional? Conforme el cristianismo se esparcía, es verdad que las personas deseaban tener la Biblia en su propio idioma, lo cual requería traducciones de los idiomas originales en hebreo y arameo del Antiguo Testamento y en griego del Nuevo Testamento. El trabajo de los traductores no solo proveyó oportunidad para el error, sino que la publicación, la cual fue llevada a cabo mediante copias a mano hasta que la imprenta apareció cerca del año 1450 d.C., también dio lugar a posibilidades continuas de error.

 

A lo largo de los siglos, los practicantes de la crítica textual, una ciencia precisa, han descubierto, preservado, catalogado, evaluado y publicado una asombrosa cantidad de manuscritos bíblicos, tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento. De hecho, el número de manuscritos bíblicos existentes está muy por encima del número de fragmentos que se preservan de cualquier otra literatura antigua. Al comparar texto con texto, el crítico textual puede determinar con confianza lo que contenía el escrito original profético / apostólico e inspirado.

Aunque copias existentes del texto hebreo antiguo principal (masorético) se remontan únicamente al siglo décimo a.C., otras dos líneas de evidencia textual apoyaron la confianza de los críticos textuales de que habían encontrado los originales. En primer lugar, el Antiguo Testamento hebreo del siglo décimo a.C. puede ser comparado con la traducción griega llamada la Septuaginta o LXX (ca. 200–150 a.C.; los manuscritos más antiguos en existencia se remontan a ca. 325 d.C.). Hay una consistencia asombrosa entre los dos, lo cual habla de la precisión al copiar el texto hebreo por siglos. En segundo lugar, el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en los años 1947–1956 (manuscritos que son fechados ca. 200–100 a.C.) probó ser monumentalmente importante. Después de comparar los textos hebreos más antiguos con los recientes, solo unas cuantas variantes mínimas fueron descubiertas, ninguna de las cuales cambió el significado de cualquier pasaje. Aunque el Antiguo Testamento había sido traducido y copiado por siglos, la versión más reciente era esencialmente la misma que las más antiguas.

Los descubrimientos del Nuevo Testamento son aún más decisivos porque una cantidad mucho mayor de material está disponible para su estudio. Hay más de 5.000 manuscritos del Nuevo Testamento griego, que van desde el testamento entero a extractos de papiro que contienen tan poco como parte de un versículo. Unos cuantos fragmentos existentes se remontan a un período de tiempo que va de 25 a 50 años de la escritura original. Los eruditos textuales del Nuevo Testamento de manera general han concluido que: 1) 99, 99 por ciento de los escritos originales han sido reclamados, y 2) de ese centésimo de uno por ciento, no hay variantes que afecten substancialmente alguna doctrina cristiana.

Con esta riqueza de manuscritos bíblicos en los idiomas originales y con la actividad disciplinada de críticos textuales para establecer con precisión casi perfecta el contenido de los autógrafos, cualquier error que se haya infiltrado o perpetuado por las miles de traducciones a lo largo de los siglos, puede ser identificado y corregido al comparar la traducción o copia con el original reconstruido. Por este medio providencial, Dios ha cumplido su promesa de preservar las Escrituras. Podemos descansar teniendo la certeza de que hay traducciones disponibles hoy día que son dignas del título de: “La Palabra de Dios”.

En Resumen

Dios tuvo la intención de que su Palabra permaneciera para siempre (preservación). Por lo tanto, su descubrimiento (revelación) escrito, proposicional, de sí mismo, fue protegido de error en su

 

escritura original (inspiración) y recolectado en 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamento (canonicidad).

A lo largo de los siglos, decenas de miles de copias y miles de traducciones han sido producidas (transmisión), las cuales dieron pie a que se infiltraran ciertos errores. No obstante, debido a que hay una abundancia de manuscritos antiguos del Antiguo y Nuevo Testamento, la ciencia exacta de la crítica textual ha podido reconstruir el contenido de los escritos originales (revelación e inspiración), al grado extremo de 99, 99 por ciento, con el centésimo de uno por ciento restante sin tener efecto en su contenido (preservación).

El libro sagrado que leemos, estudiamos, obedecemos y predicamos merece ser llamado sin reservas la “Biblia” o “El Libro sin paralelo”, debido a que su autor es Dios y lleva las cualidades de verdad total y de confiabilidad absoluta que caracterizan a su fuente divina.

¿Hay Más Por Venir?

¿Cómo sabemos que Dios no enmendará nuestra Biblia actual con un libro inspirado número 67? O, en otras palabras: ¿Está cerrado el canon para siempre?

Los textos de las Escrituras advierten que nadie debe quitar o añadir a la Biblia (Dt. 4:2; 12:32; Pr. 30:6). Reconociendo que libros canónicos vinieron después de estas advertencias, solo podemos concluir que mientras que nunca se permitió omisión alguna, de hecho, se permitió que los escritos autorizados e inspirados fueran añadidos para completar el canon protegido por esos pasajes.

El texto más contundente que habla del canon cerrado es las Escrituras a la que nada ha sido añadido por 1.900 años:

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” Apocalipsis 22:18, 19

Varias observaciones significativas, cuando son tomadas colectivamente, han convencido a la iglesia a lo largo de los siglos de que el canon de las Escrituras está de hecho cerrado y nunca debe volver a abrirse.

1. El libro de Apocalipsis es único en las Escrituras ya que describe con detalles sin paralelos los acontecimientos del fin de los tiempos que preceden la eternidad futura. Tal como Génesis comenzó las Escrituras, al tener el papel de ser el puente colocado sobre el vacío que existía entre la eternidad pasada y nuestra existencia de tiempo / espacio con el único relato detallado de la creación (Gn. 1, 2), así también Apocalipsis es la transición del espacio / tiempo de regreso a la eternidad futura (Ap. 20–22). Génesis y Apocalipsis, por su contenido, son las tapas de las Escrituras y encajan de manera perfecta.

 

2. Tal como hubo un silencio profético después de que Malaquías completó el canon del Antiguo Testamento, así también hubo un silencio paralelo después de que Juan entregó Apocalipsis. Esto lleva a la conclusión de que el canon del Nuevo Testamento fue entonces también cerrado.

3. Debido a que no ha habido, ni hay en la actualidad, profetas autorizados o apóstoles ni en el sentido del Antiguo Testamento ni del Nuevo, no hay autores potenciales de escritos futuros, inspirados y canónicos. Nunca se le debe añadir algo a la Palabra de Dios, la cual fue “una vez dada a los santos”, sino que debe de contenderse ardientemente por ella (Jud. 3).

4. De las cuatro exhortaciones a no distorsionar las Escrituras, solo la que está en Apocalipsis 22:18, 19 contiene advertencias de juicio divino severo por desobediencia. Además, Apocalipsis es el único libro del Nuevo Testamento que termina con este tipo de amonestación, y fue escrito más de 20 años después de cualquier otro libro del Nuevo Testamento. Por lo tanto, estos hechos señalan que Apocalipsis fue el último libro del canon y que la Biblia está completa; añadirle o quitarle provocaría el desagrado severo por parte de Dios.

5. Finalmente, la iglesia primitiva, aquellos que estaban más cerca del tiempo de los apóstoles, creyeron que Apocalipsis concluía los escritos inspirados de Dios, las Escrituras.

Entonces podemos concluir, basándonos en un razonamiento bíblico sólido, que el canon está y permanecerá cerrado. No habrá un libro número 67 de la Biblia.

¿Cuál Es Nuestra Posición?

En abril de 1521, Martín Lutero apareció frente a sus acusadores eclesiásticos en la Dieta de Worms. Le habían dado el ultimátum para que se retractara de su sólida fe en la suficiencia y perspicuidad de las Escrituras. Se dice que Lutero respondió de la siguiente manera: “A menos que esté convencido por las Escrituras y la razón simple, no acepto la autoridad de los Papas y concilios, ya que se han contradicho entre sí mismos. Mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios… ¡Dios me ayude! Esta es mi posición”.

Al igual que Martín Lutero, que nos levantemos por encima de las dudas interiores y confrontemos las amenazas externas cuando la Palabra de Dios es atacada. Dios nos ayude a ser defensores leales de la fe. Que permanezcamos de pie con Dios y las Escrituras únicamente.

La Biblia

Este libro contiene la mente de Dios, el estado del hombre, el camino de la salvación, la perdición de los pecadores y la felicidad de los creyentes.

Su doctrina es santa. Sus preceptos tienen autoridad absoluta. Sus historias son verdad. Sus decisiones son inmutables. Léala para ser sabio. Créala para ser salvo. Practíquela para ser santo.

 

Contiene luz para dirigirlo, alimento para sustentarlo y consuelo para alentarlo. Es el mapa del viajero, la vara del peregrino, la brújula del piloto y la espada del soldado. Aquí el cielo es abierto y las puertas del infierno son descubiertas.

Cristo es el tema principal, nuestro bien su diseño y la gloria de Dios su fin. Debe llenar la memoria, dominar el corazón y guiar los pies.

Léala lentamente, con frecuencia y en oración. Es una mina de riquezas, salud para el alma y un río de bendiciones. Le es dada aquí en esta vida, será abierta en el juicio y está establecida para siempre.

Demanda la responsabilidad más elevada, recompensará la labor más grande y condenará a todos los que tomen a la ligera su contenido.

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“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.” 1 Tesalonicenses 2:13

Enviado por el Hno. Mario

Por Pastor John MacArthur

La Biblia (tema nuevo)

La Biblia

Mejor conocida como la palabra de Dios.
Moisés fue el precursor de este sagrado libro.

…..Comienza con la historia del exodo masivo de los hebreos , desde Egipto donde quedaron cautivos por 450 años. Debido a la desobediencia y actitudes adoptadas,lo cual la consecuencia fue la que ya conocemos. Desde antes de nacer Moisés, los hebreos ya eran víctimas de la atrocidad de parte de un pueblo idólatra, pero que ellos mismos se buscaron. Como ya sabemos que nuestro todo poderoso Dios es desde la eternidad y hasta la eternidad Jehová Dios de los ejércitos es su nombre como menciona el Salmo 103:3 comenzó Dios a poner en marcha su plan de acción. Preparando un hombre muy especial, que desde antes de su nacimiento podemos bien decir que no era bienvenido, y eventualmente sería despreciado por su pueblo. Exactamente lo que pasó con nuestro salvado Jesús.

Espero que ya con anterioridad conozcan las historias que hacen referencia a este escrito.
…..Moisés fue inspirado por Jehová para que plasmara (escribiera) todo lo concerniente acerca de su pueblo, y sus actitudes, que fue la base principal de las consecuencias índicadas con anterioridad. Moisés comenzó a escribir en tablas de piedra antes eran barro húmedo, donde se hacía más fácil la escritura, luego al secarse se convertía en piedra al secarse, pero no cualquier piedra. Fue el autor de los primeros 5 libros de la biblia, a continuación un breve detalle utilizando fuentes disponibles en tiempo presente. Depositemos en nuestro banco de informática teológica e información muy valiosa. La Biblia hebrea o Antiguo Testamento no es un único libro, sino una colección de textos, la mayor parte anónimos, y en su mayor parte producto de re-elaboraciones más o menos extensas antes de alcanzar su forma actual. Pertenecen a muy distintos géneros literarios; aunque se pueden distinguir entre ellos tres distintos bloques que son próximos en forma a lo que podría entenderse como una historia narrativa en sentido moderno.

Véase también: Libros históricos

Torah o Pentateuco
De Génesis al Deuteronomio

…..La historia de la creación del mundo y la creación del hombre se describe con detalle cronológico (siete días). El pecado original causa la expulsión del Paraíso y el inicio de las generaciones de los hombres, que con el Diluvio universal se exterminan, a excepción de Noé y sus descendientes, que vuelven a poblar la tierra. Tras un nuevo castigo (la “confusión de las lenguas” en la torre de Babel), Dios escoge a Abraham para fundar su pueblo elegido (a través de su hijo Isaac y su nieto Jacob -llamado “Israel”-) y concederle Canaán, la tierra prometida (significativamente, en la narración de los mismos hechos por el Corán es Ismael y no Isaac el que transmite la condición de elegidos de Dios, en este caso al pueblo árabe). En el relato bíblico, los descendientes de los doce hijos de Jacob, convertidos en las doce tribus de Israel pasan largos años de cautividad de Egipto, de donde son milagrosamente liberados por las plagas con que Dios castiga a los egipcios; Moisés los dirige durante una prolongada travesía del desierto durante la que recibe los Diez Mandamientos.

Historia deuteronómica
De Libro de Josué al Segundo Libro de los Reyes

…..Las doce tribus se reparten la tierra de Canaán, conquistada bajo el liderazgo de Josué, sucesor de Moisés. El Libro de los Jueces describe un estado de constantes conflictos e inseguridad, hasta que el profeta Samuel unge a Saúl como rey de todo Israel. Saúl demuestra no ser digno, con lo que Dios elige a David como sucesor. Bajo este nuevo rey, los israelitas consiguen unificarse y derrotar a sus enemigos, conquistando un reino de grandes dimensiones, que Salomón, hijo de David, gobierna con sabiduría, consiguiendo la paz y la prósperidad. Se levanta un impresionante Templo de Jerusalén. Los sucesores de Salomón no mantienen la unidad y el reino se divide entre el reino de Judá al sur y el reino de Israel al norte, que caerán bajo poderes extranjeros: la cautividad de Nínive y la cautividad de Babilonia, al comienzo de la cual Nabucodonosor II destruye el Templo.

Historia cronística
Libro de las Crónicas y Esdras-Nehemías

…..Crónicas comienza con la recesión de la historia pentatéutica y deuteronómica, con algunas diferencias de detalle. Introduce nuevo material que sigue a la caída de Jerusalén: los babilonios, que han destruído el Templo y han llevado a los judíos (el pueblo del reino de Judá) cautivos a Babilonia (donde Dios les ha seguido dando muestras de su poder, realizando prodigios), son derrotados por los persas. Ciro emite un decreto que libera a los judíos y permite reconstruír el Templo, donde las Leyes de Moisés son leídas al pueblo.

Otros:

…..Varios otros libros proporcionan información que puede ser vista como histórica o puesta en un contexto histórico, aunque no se presentan a sí mismos como historias narrativas.

Los profetas Amós y Oseas cuentan en sus libros hechos que suceden en el reino de Israel durante el siglo VIII; el profeta Jeremías lo hace sobre los acontecimientos previos y posteriores a la caída del reino de Judá; el profeta Ezequiel sobre la cautividad de Babilonia; y otros profetas sobre varios periodos, usualmente a los que dicen ser contemporáneos.

Libro de Enoc, una obra apocalíptica del siglo II a. C.

Nuevo Testamento:

…..Mientras la autoría de las epístolas paulinas, 25 a excepción de la Epístola a los hebreos, no suele estar en discusión; no hay en cambio consenso académico sobre la autoría de los demás libros del Nuevo Testamento, que la mayor parte de los eruditos actuales consideran pseudónimos autógrafos 2627 escritos al menos una generación más tarde de los hechos que recogen.

Evangelios-Hechos de los Apóstoles
Véanse también: Jesús de Nazaret y Cristo.

…..En las narraciones evangélicas (literalmente “buena noticia”) se localiza a Jesús en lugares más o menos concretos (Belén, Nazaret, Egipto, Galilea y Jerusalén), y se le víncula a personajes históricos de posible localización temporal (César Augusto -cuyo censo se utiliza para explicar su nacimiento en Belén “cuando Quirino gobernaba la Siria”, quizá el año 6 después de Cristo-, 28 Herodes el Grande -un rey particularmente cruel, muerto el año 4 antes de Cristo, al que el relato evangélico atribuye la recepción a los Reyes Magos y la matanza de los Inocentes-, Herodes Antipas-tetrarca de Galilea hasta el año 39 después de Cristo, que en el relato evangélico manda apresar al Bautista y matarlo, por instigación de Herodías y Salomé-, Poncio Pilato -el gobernador romano de Judea ente los años 26 y 36, que dirige el proceso judicial a Jesús-), pero con imprecisiones que no terminan de ajustarse claramente, provocando algunas dudas cronológicas (hasta Beda el Venerable 29 no se estableció la fecha de nacimiento de Cristo usada desde entonces para establecer la era cristiana o Anno Domini, en el 3,952 Anno Mundi -de la creación del mundo según la cronología bíblica-, y que en el cómputo simplificado de San Agustín -el llamado sex aetates mundi, “seis edades del mundo”-30 se situaba en el 5,000 Anno Mundi, quedando un último milenio hasta la segunda venida y el fin del mundo).31 Al nacimiento de Jesús, rodeado de hechos sobrenaturales, y a los primeros treinta años de vida familiar (la denominada “vida privada de Jesús”, poco reflejada en los Evangelios canónicos), sigue una “vida pública de Jesús”,32 caracterizada por su predicación y milagros, y que culmina con su Pasión, muerte y resurrección, tras la que encarga a sus discípulos la “gran comisión”33 y asciende al Cielo, donde está sentado 34 a la derecha de Dios Padre. 35 Tras otro acontecimiento sobrenatural, el Pentecostés, los apóstoles extienden el mensaje cristiano, entre persecuciones y martirios, tanto entre los judíos como entre los gentiles, hasta la propia Roma.

Parte por Pastor Monserrate Maldonado

y tomas de dominio público

Aroma de Cristo


Pero gracias a Dios, que en Cristo Jesús siempre nos hace salir triunfantes, y que por medio de nosotros manifiesta en todas partes el aroma de su conocimiento. Ciertamente, para Dios somos el fragante aroma de Cristo, tanto en los que se salvan como en los que se pierden. Para éstos somos olor de muerte, que lleva a la muerte, y para aquéllos somos olor de vida que lleva a la vida. ¿Quién está calificado para una tarea tan importante? Nosotros no somos como muchos, que negocian con la palabra de Dios, sino que hablamos de Cristo con sinceridad, como enviados por Dios, y en la presencia de Dios. 2 Corintios 2:14-17

Probablemente tienes un perfume favorito. ¿Cuál es la fragancia que más te gusta? Dios hoy te da la oportunidad de que seas el perfume más agradable e importante del mundo: “Pero gracias a Dios, que en Cristo Jesús siempre nos hace salir triunfantes, y que por medio de nosotros manifiesta en todas partes el aroma de su conocimiento” (2 Corintios 2:14).

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Aprovecha el día de hoy para amar con el amor de Jesús, para servir con su humildad, para estar en su presencia en oración, y para compartir con otros lo que él ha hecho por ti. Comparte tu fe, exhala amor, disemina a Cristo y su perdón. Perfuma la vida de quienes te rodean, para que ellos también puedan experimentar el amor y la salvación que vienen de Dios.

Por CPTLN

Maestros, Jesús y la vida

A cualquiera que me oye estas palabras, y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Por otro lado, a cualquiera que me oye estas palabras y no las pone en práctica, lo compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena. Cuando Jesús terminó de hablar, la gente se admiraba de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas. Mateo 7:24; 26; 28-29

Hay maestros que nos marcan la vida. Y nos damos cuenta que no son, necesariamente, aquellos considerados como los más buenos o los más divertidos, sino aquellos que con esfuerzo, trabajo, honestidad y dedicación, realmente se preocupan de que aprendamos y que, debido a eso, no siempre son los más queridos. Esos profesores dejan marcas que van más allá del conocimiento.

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En el sermón del monte Jesús enseñó muchas cosas, y las suyas no fueron enseñanzas vacías: “Cuando Jesús terminó de hablar, la gente se admiraba de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas” (Mateo 7:28-29). Jesús no siempre era amado por todos, pero enseñaba y aun hoy nos enseña, con sinceridad y amor, y con palabras que son vida y luz.

Por CPTLN

Te pesa la culpa

Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados. Isaías 53:5

La culpa es uno de los peores sentimientos humanos. Ella siempre llama a la puerta de nuestro pensamiento queriendo atormentar nuestra vida. La culpa apunta nuestros errores, y nuestros errores castigan nuestra conciencia. ¿Te atormenta el miedo por algo que hiciste mal? Si te sientes así, quizás sea porque estás arrepentido de tus pecados y de la decisión de vivir por tus propios esfuerzos.

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Si estás arrepentido del error cometido, debes saber que Dios acepta tu arrepentimiento y te perdona. No porque lo merezcas, sino porque Jesús ya pagó el precio de tus errores pasados, presentes y futuros. Por lo tanto, entrega el peso de la culpa a Jesús, y descansa tu alma en la certeza de que, en Jesucristo, todos tus pecados han sido perdonados.

Por CPTLN

Pensando en Dios

Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás. Salmo 50:15

Quizás desde pequeño hayas escuchado hablar de Dios. Quizás desde niño tus padres te llevaron cada semana a la iglesia. Pero, ¿es Dios parte de tu vida? Cuando haces planes para el futuro, o cuando tomas decisiones en las cosas diarias, ¿tienes presente a Dios? La mayoría de las personas sólo se acuerdan de Dios cuando lo necesitan: en los momentos de peligro o de sufrimiento. Si la Biblia es parte de tu biblioteca pero nunca te has tomado el tiempo de leerla, o si la leíste pero te pareció complicada y no entendiste nada y luego la dejaste a un lado, quizás sea bueno que sepas que la Biblia es la Palabra de Dios. ¿Qué te parece si aprovechas estos momentos para abrir la Biblia y descubrir cómo puede ayudarte?

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A través de la Biblia es que Dios, nuestro Creador, quiere comunicarse directamente a tu corazón y mostrarte cuánto te ama y cuánto le importa tu vida. En la Biblia es donde Dios te promete: “Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás” (Salmo 50:15). Dios quiere ayudarte. Él dio la vida de su hijo Jesús por ti. ¿Cómo sabemos eso? Dios nos lo contó en su Palabra. Él también te lo quiere contar a ti.

Por CPTLN

¿En quién creer?


Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. 2 Timoteo 3:16

¿En quién, o en qué, crees tú? ¿Cómo haces para saber en qué o en quién confiar? La mentira parece estar cada vez más presente en nuestra sociedad. Cada día vemos cómo una persona importante, y supuestamente ejemplar, es descubierta mintiendo y engañando. Aquéllos en los cuales confiábamos, traicionan nuestra confianza.

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Entonces, ¿en quién podemos creer? Sólo en Dios y en su Palabra. Él nunca miente ni engaña. Dios siempre cumple lo que promete, y quiere que estés bien. Por lo tanto, cree en lo que él dice. Él te ama, es fiel y quiere que estés bien.

Por CPTLN

El Dios de amor


Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23

La mayoría de las personas se consideran buenas. Pero, ¿será que ser bueno es suficiente para agradar a Dios? ¿Será que es posible llevar una vida que esté totalmente de acuerdo con la voluntad de Dios?

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En la Biblia se nos dice: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Por lo tanto, queda bien en claro que todos somos pecadores y que, por más que hagamos el bien, no somos capaces de llevar una vida completamente perfecta, ni tampoco merecemos su perdón. Pero, a pesar de todo esto, Dios nos perdona a través de su hijo Jesucristo, quien derramó su sangre en la cruz por nosotros. ¡Qué bueno que tengamos un Dios tan amoroso que sacrificó a su único Hijo por nosotros!

Por CPTLN

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