Mes: abril 2017

Un corazón devoto

Un corazón devoto

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Leer | SALMO 37.1-8

El Señor promete que nos dará los deseos de nuestro corazón, pero muchas personas toman este pasaje fuera de contexto, olvidando que sus pensamientos tienen una parte vital en hacer que se cumplan. Como dijo una vez mi madre: “Donde va tu mente, van tus pies; por tanto, ten cuidado con lo que piensas”.

¿Cuál es su responsabilidad cuando se trata de acogerse a las promesas de Dios?

1. Deléitese en el Señor (v. 4). Los cristianos deben regocijarse en Dios y andar en obediencia. El Señor debe tener el primer lugar en su vida antes de poder acogerse a la promesa de este versículo.

2. Encomiende su camino al Señor (v. 5). Permita que Dios cambie cualquier aspecto de sus aspiraciones que no sea la voluntad de Él. Recuerde que cuando Él no responde una oración como usted quiere, es por alguna razón.

3. Confíe en Él (v. 5). Dios es misericordioso, omnisciente, bueno y generoso. Puede confiarle sus esperanzas y sus sueños.

4. Descanse en Él. Confíe en que responderá nuestras oraciones en su tiempo, o que transformará sus aspiraciones para conformarlas a la voluntad de Él.

5. Espere en el Señor con paciencia (v. 7). Jesús esperó treinta años antes de comenzar su ministerio de tres años en la Tierra. De acuerdo con su ejemplo, esperar es uno de los principios clave de la vida cristiana.

¿Están alineados sus deseos con el propósito y el plan de Dios para su vida? Él anhela dar a sus seguidores bendiciones abundantes y plenitud de gozo. Por tanto, deje que sus sueños se conformen a su voluntad. Solo cuando usted se rinda experimentará lo mejor que tiene el Señor para su vida.

Min. En Contacto

La paz que Dios…

“La paz que Dios” 

11 de Junio de 2014

Para alumbrar a los que viven en tinieblas y en medio de sombras de muerte; para encaminarnos por la senda de la paz. Lucas 1:79

Jesucristo vino al mundo para traer paz. Él es el príncipe de paz. Zacarías, padre de Juan Bautista, profetizó sobre Jesús, diciendo que él vendría para iluminar todos los que viven en tinieblas, en la más terrible oscuridad, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

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Quienes profesamos a Cristo como Señor y Salvador de nuestra vida, somos representantes de esa paz en el mundo. Esto significa que no sólo hablamos de la paz, sino que también luchamos  por ella, y la llevamos y anunciamos a todas las personas que encontramos en nuestro diario caminar. Esto lo hacemos no sólo con palabras, sino también con nuestras acciones, así como Jesús lo hizo.

Por CPTLN

Brilla

“¡Brilla!”

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Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Mateo 5:14

Los actores famosos son llamados “estrellas”, porque para sus seguidores y admiradores brillan en las pantallas de los cines y en las telenovelas. Jesús, el gran maestro, nos dice que no solamente podemos, sino que debemos brillar. Y no se refiere a las pantallas del cine, sino al día a día de nuestra vida. Jesús dice: “Ustedes son la luz del mundo…” (Mateo 5:14).

Dios nos ha perdonado nuestros pecados no porque lo merecemos, sino debido a su amor por nosotros. El amor de Dios es tan grande, que nos motiva a reflejar su luz y “brillar” naturalmente. Por eso, no escondas la luz de Cristo, sino fortalece tu fe en él leyendo las Escrituras, y así su luz iluminará a quienes están a tu alrededor, para que ellos también tengan  la oportunidad de conocerlo. No esperes más, ¡brilla!

Por CPTLN

Para aliviar el peso de nuestras cargas

Para aliviar el peso de nuestras cargas

Man crouching with rock on his back

Leer | MATEO 11.28-30

 

Todos llevamos muchas cargas a lo largo de la vida. Algunas pueden referirse a cosas cotidianas como las finanzas o las relaciones, pero podemos también sentirnos abrumados por las incógnitas del futuro. Éstas pueden abrumarnos hasta el punto del agotamiento, si no las manejamos bíblicamente.

Jesús sabía lo difícil que sería la vida para nosotros. Después de todo, Él era humano también. Pero nuestro Salvador no quería que lleváramos un peso innecesario, porque sabía que nuestro Padre celestial puede llevarlo por nosotros.

Por eso dijo las palabras del pasaje de hoy; son palabras llenas de promesa y de esperanza de alivio. Pero, ¿cómo podemos aplicar de manera práctica lo que nos está diciendo, en medio de las dificultades? Primero, Él quiere que reconozcamos que tenemos una carga específica y que identifiquemos el problema. Finalmente, podemos llevarlo ante Él. Dios nos dice que se lo entreguemos a Él (Sal 55.22), y Dios llevará nuestra carga.

Si nos arrodillamos ante Dios en oración, y le pedimos que se ocupe del problema, podemos sentirnos libres de esa carga. Aunque Él puede cambiar las circunstancias, a menudo permite que sigan ahí. Podemos seguir pensando en el problema y vivir con sus implicaciones, pero ya no tendremos que ceder bajo su presión.

¿Está usted llevando una carga pesada? Encuentre alivio en el Salvador, poniendo sus preocupaciones en sus poderosas manos. El Señor Jesús desea que usted tenga paz, incluso en medio de las pruebas. Y ha provisto todo lo que se necesita para ser libre de las cargas. ¿Dejará que Él se las quite?

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