Mes: noviembre 2016

En busca de la felicidad

“En busca de la felicidad

“¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo!” Romanos 15:13

¿Es usted feliz? De acuerdo a algunos informes, la mayoría de nosotros no lo somos.

Si esto es cierto, la ausencia de felicidad no es nada nuevo. La historia nos dice que una vez, después que Benjamín Franklin había terminado de dar un discurso sobre las garantías de la Constitución, una persona de la audiencia gritó: “Todas esas palabras no significan nada. ¿Dónde está toda la felicidad que usted dice que nos garantiza?”

En respuesta a semejante comentario, Franklin sonrió y dijo: “Mi amigo, la Constitución sólo garantiza al pueblo americano el derecho a buscar la felicidad; pero cada uno tiene que alcanzarla por sí mismo”.

La mayoría de nosotros todavía estamos buscando la felicidad, y lamentablemente muchos la buscan en lugares donde no puede ser hallada o alcanzada.

El Señor nos dice que la verdadera felicidad, alegría, y paz, se encuentran cuando la persona reconoce la necesidad del perdón y la salvación que el Salvador ha logrado para nosotros con su vida, sufrimiento, muerte y resurrección.

En otras palabras, la verdadera felicidad se encuentra cuando el Señor pone nuestras vidas en armonía con su voluntad.

Sé que a muchos no les gusta escuchar lo que acabo de decir, pero esa verdad es tan cierta hoy como lo fue en los días de Ben Franklin.

Esa verdad es tan cierta hoy como lo fue cuando Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén por buscar la felicidad lejos del Señor. No cometamos el mismo error que ellos cometieron.

Por CPTLN

Por la paz

“¡Por la paz!

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:9

En el Sermón del Monte, Jesús dice: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” En este mundo que tanto necesita de paz, Jesús nos recuerda que la paz empieza a partir de nosotros mismos. Esta responsabilidad no es solamente de los gobernantes, pues todos somos responsables por ella. Para promover la paz, primeramente hay que vivir en paz con Dios, luego consigo mismo, y hay que respetar los límites, la familia, la sociedad y las culturas, buscando siempre de vivir en armonía con los demás.

Cada uno de nosotros tenemos nuestro trabajo o tarea específica, pero Jesucristo quiere que hagas una actividad extra: él quiere que trabajes por la paz. La fe en Cristo nos da la verdadera paz que proviene de la certeza del perdón de los pecados y de la vida eterna. Entonces, aférrate a Jesús y comparte tu fe con tus familiares y amigos.

Por CPTLN

Un corazón limpio

“Un corazón limpio

Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios. Mateo 5:8

“Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios”, dijo Jesús. Pero, ¿qué es un corazón sucio? “Porque de adentro del corazón humano salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, la soberbia y la insensatez.” (Marcos 7:21-22). El corazón sucio impide nuestra relación con Dios.

Pero, ¿cómo podemos tener un corazón limpio? Sólo es posible a través del Espíritu de Dios que nos conduce hasta Jesús, quien nos da a conocer a Dios. El perdón que Jesús nos da a través de su muerte y resurrección nos pone en el camino de la salvación. Solamente con Jesús podremos ver y seguir a Dios.

Por CPTLN

Para qué estamos aquí

“¿Para qué estamos aquí?

“… dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:20

¿Para qué nos ha dado el Señor las cosas que tenemos? Por ejemplo, ¿para qué nos ha dado nuestras mentes, nuestras familias, nuestros trabajos, nuestra salud, nuestros amigos? O, como dijo Lutero: “Todo lo que mi cuerpo y mi vida necesitan”. La única respuesta que se me ocurre es que Dios nos ha dado tanto porque nos ama y confía en nosotros.

Ese mismo amor es lo que lo motivó a enviar a su Hijo a buscar y salvar al perdido. Gracia, misericordia, amor, compasión, piedad. Todas esas cosas motivaron al Señor a permitir que su Hijo muriera por nuestra salvación. Por lo que hoy le invito a que me acompañe en dar gracias al Señor por todas sus bendiciones.

Por CPTLN

Acción de Gracias

Acción De Gracias

     Muchos le dan la bienvenida al día de acción de gracias porque lo ven como un largo fin de semana, apartarse del afán de diario y quizás incrementarlo todo depende de cómo lo veas.

La palabra de acción de gracias debe ser aplicada todas las mañanas a nuestro despertar, dándole al Señor gracias por el día de ayer y mucho más por este nuevo día que apenas comienza. Comencemos el día en acción de gratitud que es nuestro deber como cristianos. La gente que no vive en una presente gratitud no lo celebra como los cristianos, lo ven como una excusa para consumir diferentes compuestos químicos y realizar actos que nada tienen que ver con dar gracias a nuestro Creador y su hijo nuestro Salvador.

Muchos continúan celebrándolo como una mera tradición, auto justificando su libertinaje tratando de cubrir acciones indebidas. Nosotros los que verdaderamente amamos al Señor, aquí hay varias bases bíblicas que así nos dirigen al cumplimiento, devoción, obediencia y gracias.

Colosenses 2:7

firmemente arraigados y edificados en El y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud.

Salmos 118:24

Este es el día que el Señor ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él.

1 Crónicas 16:34

Dad gracias al señor, porque El es bueno; porque para siempre es su misericordia.

1 Corintios 15:57

pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Salmos 100:4-5

Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre.

Salmos 92:1

Salmo. Cántico para el día de reposo. Bueno es dar gracias al Señor, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo;

1 Crónicas 23:30

Y han de estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al SEÑOR, y asimismo por la noche,

Colosenses 3:17

Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre.

Salmos 106:1

¿Aleluya! Dad gracias al Señor, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.

Salmos 107:1

Dad gracias al SEÑOR, porque El es bueno; porque para siempre es su misericordia.

Salmos 107:1-3

Dad gracias al SEÑOR, porque El es bueno; porque para siempre es su misericordia. Dígan los redimidos del Señor, a quienes ha redimido de la mano del adversario, y los ha reunido de las tierras, del oriente y del occidente, del norte y del sur.

1 Tesalonicenses 5:18

dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.

 

Estas son las verdaderas razones por la cual tenemos que dar gracias a Dios. Pero los que no son del Espíritu de Dios no conocen las cosas de Dios ni mucho menos la celebran. Más bien los amigos del mundo celebran de acuerdo con su mundo, visión e intelectual les ha guiado, pero no por falta de quien los guie, Jesús dejó ya establecida la iglesia con ese propósito que los ciegos dejen de estar guiando ciegos o ambos caerán en el hoyo.

paradapavo

La tradición que celebra el mundo tiene su historia y si usted observa con detenimiento verá la historia de idolatría cubierta de religiosidad.

Culto al pavo

La acción del ser humano sería de reunirse en multitudes  para adorar a Dios, pero vemos a quien adoran, total después lo matan como hicieron con Jesús.

No es día del pavo, es día de

Acción De Gracias

1 Corintios 15.57   

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

arrbtmnto  

Tito 2:13-14

aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Por: Pastor Monserrate Maldonado

Un amor imposible de medir

Un amor imposible de medir

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16

Una canción de la escuela bíblica dice: “El amor de Dios es maravilloso… tan alto que no puedo ir arriba de él, tan ancho que no puedo ir afuera de él… cuán grande es el amor de Dios.” No hay cinta métrica capaz de medir el amor de Dios: es infinito, inalcanzable, imposible de comprender. Así nos lo recuerda el Evangelio, cuando dice: “De tal manera amó Dios al mundo.” Dios ama profundamente a toda la humanidad, a cada ser humano por igual. Sin embargo, aunque infinito, el amor de Dios tiene una forma específica, palpable y visible a la cual podemos aferrarnos y abrazarnos en todo momento, porque la expresión máxima del amor de Dios es Jesús, su único Hijo.

El amor de Dios debió ser grande, porque nuestro pecado también lo es. Por eso Dios nos dio a su Hijo, quien entregó su vida por nosotros para que seamos perdonados y tengamos esperanza eterna. Es un consuelo saber que, aunque no somos los mejores y no siempre reflejamos virtudes o bondad, el Padre celestial nos ama sin condiciones, pues él nos creó. La medida del amor de Dios es dar todo, hasta lo más preciado–su propio Hijo–para que podamos recibir vida y seguir el rumbo de la verdad que él nos muestra. Aún sorprendidos por tanta bondad de nuestro Padre nos alegramos y disfrutamos de ella, reconociendo que, gracias a su amor, tenemos grandes bendiciones en esta vida.

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Eres compasivo

“¿Eres compasivo?

Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos. Mateo 5:7

En el tan conocido Sermón del Monte, Jesús dice: “Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos.” Hoy en día, esto parece ser algo muy difícil. No son muchas las personas que se quieren comprometer. Sin embargo, quienes decimos ser cristianos debemos involucrarnos con los que sufren demostrándoles amor, cariño y caridad.

Jesús fue misericordioso y compasivo incluso con quienes lo persiguieron, maltrataron y despreciaron. Hasta en la misma cruz Jesús demostró misericordia y compasión, pidiendo a Dios Padre que perdonara a quienes lo estaban crucificando, porque no sabían lo que estaban haciendo. Jesús también tuvo misericordia de ti y de mí, pagando con su vida el precio de nuestra salvación. Jesús nos ama, a pesar de nuestra falta de amor, bondad y compasión.

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Amados en Cristo Jesús

Amados en Cristo Jesús:
Tengo tristeza en mi corazón por la partida de uno de mis sobrinos, su nombre José Acevedo, mis condolencias para Noemí (la viuda), mis sobrinos nietos José y Yaritza, a mi sobrina (su hermana) Blanca, mi hermana Luz y cuñado José así como el resto de la familia aunque estén a la distancia mi corazón y amor no lo ha estado. Les pido que nos lleven en oración para recibir la consolación y fortaleza del Señor sobre todo hoy que para ellos es un momento muy difícil. Agradecemos a Dios por el tiempo que lo tuvimos, por su ejemplo de fe, de vida y testimonio alcanzando a otros para el Reino de Dios y ministrando en el servicio del Señor. Nuestra esperanza de fe que alenta nuestros corazones es que un día estaremos en la eternidad juntos otra vez. Dios nos bendiga. Amén.

La voluntad de Dios

“La voluntad de Dios

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Mateo 5:6

Tener ‘hambre y sed de justicia’ es querer hacer la voluntad de Dios. Pero, ¿cómo sabemos cuál es la voluntad de Dios? Fácil: la voluntad de Dios es lo que él nos dice en sus Diez Mandamientos. Lo que sucede es que, lamentablemente, nosotros preferimos dejar de lado su voluntad y hacer la nuestra, causando toda la injusticia, confusión y caos que vemos a diario en el mudo.

Pero Dios conoce nuestras debilidades y nuestra incapacidad de seguir sus caminos. Fue por ello que envió a su hijo Jesucristo, quien vino a nuestro mundo a cumplir con la voluntad del Padre celestial. Así fue que Jesús vivió, sufrió y murió en nuestro lugar, convirtiéndose en nuestro Salvador. Cuando lo seguimos en fe, nos volvemos obedientes a la voluntad de Dios gracias a su perdón. Es muy importante que recordemos lo que dice la Palabra de Dios: “El mundo y sus deseos pasan; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).

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Dichosos los humildes

“Dichosos los humildes

Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra prometida. Mateo 5:5

La desobediencia de los primeros seres humanos, Adán y Eva, trazó una trayectoria de destrucción que nos trajo como consecuencia la separación de Dios y la muerte. Pero la venida de Jesús al mundo nos puso nuevamente en el camino de la verdadera felicidad. Jesús se humilló dejando su trono celestial para venir a nuestro mundo pecador para que, a través de él, pudiéramos ser perdonados. A pesar de ser Dios él vino a servirnos, y su humilde muerte en la cruz nos trajo salvación.

El sacrificio de Jesús asegura que los humildes recibirán lo que Dios ha prometido: el descanso eterno. La promesa de que seremos exaltados juntamente con Cristo es fiel y verdadera. Jesús nos anima a que vivamos humildemente delante de Dios Padre, pues esa es su voluntad.

Por CPTLN

Vida en Jesús

“Vida en Jesús

Cuando Jesús vio a la multitud, subió al monte y se sentó. Entonces sus discípulos se le acercaron, y él comenzó a enseñarles diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Mateo 5:1-4

¿Has escuchado hablar del Sermón del Monte? Allí es cuando Jesús dice: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.”

El camino a la vida plena comienza con el reconocimiento de nuestros errores. Jesús, el hijo de Dios, es el único que puede cambiar nuestra condición de insatisfacción e infelicidad. Cuando reconocemos nuestra pobreza y vacío espiritual, Dios se compadece de nosotros y atiende nuestras súplicas. Gracias al sacrificio y resurrección de Jesús, podemos disfrutar del perdón de nuestros pecados, de una vida plena, y de la esperanza de la vida eterna junto a Dios.

Por CPTLN

Cristo es Todo

“Cristo es todo

Donde ya no importa el ser griego o judío, estar circuncidado o no estarlo, ser extranjero o inculto, siervo o libre, sino que Cristo es todo, y está en todos. Colosenses 3:11

Delante de Dios, todos los seres humanos somos iguales: pecadores que necesitamos de su gracia y amor en Jesús, sin importar el color de nuestra piel, la educación que tengamos, o el idioma que hablemos. Sin embargo, debido al pecado, la historia de la humanidad ha registrado escenas lamentables de abuso de poder, como en el caso de la esclavitud.

Pero damos gracias a Dios porque, en Cristo, restableció su plan original “donde ya no importa el ser griego o judío, estar circuncidado o no estarlo, ser extranjero o inculto, siervo o libre, sino que Cristo es todo, y está en todos” (Colosenses 3:11). Jesús nos trae la paz que da libertad y una nueva vida, donde no hay excepción de personas, “porque ante Dios todas las personas son iguales” (Romanos 2:11).

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Basta de peleas

“Basta de peleas

Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en todos los problemas. ¡Ha puesto fin a las guerras en los confines de la tierra! ¡Ha roto los arcos y despedazado las lanzas! ¡Ha arrojado al fuego los carros de guerra! Salmo 46:1, 9

Una de las consecuencias de las peleas es la falta de paz. Las peleas nos alejan de nuestros seres queridos, y el odio, el dolor y el rencor no dejan que nuestro corazón descanse. ¿No sería bueno si no existieran las peleas? ¿No sería bueno si las guerras dejaran de existir? El salmista, mostrando la voluntad de Dios con respecto a que las guerras terminen, escribió: “¡Alto! ¡Reconozcan que yo soy Dios! ¡Las naciones me exaltan! ¡La tierra me enaltece!” (Salmo 46:10).

¿Quieres terminar con las peleas y las guerras? ¡Acércate a Dios! Él es Aquél que ofreció a su propio hijo Jesús para que pudiéramos tener paz aquí y en la eternidad. Y si tenemos paz de verdad, no habrá motivos para peleas. Busca refugio en Dios, recibe su paz y deja de pelear.

Por CPTLN

Esperanza cierta

“Esperanza cierta

Recuerda las promesas que me hiciste, en las cuales he puesto mi esperanza. En mi aflicción, ellas son mi consuelo; pues tu palabra me infunde nueva vida. Salmo 119:49-50

¿Tienes esperanza en el futuro? Triste es la persona que pierde la esperanza, y por eso no tiene alegría ni ánimo. ¡No pierdas nunca la esperanza! Ella juega un papel muy importante en tu vida. Pero, ¿dónde buscas y encuentras esperanza? Recuerda que Dios es la fuente de toda esperanza. Observa lo que escribió el salmista: “Recuerda las promesas que me hiciste… En mi aflicción, ellas son mi consuelo; pues tu palabra me infunde nueva vida” (Salmo 119).

Las promesas de Dios son la fuente de nuestra esperanza. Él prometió que nos enviaría un Salvador, y nos envió a su hijo Jesús, quien murió en nuestro lugar para pagar la culpa por  nuestros pecados, y luego resucitó para que tengamos la certeza de que todo aquel que en él cree será salvo. Entonces, no pierdas la esperanza. Dios promete y cumple. Con fe en él podrás confiar en que no tendrás nada que temer en tu futuro porque Dios está en él.

Por CPTLN

Un nuevo reino

“Un nuevo Reino

family, treeAllí no volverá a haber noche; no hará falta la luz de ninguna lámpara ni la luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará. Y reinarán por los siglos de los siglos. Apocalipsis 22:5

Volver a la monarquía… Al mirar al Rey de reyes y Señor de señores, seguramente no nos vamos a oponer a su gobierno, pues será un gobierno de justicia, a la vez que un gobierno donde los siervos podrán contemplar la faz de su Rey. O sea, un Reino donde ¡los siervos y el Señor vivirán  juntos! Será un lugar donde no entrará ninguna cosa contaminada y toda lágrima desaparecerá, pues el mismo Rey secará nuestro llanto.

“Al que tenga sed, yo le daré a beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que salga vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo.” (Apocalipsis 21:6b-7). En la tierra no existe monarquía, ni cualquier otro tipo de gobierno que se compare a lo que habremos de experimentar en el cielo: un Reino nuevo e inigualable, en el cual tú y yo seremos hijos del Rey. ¡Ven, señor Jesús!

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Saltaremos de alegría

“Saltaremos de alegría

¡Ya viene el día, candente como un horno! En ese día, todos los soberbios y todos los malhechores serán como estopa, y serán consumidos hasta las raíces. ¡No quedará de ellos ni una rama! Lo digo yo, el Señor de los ejércitos. Pero para ustedes, los que temen mi nombre, brillará un sol de justicia que les traerá salvación. Entonces ustedes saltarán de alegría, como los becerros cuando se apartan de la manada. Malaquías 4:1-2

Si nos guiamos por los noticieros, pareciera que la maldad no tiene fin… Sin embargo, ¡sí  terminará! Dios nos dice que está llegando el día en que los malos serán destruidos: “En ese día, todos los soberbios y todos los malhechores serán como estopa, y serán consumidos hasta las raíces. ¡No quedará de ellos ni una rama! Lo digo yo, el Señor de los ejércitos” (Malaquías 4:1).

En cambio, con respecto a quienes le temen, Dios dice: “Pero para ustedes, los que temen mi nombre, brillará un sol de justicia que les traerá salvación. Entonces ustedes saltarán de alegría, como los becerros cuando se apartan de la manada” (Malaquías 4:2). Entonces, confía en Jesús, quien venció la maldad y hasta la misma muerte. ¡A su regreso, el sol de la justicia brillará y tú saltarás de alegría!

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Promesas de victoria

“Promesas de victoria

A esto los llamó por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaran la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Que nuestro Señor Jesucristo mismo, y nuestro Dios y Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia, les infunda ánimo en el corazón y los confirme en toda buena palabra y obra. 2 Tesalonicenses 2:14, 16-17

Muchas veces, cuando un equipo de fútbol comienza a competir en un torneo, hace promesas de muchas victorias. Cuando el equipo no va muy bien, a veces las autoridades deciden cambiar al entrenador, y luego aparecen más promesas de victoria. Pero, aun así, no hay certeza de que tales promesas se conviertan en realidad y transformen al equipo en campeón.

Con Jesús es distinto: sus promesas siempre se cumplen, pues son regalos que él nos da y concreta, y no sólo una posibilidad de un futuro mejor. El pueblo de Dios experimenta la alegría de oír siempre de nuevo las promesas que vienen del Padre: “A esto los llamó por medio de nuestro evangelio, para que alcanzaran la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2:14). Por lo tanto, si quieres tener la victoria asegurada, ¡confía en Jesús!

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Tus palabras son mi gozo

“Tus palabras son mi gozo

Señor, Dios de los ejércitos, cuando hallé tus palabras, literalmente las devoré; tus palabras son el gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre ha sido invocado sobre mí. Jeremías 15:16

Todos tenemos días en los que la vida nos parece demasiado difícil. Cuando nos toque pasar por momentos así, en los cuales creemos que hasta Dios nos ha abandonado, quizás nos ayude recordar las palabras del profeta Jeremías: “¿Por qué mi dolor no tiene fin, ni mi desahuciada herida admite ser sanada? ¿Seguirás siendo para mí tan ilusorio como las aguas de un espejismo?” (Jeremías 15:18).

El mismo profeta, antes de derramar su corazón delante del Creador, recuerda: “Señor, Dios de los ejércitos, cuando hallé tus palabras, literalmente las devoré; tus palabras son el gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre ha sido invocado sobre mí” (Jeremías 15:16). No, la fuente de agua viva no se ha agotado. Dios, en Jesús, sigue amándonos. En los días difíciles recuerda que le perteneces a Dios. Por más que surjan las lágrimas, sigues en sus manos y él te protege.

Por CPTLN

Jesús comprende tu dolor

“Jesús comprende tu dolor

Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”… Entonces Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que la acompañaban, se conmovió profundamente y, con su espíritu turbado, dijo: “¿Dónde lo pusieron?” Le dijeron: “Señor, ven a verlo.” Y Jesús lloró. Juan 11:25-26b; 33-35

La tristeza que a veces nos sobreviene por la pérdida de un ser querido no tiene fecha ni hora marcada: ella simplemente aparece, nos envuelve y se apodera de nosotros sin previo aviso. Hay veces en que hasta el recuerdo de momentos felices compartidos puede hacer doler nuestro corazón.

La Biblia nos dice que, cuando su amigo Lázaro falleció, Jesús lloró. Así es que, si tu corazón llora porque extrañas a alguien que ya no está contigo, entrégale tu dolor a Jesús. Él comprende tus lágrimas y, por ser el Dios de la vida y quien triunfó sobre la muerte, puede llenar tu corazón con la esperanza de que un día no habrá más muerte, ni sufrimiento, ni lágrimas.

Por CPTLN

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