Mes: febrero 2016

La base del discernimiento

La base del discernimiento

Leer | HEBREOS 4.12, 13

 

Puesto que el discernimiento espiritual es la capacidad de ver la vida desde la perspectiva de Dios, es necesario que sepamos cómo piensa y actúa. La Biblia es la revelación inmutable e infalible de sí mismo. Sin embargo, Dios no nos da simplemente una lista de verdades acerca de su carácter y de sus caminos. En cada página de la Biblia, Dios revela quién es Él y cómo trabaja.

Aunque la Biblia es antigua, no es anticuada. Es un libro vivo y renovador que le habla directamente a usted. Sus historias pueden haber tenido lugar hace siglos, pero sus principios y aplicaciones tienen vigencia y relevancia. Es nuestro manual de aprendizaje de cómo vivir, en el cual se encuentra la guía para tomar decisiones.

La Sagrada Escritura es activa y penetrante; sus palabras no son letra muerta en un papel. Ellas penetran nuestros corazones y juzgan nuestros pensamientos y motivaciones. Esta cualidad condenatoria es la razón por la que a algunas personas no les gusta leer la Biblia. Pero el discernimiento es esencial si no queremos seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez. Algunos cristianos viven a un nivel superficial, sin comprender nunca por qué reaccionan a situaciones de la manera que lo hacen. Pero si abordamos la Palabra de Dios con un espíritu abierto, ella arrojará luz sobre nuestros motivos ocultos, y revelará pecados ignorados.

El discernimiento espiritual implica ver no solo nuestras circunstancias, sino también vernos a nosotros mismos desde la perspectiva de Dios. ¿Ha aprendido usted a aceptar la espada penetrante de la Biblia? Recuerde que la Palabra de Dios corta solamente para poder curar.

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Un uniforme nuevo

“Un uniforme nuevo

 


 

White flower shell“Y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por eso cada uno de ustedes debe desechar la mentira y hablar la verdad con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.” Efesios 4:24-25

Para cada competición deportiva se compran uniformes nuevos. Para ello, se hace un análisis sobre el efecto de los colores y las telas que mejoran el desempeño de los atletas. Si pudieras cambiar tu propia naturaleza, tu “uniforme”, dejando a un lado todo lo que es malo y te hace infeliz, ¿lo harías?

La Biblia nos dice que es posible: “Y revístanse de la nueva naturaleza, creada en conformidad con Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:24). ¿Cómo puedes obtener ese uniforme? ¡A través de Jesús! Jesús, al dar su vida para obtener nuestro perdón, nos ofrece una nueva naturaleza, un nuevo uniforme, una nueva vida. Confía en él, y tendrás el mejor uniforme para tu vida.

ORACIÓN: Jesús, quiero ser una persona distinta y estar en paz con Dios. Vísteme con la nueva naturaleza. Amén.

LHM

Salmos

 

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Salmos 3

1!Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!
    Muchos son los que se levantan contra mí.

Muchos son los que dicen de mí:
No hay para él salvación en Dios. Selah

Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

Con mi voz clamé a Jehová,
Y él me respondió desde su monte santo. Selah

Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová me sustentaba.

No temeré a diez millares de gente,
Que pusieren sitio contra mí.

Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;
Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;
Los dientes de los perversos quebrantaste.

La salvación es de Jehová;
Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

¿Desestabilizada?

¿DESESTABILIZADA?

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:7).

            Si el enemigo de nuestras almas nos puede desestabilizar, de momento ha conseguido la victoria sobre nosotras. Si puede conseguir que estemos tan preocupadas que no podemos dormir, o que hablemos y hablemos del asunto “x”, o que no dejemos de dar vueltas sobre lo mismo, o que estemos tristes, de mal humor, irritables y siempre pensando en el problema sin poder concentrarnos en otras cosas, el enemigo nos ha rendido inservibles para el Señor, y continuaremos así hasta no volver a nuestro lugar de descanso y confianza en Él. ¿Cómo estás emocionalmente en estos mementos? ¿Atrapada o libre? ¿Obsesionada con tu problema, o alabando a Dios por la victoria que tienes en Él?

Nuestros problemas son reales y serios: el tutor ha interrogado a tu nieto quien informa sobre las actividades de sus padres y abuelos; es el tutor quien instruye a los abuelos en cuanto cómo tienen que educar al niño. ¡Aberrante! ¿Dónde vamos a parar? A los abuelos se les dicen que no leen la Biblia al niño. ¡Inaudito! Llévalo al Señor en oración. O puede ser que los padres no permitan que los abuelos lleven a los niños a la iglesia. ¿Qué vas a hacer? ¿Ponerte alterada y nerviosa, o llevarlo al Señor en oración? Si estas cosas logran desestabilizarnos, el enemigo nos deja fuera de servicio en cuanto a Dios. O estás sin suficientes ingresos para vivir. Vas comiendo, pero no sabes cómo esto se va a resolver. O puedes estar preocupada por la salud de tu nieto, por su educación espiritual, por sus estudios en el colegio, o por el matrimonio de sus padres. O tienes seres queridos muy lejos y tienes muchas ganas de verlos. Sea lo que sea, no dejes que te desestabilice; llévalo al Señor en oración y tendrás paz.  

El que escribió el versículo de arriba estaba en una situación malísima, injustamente encarcelado, pero estaba libre por dentro, regocijándose en el Señor. Él mismo nos enseña que la ascendencia sobre el enemigo se logra por medio de la oración cuando echamos nuestra ansiedad sobre Él: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de  Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil 4:6), y el resultado es la paz de Dios en lo más profundo de tu ser, una mente libre para pensar en otras cosas, salud en el cuerpo, y un corazón alegre que hermosea el rostro. Vamos a cantar:

Puedo confiar en el Señor, que me va a guiar;

Puedo confiar en el Señor, que no a fallar.

Si el sol llegara a oscurecer y no diera su luz,

Yo igual confío en el Señor, que no a fallar.

Puedo descansar, y seguro estar,

Que a su mansión, Cristo me guiará.

Si el sol llegará a oscurecer y no diera su luz,

Yo igual confío en el Señor, que no va a fallar.

Enviado Hno. Mario   

Abigail

ABIGAIL (1)

 

“Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel que te envió para que hoy me encontrases, y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano” (1 Sam. 25:32, 33).

 

Cuando David se estaba escondiendo de Saúl en la montaña, durante una temporada se encontraba por la zona donde vivía un tal Nabal que tenía grandes posesiones y muchas ovejas. David y sus soldados acamparon cerca de estos rebaños y David, que tenía corazón de pastor, no podía evitar velar por ellos. Pensaba que Nabal estaría agradecido y le pidió comida para sí mismo y para sus hombres. Nabal reaccionó enfadándose por lo que él consideraba una impertinencia y calificó a David como un rebelde huyendo de su señor. Cuando lo supo David, juró vengarse matando a Nabal y a todo su casa. Aquí tenemos a dos hombres enfadados y lo único que los separa de hacerse daño mutuamente es una mujer, Abigail, la esposa de Nabal.

 

De ella se nos dice que “era de buen entendimiento y de hermosa apariencia” y a su marido se le describe como un hombre “duro y de malas obras”. ¿Qué ha de hacer una mujer casada con un hombre así? Cuando supo que el mal estaba planeado hacia él, lo podría haber visto como la salida airosa de un matrimonio insoportable. Podría haber pensado que Dios le estaba librando de este hombre. Si ella no actuaba, su muerte estaba asegurada. Pero ella no era esa clase de mujer. Era leal a su marido a pesar de todo y determinó hacer todo lo que estaba en su poder para salvar su vida. Se ve que los criados la tenían en alta estima porque cuando supieron que venía David con sus hombres a por ellos, le avisaron a ella. No intentaron hablar con su señor. Le dijeron: “Ahora reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resulto contra nuestro amo y contra todo su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle”. 

 

Abigail es una viva demostración de la sabiduría que Dios puede dar a una mujer para salvar su casa. Se apuró y juntó un montón de comida, montó sobre un asno, bajó por una parte secreta de la montaña y salió al encuentro de David. Lo que sigue es tan brillante como sorprendente. Ella se postró delante de David y se echó a su pies diciendo: “Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, escucha las palabras de tu sierva”. Intercede a favor de su marido, sin defenderle ni restar importancia de lo que ha hecho. Reconoce que es un hombre perverso e insensato. No esconde la verdad, ni le justifica. Pide que David perdone la ofensa de su marido. Se pone a favor de David y le dice que tiene razón al estar enfadado. Le alaba por pelear las batallas de Dios. Dice que cree que un día David será rey de Israel conforme a la promesa de Dios y que en aquel día no querrá tener sobre su conciencia el haber matado a gente inocente: “Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel, entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo”. ¡Qué valentía! ¡Qué humildad! ¡Qué temor a Dios! ¡Qué fe! ¡Qué inteligencia! ¡Qué sabiduría! ¡Cuánto hay que aprender de esta mujer! 

 

Enviado Hno. Mario

¿Es usted una amenaza para Satanás?

¿Es usted una amenaza para Satanás?

Leer | 1 JUAN 4.4-6

 

La Biblia registra dos ocasiones en las que Satanás pidió permiso a Dios para probar a un creyente. El diablo intentó destruir la fe de Job primero (1.6-12), y luego la de Pedro (Lc 22.31-34). Jesús advirtió que Satanás quería “zarandear” al discípulo como a trigo, sacudiendo su fe de la misma manera que un agricultor separa los granos de la paja. El enemigo esperaba que Pedro cayera como la paja. Pero ambos ataques fracasaron, y los dos hombres salieron vencedores con una fe restaurada y fortalecidos por el Señor. Sin embargo, en el tiempo de la prueba, cada uno de ellos se vio atacado en lo más vulnerable de su corazón.

¿Está usted sirviendo a Dios de tal manera que Satanás se siente amenazado? Si no es así, usted no necesita un gran ataque para que su fe sufra mucho. En vez de estar alerta y de reconocer la batalla que está en juego, se dejará llevar por la inutilidad como la rana en agua que se calienta poco a poco hasta hervir.

Pero cuando crece espiritualmente —rechazando las mentiras y echando mano de la verdad que es suya en Cristo—, usted amenaza la obra del Maligno. El Señor le llama a ofrecer el amor de Él a personas específicas,   porque usted tiene el conocimiento adecuado, las experiencias o el temperamento para alcanzarlas. Cuando lo hace, recupera para el reino de Dios un territorio que le había sido robado.

Usted puede pensar que no es importante, pero el Señor conoce su verdadero valor. Como su hijo amado, tiene un papel importante en su plan para la eternidad. Satanás le teme a usted cuando reconoce esta verdad. Resista y confíe en el Espíritu de Dios, ¡porque mayor es el que está en usted!

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Mas de lo que eran capaces

“Más de lo que eran capaces

caldera“Cuya generosidad se desbordó en gozo y en ricas ofrendas, a pesar de su profunda pobreza y de las grandes aflicciones por las que han estado pasando. Yo soy testigo de que ellos han ofrendado con espontaneidad, y de que lo han hecho en la medida de sus posibilidades, e incluso más allá de éstas. Insistentemente nos rogaron que les concediéramos el privilegio de participar en este servicio para los santos.” 2 Corintios 8:2-4

Damián y Patricia están pasando por momentos extremadamente difíciles. Patricia tiene cáncer avanzado de mama, en la columna vertebral, mandíbula, caderas y costillas. Tienen cuatro hijos discapacitados, y la casa donde viven está en ejecución hipotecaria.

Damián dice: “Un periódico local publicó nuestra historia. Gracias a ello, muchas personas desconocidas comenzaron a ayudarnos”.

Lo que esos buenos samaritanos han hecho por ellos es impresionante: es probable que Damián y Patricia no pierdan su hogar; Kevin, el menor de los hijos, va a recibir más ayuda por su discapacidad, y Patricia va a recibir asistencia para las complicaciones que sufre debido al cáncer.

Pero la historia no termina allí. Ellos contactaron nuestra oficina con el siguiente pedido: “Estamos compilando rápidamente un libro de citas sobre la fe y la esperanza”, dijeron, y luego pidieron si yo podría contribuir con algunas palabras.

El objetivo de Damián y Patricia es publicar un libro… para enviar en agradecimiento a todas esas personas que los han ayudado. Además, el 100% de lo que ganen con las ventas subsecuentes del libro, estará destinado a ayudar a otras personas que se encuentren en situaciones desesperadas.

¿Qué les parece? A mí me gusta mucho su idea.

Demasiado a menudo hablamos del lado malo, oscuro y pecaminoso de la humanidad. En cambio aquí vemos cómo el Espíritu Santo acerca al Señor de una manera especial a una familia. A pesar de los sufrimientos y problemas abrumadores por los que pasan, gracias a Dios todavía pueden decir: “Estamos muy agradecidos”.

Sí, Dios está ayudando a Damián, Patricia y sus hijos, pero también está proveyendo oportunidades para que otros les ayuden, de acuerdo a sus capacidades y posibilidades.

No les contaría la historia de esta familia si no creyera que historias similares son vividas por personas que viven a nuestro alrededor. La pregunta es: como cristianos que somos, ¿cómo vamos a responder?

Es mi oración que, en el nombre del Salvador que dio su vida para rescatarnos de la ejecución hipotecaria espiritual que nos esperaba, estemos dispuestos a sacrificarnos para ayudar a los necesitados.

Que con la ayuda del Espíritu Santo, la historia de Damián y Patricia sea la primera de muchas más.

Y si tiene curiosidad por saber qué les escribí para su libro, aquí va: “Esperanza es no tener miedo en la oscuridad, porque se tiene fe en el Salvador cuya luz ilumina cada paso”.

ORACIÓN: Señor todopoderoso, oramos por quienes sufren dificultades. Llénalos de tu Espíritu Santo para que no caigan en el desaliento, y profundiza su fe en el Salvador. Enséñanos a ver las necesidades de quienes nos rodean, y a compartir con ellos las bendiciones que tú nos has dado. En el nombre de tu Hijo. Amén.

LHM

¿Preocupado?

“¿Preocupado?

01 de Agosto de 2014

sunsent coupleSeñor, yo confío en ti; ¡tú, Señor mi Dios, responderás por mí! Señor, ¡no me abandones! Dios mío, ¡no te alejes de mí! Señor, mi salvador, ¡ven pronto en mi ayuda! Salmo 38:15; 21-22

¿Cuántas veces te has preocupado o desesperado con los problemas que parecen no tener  solución? Muchas veces sufrimos porque nos olvidamos de depositar nuestra confianza en Dios, el único que siempre está de nuestro lado, a tiempo completo, para ayudarnos tanto en los momentos fáciles, como en los difíciles. Dios no nos promete una vida fácil, pero sí promete que estará siempre con nosotros, en todas las situaciones de la vida, amparándonos y dándonos fuerzas para enfrentar las dificultades.

Nuestro mayor problema, la muerte eterna que merecemos por ser pecadores, él ya la solucionó cuando envió a Jesucristo para morir y resucitar por nosotros, obteniendo así la vida eterna y el perdón de nuestros pecados. Confía en Dios. Él siempre cumple lo que promete.

ORACIÓN: Querido Dios, estoy agradecido porque estás siempre a mi lado. Ayúdame a confiar más en ti en todos los momentos de mi vida. Solamente en ti encuentro la paz que necesito cada día. Amén.

 

LHM

Librado del León

¡LIBRADO DEL LEÓN!

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león” (2 Tim. 4:16, 17).

Los enemigos de Pablo le acusaron del gran incendio de Roma. Como criminal tuvo que compadecer delante del emperador. En esta ocasión estaban presentes todos los estamentos gubernamentales y la gente importante del capital del imperio para escuchar su defensa. Muchos del pueblo habrían acudido aquel día al foro para ver al criminal notorio acusado de tan grande mal. Las graderías habrían rebosado de interesados, curiosos y morbosos. ¡Pero Pablo no se defendió! Aprovechó la ocasión que el Señor le había servido en bandeja para predicar el evangelio a las multitudes, tal como había hecho en muchas ocasiones anteriores, pero esta vez, a expensas de su vida y reputación. ¡Era por esto que el Señor le había llamado! Pues, cuando se convirtió, la profecía había sido: “Instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hechos 9:15). Era justo lo que estaba haciendo en aquellos momentos, ¡predicando a reyes y gentiles en el foro de Roma!  Pudo decir: “El Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación y que todos los gentiles oyesen (v.17).

¡Los caminos del Señor son brillantes, muy por encima de nuestra comprensión, y gloriosos! Pablo no entró en la ciudad de Roma como el gran apóstol Pablo, embajador de Israel, para traer las buenas nuevas al emperador. No. Entró en cadenas, como prisionero, ¡con el viaje organizado y todos sus gastos pagado por el gobierno de Roma!, habiendo despertado la curiosidad de las masas para ver a este hombre “infame”. Dios preparó un gran escenario para la proclamación del Evangelio de Jesucristo en la capital del Imperio, y Pablo no perdió la oportunidad defendiendo a sí mismo: “Así fue librado de la boca del león”. No de la muerte, sino de la tentación de no terminar de cumplir el propósito de Dios para su vida, centrándose en sí mismo. El gran objetivo del león rugiente, que busca a quien devorar (1 Pedro 5:8), es impedir que cumplamos la voluntad de Dios, el propósito por el cual hemos sido llamados. Si nos distraemos defendiéndonos a nosotros mismos, lo perdemos. Con esta gloriosa proclamación del evangelio Pablo finalizó su ministerio.

  Reflexionando sobre la enseñanza de este pasaje para nuestras vidas, sacamos una conclusión, y nos hacemos varias preguntas. La conclusión es que la vida de fe es una batalla hasta el último momento de nuestra vida; cada día es precioso y lleno de propósito hasta el final; y, aunque todos nos abandonan, el Señor Jesús estará a nuestro lado para alertarnos al propósito del diablo y fortalecernos para cumplir nuestro ministerio.

1.     ¿Qué es el propósito de tu vida?

2.     ¿Qué ha hecho el diablo para impedirlo?

3.     ¿Cómo te ha fortalecido al Señor para vencer y utilizar el plan del diablo para cumplir su propósito para ti?   

Enviado Hno. Mario

Salmos

Salmos 2

El reino del ungido de Jehová

¿Por qué se amotinan las gentes,
    Y los pueblos piensan cosas vanas?

Se levantarán los reyes de la tierra,                                                                      
Y príncipes consultarán unidos
Contra Jehová y contra su ungido, diciendo:

Rompamos sus ligaduras,
Y echemos de nosotros sus cuerdas.

El que mora en los cielos se reirá;
El Señor se burlará de ellos.

Luego hablará a ellos en su furor,
Y los turbará con su ira.

Pero yo he puesto mi rey
Sobre Sion, mi santo monte.

Yo publicaré el decreto;
Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú;
Yo te engendré hoy.

Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
Y como posesión tuya los confines de la tierra.

Los quebrantarás con vara de hierro;
Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes;
Admitid amonestación, jueces de la tierra.

11 Servid a Jehová con temor,
Y alegraos con temblor.

12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;
Pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían.

Viva el llamamiento de Dios

Viva el llamamiento de Dios

Leer | 1 PEDRO 2.9-12

 

¿Qué término describe mejor su vida como cristiano: creyente o seguidor de Cristo? Un creyente puede creer en ciertas cosas, sin necesidad de ponerlas en práctica. Pero decir: “Soy seguidor de Jesucristo” enrumba la vida en un solo camino.

¿Cómo podemos seguir el camino al que Dios nos llama? Primero, debemos creer en Él (Jn 14.1), porque no seguiremos a alguien si no creemos en esa persona. La fe crece a medida que permanecemos en Cristo y descubrimos la hermosura de su carácter, la profundidad de su amor y la perfección de su plan.

Segundo, seguir significa obedecer al Señor (Jn 14.15). Cuando se trata de obedecer a Dios, solo hay dos respuestas: lo haré o no lo haré. Un verdadero seguidor de Jesucristo combina la fe con la obediencia, y se esforzará en decir “Sí, lo haré”, aunque algo sea difícil. “Sí, lo haré”, cuando sea impopular, y “Sí, lo haré”, aunque eso pueda causarle dolor o sufrimiento.

Por último, seguir significa servir a Jesucristo. Como hijos de Dios, no debemos ser simplemente observadores; debemos participar activamente en la obra del Señor. Los espectadores se sientan para ver, pero hemos sido llamados a usar nuestros dones espirituales y a servir todo el tiempo. En el cuerpo de Cristo, cada miembro, hombre o mujer, está llamado a hacer su parte (1 Co 12.27, 18).

Jesucristo confió en su Padre por completo, lo obedeció sacrificialmente (Fil 2.8) y tuvo una vida de servicio (Mt 20.28). Estamos llamados a imitarlo. ¿En cuál de estos aspectos necesita usted seguir a Cristo más de cerca? Pídale al Espíritu Santo que le dé el corazón de un siervo obediente.

Creados para amar a DIos

Creados para amar a Dios

Leer | LUCAS 10.25-28

 

Los fariseos y los saduceos dedicaban mucho tiempo y esfuerzos para analizar la ley de Moisés, y para discutir sobre el valor de sus 613 normas. Pero el Señor Jesús fue al grano de la discusión al resumir la ley en dos principios clave: “Amarás al Señor con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Dt 6.5; Lv 19.34).

Aun antes de decirle a su pueblo que lo amara, Dios se identificó a sí mismo por medio de varios nombres que revelaban su carácter. Por ejemplo, Jehová se refiere a su ser y a ser fiel guardador del pacto, y Elohim se refiere a su poder infinito. Por medio de sus nombres, Dios estaba llamando la atención en cuanto a lo digno que era de ser amado por encima de todos y de todo, y también de su disposición de amarnos sin medida. Él nos hace promesas inquebrantables, y tiene el poder para cumplir cada una de ellas.

La Biblia no exagera el deseo de Dios de que sus hijos lo amen con todo su ser. Cuando Él se llama a sí mismo Dios celoso y exige nuestra devoción, está señalando nuestra absoluta necesidad de Él (Éx 20.5). Cualquier cosa que tenga más prioridad en nuestra vida, es un ídolo y, por tanto, nada debe ser más importante o más fundamental para nuestra existencia que Jehová Dios.

Fuimos creados para ser amados por Dios, y para amarlo a Él en reciprocidad. No adorarle con todo nuestro ser obstruye su propósito para con nosotros. El fiel Guardador del Pacto, que es infinito en poder, nos hizo para relacionarnos con Él, de modo que podamos conocerlo, servirle y honrarlo.

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Creados para amarnos unos a otros

Creados para amarnos unos a otros

Leer | JUAN 13.34, 35

 

Jesús pasó su última noche antes de la crucifixión recordándole a los discípulos principios fundamentales. Cuando se arrodilló para lavar sus pies, les dio un nuevo mandamiento, de amarse unos a otros. Repetiría esta frase cinco veces (Jn 13.34, 35; 15.12, 17). Enfatizó el mandamiento porque sabía que no solo era fundamentalmente importante, sino además uno de los más difíciles de obedecer.

Lo natural es que pongamos nuestros propios intereses antes que las necesidades de los demás. Pero, dado que el viejo yo del creyente ha sido crucificado, el Espíritu de Dios puede vivir en y a través de toda persona. Dar de nosotros mismos a favor de alguien, armoniza con quienes somos en Cristo. De hecho, mostramos el amor de Dios cuando nos amamos unos a otros, especialmente a quienes son difíciles de amar.

Pablo recogió en sus cartas la insistencia de Jesús de “amaos los unos a los otros”, y habla de maneras específicas de cómo obedecerla. Dijo que debemos recibirnos o aceptarnos unos a otros (Ro 15.7), sobrellevar mutuamente las cargas (Gá 6.2), y vivir en paz entre nosotros (1 Ts 5.13).

Al enseñar a las iglesias, Pablo se basaba en los mismos principios que Jesús enseñó: amor a Dios y amor de los unos a los otros. Eso es lo que significa ser una iglesia que honra el nombre de Dios, y que resulta atrayente para los no creyentes.

Puesto que el atributo más grande de Dios es su amor, su plan es utilizar a sus hijos para que atiendan las necesidades emocionales, materiales, físicas y espirituales que existen. Por eso, debemos llenar con el amor de Dios los corazones y las manos de aquellos que están en nuestra esfera de influencia.

Pídele Ahora

 

¡PÍDELE AHORA!

> “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque
>
> todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le
>
> abrirá” (Mateo 7:7-8). Curiosamente, casi al final de su vida terrenal,
>
> Jesús también dijo: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y
>
> recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16.24). Presta
>
> atención a que Jesús estaba hablando a sus discípulos en la Última Cena,
>
> por lo que, saber que no habían pedido nada hasta este momento debe haber sido
>
> algo desconcertante en cierta forma para ellos. Después de todo, la esencia
>
> misma del discipulado es una relación de maestro estudiante de pedir y
>
> recibir. El hecho de que los discípulos hayan dejado sus redes y comenzaran a
>
> seguir a Jesús era la base de la relación. Ellos preguntaban, y Él
>
> respondía y les daba lo que necesitaban.
>
>
>
> Lo que Jesús les estaba realmente diciendo, sin embargo, era que un tiempo de
>
> dificultades sin precedentes era inminente. Tú y yo sabemos que Jesús estaba
>
> a punto de ser tomado cautivo y, como resultado de eso, todos los discípulos
>
> huirían. Él estaba diciendo en esencia, “Van a tener miedo, y una
>
> sensación de pérdida y tristeza tratarán de llenar sus corazones, pero yo
>
> estaré con ustedes para darles una fuerza interior que sólo está disponible
>
> para aquellos que están dispuestos a hacer mi obra en la tierra”. Puedes ver
>
> este pensamiento muy claramente presentado a los discípulos en porciones de los
>
> capítulos 13 al 18 en el Evangelio de Juan. “Al caminar en la senda que les
>
> he enseñado como Mi Cuerpo, van a tener esperanza, visión y gozo. Hasta el
>
> momento no han pedido lo que ya es de ustedes, pero ahora, si están dispuestos
>
> a pedir, recibirán todo lo que se necesiten”.
>
>
>
> En Mateo 25:4-8, Jesús dio un ejemplo del día del regreso de Cristo. Las
>
> cinco vírgenes prudentes tomaron aceite en sus lámparas, pero las cinco
>
> vírgenes insensatas no tenían aceite. Cuando se desató la crisis, las
>
> insensatas dijeron a las prudentes: “Ustedes parecen ver algo que nosotras no
>
> vemos, pues están diciendo: ‘Aquí viene el Esposo’, pero nosotras no vemos
>
> nada más que oscuridad y calamidad. ¡Dadnos de vuestro aceite!”. Sin
>
> embargo, trágicamente, lo pidieron demasiado tarde.
>
>
>
> Amados, es muy difícil conseguir los recursos que Cristo está dispuesto a
>
> darnos una vez que la calamidad golpea. ¡Recuerda los días de Noé! Antes de
>
> que llegara el diluvio, Dios cerró la puerta del arca y encerró a Noé con su
>
> familia dentro. Imagínate cuando comenzó a llover y la gente afuera comenzó a
>
> golpear la puerta. No podían entrar porque el arca había sido cerrada, el
>
> tiempo de preguntar había terminado, el tiempo de conseguir la fuerza
>
> necesaria había pasado.
>
>
> ¡Pídele a Jesús las cosas que necesitas ahora!

Por Carter Conlon

 

Porque el Señor al que ama…

PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA…

CORRIGE           

> En ocasiones, a lo largo de años en el ministerio, he sido sobrecogido por
>
> enemigos que se levantaron contra mí. En aquellos momentos, sentía la
>
> disciplina del Señor como una vara en mi espalda. Recuerdo un periodo en
>
> particular, cuando yo estaba siendo calumniado por todos los lados. Otros
>
> ministros me preguntaban: “David, estoy oyendo cosas cuestionables acerca de
>
> ti. ¿Son ciertas? Todo este asunto acerca de ti, ¿viene del diablo o es Dios
>
> tratando de hablarte?”
>
>
>
> Incluso esa pregunta me ofendía y el dolor emocional de todo esto me aplastó
>
> totalmente. Quedé exhausto físicamente por la batalla en curso y apenas
>
> podía enfrentar el ir a la iglesia a predicar. Una mañana mi esposa
>
> literalmente tuvo que levantarme de mi silla en mi estudio. A mitad de camino a
>
> la iglesia, yo le dije que no podía seguir adelante. Ya no podía enfrentarme a
>
> otra persona en nuestros servicios, que se preguntara si yo era un farsante.
>
>
>
> Finalmente clamé: “Señor, ¿qué he hecho para merecer esto? ¿Cuál es mi
>
> pecado?” Entonces Dios me condujo a esta oración de Jeremías: “Castígame, oh
>
> Jehová, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles” (Jeremías
>
> 10:24).
>
>
>
> Estas palabras de Jeremías se volvieron mi oración diaria durante ese tiempo
>
> severo de prueba: “Señor, castígame y júzgame si debes. Pero por favor, ¡no
>
> lo hagas en ira! Si oigo una palabra airada más, me destruirá. Por favor, no
>
> me reduzcas a polvo, Señor. ¡Ya estoy por los suelos!”
>
>
>
> Cuando terminé de orar, el Señor me respondió: “David, si elijo corregirte,
>
> es porque te amo. Esta prueba, para nada es acerca de Mi juicio. Yo soy
>
> misericordioso y amoroso para contigo, así que ¡quédate quieto y mira Mi
>
> gloria!” Este conocimiento de Su gloria me llevó a través de todo, hasta un
>
> lugar de descanso total y Dios me reivindicó por todos lados.
>
>
>
> Amado, una vez que tienes esta revelación de la gloria de Dios, nunca más
>
> tendrás temor de que Él te vaya a corregir en ira. Él lleva su vara en una
>
> mano tierna y amorosa. Él te va a disciplinar, pero sólo en compasión de
>
> gracia. Él nunca te hará daño ni te echará a un costado. ¿No debiera esto
>
> hacer que nuestros corazones se derritan ante Él en adoración?
>
>
>
> “Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere”
>
> (Proverbios 3:12).

Por David Wilkerson

El discernimiento Espiritual

El discernimiento espiritual

Leer | PROVERBIOS 2

 

En algún momento, todos nos hemos sentido confundidos, indecisos o desorientados. Podemos vivir victoriosa y confiadamente solo cuando tenemos la capacidad de ver la vida desde la perspectiva de Dios. Necesitamos su ayuda para poder distinguir entre el bien y el mal, lo bueno y lo mejor, y la verdad y el error.

Cada día tomamos muchas decisiones, algunas triviales y otras importantes. El Señor no quiere que nos formemos juicios basándonos en simples apariencias o en el limitado razonamiento humano. Dios desea que veamos la realidad de cada situación tal como Él la ve. También podemos confiarle al Señor nuestras relaciones. Puesto que Él conoce el corazón de cada persona, la única manera que tenemos de relacionarnos sabiamente con otros es siendo sensibles a la dirección del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Aunque Dios da a cada uno de sus hijos la capacidad de tener discernimiento espiritual, muchos cristianos ignoran esto. Se mueven a ciegas por la vida haciendo lo mejor que pueden, pero no utilizan esta maravillosa ayuda. Otros no creen que la necesitan. Toman decisiones de acuerdo con su propio saber y entender, sin pensar para nada en el Señor. A menos que cooperemos con Dios en cuanto al desarrollo de su maravilloso regalo del discernimiento, éste se mantendrá inactivo en nosotros.

El discernimiento comienza con una actitud dócil y humilde. Si usted ha estado manejando sus decisiones, situaciones y relaciones usando su propio razonamiento, arrepiéntase de esto ante Dios; pídale su perspectiva, y busque dirección en su Palabra.

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