Mes: septiembre 2015

B.O.A.

Miercoles Ayuno

…Dios siga alcanzando con su brazo de poder y ministración de la Palabra a hombres y mujeres sensibles y determinados con el llamado a ser voz de atalaya y sean guardados sobre todo áquellos que lo hacen en territorios hóstiles, maltratantes y perseguidores de los cristianos. El Espíritu de Dios les de valentía como testigos manteniéndose firmes en la fe para alcanzar el galardón celestial

El Juez

El Juez

Leer | HECHOS 10.42, 43

 

Durante nuestra vida terrenal, Jesucristo es nuestro Señor y Salvador. Por otra parte, a medida que nuestros días aquí se acercan a su fin, y especialmente los del mundo, Él toma su asiento como Juez y se prepara para premiar a los creyentes por las cosas buenas que hicieron en su nombre.

Creo que hay un concepto equivocado y generalizado, de que Dios Padre será nuestro juez. Pero es Cristo quien nos dio la responsabilidad de ir al mundo y hacer discípulos (Mt 28.10). Por tanto, a Él le ha sido dado el derecho de determinar cuáles de nuestras acciones y pensamientos llevaron adelante su objetivo (Jn 5.22).

Cristo es un juez imparcial. No es influenciado por lo que piensen o digan los demás, Él decide lo que es bueno y justo basándose en su justicia. Nos serán quitadas nuestras obras sin valor —en otras palabras, las acciones y las palabras que utilizamos por ambición egoísta o vano engreimiento. Lo único que permanecerá son las cosas meritorias que pensamos, dijimos e hicimos para honrar a Dios. Estos son los aspectos valiosos de nuestras vidas por los que seremos recompensados.

La recompensa es precisamente la razón por la que los creyentes estarán delante del tribunal de Cristo. La vergüenza y la culpa por los pecados del pasado, y las motivaciones equivocadas, no tendrán ningún lugar allí (Ro 8.1).

Cristo mostrará quién es usted en realidad, al desechar las cosas sin valor que haya hecho. Lo que quede será el hombre o la mujer que trató de agradar al Señor. Tomemos la decisión de ser reflejos poderosos de nuestro Salvador, tanto en la tierra como en el cielo.

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La recompensa…

La recompensa de la renuncia

Leer | GÉNESIS 22.1-3

 

Aunque muchas veces es una lucha ponerlo todo en el altar, una cosa que he aprendido es que usted no tiene que entender cómo Dios va a realizar sus planes. Lo único que Él le pide es que rinda su voluntad a la suya, y que confié en que Él le mostrará el camino (Pr 3.5, 6). La disposición de Abraham de abandonar lo de más valor para él, provenía de su fe inquebrantable en la fidelidad del Señor.

Sin embargo, si usted le dice no a Dios porque Él no le ha explicado la razón por la que quiere que haga algo, entonces usted se estará privando a sí mismo de la bendición. Pero cuando le dice sí, Dios derrama su bondad y recompensa su obediencia. Lo que importa más que las bendiciones materiales, son las cosas que Él nos está enseñando espiritualmente. Tenga presente que su manera de recompensar no es como la de un padre que le niega algo su hijo hasta que éste haga lo que él le pide. En realidad, obedecer al Señor nos posiciona para recibir lo que Él ya está tratando de darnos y de lograr en nuestras vidas. Por eso, cuando no confiamos en Él y nos negamos a hacer lo que dice, somos nosotros los que decidimos rechazar las bendiciones.

¿Qué le ha dicho Dios que haga? ¿Ha estado cooperando solo a medias? ¿O, como Abraham, ha renunciado a su necesidad de entender las razones para obedecer totalmente?

Si el Señor le dice que dé más de lo cree que puede dar, sepa que Él proveerá lo que necesita con toda seguridad. Ya sea que todo marche bien, o que se le haya abierto el piso bajo sus pies, Él es siempre fiel. Usted puede descansar en la seguridad de que el Todopoderoso cumplirá su Palabra eterna.

 

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La libertad…

La libertad de la renuncia

Leer | MATEO 22.24-26

Nuestro Padre celestial está interesado en cada detalle de nuestra vida. Si queremos que Él trabaje en un aspecto determinado, ya sea en nuestras relaciones interpersonales, finanzas, empleo, hábitos, etc., debemos estar dispuestos a renunciar y a darle a Él todo lo que nos pida.

Podemos pensar que no estamos atados a nada que se interponga entre nosotros y el Señor, pero Él conoce nuestros corazones. Un domingo, cuando estaba a punto de predicar sobre esto, Dios me mostró algo de lo que no me había ocupado. Me di cuenta de que tenía que enfrentarlo, o de lo contrario no podría predicar el sermón. Así que me alegré cuando la canción del coro se prolongó, pues eso me dio tiempo para poder llegar a decir: “Señor, si eso es lo que deseas, quiero dártelo. Tienes el derecho de reclamarlo en cualquier momento, así que es tuyo ahora mismo”.

Es difícil ser completamente obedientes si estamos aferrados a algo. El Señor quiere que nos aferremos exclusivamente a Él, para que no podamos ser influenciados por el mundo. Usted puede tener multitudes de cosas con las que Dios le ha bendecido, pero en el momento que cualquiera de ellas lo posea a usted, el trabajo de Él en su vida se verá obstaculizado. Pero si abre las manos, sin aferrarse a nada, será totalmente libre para que el poder del Espíritu Santo fluya a través de usted.

¿Hay algo que siente que nunca podría dejar? Piense en cualquier cosa que le absorbe, y piense sinceramente si eso le tiene cautivo. Le reto a dejar esa relación o esa situación al Señor ahora mismo, para que Él pueda darle la victoria y la libertad que usted ha estado anhelando.

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La inversión

La inversión más grande en la vida

Leer | HECHOS 26.13-18

¿Cuál es la inversión más valiosa que una persona puede hacer en la vida? ¿Se trata de una inversión que produce enormes dividendos? ¿O de una carrera lucrativa? Para algunos, la familia podría ser la respuesta, mientras que otros pudieran elegir dar tiempo y dinero a la iglesia. Todas estas cosas son buenas, pero el Señor le mostró a Pablo lo que Él considera que era el mejor uso de nuestras vidas: ayudar a alguien a llegar a conocer a Cristo para que sea salvo, es el mayor logro posible.

Cuando usted se convierte en un instrumento en las manos de Dios invitando a alguien al reino de Cristo, usted marca la diferencia en el destino eterno de esa persona, y además contribuye a que Satanás reciba un golpe devastador. Imagine la derrota que sufrió cuando Pablo entrego su vida al Señor Jesús. Lo mismo es cierto para cualquier nuevo creyente: todos los planes del diablo para esa persona son frustrados. Cuando una persona comienza a vivir en la voluntad de Dios, no se sabe hasta dónde llegará el Señor en lo que hará en y a través de ella.

Además de esto, cada vez que usted le presenta al Salvador a alguien, está realizando el trabajo de la iglesia. Jesús dijo a sus seguidores que hicieran discípulos a todas las naciones (Mt 28.19). Esta gigantesca tarea se lleva a cabo con una persona a la vez, cuando cada uno de nosotros hace su parte para compartir el evangelio.

El plan de Dios para la extensión de su reino es muy sencillo: una persona le habla a otra del Salvador. Recuerde que el destino eterno de alguien está en juego. El gozo que usted tendrá cuando vea a esa persona en el cielo, será muy superior a la incomodidad que pudo haber sentido al compartir el evangelio.

Por Min. En Contacto

LaInvrsnMsGde

B.O.A.

Miercoles Ayuno…Hermanos clamando, gimiendo y colaborando para que los individuos y naciones se tornen a Dios y den lugar especial en sus vidas a su Santa Palabra, y vuelvan tiempos de refrigerio, de bonanza y bendiciones a las familias por ende en las comunidades que conforman las naciones. Que el amor a Dios y a su Palabra sea evidente en obediencia y servicio.

 

Para conseguir…

PARA CONSEGUIR BENDICIÓN PARA TU CASA

“Vé y dí a mi siervo David: así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?” (2 Samuel 7:5). “Así mismo Jehová te hace saber que él te hará casa” (2 Samuel 7:11).

David tuvo una conversación con el profeta Natán en la que expresó su preocupación por la casa de Dios: “Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas” (v. 2). Quiso edificar una hermosa casa para que Dios morase en ella, y compartió su deseo con el hombre de Dios. ¡Dios estaba escuchando la conversación!, y mandó un mensaje a Natán diciendo que ¡David quería edificarle una casa, pero Él va a edificar casa para David! Esta es la forma de ver edificada tu casa: ¡entrégate a edificar la de Dios y Él edificará la tuya! Preocúpate para Su iglesia.

A continuación, Dios le da una preciosa promesa a David: “Cuando tus días sean cumplidas, y duermas con tu padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino” (v. 12, 13). “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (v. 16). La promesa va más allá de su hijo Salomón, al Señor Jesús que edifica la casa de Dios, su Iglesia, y reina para siempre sobre el trono de David su padre: “Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lu. 1:32, 33).

Compara tu casa con la del Señor. ¿Tu casa está bien mientras la iglesia está mal? ¿Te preocupas por la comodidad de Dios? ¿Él está bien en tu iglesia, o vive en peores condiciones que tú? Tú tienes tranquilidad y orden en tu casa. Allí hay paz, armonía y bienestar. Puedes trabajar y luego relajarte y disfrutar de la limpieza que has hecho. ¿Puede trabajar Dios bien en su casa y luego descansar de una obra bien hecha, como hizo en la Creación?: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo” (Gen. 2:2). ¿En tu iglesia hay trabajo y luego descanso de una obra bien hecha?

Ponte a edificar casa al Señor, en colaboración con Cristo: “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otros edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica” (1Cor. 3: 9, 10). Entrégate a esta tarea y Él te dará grandes promesas para tu casa y tu familia, pues Dios es galardonador de los que se preocupen por su casa.

Por D.Burtbendicionamicasa

Hambrientos …

> HAMBRIENTOS DE LA PLENITUD DE CRISTO

>
> Si tú tienes hambre y sed de la plenitud de Cristo, Satanás te declarará
>
> abiertamente la guerra. Cuando él vea la evidencia de que tu compromiso es
>
> real, tu diligencia en la oración y tu negación a ti mismo, usará todas las
>
> armas del infierno para tratar de destruir tu testimonio. ¿Por qué? ¡Porque
>
> tu testimonio es la respuesta de Dios a la apostasía y a la ruina!
>
>
>
> De esto se trataba el horno de fuego en el libro de Daniel. Satanás maquinó
>
> un elaborado plan para destruir el único testimonio del poder de Dios que
>
> quedaba en Babilonia. Culminó en un horno al rojo vivo, diseñado para matar
>
> toda prueba viviente de la verdad del evangelio de Dios (ver Daniel 3).
>
>
>
> Tres jóvenes israelitas piadosos sirvieron en las oficinas del alto gobierno
>
> en Babilonia, hombres que fueron testimonios visibles del Evangelio que
>
> predicaban. Ellos se habían apartado del estilo de vida sensual de Babilonia,
>
> para comprometer sus vidas a la oración. Estos tres hombres no eran profetas o
>
> sacerdotes, sino laicos que permanecieron fieles a Dios y eran puros de corazón
>
> en medio de las masas idólatras.
>
>
>
> Por supuesto, esto desató la ira de Satanás, y él entró en el corazón del
>
> perverso rey de Babilonia. El rey erigió una enorme estatua de oro y la
>
> declaró “dios oficial de la nación”, un objeto para ser adorado. Luego,
>
> convocó a todos los oficiales y sirvientes de todas las naciones bajo el
>
> dominio de Babilonia para presentar la nueva religión. Cuando comenzó la
>
> música ceremonial, todos debían arrodillarse ante este nuevo dios.
>
>
>
> Satanás también llevó al rey a construir un inmenso horno de ladrillos y a
>
> calentarlo tanto que las llamas candentes fueran visibles para todos. ¿Por
>
> qué hizo Satanás? De hecho él sabía que no había ningún gobernador, juez
>
> o alguacil en toda Babilonia que se oponga al nuevo decreto. Ellos no
>
> necesitaban ser seducidos o amenazados.
>
>
>
> De hecho, todos ellos deben haber estado atónitos, preguntándose: “Oigan,
>
> ¿quién quiere hacer olas? Nos está yendo muy bien; tenemos prosperidad,
>
> comida y bebida: la gran vida. Y esta nueva religión es fácil para el alma.
>
> ¿Quién querría renunciar a todo esto?”
>
>
>
> Así que, ¿de qué se trataba el horno de fuego? Fue obra de Satanás en su
>
> totalidad, una artimaña manipulada por él para destruir a los tres jóvenes.
>
> ¡Él quería acabar con el único testimonio de Dios que quedaba en Babilonia!
>
> Los tres jóvenes respondieron a la orden del rey: “He aquí nuestro Dios a
>
> quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh
>
> rey, nos librará” (Daniel 3:17).

 

por D.WilkersonPlenosEnCristo

Jesús está llamando a la …

 JESÚS ESTÁ LLAMANDO A LA PUERTA

> “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre
>
> queréis hacer” (Juan 8:44).
>
>
>
> Cristo habló estas palabras ante una multitud religiosa que pensaba que era
>
> buena a los ojos de Dios. Ellos eran, por fuera, limpios y religiosos, pero por
>
> dentro estaban llenos de lujuria, sensualidad, fornicación y codicia.
>
>
>
> Hay una enfermedad llamada “enfermedad del pecado”, que afecta a los hijos
>
> del diablo. Cuanto más profundo en el pecado cae una persona, más crítica se
>
> vuelve esta enfermedad. Llega a su punto máximo cuando, de pronto, el pecado
>
> pierde su placer, llegando a ser aburrido y frustrante.
>
>
>
> La “enfermedad del pecado” llevó a un joven famoso, estrella de la
>
> televisión, al suicidio. El actor era protagonista de una serie de éxito y
>
> ganaba una fortuna. Acababa de firmar contratos para protagonizar películas y
>
> salía con una bella actriz. Tenía fama, fortuna y buena salud.
>
>
>
> Pero luego su cuerpo sin vida fue hallado en un hotel barato “porno”. Al
>
> parecer, ninguno de los placeres del mundo le había satisfecho. Su vida se
>
> había vuelto vacía, sin sentido y el suicidio finalmente le puso fin a todo.
>
> Murió a consecuencia de la “enfermedad del pecado!
>
>
>
> Si tú nunca le diste tu vida a Jesús, entonces hasta ahora el diablo ha
>
> tenido el control completo sobre ti. Él ha gobernado y reinado sobre tu vida.
>
> Pero quizás ahora, Satanás vea un cambio que viene sobre ti y él sabe que
>
> está perdiendo su poder sobre ti.
>
>
>
> El pecado ha perdido repentinamente su sabor dulce para ti. Tú ya no vas a los
>
> lugares malos que antes frecuentabas y ya no estás tan ansioso de ir a fiestas.
>
> El dinero ya no te satisface, y tampoco lo hacen el sexo o las posesiones.
>
> Sientes un vacío que crece dentro de ti.
>
>
>
> Y ahora estás aquí, leyendo este mensaje. Tal vez te has dispuesto a leer la
>
> Biblia. Nadie te está obligando a hacerlo, es algo dentro de ti que te está
>
> instando a tomarla.
>
>
>
> Querido, ahora mismo Jesús está llamando a la puerta de tu corazón, y el
>
> diablo lo sabe. Y si hay algo que Satanás teme más que todo, ¡es que tú le
>
> abras la puerta a Cristo!

Por D.WilkersonCristoestatocandoatupuerta

Una evangelización eficaz

UNA EVANGELIZACIÓN EFICAZ

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor” (Lu. 2:8, 9).

Recibieron una palabra de Dios: “He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (v. 10, 11). Ellos recibieron una palabra particular, personal, de parte del Señor, dirigida a ellos mismos. Para evangelizar eficazmente, la Palabra de Dios nos tiene que llegar de forma directa. Nos tiene que tocar. Tenemos que saber que es para nosotros. La recibimos con fe. Nos la apropiamos. Sabemos que Dios nos ha hablado. Es una palabra viva de Dios dirigida a nuestras almas que nos da vida, y poder, y gozo, y el deseo de compartirla con otros. Estamos motivados.

Eran obedientes: “Los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado… Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño” (v. 15, 17). Creyeron y fueron a Belén y encontraron al niño tal como el ángeles les había dicho. Era el comprobante que Dios efectivamente les había hablado. Lo que les había pasado en el campo no era una alucinación, sino una experiencia verdadera de Dios. Ya tenían algo real que compartir, algo que habían comprobado y experimentado. Entonces divulgaron la buena nueva que habían recibido de parte de ángel: que había nacido el esperado Salvador, que Dios les había comunicado su nacimiento y que lo habían encontrado tal como el ángel les había dicho. Notamos que una persona puede estar loca y pretender haber tenido visiones, pero no todo un grupo. También notamos que testificaron del niño, ¡no de los ángeles!

Evangelizaban eficazmente: “Y todos los que oyeron, se maravillaron de los que los pastores les decían” (v. 18). La Palabra de Dios les llegó a los oyentes con poder y ellos creyeron. Aquí están todos los componentes de una evangelización que salva. La diferencia entre ellos y nosotros es que nosotros tenemos el Espíritu Santo que nos da poder para ser testigos de lo que hemos visto y experimentado (Hechos 1:8).

Glorificaban y alababan a Dios: “Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, tal como el ángeles les había dicho” (v. 20). El resultado es mucho gozo en el Señor: es alabarle y bendecirle por Jesús, por el privilegio de participar en su obra, por esta salvación tan grande, por incluirnos a nosotros en sus proyectos, por buscarnos y revelarnos sus cosas, por ver su gloria y su humildad, y por su amor para con nosotros concretamente, hecho extensivo a los demás. ¡Qué grande es el Señor y qué gozo poder servirle!

 

Por D.Burt EvangEficaz

B.O.A.

Miercoles Ayuno

…Oremos para que los nuevos en el llamado, se separen, capaciten y sirvan a Dios con toda su mente, corazón y fuerzas, sean investidos con poder del Espíritu Santo y mantengan su armadura espiritual combatiendo el poder de las tinieblas que opera en contra de sí y las almas que necesitan el mensaje de salvación.

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