Mes: septiembre 2015

B.O.A.

Miercoles Ayuno

…Dios siga alcanzando con su brazo de poder y ministración de la Palabra a hombres y mujeres sensibles y determinados con el llamado a ser voz de atalaya y sean guardados sobre todo áquellos que lo hacen en territorios hóstiles, maltratantes y perseguidores de los cristianos. El Espíritu de Dios les de valentía como testigos manteniéndose firmes en la fe para alcanzar el galardón celestial

El Juez

El Juez

Leer | HECHOS 10.42, 43

 

Durante nuestra vida terrenal, Jesucristo es nuestro Señor y Salvador. Por otra parte, a medida que nuestros días aquí se acercan a su fin, y especialmente los del mundo, Él toma su asiento como Juez y se prepara para premiar a los creyentes por las cosas buenas que hicieron en su nombre.

Creo que hay un concepto equivocado y generalizado, de que Dios Padre será nuestro juez. Pero es Cristo quien nos dio la responsabilidad de ir al mundo y hacer discípulos (Mt 28.10). Por tanto, a Él le ha sido dado el derecho de determinar cuáles de nuestras acciones y pensamientos llevaron adelante su objetivo (Jn 5.22).

Cristo es un juez imparcial. No es influenciado por lo que piensen o digan los demás, Él decide lo que es bueno y justo basándose en su justicia. Nos serán quitadas nuestras obras sin valor —en otras palabras, las acciones y las palabras que utilizamos por ambición egoísta o vano engreimiento. Lo único que permanecerá son las cosas meritorias que pensamos, dijimos e hicimos para honrar a Dios. Estos son los aspectos valiosos de nuestras vidas por los que seremos recompensados.

La recompensa es precisamente la razón por la que los creyentes estarán delante del tribunal de Cristo. La vergüenza y la culpa por los pecados del pasado, y las motivaciones equivocadas, no tendrán ningún lugar allí (Ro 8.1).

Cristo mostrará quién es usted en realidad, al desechar las cosas sin valor que haya hecho. Lo que quede será el hombre o la mujer que trató de agradar al Señor. Tomemos la decisión de ser reflejos poderosos de nuestro Salvador, tanto en la tierra como en el cielo.

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La recompensa…

La recompensa de la renuncia

Leer | GÉNESIS 22.1-3

 

Aunque muchas veces es una lucha ponerlo todo en el altar, una cosa que he aprendido es que usted no tiene que entender cómo Dios va a realizar sus planes. Lo único que Él le pide es que rinda su voluntad a la suya, y que confié en que Él le mostrará el camino (Pr 3.5, 6). La disposición de Abraham de abandonar lo de más valor para él, provenía de su fe inquebrantable en la fidelidad del Señor.

Sin embargo, si usted le dice no a Dios porque Él no le ha explicado la razón por la que quiere que haga algo, entonces usted se estará privando a sí mismo de la bendición. Pero cuando le dice sí, Dios derrama su bondad y recompensa su obediencia. Lo que importa más que las bendiciones materiales, son las cosas que Él nos está enseñando espiritualmente. Tenga presente que su manera de recompensar no es como la de un padre que le niega algo su hijo hasta que éste haga lo que él le pide. En realidad, obedecer al Señor nos posiciona para recibir lo que Él ya está tratando de darnos y de lograr en nuestras vidas. Por eso, cuando no confiamos en Él y nos negamos a hacer lo que dice, somos nosotros los que decidimos rechazar las bendiciones.

¿Qué le ha dicho Dios que haga? ¿Ha estado cooperando solo a medias? ¿O, como Abraham, ha renunciado a su necesidad de entender las razones para obedecer totalmente?

Si el Señor le dice que dé más de lo cree que puede dar, sepa que Él proveerá lo que necesita con toda seguridad. Ya sea que todo marche bien, o que se le haya abierto el piso bajo sus pies, Él es siempre fiel. Usted puede descansar en la seguridad de que el Todopoderoso cumplirá su Palabra eterna.

 

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La libertad…

La libertad de la renuncia

Leer | MATEO 22.24-26

Nuestro Padre celestial está interesado en cada detalle de nuestra vida. Si queremos que Él trabaje en un aspecto determinado, ya sea en nuestras relaciones interpersonales, finanzas, empleo, hábitos, etc., debemos estar dispuestos a renunciar y a darle a Él todo lo que nos pida.

Podemos pensar que no estamos atados a nada que se interponga entre nosotros y el Señor, pero Él conoce nuestros corazones. Un domingo, cuando estaba a punto de predicar sobre esto, Dios me mostró algo de lo que no me había ocupado. Me di cuenta de que tenía que enfrentarlo, o de lo contrario no podría predicar el sermón. Así que me alegré cuando la canción del coro se prolongó, pues eso me dio tiempo para poder llegar a decir: “Señor, si eso es lo que deseas, quiero dártelo. Tienes el derecho de reclamarlo en cualquier momento, así que es tuyo ahora mismo”.

Es difícil ser completamente obedientes si estamos aferrados a algo. El Señor quiere que nos aferremos exclusivamente a Él, para que no podamos ser influenciados por el mundo. Usted puede tener multitudes de cosas con las que Dios le ha bendecido, pero en el momento que cualquiera de ellas lo posea a usted, el trabajo de Él en su vida se verá obstaculizado. Pero si abre las manos, sin aferrarse a nada, será totalmente libre para que el poder del Espíritu Santo fluya a través de usted.

¿Hay algo que siente que nunca podría dejar? Piense en cualquier cosa que le absorbe, y piense sinceramente si eso le tiene cautivo. Le reto a dejar esa relación o esa situación al Señor ahora mismo, para que Él pueda darle la victoria y la libertad que usted ha estado anhelando.

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La inversión

La inversión más grande en la vida

Leer | HECHOS 26.13-18

¿Cuál es la inversión más valiosa que una persona puede hacer en la vida? ¿Se trata de una inversión que produce enormes dividendos? ¿O de una carrera lucrativa? Para algunos, la familia podría ser la respuesta, mientras que otros pudieran elegir dar tiempo y dinero a la iglesia. Todas estas cosas son buenas, pero el Señor le mostró a Pablo lo que Él considera que era el mejor uso de nuestras vidas: ayudar a alguien a llegar a conocer a Cristo para que sea salvo, es el mayor logro posible.

Cuando usted se convierte en un instrumento en las manos de Dios invitando a alguien al reino de Cristo, usted marca la diferencia en el destino eterno de esa persona, y además contribuye a que Satanás reciba un golpe devastador. Imagine la derrota que sufrió cuando Pablo entrego su vida al Señor Jesús. Lo mismo es cierto para cualquier nuevo creyente: todos los planes del diablo para esa persona son frustrados. Cuando una persona comienza a vivir en la voluntad de Dios, no se sabe hasta dónde llegará el Señor en lo que hará en y a través de ella.

Además de esto, cada vez que usted le presenta al Salvador a alguien, está realizando el trabajo de la iglesia. Jesús dijo a sus seguidores que hicieran discípulos a todas las naciones (Mt 28.19). Esta gigantesca tarea se lleva a cabo con una persona a la vez, cuando cada uno de nosotros hace su parte para compartir el evangelio.

El plan de Dios para la extensión de su reino es muy sencillo: una persona le habla a otra del Salvador. Recuerde que el destino eterno de alguien está en juego. El gozo que usted tendrá cuando vea a esa persona en el cielo, será muy superior a la incomodidad que pudo haber sentido al compartir el evangelio.

Por Min. En Contacto

LaInvrsnMsGde

B.O.A.

Miercoles Ayuno…Hermanos clamando, gimiendo y colaborando para que los individuos y naciones se tornen a Dios y den lugar especial en sus vidas a su Santa Palabra, y vuelvan tiempos de refrigerio, de bonanza y bendiciones a las familias por ende en las comunidades que conforman las naciones. Que el amor a Dios y a su Palabra sea evidente en obediencia y servicio.

 

Para conseguir…

PARA CONSEGUIR BENDICIÓN PARA TU CASA

“Vé y dí a mi siervo David: así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?” (2 Samuel 7:5). “Así mismo Jehová te hace saber que él te hará casa” (2 Samuel 7:11).

David tuvo una conversación con el profeta Natán en la que expresó su preocupación por la casa de Dios: “Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas” (v. 2). Quiso edificar una hermosa casa para que Dios morase en ella, y compartió su deseo con el hombre de Dios. ¡Dios estaba escuchando la conversación!, y mandó un mensaje a Natán diciendo que ¡David quería edificarle una casa, pero Él va a edificar casa para David! Esta es la forma de ver edificada tu casa: ¡entrégate a edificar la de Dios y Él edificará la tuya! Preocúpate para Su iglesia.

A continuación, Dios le da una preciosa promesa a David: “Cuando tus días sean cumplidas, y duermas con tu padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino” (v. 12, 13). “Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” (v. 16). La promesa va más allá de su hijo Salomón, al Señor Jesús que edifica la casa de Dios, su Iglesia, y reina para siempre sobre el trono de David su padre: “Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lu. 1:32, 33).

Compara tu casa con la del Señor. ¿Tu casa está bien mientras la iglesia está mal? ¿Te preocupas por la comodidad de Dios? ¿Él está bien en tu iglesia, o vive en peores condiciones que tú? Tú tienes tranquilidad y orden en tu casa. Allí hay paz, armonía y bienestar. Puedes trabajar y luego relajarte y disfrutar de la limpieza que has hecho. ¿Puede trabajar Dios bien en su casa y luego descansar de una obra bien hecha, como hizo en la Creación?: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo” (Gen. 2:2). ¿En tu iglesia hay trabajo y luego descanso de una obra bien hecha?

Ponte a edificar casa al Señor, en colaboración con Cristo: “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otros edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica” (1Cor. 3: 9, 10). Entrégate a esta tarea y Él te dará grandes promesas para tu casa y tu familia, pues Dios es galardonador de los que se preocupen por su casa.

Por D.Burtbendicionamicasa

Hambrientos …

> HAMBRIENTOS DE LA PLENITUD DE CRISTO

>
> Si tú tienes hambre y sed de la plenitud de Cristo, Satanás te declarará
>
> abiertamente la guerra. Cuando él vea la evidencia de que tu compromiso es
>
> real, tu diligencia en la oración y tu negación a ti mismo, usará todas las
>
> armas del infierno para tratar de destruir tu testimonio. ¿Por qué? ¡Porque
>
> tu testimonio es la respuesta de Dios a la apostasía y a la ruina!
>
>
>
> De esto se trataba el horno de fuego en el libro de Daniel. Satanás maquinó
>
> un elaborado plan para destruir el único testimonio del poder de Dios que
>
> quedaba en Babilonia. Culminó en un horno al rojo vivo, diseñado para matar
>
> toda prueba viviente de la verdad del evangelio de Dios (ver Daniel 3).
>
>
>
> Tres jóvenes israelitas piadosos sirvieron en las oficinas del alto gobierno
>
> en Babilonia, hombres que fueron testimonios visibles del Evangelio que
>
> predicaban. Ellos se habían apartado del estilo de vida sensual de Babilonia,
>
> para comprometer sus vidas a la oración. Estos tres hombres no eran profetas o
>
> sacerdotes, sino laicos que permanecieron fieles a Dios y eran puros de corazón
>
> en medio de las masas idólatras.
>
>
>
> Por supuesto, esto desató la ira de Satanás, y él entró en el corazón del
>
> perverso rey de Babilonia. El rey erigió una enorme estatua de oro y la
>
> declaró “dios oficial de la nación”, un objeto para ser adorado. Luego,
>
> convocó a todos los oficiales y sirvientes de todas las naciones bajo el
>
> dominio de Babilonia para presentar la nueva religión. Cuando comenzó la
>
> música ceremonial, todos debían arrodillarse ante este nuevo dios.
>
>
>
> Satanás también llevó al rey a construir un inmenso horno de ladrillos y a
>
> calentarlo tanto que las llamas candentes fueran visibles para todos. ¿Por
>
> qué hizo Satanás? De hecho él sabía que no había ningún gobernador, juez
>
> o alguacil en toda Babilonia que se oponga al nuevo decreto. Ellos no
>
> necesitaban ser seducidos o amenazados.
>
>
>
> De hecho, todos ellos deben haber estado atónitos, preguntándose: “Oigan,
>
> ¿quién quiere hacer olas? Nos está yendo muy bien; tenemos prosperidad,
>
> comida y bebida: la gran vida. Y esta nueva religión es fácil para el alma.
>
> ¿Quién querría renunciar a todo esto?”
>
>
>
> Así que, ¿de qué se trataba el horno de fuego? Fue obra de Satanás en su
>
> totalidad, una artimaña manipulada por él para destruir a los tres jóvenes.
>
> ¡Él quería acabar con el único testimonio de Dios que quedaba en Babilonia!
>
> Los tres jóvenes respondieron a la orden del rey: “He aquí nuestro Dios a
>
> quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh
>
> rey, nos librará” (Daniel 3:17).

 

por D.WilkersonPlenosEnCristo

Jesús está llamando a la …

 JESÚS ESTÁ LLAMANDO A LA PUERTA

> “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre
>
> queréis hacer” (Juan 8:44).
>
>
>
> Cristo habló estas palabras ante una multitud religiosa que pensaba que era
>
> buena a los ojos de Dios. Ellos eran, por fuera, limpios y religiosos, pero por
>
> dentro estaban llenos de lujuria, sensualidad, fornicación y codicia.
>
>
>
> Hay una enfermedad llamada “enfermedad del pecado”, que afecta a los hijos
>
> del diablo. Cuanto más profundo en el pecado cae una persona, más crítica se
>
> vuelve esta enfermedad. Llega a su punto máximo cuando, de pronto, el pecado
>
> pierde su placer, llegando a ser aburrido y frustrante.
>
>
>
> La “enfermedad del pecado” llevó a un joven famoso, estrella de la
>
> televisión, al suicidio. El actor era protagonista de una serie de éxito y
>
> ganaba una fortuna. Acababa de firmar contratos para protagonizar películas y
>
> salía con una bella actriz. Tenía fama, fortuna y buena salud.
>
>
>
> Pero luego su cuerpo sin vida fue hallado en un hotel barato “porno”. Al
>
> parecer, ninguno de los placeres del mundo le había satisfecho. Su vida se
>
> había vuelto vacía, sin sentido y el suicidio finalmente le puso fin a todo.
>
> Murió a consecuencia de la “enfermedad del pecado!
>
>
>
> Si tú nunca le diste tu vida a Jesús, entonces hasta ahora el diablo ha
>
> tenido el control completo sobre ti. Él ha gobernado y reinado sobre tu vida.
>
> Pero quizás ahora, Satanás vea un cambio que viene sobre ti y él sabe que
>
> está perdiendo su poder sobre ti.
>
>
>
> El pecado ha perdido repentinamente su sabor dulce para ti. Tú ya no vas a los
>
> lugares malos que antes frecuentabas y ya no estás tan ansioso de ir a fiestas.
>
> El dinero ya no te satisface, y tampoco lo hacen el sexo o las posesiones.
>
> Sientes un vacío que crece dentro de ti.
>
>
>
> Y ahora estás aquí, leyendo este mensaje. Tal vez te has dispuesto a leer la
>
> Biblia. Nadie te está obligando a hacerlo, es algo dentro de ti que te está
>
> instando a tomarla.
>
>
>
> Querido, ahora mismo Jesús está llamando a la puerta de tu corazón, y el
>
> diablo lo sabe. Y si hay algo que Satanás teme más que todo, ¡es que tú le
>
> abras la puerta a Cristo!

Por D.WilkersonCristoestatocandoatupuerta

Una evangelización eficaz

UNA EVANGELIZACIÓN EFICAZ

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor” (Lu. 2:8, 9).

Recibieron una palabra de Dios: “He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (v. 10, 11). Ellos recibieron una palabra particular, personal, de parte del Señor, dirigida a ellos mismos. Para evangelizar eficazmente, la Palabra de Dios nos tiene que llegar de forma directa. Nos tiene que tocar. Tenemos que saber que es para nosotros. La recibimos con fe. Nos la apropiamos. Sabemos que Dios nos ha hablado. Es una palabra viva de Dios dirigida a nuestras almas que nos da vida, y poder, y gozo, y el deseo de compartirla con otros. Estamos motivados.

Eran obedientes: “Los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado… Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño” (v. 15, 17). Creyeron y fueron a Belén y encontraron al niño tal como el ángeles les había dicho. Era el comprobante que Dios efectivamente les había hablado. Lo que les había pasado en el campo no era una alucinación, sino una experiencia verdadera de Dios. Ya tenían algo real que compartir, algo que habían comprobado y experimentado. Entonces divulgaron la buena nueva que habían recibido de parte de ángel: que había nacido el esperado Salvador, que Dios les había comunicado su nacimiento y que lo habían encontrado tal como el ángel les había dicho. Notamos que una persona puede estar loca y pretender haber tenido visiones, pero no todo un grupo. También notamos que testificaron del niño, ¡no de los ángeles!

Evangelizaban eficazmente: “Y todos los que oyeron, se maravillaron de los que los pastores les decían” (v. 18). La Palabra de Dios les llegó a los oyentes con poder y ellos creyeron. Aquí están todos los componentes de una evangelización que salva. La diferencia entre ellos y nosotros es que nosotros tenemos el Espíritu Santo que nos da poder para ser testigos de lo que hemos visto y experimentado (Hechos 1:8).

Glorificaban y alababan a Dios: “Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, tal como el ángeles les había dicho” (v. 20). El resultado es mucho gozo en el Señor: es alabarle y bendecirle por Jesús, por el privilegio de participar en su obra, por esta salvación tan grande, por incluirnos a nosotros en sus proyectos, por buscarnos y revelarnos sus cosas, por ver su gloria y su humildad, y por su amor para con nosotros concretamente, hecho extensivo a los demás. ¡Qué grande es el Señor y qué gozo poder servirle!

 

Por D.Burt EvangEficaz

B.O.A.

Miercoles Ayuno

…Oremos para que los nuevos en el llamado, se separen, capaciten y sirvan a Dios con toda su mente, corazón y fuerzas, sean investidos con poder del Espíritu Santo y mantengan su armadura espiritual combatiendo el poder de las tinieblas que opera en contra de sí y las almas que necesitan el mensaje de salvación.

El quiere que tú…

¡ÉL QUIERE QUE TÚ CREAS EN SU PALABRA!

> Al considerar las luchas que Israel tuvo que pasar, uno podría estar tentado a
>
> decir: “Dios, ¿no esperas demasiado? Ellos tienen miedo, y con razón. ¿Cómo
>
> podrían estar tentándote cuando tan sólo están clamando debido a su
>
> necesidad?”
>
>
>
> Pero, recuerda que estas personas han sido bien alimentadas y bien enseñadas,
>
> sumergidas en las señales y los milagros. No eran novatos espirituales ni
>
> estaban sin un pastor que los cuide. Todos los días tenían una nube visible y
>
> protectora, como prueba de que Dios estaba presente con ellos. Y cada noche
>
> tenían el resplandor reconfortante de un fuego en el cielo. Cada mañana
>
> encontraban maná en el suelo, fielmente enviado desde el cielo. ¡Dios había
>
> provisto a Israel de todo lo que necesitaban para construir su fe!
>
>
>
> Nuestro Señor no habla a la ligera, cuando advierte: “Sin fe no puedes
>
> complacerme. Tú debes realmente creer que YO SOY y que siempre voy a
>
> galardonar la fe. Por lo tanto, ¡espero que mis hijos bien alimentados y bien
>
> enseñados confíen en Mí!”
>
>
>
> ¿Qué hay de la prueba que has estado enfrentando? ¿Qué quiere Dios de ti en
>
> tu momento difícil? ¡Él quiere que creas Su palabra, Sus promesas! Él quiere
>
> que confíes plenamente que Él está contigo en tu lucha. No importa si todo el
>
> infierno viene en contra de ti, Su presencia nunca te será quitada, aun en
>
> medio de tus miedos y lágrimas. Ningún dardo del diablo, ningún ataque
>
> poderoso contra ti te destruirá. Tu Padre ya tiene un plan de liberación
>
> preparado.
>
>
>
> Dios está esperando que te aferres de Él con una confianza ciega. Él quiere
>
> que sea capaz de hacer frente a todas tus feroces tentaciones, y digas:
>
> “Quizás no entienda esto, pero sé que mi Señor no me abandonará. ¡Estoy
>
> confiando que Él me guiará a través de esto!”
>
>
>
> Tu batalla sólo terminará cuando vengas a una plena confianza en el Señor,
>
> creyendo que Él está contigo en poder y en amor. Así que deja a un lado todo
>
> pensamiento de que Dios ha cerrado Sus ojos a tus circunstancias. Eso lo tienta
>
> y lo pone en una prueba para demostrar Su fidelidad. Sin embargo, ¡Él ya la
>
> ha demostrado muchas veces!
>
>
>
> “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios,
>
> que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará
>
> también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1
>
> Corintios 10:13).
>
>
>
> Dios está diciendo: “No te estás derrumbando, ¡Yo estoy contigo en todo
>
> esto! Si sólo buscas Mi rostro, y confías en Mí, yo te llevaré al otro
>
> lado, ¡porque yo estoy siempre contigo!”.

Por D.Wilkerson    CreerleaDios

Dios habla en serio

> DIOS HABLA EN SERIO

> ¿Te expones a una fuerte predicación que amorosamente descubre tu pecado? Si
>
> es así, ¿permites que esa palabra te convenza de pecado? o ¿regresas a tu
>
> pecado sin dolor en absoluto?
>
>
>
> Si estás rechazando las advertencias de la restricción del Espíritu Santo,
>
> desobedeciendo a Dios una y otra vez, sin ningún tipo de dolor de corazón,
>
> entonces estás siendo reclutado para la secta del Anticristo. El diablo está,
>
> silenciosamente, iniciándote en su “misterio de iniquidad”, y cuando el
>
> prometedor y milagroso Anticristo venga, ¡serás barrido por sus mentiras y
>
> entregado a un engaño!
>
>
>
> Escucha lo que Pablo dice sobre los creyentes transigentes, que ceden su
>
> principios y rehúsan amar y obedecer la Santa Palabra de Dios: “A fin de que
>
> sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron
>
> en la injusticia” (2 Tesalonicenses 2:12).
>
>
>
> Aquí están los resultados ominosos de no creer ni actuar en la verdad de
>
> Dios:
>
>
>
> * El corazón se endurece por el engaño del pecado.
>
> * Satanás obra en el corazón que se endureció por justificarse a sí
>
> mismo, por lo que se le aligera de todo temor a la sanción.
>
> * El creyente llega a ser cegado por la mentira que dice que no hay paga del
>
> pecado, ni día del juicio y que puede salirse libre con su placer lujurioso.
>
> * El creyente cae presa de doctrinas de demonios, pensando que lo malo es
>
> bueno y lo bueno es malo.
>
> * Eventualmente se aleja tanto de Cristo y de la verdad, que se vuelve ciego
>
> a quién es el Anticristo, y acaba por servirle y adorarle como a un dios
>
> * En el Día del Juicio, Dios le dirá a tal persona: “¡Apártate de mí,
>
> hacedor de maldad!”
>
>
>
> Amado, no tiene por qué ser así para ninguno de nosotros. Dios ha hecho una
>
> promesa de pacto de eliminar todo engaño de nosotros y darnos la victoria
>
> sobre el pecado, a través del poder de la cruz de Cristo. Todo lo que pide es
>
> que le declaremos la guerra a nuestro pecado, diciendo: “No voy a hacer la paz
>
> con este hábito. Me niego a mantenerlo. Líbrame, Padre, por Tu Espíritu”.
>
> Cuando Él escucha esta oración, enviará tal poder del Espíritu Santo y
>
> gloria desde el cielo, ¡que el diablo no va a tener ni una oportunidad!
>
>
>
> Ora ahora mismo para que Dios implante en ti una gran reverencia por Su
>
> Palabra. Pídele que te ayude a ser disciplinado en tu lectura de las
>
> Escrituras y pide al Espíritu que te ayude a tomar en serio lo que lees y
>
> ¡cree que Dios habla en serio!

Por David WilkersonDIoshablaenserio

Preocupación!…

PABLO SE PREOCUPABA POR LA SALVACIÓN DE OTROS

“Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Fil. 2:12). “Manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás…” (1 Tim. 1:19).

Pablo no daba por sentada la salvación de nadie. Siempre estaba al tanto, siempre advirtiendo, siempre preocupado porque alguien podría apartarse de la fe, como lo habían hecho muchos de los que antes andaban con él. Ante dificultades, persecución, cárceles y la amenaza de martirio, habían vuelto atrás, como su amigo Demas, del cual escribe: “Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica” (2 Tim. 4:10).

A Timoteo, su hijo en la fe, escribe: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Tim. 4:16).

Pablo se preocupa por las viudas: “La que se entrega a los placeres, viviendo está muerta. Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles” (1 Tim. 5:6), y también por sus familiares que deben ocuparse de ellas: “porque si algún no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Tim. 5:8). Por mucho que alguien profese ser creyente, si no cumple con su deber a su familia, no lo es. Es su día habría hecho profesión de fe, pero, con el tiempo, por su comportamiento, da a conocer que no es creyente de verdad. Y la viuda que no mantiene su alianza a Cristo, sino que es llevada por sus deseos carnales, se pierde, “incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe… Ya algunas se han apartado en pos de Satanás” (1 Tim. 5:12, 15).

El que practica el pecado, tampoco se salva: “Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después” (1 Tim. 5:24). El que oculta su pecado para seguir viviendo en él, será descubierto en el Día Final. Si el pecado es evidente, Timoteo puede avisar a la persona en cuestión mientras todavía hay tiempo para que se arrepienta.

Algunos se apartan por amor al dinero: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Tim. 6:10).

“Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, la cual profesando algunos, se desviaron de la fe” (1 Tim. 6:20; 21). Así los hay que profesaron fe y se desviaron de ella. Hay muchas maneras de desviarse de la fe. El camino está repleto de peligros. Hay que estar al tanto por uno mismo, y por los demás, para que no empiecen bien y terminen extraviados. Si Pablo se guardaba muy mucho de apartarse del Señor, ¡cuánto más nosotros! “Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo vega a ser eliminado” (1Cor 9:27). Hemos de perseverar hasta el final para obtener el fin de nuestra fe, que es la salvación de nuestras almas (1 Pedro 1:9).

 

Por D.BurtPreocupación

El amor

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él… Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

1 Juan 4:9, 16

La esencia de la fe cristiana

La belleza de un cielo estrellado, el esplendor de una puesta de sol, el fuerte silbido del viento en el bosque, el canto de los pájaros antes del amanecer, el ruido de las olas… Todas estas maravillas nos hablan de un Dios creador, sabio, todopoderoso y generoso. Pero la Biblia nos revela que el Dios creador también es un Dios de amor: “Dios es amor” (1 Juan 4:8).

¡Ahí está la esencia de la fe cristiana! El amor de Dios está en el origen de mi vida, y le da sentido. Para este amor no hay nada oculto; él llega a lo más profundo de mi corazón, ahí donde ningún otro puede comprenderme. Ese Dios de amor me tomó tal como era y perdonó todos mis pecados, pues éstos fueron expiados en la cruz por su Hijo, en mi lugar. Ahora me sostiene cada día con mis cargas, mis tristezas, mis aspiraciones… Él mismo dijo: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5). Sean vuestras costumbres sin avaricia,

contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;

Para nosotros los creyentes, saber que Dios nos ama es el fundamento y el sentido de nuestra vida. Cuanto más “arraigados y cimentados en amor” (Efesios 3:17), para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados

y cimentados en amor,

estemos tanto más nuestra fe crecerá y estará activa, y seremos más libres. ¡Libres de lo que digan los demás, libres de la búsqueda febril de demostrar algo, libres del peso del día a día! Creer en el amor de Dios conduce a un feliz compromiso para hacer la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). No os conforméis

a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de

vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena

voluntad de Dios, agradable y perfecta.

“Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Efesios 6:6).

 

Recibido de Hno. M.CaballeroElamordeDios

(De la buena semilla)

 

Venga…

“VENGA TU REINO”

“Venga tu reino. Haz tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mat. 6:10).

Cuando suspiramos por un mundo de paz y armonía, de justicia y libertad, con provisión para todos; sin ninguna clase de enfermedad, dolor, envejecimiento o muerte; sin el desempleo, con trabajo productivo para todo el mundo, trabajo creativo que realiza y satisface; un mundo lleno de felicidad, con respeto a los derechos de todos, sin desavenencias o discriminaciones por cuestiones de raza, género, edad, estatus social o educación, con igualdad y variedad; en el cual la naturaleza está en su perfecto equilibrio, sin desastres naturales, sin inundaciones, incendios, epidemias, plagas o sequías, sin el mal uso de los recursos naturales; los animales en su hábitat natural, con espacio abundante para seguir sus costumbres naturales, sin predadores, cada uno comiendo hierba, sanos y contentos; una sociedad sin violencia de ninguna clase, sin desorden ni rebeldía, sin egoísmo ni avaricia, con relaciones respetuosas entre las personas, sin odio ni indiferencia, sino con afecto y colaboración; cuando deseamos un mundo de amor y unidad, entonces lo que estamos diciendo es: “Venga tu reino”.

Es lo que pedimos en el Padre Nuestro: “Venga tu reino. Haz tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Esta es la voluntad de Dios, un mundo perfecto, la restauración del Edén. Por eso envió a Cristo al mundo como Salvador, para morir, para librar el hombre de la maldad de su corazón, y para enviar al Espíritu Santo, para darle un nuevo corazón capaz de amar.

Cuando anhelamos un mundo de paz y bienestar, también estamos diciendo: “Ven, Señor Jesús” (Ap. 22:20), porque es necesario que Él venga por segunda vez como Rey para que este mundo se convierte en paraíso de nuevo. “He aquí que para justicia reinará un Rey y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa” (Is. 32:1, 2). La naturaleza será restaurada a su estado perfecto: “No habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán… Y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primas cosas pasaron… No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos” (Ap. 22:3; 21:4; 22:5). Bajo su reinado habrá perfecta justicia. Esta es la promesa. Anhelemos su cumplimiento y rogamos: “Venga tu reino”.

Por D.Burt    CristoViene

El plan del Señor para nosotros

> EL PLAN DEL SEÑOR PARA NOSOTROS

> El plan del Señor para nosotros siempre ha sido simple. Él ha dicho: “No
>
> tienes que temer ningún poder que venga contra ti, Yo actuaré como tu
>
> defensor en todo momento. Si simplemente confías en Mis promesas declaradas,
>
> arrojándote a mi cuidado por la fe, seré omnipotente Dios para ti.
>
> Conquistaré a todos tus enemigos y los derribaré delante de ti. ¡Serás
>
> victorioso, más que vencedor, viviendo el resto de tus días en paz, sin
>
> temor!”

>
> Yo te pregunto: ¿Estás viviendo el resto de tus días sin temor, con un
>
> espíritu calmado y una mente tranquila? La mayoría de nosotros no vivimos ni
>
> una fracción de nuestro tiempo de esa manera. Entramos y salimos de nuestros
>
> momentos de paz, pero no entramos completamente en el descanso de Dios.
>
>
>
> Si estás atribulado, perplejo, angustiado por un pecado asediante, tienes que
>
> entender que ¡Dios no está enojado contigo! Él no quiere disciplinarte o
>
> juzgarte. ¡Todo lo contrario, Él anhela llenarte con Su poder omnipotente!
>
> Dios dice esencialmente la misma cosa en todos Sus pactos: “¡Estoy buscando un
>
> pueblo que crea que yo los libraré de todos sus enemigos!” “No olvidaréis el
>
> pacto que hice con vosotros, ni temeréis a dioses ajenos; mas temed a Jehová
>
> vuestro Dios, y Él os librará de mano de todos vuestros enemigos” (2 Reyes
>
> 17:38-39).
>
>
>
> En el Antiguo Testamento, esos enemigos eran las naciones paganas: filisteos,
>
> moabitas, heteos, jebuseos, cananeos. Todos estos poderes del mal buscaban
>
> destruir al pueblo de Dios y llevarlos de vuelta a la esclavitud.
>
> Hoy en día nuestros enemigos existen en el reino espiritual: poderes
>
> demoníacos, lujurias de la carne, malos deseos. Y en el Nuevo Testamento, Dios
>
> repite su promesa a su pueblo:
>
>
>
> “Yo seré tu Dios y tú serás Mi hijo, Mi hija. De hecho, serás Mi hijo
>
> desde ahora hasta la eternidad. Por lo tanto, recuerda el pacto que he hecho
>
> contigo. No temerás a ningún hombre o poder, sino sólo a Mí. Te libraré de
>
> las manos de todos tus enemigos, incluyendo el acoso demoníaco, tenaz lujuria,
>
> hábitos dominantes y todos los pecados que te asedian”(Ver Hebreos 8:10)

Por D. Wilkerson   ElPlandeDiosparanostrs

Cómo Dios…

CÓMO DIOS SALVA

“Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1 Pedro 1:2).

Este texto es maravilloso para los padres que están orando por la conversión de sus hijos, y para todos los demás también, para entender cómo funciona la salvación de Dios. El orden que el apóstol Pedro da en este versículo es cronológico: elección, santificación, obediencia, y rociamiento con la sangre de Cristo. Nosotros pensamos que tiene que ser al revés, que primero una persona es salva y limpiada con la sangre de Cristo, después obedece, y al obedecer, crece en santificación. Esto es cierto, pero también lo es el orden que Pedro establece. Veamos.

“Elegidos según la presciencia de Dios Padre”. Dios ha elegido eternamente a todos los que se convierten. Esta elección ocurre fuera del tiempo. No es una elección basada en lo que Dios sabe que va a ocurrir. A la vez, no afecta para nada la libertad del ser humano. La persona escoge, Dios escoge, y, ¡maravilla de maravillas!, las dos cosas coinciden. Lo que Pedro quiere enfatizar aquí es la inmensa gracia de Dios al elegirnos. No tiene explicación humana. No había ningún mérito en mí, nada deseable, sin embargo Dios me escogió para ser su hija. Hemos orado y creemos que esta gracia se hace extensiva a nuestros hijos. (A esto llegaremos).

“En santificación del Espíritu”. La palabra santificación quiere decir “apartado para Dios”. Dios ha apartado a tus hijos del resto del mundo para que sean suyos. Todavía no son salvos, pero Dios ha puesto su círculo alrededor de ellos. Serán de él. No tienen escapatoria. El “cuándo” no lo sabemos, pero separados para ser salvos sí que son. Mira este texto: “El marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serán inmundos, mientras que ahora son santos” (1 Cor. 7:14). No son santos en el sentido de perfectos, sino en el sentido de apartados para Dios. Nuestros hijos están apartados para Dios. El Espíritu Santo está obrando en ellos para mostrarles su pecado, lo que es la justicia, y para poner en ellos el temor del juicio de Dios (Juan 16: 8-11).

“Para obedecer”. En este contexto significa, para obedecer al evangelio, o sea, para responder favorablemente a la predicación de las buenas nuevas de salvación en Jesús.

“Y ser rociados con la sangre de Jesucristo”. Esta es la última fase. Cuando respondan al evangelio, serán limpiados con la sangre de Cristo, salvos, perdonados, y limpios.

Nuestra responsabilidad es orar. Pedimos a Dios que sean salvos. Nuestra oración está de acuerdo con la voluntad de Dios, porque oramos según las promesas de Dios. El Señor no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” (1 Juan 5: 14, 15). Perseveramos con esta convicción delante de Dios mientras esperamos la respuesta, y tenemos paz porque sabemos que nuestros hijos están en las redes del Señor, y que un día serán de él.

 

Por D.Burt  salvacion

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