Día: 31 julio, 2015

Mejor que pentecostés

MEJOR QUE PENTECOSTÉS

> ¡Juan el Bautista nunca llegó hasta Pentecostés! Él no vio las lenguas de
>
> fuego ni escuchó el estruendo del viento recio. Él no vio a Jerusalén
>
> sacudirse ni a las multitudes convertidas. ¡Pero Juan dijo que su gozo fue
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> cumplido! Él había escuchado algo mejor que el viento recio – mejor que
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> buenas noticias – mejor que la risa de una novia feliz. Él había escuchado
>
> la voz del Salvador.

> “El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a
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> su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi
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> gozo está cumplido” (Juan 3:29).
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> Juan disfrutó del gozo más grande que cualquier seguidor de Jesús pudiera
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> conocer. Él dijo, “Me quedé quieto y lo escuché hablarme. Su voz hizo
>
> saltar mi corazón. Él me habló personalmente. Yo escuché a mi Señor y ese
>
> es mi gozo. Sólo escuchar su voz.”
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> Juan podía decir, “Oh sí, yo lo amo. Yo he adorado postrado a sus pies, y
>
> le he dicho cuán indigno yo soy. Pero mi gozo no está en lo que le dije, ¡mi
>
> gozo está en que él me habló! Escuché su voz, y me regocijo tan solo en el
>
> sonido de esa voz.”
>
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>
> Algunas personas enseñan que el Señor ya no habla a los hombres, excepto a
>
> través de su Palabra revelada. Ellos no pueden creer que los hombres puedan
>
> ser dirigidos y bendecidos al escuchar esa voz apacible y delicada hoy en día.
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>
> Jesús dijo, “Mis ovejas conocen mi voz; ellas escuchan cuando las llamo…a
>
> otro no escucharán…” Hoy en día estamos temerosos de todos los abusos,
>
> temerosos de ser guiados hacia revelaciones contrarias a la Palabra de Dios.
>
> Pero, ningún abuso es culpa de Dios. Cada visión falsa, profecía falsa,
>
> dirección falsa es el resultado directo del propio orgullo del hombre y de su
>
> voluntad propia. Los hombres abusan cada don de Dios. No obstante, Dios
>
> todavía habla directamente a los corazones de aquellos dispuestos a escuchar.
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>
> “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los
>
> padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el
>
> Hijo…” (Hebreos 1:1).
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>
> “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no
>
> endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7).

 

Por D.WilkersonMejorquePentecostes

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