Mes: febrero 2015

Prácticas

Las prácticas para madurar

Leer | HEBREOS 5.12-14  PracticasparaMadurar

Los creyentes estamos en un camino de crecimiento continuo en el que no llegaremos a ser perfecto. Sin embargo, tenemos la responsabilidad de perseverar en busca de madurez. Aunque muchas personas creen que quienes saben mucho acerca de la Biblia son maduros espiritualmente, Hebreos 5.14 añade el elemento de la práctica al factor del crecimiento. Esta palabra significa costumbre o hábito. El crecimiento cristiano exige la disciplina de tener cada día hábitos agradables a Dios. La práctica más importante de cultivar es el tiempo devocional. Puesto que Dios es la fuente de todo crecimiento espiritual, usted no puede olvidarse de Él y esperar madurar. La transformación se inicia con el tiempo dedicado a su Palabra y a la oración. La obediencia es otro elemento esencial para progresar. Cuando nuestro deseo de obedecer el Señor es más fuerte que nuestra atracción por el pecado, avanzaremos en nuestra vida espiritual. En términos de desarrollo físico, el objetivo es llegar a ser más independientes y autosuficientes a medida que envejecemos. Pero en la esfera espiritual es todo lo contrario. Quienes maduran en Cristo reconocen su propia incompetencia, y se apoyan en el Espíritu Santo que vive en ellos. Su trabajo es transformar nuestro carácter y capacitarnos para realizar todo lo que el Señor nos llame a hacer. Envejecer no significa madurez a los ojos de Dios. Al estudiar la Palabra y desarrollar hábitos correctos, podremos usar nuestros años para crecer en el Señor, en vez de desperdiciar el tiempo. Nadie madura por accidente. El crecimiento espiritual requiere la búsqueda constante de Dios.

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Posicionarte

TOMAR TU POSICIÓN
“Estar firmes contra todas las asechanzas del diablo… Habiendo acabado todo, estar firmes… Estad, pues firmes” (Ef. 6:11, 13, 14).
Defended tu posición. No dudes. No cambies de posición. Sitúate y no te muevas, ni permitas que nada te haga retroceder o ceder territorio al enemigo. Esta es la idea de este pasaje acerca de la guerra espiritual. Hemos pasado muchos días meditando en estos versículos. Pensábamos que ya lo teníamos claro, pero siempre hay más, no un detalle más, ¡sino una mayor comprensión de la idea principal! Esta es la motivación detrás de meditar en las Escrituras, no para ver más detalles, sino para ver con mayor claridad lo que el Espíritu Santo está diciendo. Así que en este pasaje vemos que el propósito de la enseñanza sobre la guerra espiritual en este pasaje es que hemos de posicionarnos en cuanto al conflicto en el cual nos encontramos involucrados, y defendernos y no ceder. Si el maligno nos tumba, nos levantamos y nos colocamos donde estábamos. Como dijo Martín Lutero en aquella ocasión famoso: “Aquí me planto. Qué Dios me ayude”.Tomarposicion
Por ejemplo, el enemigo tiene cautivo a tu hijo. Tu posición es que él será del Señor: no pertenece al enemigo, éste tendrá que soltarle, será de Cristo, ¡y ya está! Punto. Esta es mi posición y la defiendo contra todo lo que veo, todo lo que el enemigo me dice, y todos los imposibles que se presentan y las complicaciones que vienen. Me reafirmo en las promesas de Dios y aquí me planto.
Otro ejemplo: Has invertido mucho trabajo en la vida de una persona y ves como viene el enemigo para destruir tu obra. Tomas tu posición: esta persona volverá en sí, mi trabajo en el Señor no es en vano, lo que Dios ha empezado, él lo acabará; todo no está perdido; Dios triunfará en la vida de esta persona a la que amo.
Una situación tiene el potencial de dividir tu iglesia. El pronóstico es grave. Pero haces lo que tiene que hacer y luego tomas tu posición: El Señor prometió edificar su iglesia; esta iglesia es suya; el enemigo no tiene ningún derecho a ella, así que prevalezco en oración a su favor y tomo mi posición: esta iglesia permanecerá.
Cristo ha ganado la victoria, entro en su victoria y Él me conduce en triunfo. Voy de triunfo en triunfo en Cristo al tomar mi posición y defenderla con su palabra, con fe en sus promesas, con una vida de justicia, y con total firmeza como buen soldado de Jesucristo. ¡Amén!

 

Por D. Burt

Todo está bien

Tienes héridas profundas que parecen nunca sanaran

te encierras a solas porque muchos se han ido de tu lado

pero acudes al Señor, al que todo lo puede

entonces cuando sientes Su abrazo

cuando tomas Su mano

cuando dices su nombre recibes descanso

aunque el mundo parece se va a caer

el amor que EL te da en ningún otro puedes encontrar

si El está contigo podrás decir: Todo está bien

Solo menciono tu nombre y todo está bien

JESÚS

 

 

Equilibrada

Una oración equilibrada

Leer | 2 CRÓNICAS 20.5-12

Los cristianos de hoy podemos aprender buenas lecciones de las oraciones del Antiguo Testamento. Cuando Josafat suplicó a Dios su ayuda, buscó un término medio entre su petición en cuanto a su necesidad y la proclamación de su grandeza. De igual modo, debemos hacer nuestras peticiones reconociendo quién es Dios. De lo contrario, el enfoque de nuestra oración se convierte en necesidad, debilidad, fracaso o temor. Josafat clamó a Dios por su terrible situación, pero también exaltó sus atributos, reconociendo las grandes cosas que Él había hecho. Cuando oramos así, nos volvemos más fuertes, sinceros y audaces. Por eso es tan importante conocer la Palabra de Dios. Cuando leemos acerca de cómo ha obrado el Señor en las vidas de los demás, entendemos su fuerza y su poder maravillosos. EquilibradoPodemos así ver a hombres y mujeres del Antiguo Testamento como un ejemplo, y comenzar a orar de manera parecida. El milagroso poder de Dios sigue estando disponible hoy, y Él quiere que sus hijos lo usen. Al proclamar: “¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?”, (v. 6), Josafat estaba alabando a Dios, y al mismo tiempo recordándose a sí mismo la grandeza del Señor. Cuando usted ore, háblele a Dios de su gracia y de su misericordia, y piense en su gran poder. ¿Quiere revolucionar su vida de oración? Si centra la misma atención en la proclamación de los atributos del Señor, como lo hace con sus peticiones, sus oraciones tendrán una nueva dimensión. Dejarán de estar centradas en usted mismo, para centrarse en Dios.

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Dios utiliza…

Dios utiliza a los impíos

DiosutilizaalImpio

Leer | GÉNESIS 37-39

 

Cuando no entendemos lo que Dios hace, o por qué, sus caminos nos parecen desconcertantes. Cuando los impíos parecen triunfar sobre los justos nos preguntamos por qué no interviene el Señor. Pero la verdad es que Él utiliza con frecuencia a los impíos para lograr sus propósitos. José se enfrentó a muchas personas duras de corazón durante sus años en el exilio. Sus hermanos lo enviaron a Egipto. La esposa de su jefe lo acusó de un delito terrible, y aun a quienes ayudó, como el copero de Faraón, se olvidaron de él (Gn 40.23). Las acciones (o aparente falta de acciones) de Dios no tenían sentido en ese momento. Pero después que se escribió de forma total la historia de la vida de José, fue evidente que todos los que habían causado algún daño o abandonado al joven, tuvieron parte en el plan de Dios. El Señor utilizó a muchas personas a lo largo de varios años para poner en el poder y en el momento justo, sin que nadie lo esperara, a un joven hebreo y humillado, para salvar a sus parientes de los efectos de la hambruna. En nuestras circunstancias, podemos ver las acciones de Dios solo desde nuestra condición humana. Experimentamos los hechos que Él ha permitido o causado, pero no podemos discernir lo que está pensando. Muchas veces, las metas y los propósitos de Dios están ocultos de nosotros hasta que sus planes se realizan. Debido a que Dios es soberano sobre toda la tierra, podemos tener la seguridad de que Él tiene el control de cada situación y de que está obrando en favor de sus hijos. Los impíos pueden triunfar por un tiempo, pero la victoria final y eterna le pertenece a Cristo y a sus fieles seguidores.   Por Min En Contacto

Nuestra protección

NUESTRA PROTECCION EN LA BATALLA

 

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Ef. 6:11).

ProteccionDivina

Todos estamos familiarizados con la armadura de un buen soldado del Señor Jesús, pero no tanto con cómo aplicar este simbolismo a nuestra vida diaria. Las Escrituras nos dicen que tenemos que ceñir nuestros lomos con la verdad, vestirnos con la coraza de justicia, calzarnos con el apresto del evangelio de la paz, tomar el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu” (Ef. 6:14-17), pero ¿qué significa esto en la práctica? Significa que diariamente hemos de creer las verdades de Dios, tomar la justicia de Jesús como nuestra justicia, creer el evangelio, poner nuestra fe en Dios para resolver nuestras dificultades, y regocijarnos en nuestra salvación, cada cosa en esta lista siendo parte de nuestra armadura. Hemos de reconocernos muertos al pecado, sentados con Cristo en los lugares celestiales, y revestidos de su santidad. Nos vemos como Dios nos ve: como sus hijos, sentados con Cristo en los lugares celestiales, en Cristo, completos en él, perdonados, justificados, y santificados. En términos prácticos, significa que cada mañana antes de empezar el día, apartamos un tiempo a solas con Dios para prepararnos para vivir como cristianos hoy y mantener esta posición a lo largo del día. Tenemos que mentalizarnos, es decir, adquirir actitudes correctas en cuanto a quiénes somos en Cristo, y las promesas de Dios que reclamamos hoy. Al repasar estas cosas, nos afirmamos en el Señor; somos menos vulnerables a los deseos de nuestra carne, menos propensos a adoptar actitudes dañinos procedentes de nuestras heridas emocionales, o a asumir la mentalidad de los que nos rodean. Oración: Padre amado, esta mañana me regocijo en tu bondad, te alabo por tus buenas intenciones para conmigo, y te adoro por las perfecciones de tu carácter. Perdona mi falta de disciplina mental. Reclamos tus promesas en el día de hoy. Sé que me has perdonado mis fracasos y desaciertos de todos los años anteriores, porque tu Palabra dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”, y yo lo creo. Jesús pagó toda mi deuda y tú me ves con su justicia. Tú usarás mi pasado para bien; en tu infinita capacidad lo transformarás en bendición para mí. En Cristo tengo sabiduría para tomar decisiones, poder para vencer testaciones, y consuelo para consolar a otros. Tengo su compasión, su amor, su gozo, su paz, su bondad, su optimismo, su inconquistable fe en ti, y su descanso en que todo saldría bien al final porque tú eres Dios. Echo toda mi ansiedad sobre ti, porque tienes cuidado de mí (1 Pedro 5:7). Me ayudarás en todo lo que tengo que afrontar en el día de hoy: “No me dejarás, ni me desampararás”. Bendito tú, amado Padre. Amén. Por D. Burt

Yo soy tu Paz, descansa en mí

 

 

En lo más profundo de tu ser

necesitas la paz inquebrantable que solo en Jesús puedes obtener

en el encuentro de amor más puro, santo y deseado

podrás disfrutar su compañía, experimentando la paz en medio de cualquier tormenta

Escucharás en tu ser la voz inconfundible de quien te ama desde la eternidad

diciéndote: Yo Soy tu Paz, descansa en mí

toma de mi amor, toma consuelo y perdón sin condición, aquí estaré para tí

 

 

Nuestro Padre …

Nuestro Padre tierno y poderosoNstroPadrTiernoyAmoroso

 

Leer | 2 CRÓNICAS 20.1-4

 

Todos tenemos problemas en la vida. Ya sean económicas, profesionales, interpersonales o físicas nuestras luchas, podemos tener la seguridad de que servimos a un Dios que está interesado en nuestros problemas, y con poder para ocuparse de ellos. Cuando surgen las dificultades, la oración es siempre un buen primer paso a tomar. Pero el tener una base sobre la cual cimentar nuestras oraciones, cambia la naturaleza de la situación. Josafat, el rey de Judá, enfrentaba un enorme reto. Tres tribus diferentes –amonitas, moabitas y meunitas– libraban juntas una guerra contra él. La mayoría de los líderes se habrían derrumbado bajo tal presión, o al menos habrían tomado medidas drásticas, pero Josafat era un rey sabio. Aunque estaba atemorizado, no arremetió contra sus enemigos. Más bien, porque sabía que Dios estaba interesado en su problema, “humilló su rostro para consultar a Jehová” y proclamó un ayuno en toda el país (2 Cr 20.1-3). Josafat también sabía que Dios, que era más grande que cualquier problema, había hecho cosas milagrosas para Abraham, Isaac, Jacob, Moisés y David. Ese mismo Dios le ayudaría, también, en su hora de necesidad. Nunca hay que desestimar el interés del Señor en nuestros asuntos. Él ayudó a nuestros antepasados en la Biblia, y puede y quiere ayudar a sus hijos hoy. Es fácil pensar que nuestros problemas no son importantes a los ojos de Dios, pero ese no es el sentir del Señor en lo absoluto. Lo que nos concierne a nosotros le concierne a Él. Si nosotros, como Josafat, acudimos a Dios y proclamamos su poder, Él intervendrá   Por En Contacto

La senda…

La senda del crecimiento espiritual

Leer | ROMANOS 8.29

 

Dios nos ha predestinado para que seamos hechos conformes a la imagen de Jesucristo, pero esto no sucede en el momento que somos salvos. Aunque somos redimidos por la sangre preciosa del Salvador y tenemos de inmediato un corazón nuevo, nuestra transformación es un proceso que dura toda la vida.

El Espíritu Santo hace posible esta transformación pues nos es imposible sin Él, no importa nuestros esfuerzos.LasendadelcrecimtoEsp

Una manera de dar entrada entusiasta a Dios a nuestras vidas, es mediante la obediencia al mandato de Romanos 12.2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…”

Toda persona elige, bien sea una filosofía bíblica o una filosofía del mundo como su fuente de verdad, y esa elección moldea la mente y el espíritu. Por tanto, el Señor nos dice que empapemos nuestra mente de las Escrituras, dejando que Él nos moldee.

La peregrinación de los israelitas por el desierto ilustra este principio. Después que Dios los salvó del dominio de Faraón, no los trajo de inmediato a la Tierra Prometida. Él sabía que hacerlo sería dejar que siguieran teniendo una vida pecaminosa. Por eso los llevó al desierto y les dio los Diez Mandamientos. Solo después que aprendieron a obedecer y a volverse a Dios, estuvieron listos para dar el paso siguiente.

El proceso de la santificación no siempre es agradable. Pero, por su admirable sabiduría y su amor maravilloso, Dios sabe lo que necesitamos para apartarnos de los viejos caminos que llevan a la muerte. Y Él crea un nuevo carácter en nosotros, lleno de vida y de contentamiento.

 

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Sin la …

SIN LA ARMADURA DE DIOS

Sinarmadura

“Vestidos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Ef. 6:11).
Nuestra armadura consiste en tomar nuestra posición en Cristo y no deslizarnos a la identidad que tuvimos antes de conocer al Señor, o antes de recibir la sanidad de nuestras heridas emocionales. Consiste en no tomar la posición (es decir, la actitud o mentalidad) de los del mundo. Y sobre todo, consiste en no abrigar dudas en cuanto a la bondad o la fidelidad de Dios. Nos incumbe “vestirnos” de Cristo, como soldado suyo cada mañana. Si no, no vamos a ser victoriosos en la batalla. El mundo nos comerá, perderemos nuestro gozo y nuestra eficacia como creyentes y siervos de Dios en este mundo hostil. La mayoría de creyentes enfrentan el día de cualquier manera y sufren las consecuencias.
Por ejemplo, un creyente sincero, pero no adiestrado para la batalla, quizás empiece su día con oración, pidiendo al Señor su ayuda con todos sus problemas. Este puede ser un error, porque no ha entrado en la presencia de Dios con acción de gracias o en sus atrios con alabanza (Salmo 100:4), sino con preocupaciones. No ha adorado a Dios. No ha refrescado su mente y su espíritu con la bondad y la misericordia de Dios (Salmo 100:5) o reclamado las verdades de su Palabra (Salmo 100:5) que tienen que ver con su situación. Solo ha recordado sus problemas.
Puede ser que, después de pedir por sus problemas, este creyente se haya puesto a interceder por todos los enfermos que conoce. No estaba en condiciones para hacerlo, porque ya estaba apesadumbrado con sus propios problemas. ¡A este pesado cargo ha añadido los problemas de otros! No ha mirado a Dios para aumentar su fe adorándole por su infinito poder como el Dios de lo imposible al cual no hay cosa difícil. No. Y al contemplar el sufrimiento de otros, se hunde. Como la lista de los afligidos es larga, no le ha dado tiempo para confesar sus pecados. Tampoco es muy consciente de lo que son. A este pobre creyente, añadimos una cosa más, sus temores. Nunca ha sido sanado del abandono que sufrió cuando sus padres se divorciaron, y en la actualidad tiene miedo de que Dios no esté a su lado para ayudarle en el día de mañana. Deja su tiempo con el Señor al igual que lo empezó, cargado y sin gozo. ¡Ha llegado la hora cuando necesita reestructurar sus tiempos con Dios! De esto hablaremos mañana. Ahora clama: “Padre, enséñame a orar”.

Por D. Burt

Amor en medio del dolor

Dios creador de todo lo que existe visible o invisible

Dios Todopoderoso que no es creado, El Es eterno

Conocedor, no cambiante y hacedor del ayer, hoy y mañana

Quien te creó, ama y tiene pensamientos y planes extraordinarios contigo

dile te necesito, adoro y te amo aún en medio del dolor que estés experimentando

Te da su amor, te da nuevas fuerzas, paz en la tormenta

te da su amor aunque en medio del dolor

tu no estás solo, levanta tus manos y confiésale, te necesito, te adoro y te amo

 

Las claves del …

Las claves del éxito

Leer | 1 TESALONICENSES 5.24

 

¿Alguna vez se ha sentido usted desalentado en cuanto a su vida espiritual? Si sus esfuerzos por marcar una diferencia en el mundo parecen infructuosos, un principio en cuanto a Cristo puede cambiar su perspectiva.

El Señor sirvió a otros por amor, y sus acciones tuvieron un impacto tremendo en el mundo. ¿Por qué fue tan efectivo? La Biblia nos dice que Jesús no hablaba ni actuaba por su propia cuenta, sino que dependía de su Padre, quien moraba en Él (Jn 14.10). Y nosotros debemos seguir su ejemplo.

LasclavesdelexitoPero muchas veces intentamos servir con nuestras propias capacidades, inteligencia y poder de razonamiento. Aunque podemos dedicar mucho esfuerzo y muchas horas sirviendo, esto por sí solo no producirá fruto, porque no estamos sirviendo como el Señor quiere.

El servicio verdadero es encargado, potenciado y bendecido por Dios solamente. Puede ser que nuestras manos estén en movimiento, pero es nuestro Padre quien trabaja. Y la gloria le pertenece a Él, no a nosotros.

¡Qué consuelo debiera darnos esto! El Señor no está buscando personas talentosas, sino personas dispuestas a dejar que el Espíritu Santo actúe a través de ellas. Podemos estar seguros de que Él proveerá todo lo que necesitamos para hacer cualquier cosa que Él pida.

¿Quién de nosotros puede servir a Dios? A decir verdad, nadie. El verdadero servicio se da solo cuando dejamos que el Todopoderoso se derrame a través nuestro, que no somos más que simples vasos. Y aunque el impacto no sea evidente para nosotros, sabemos que Dios ha logrado su propósito.

Para el creyente

El propósito de Dios para el creyente

Leer | GÁLATAS 5.13

 

Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros; de no ser así, nos habría llevado al cielo en el momento que fuimos salvos.

El Señor quiere influir en otros por medio de nosotros. El propósito de Dios es que seamos un vaso mediante el cual Cristo fluya hacia los demás, alcanzando a quienes sufren y necesitan con desesperación un Salvador. Después de ser salvos, nuestra participación es triple.

Primero, amamos a otros. Jesús dijo claramente que este es uno de los mandamientos más grandes (Mt 22.38, 39).

Segundo, compartimos la buena noticia de la salvación (Hch 1.8). Algunos van al otro lado del mundo para anunciar el evangelio, mientras que otros enseñan a los vecinos de su calle. El Espíritu Santo nos dirigirá a las personas indicadas si estamos dispuestos a obedecer.

Tercero, servimos de diversas maneras: ayudando a los necesitados, compartiendo nuestros recursos y orando por los demás. El Señor Jesús es nuestro ejemplo perfecto de las tres maneras. Toda su vida se caracterizó por su interés por las personas —de quienes lo amaban, y de quienes lo aborrecían. De hecho, la Biblia enseña que se humilló a sí mismo y que se volvió como uno de nosotros para dar su vida en rescate nuestro. No hay amor más grande; no hay un acto de servicio mayor.PropdeDiosenelCreynt

La Biblia puntualiza claramente el propósito de Dios para el creyente. Amar a los demás, evangelizar y servir nos dará una gran satisfacción. En realidad, seguimos estando en este mundo, no para escuchar más enseñanza, sino para ponerla por práctica y compartir con otros lo que ya sabemos.

 

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Ofensiva…

EstrategiasdeOfensivaNUESTRA GUERRA OFENSIVA
“No os metáis contra ellos, porque no os daré su tierra” (Deut. 2:5).
En las conquistas de Israel hay ciertos principios que tienen su aplicación a nuestra evangelización de hoy día:
1. No intentar evangelizar a algunos. “Y Jehová me dijo: No molestes a Moab” (v. 9). “Y cuando os acerques a los hijos de Amón, no los molestes” (v. 19). No podemos adelantarnos a Dios, esto es, no debemos ir a los que Dios no tiene preparados para entregarlos a nuestro mano. Hablamos con una persona y percibimos que esta persona no tiene interés alguno en las cosas de Dios. Está cerrada. El Señor nos está diciendo que de momento esta persona no está preparada. Solo podemos seguir orando.
2. Sí, ir a por otos: “Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Amón: he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesón, amorreo, a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, entra en guerra con él” (v. 24). Estas son las personas que Dios ha preparado ya: “Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cual oirán tu fama, temblarán y se angustiarán delante de ti” (v. 25).
Nuestra oración es que Dios nos dirija a los que él tiene preparado. La batalla es suya. Él nos indica dónde tenemos que luchar y dónde no, en qué pueblo, y con qué personas. Para ilustrar este principio cuento lo que paso el otro día. Fuimos al parque para buscar a gente abierta. Hablamos con una señora, amable por cierta, pero cerrada. No tuvimos ninguna oportunidad de abordar temas espirituales. Hablamos con otra y al principio de la conversación ella misma nos dijo que no era muy religiosa, pero tenía una relación personal con Dios. Claro, la había forjado a su manera, pero estaba abierta a escuchar y considerar otras posibilidades. Al final de la conversación, nos dio su dirección para que pudiésemos mantenernos en contacto con ella. Esta es una persona que Dios tenía preparada.

 

Por D. Burt

Las recompensas de un servidor

Las recompensas de un servidor

Leer | HEBREOS 6.10LasRecompensasdeunServidor

Por su gracia, Dios da la salvación gratuitamente a quienes ponen su fe en Jesús. No podemos ganarnos este regalo, y tampoco lo merecemos. Pero nuestro Padre celestial sí observa nuestras buenas obras, y promete recompensarnos según lo que hemos hecho para Él.

El servicio tiene lugar cuando dejamos que el Señor obre por medio de nosotros, para su honra y gloria; cuando los recursos divinos satisfacen las necesidades humanas mediante nosotros.

Apocalipsis 22.12 nos estimula: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Ya sea grande o pequeño, todo servicio hecho en el nombre de Jesús será bendecido. Pero debemos asegurarnos de que nuestras acciones sean para la gloria de Cristo. Si la motivación es nuestra propia gloria, la única recompensa que recibiremos será la alabanza (si acaso) de las personas que nos rodean. Y sabemos que la aprobación de los hombres no satisface ni es duradera.

Si bien algunas recompensas serán dadas en el cielo, otras pueden tenerse ahora. Por ejemplo, la alegría que sentimos al permitir que Dios bendiga a otros por medio de nosotros, y agradar a Cristo. Además, hay un profundo sentido de satisfacción cuando conducimos a una persona a Jesús y le enseñamos a andar por fe.

Servir a los demás es una gran bendición y una responsabilidad. Debemos considerar sinceramente cuál es nuestra motivación, para estar seguros de que nuestro propósito es glorificar a Cristo. Solo así recibiremos las recompensas que nos serán dadas no solo en la eternidad, sino también en la Tierra.

 

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